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Locatable Minerals – Uranium 1 Regional Context

In document Chapter 3. Affected Environment (Page 113-118)

Surface Water

3.2. Mineral Resources

3.2.1. Locatable Minerals

3.2.1.8. Locatable Minerals – Uranium 1 Regional Context

El incomparable trabajo que alrededor del SAT se ha llevado a cabo en las provincias del Sur de Santander es obra de una institución de reconocida trayectoria en la región, el Servicio de Pastoral Social, SEPAS. A estas provincias del sur el SAT llegó por efecto de los esfuerzos iniciales del programa CEP-FES, pero, muy pronto adquirió una dinámica propia hasta que llegó a convertirse en uno de los programas de mayor proyección en el país. Nadie más autorizado que el Padre Ramón González, Director de SEPAS, para permitirnos entender lo que ha significado para su institución y para las comunidades campesinas a las cuales ella sirve, la incorporación del SAT a sus esquemas de trabajo.

“SEPAS comienza su trabajo con el proyecto de desarrollo integral hace unos 25 a 30 años y una de las estrategias que escogimos fue el cooperativismo.

En esa linda época de los 60 unos decían que el desarrollo se hace a través de las armas para que sea rápido. Vino Fidel Castro, Centroamérica y todo este movimiento insurgente; otras personas decíamos: hay que hacer el cambio pero las armas no son el instrumento más adecuado ni el que va realmente a ayudar a producirlo. Nosotros pensamos en la educación popular como una fuerza que va más lentamente buscando las transformaciones de la sociedad. Dentro de esa organización popular teníamos el cooperativismo como una de las organizaciones más serias porque podía tomar lo social y lo económico y dar resultados casi inmediatos. No había que esperar el gran cambio al final sino comenzar viendo resultados rápidos. Desde el principio teníamos claro que el cooperativismo era una organización válida y muy importante y comenzamos a trabajar la organización cooperativa a nivel de juventud, niños y adultos campesinos. Creíamos que todas las necesidades podían tener una solución si la gente se organiza, si la gente pone lo que sabe y lo que tiene en común y se resuelve realmente a cambiar las cosas. Era una práctica para que ellos empezaran a tener experiencias de cambio a nivel muy pequeño. Para proponer un cambio más grande, la gente tiene que tener primero la experiencia desde la propia vida, sentir que es posible cambiarla.

Nosotros tenemos un modelo de desarrollo integral del hombre y en el proceso vamos creciendo con los grupos.

..Hace ya 25 años comenzamos a trabajar con grupos de base y casi analfabetas, después pasamos a grupos de educación media en el Instituto para Campesinos Adultos de Zapatoca que ahora continúa más formalizado con el SAT.

El SAT para nosotros es un instrumento de formación para un movimiento que entre nosotros es más amplio porque hay una asociación juvenil que venía trabajando desde antes y continúa el trabajo que se hace a través del SAT. El movimiento juvenil es más masivo y el SAT lo que hace es hacer ese movimiento más calificado.

Ejemplo de celo para que frente al desafío de la expansión el SAT no pierda su esencia y originalidad ha sido el SEPAS. Es más, ha sido modelo en desarrollar una gran capacidad institucional y humana que ha contribuido al enriquecimiento del Sistema tanto en sus componentes pedagógicos como organizativos lo que ha conducido a la vez a una progresiva y rápida independencia de FUNDAEC. A esto se refiere el Padre Ramón cuando comenta:

“En el trabajo del SAT, se debió dar el paso a la ‘descentralización’ porque llega un momento en que uno es capaz de hacer lo que aprendió y aquí no se si fue por crecimiento o por necesidad, teníamos la necesidad de ampliar un poco más el trabajo y ese hecho nos obligó a asumir en parte la formación que estaba dando exclusivamente FUNDAEC. Uno de los resultados es que el que ha estado de asesor capacita directamente a los tutores, así tanto capacitadores como tutores se sienten más responsables y más ligados entre sí. Claro que en esta capacitación los acompaña un representante de FUNDAEC quien apoya y asesora al grupo capacitador.

Cabe anotar aquí que dentro de la organización que ha tomado el SAT a nivel departamental, oficializada por las respectivas resoluciones y ordenanzas, se le asignó al SEPAS la responsabilidad de llevar el registro de notas de todos los grupos SAT que hay en el departamento bajo los distintos convenios, la de expedir los carnés de identificación y otorgar los certificados de grado correspondientes.

Por otra parte, Edisocial es una editorial que hemos creado para suplir la demanda de material impreso del grupo de trabajo; las cooperativas mandan a hacer allí su papelería; además, estamos sacando allí las publicaciones SAT sin ánimo de lucro.”

Otra idea que desde hace más o menos seis meses se ha hecho realidad en Santander y que les brinda a los egresados del Sistema la oportunidad de acceso a la educación superior es la creación de la Universidad Cooperativa de San Gil. El Padre Ramón se refiere así a este logro:

“La gente empezó a presionar por pasar a otros niveles de educación y las circunstancias del mundo hacen que la gente se vaya profesionalizando y nosotros no podemos dejar al campesino atrás, por eso pensamos en la universidad desde hace unos seis años y desde hace tres meses abrimos la Universidad Cooperativa de San Gil como

fruto y vivero de todo el proceso de líderes y gente que debemos tener lista para comenzar el nuevo siglo. Estamos en ese proyecto de Universidad que desarrolle a la región, que afirme lo que hemos hecho y pueda imaginar y soñar el desarrollo de la región y del país mismo”.

Abundan también los testimonios de participantes del SAT que funciona en las veredas cubiertas por el SEPAS sobre la forma en que lograron que el programa llegara hasta sus comunidades, la manera en que éste ha crecido y se ha expandido. También, sobre las prácticas comunitarias que realizan los estudiantes y que trascienden las exigencias del currículo y sobre las distintas estrategias que emplean para hacerle frente a la pobreza y poder así permanecer en el campo y aprovechar las oportunidades que les brinda la educación que están recibiendo.

El primer concepto que reivindican estos testimonios es que el SAT funciona mejor cuando la comunidad es la que lo solicita y no responde a un plan institucional. Conozcamos la opinión de don Justo Antonio, una persona muy especial:

“Me di cuenta del programa SAT porque me ha gustado investigar las cosas nuevas que vienen para el progreso de la región. Oí que en otros pueblos de Santander existía el bachillerato rural y empecé a investigar por qué otros campesinos lo tenían y en mi pueblo no lo había; me presenté al SEPAS para solicitarle al Director que hiciera el bachillerato en San Gil y él me respondió que el bachillerato estaba hecho para pueblos pequeños donde no hubiera colegios de bachillerato; yo le contesté que SEPAS es de los sangileños y que el sol no empieza a calentar en las lomas antes de empezar a calentar en su alrededor y como tal tenía que calentarnos aquí con el bachillerato y después se fuera para los pueblos”.

En el mismo sentido un estudiante comenta:

“Nosotros supimos del bachillerato cuando se inició en el Jaral, invitamos al tutor y a la administración de SEPAS a una reunión para saber cómo era el programa y sus exigencias, porque nosotros necesitábamos el estudio.

Tanto el tutor como la administración de SEPAS se convencieron de la necesidad de darnos la oportunidad de estudio y decidieron organizar un grupo más amplio del que existía hasta ese momento en el Jaral que integrara las veredas San Pedro y San José. De esta manera formamos un grupo de 42 estudiantes.

Para las reuniones de estudio nos pusimos de acuerdo con el tutor. Nos reunimos cada lunes en una de las veredas alternadamente, los de San Pedro nos desplazamos a San José un lunes y al lunes siguiente son los de San José los que se desplazan a San Pedro”.

Para muchos, tutores y estudiantes, el mayor incentivo para el estudio es el servicio a la comunidad.

“Hemos hecho todas las prácticas de servicio, trabajamos con las familias la parte de salud. En lo de alfabetización, como no había analfabetas en las comunidades, nos dedicamos a la ecología y cada estudiante sembró 5 matas de guadua en los nacimientos de agua; esta actividad se coordinó con las Juntas de Acción Comunal, el INDERENA y el Cabildo Verde. También organizamos una charla con el jefe de la UMATA de San Gil para hablar del manejo del ganado vacuno en la región”.

A las condiciones naturales de la geografía que hacen difícil la productividad campesina en la región, se suman las no menos abruptas condiciones sociales, derivadas de una inequitativa distribución de la tierra, al igual que sucede en la mayoría de zonas del país. Es aquí común la explotación de pequeños lotes de terreno con productos como el maíz, el café y el fríjol y también la aparcería mediante la cual los agricultores se comprometen con el dueño del latifundio a trabajar en una parte de su terreno y a devolverle como contraprestación un porcentaje de la producción.

Es este el ambiente económico en el que se desenvuelve el campesino típico estudiante SAT de Santander. De ahí la enorme importancia del traba jo que realiza SEPAS alrededor de una organización que permita encontrar alternativas productivas viables para los campesinos.

Se expresa así un tutor para quien el SAT es un componente importante de organización campesina en su zona:

“Nosotros hemos tenido varios proyectos, empezamos con una cooperativa que funcionó un tiempo, la liquidamos y experimentamos con la labranza (cultivo de maíz y fríjol). Luego vimos la necesidad de ampliarnos y empezamos un proyecto de pollos. En 1992 arrancamos con la crianza de 200 pollos que fueron repartidos de a 10 entre los mismos alumnos que se comprometían a pagarlos. Ese primer lote dejó $150 000 de ganancia. Con esa platica arrancamos a montar el proyecto actual donde estamos vendiendo 300 pollos semanales y hay alrededor de un millón a un millón doscientos mil pesos de inversión.

..Nuestra proyección es vender ese pollo en el mercado y generar trabajo para los alumnos porque aquí en tiempo de verano no se consigue trabajo y hay migración en busca de empleo. La meta es que los estudiantes administren ese trabajo para generar ingresos y así mejorar aunque sea un poco el nivel de vida de las familias. También para comprar los textos que para ellos son caros.

El montaje de este proyecto económico ha significado un gran compromiso tanto para los estudiantes como para mí. Yo les he prestado el galpón que está dotado con unos tanques con capacidad para 12 000 litros de agua, para el verano. A cambio, los estudiantes administran la parcela que consiste en una hectárea de terreno cultivada con cítricos.

La administración de los pollos se ha establecido de la siguiente manera: cada semana un estudiante hace su práctica en el proyecto, entonces se le pagan $10.000; $5.000 los deja para él y $5.000 los ahorra como acción en la empresa; esa acción es un aporte de capitalización para el momento en que se tenga que retirar.

Además de los pollos, el grupo vende la gallinaza y las bolsas en que viene el concentrado. La idea es después poder llegar a producir el concentrado que la empresa necesite y generar excedentes. En esta sencilla organización empresarial que hemos llamado COMER-SAT nos ha ayudado mucho INDEC0L (Instituto de Entrenamiento Cooperativo) que hace parte de las unidades de SEPAS”.

En el Jaral y San Pedro los sueños de estos grupos de jóvenes poco a poco se cristalizan en proyectos:

“Cuando hay reuniones donde se congregan todos los integrantes del SAT aquí en San Gil, se sufre mucho por la falta de alojamiento y alimentación por los costos. Nuestro pensado es, además de los pollos, comprar una finca grande donde hacer un club para hospedar a todos estos muchachos que vengan, para que tengan su sede propia donde acogerlos, jugar, recrearse e intercambiar ideas”.

Muchos participantes del programa coinciden en afirmar que el SAT les proporciona identidad, sentido de pertenencia a un grupo y arraigo a la comunidad. Reproducimos las palabras de otro tutor:

“En lo social, tengo un grupo con el que comparto todas las experiencias de mi vida, es un grupo de jóvenes que me contagia con su alegría, hemos bailado, comido, jugado, paseado, trabajado, investigado y estudiado en el grupo. De él hago parte y es una satisfacción para mí ser tutor. Quisiera ser tutor no sólo de este grupo sino de muchos grupos más pero desafortunadamente no me lo permite el tiempo.

Los estudiantes han disfrutado en esta casa dos navidades, aquí se les prepara comida, bebida, juegos; además, están aprendiendo a compartir todos los momentos. Yo aprovecho estos ratos para conocerlos y para que no tengan que irse al pueblo a que los exploten en las cantinas donde corren peligros. Quiero que aprendan a divertirse en sus propias casas y en la comunidad. Aquí pasan felices, se hace el árbol de navidad, la novena. El año pasado se hizo una misa y después compartimos toda la noche”.

El exitoso desarrollo del SAT en Santander, bajo la dirección del SEPAS, se debe sin duda alguna al esfuerzo conjunto de un equipo de trabajo bien integrado, dinámico, con claridad de objetivos, con experiencia en educación y en el trabajo comunitario, y una capacidad de entrega a los demás muy grande. Obliga, sin embargo, resaltar aquí el trabajo de una persona que ha sabido entender y asumir con creces el rol de coordinador de campo: José Luis Pereira, corazón y cabeza del programa en esta zona, excelente capacitador de tutores y dinamizador de todos los procesos que conlleva el SAT.

Es José Luis precisamente quien nos comenta sobre el desarrollo del programa en las provincias situadas en el área de influencia de SEPAS y el efecto que ha tenido el esfuerzo interinstitucional para lograr la acreditación del programa en todo el departamento por parte de las autoridades educativas y administrativas en los niveles local, municipal y departamental:

“Cuando a SEPAS se le dio la oportunidad de participar en los primeros seminarios de capacitación de tutores ofrecidos dentro del convenio CEP-FES-FUNDAEC en Bucaramanga a comienzos de 1990, se empezó a trabajar en una vereda y al final del año ya se habían formado 12 grupos SAT. Luego la gente de otras veredas empezó a solicitar el programa y SEPAS a tratar de responderles con los recursos que tenía; posteriormente los pedidos vinieron también de los municipios y al poco tiempo se vino una avalancha de solicitudes desde distintos ángulos, pero no había suficientes tutores formados. Ahí surgió la necesidad de entrar a celebrar directamente SEPAS un convenio con FUNDAEC para la capacitación de nuevos tutores. Se seleccionaron los tutores con cierta precipitud y se vio que SEPAS solo no podía patrocinar este trabajo sino que lo debía hacer la administración de cada municipio y se llegó a convenios cofinanciados por los municipios, la Diócesis y la comunidad, siempre dando cupos de capacitación a la otra coordinación de Santander (bajo CEP-FES). Para finales del año 1991 lo que se había iniciado con 12 grupos ya se había multiplicado a 45 tutores y 60 grupos.

En el año 1992 siguieron llegando solicitudes, pero SEPAS decidió parar el trabajo que había desarrollado hasta ese momento; además, en ese año se dio el cambio de alcaldes. Se inicia así un nuevo proceso de información a los nuevos alcaldes y como era de esperarse, a algunos no les gustó la propuesta. Otros no sabían nada, otros querían ampliar la cobertura y otros querían cambiar los tutores. Superado el impase del cambio de los alcaldes se llevó a cabo en San Gil, el 3 de octubre de 1992, un encuentro departamental de estudiantes SAT de todo Santander.

ASPECTOS DEL ENCUENTRO DE GRUPOS SAT DEL DEPARTAMENTO REALIZADO EN SAN GIL, EN OCTUBRE DE 1992.

Queríamos reunir unos 600 estudiantes e invitamos a los grupos a que se hicieran presentes con una representación por grupo; invitamos a los alcaldes, párrocos, miembros de cooperativas, Juntas de Acción Comunal y concejales.

Los estudiantes, para venir, empezaron a reunir su platica desde unos meses antes y la sorpresa fue grande cuando llegaron unos 1300 estudiantes, la mayoría con su alcalde a bordo, junto con los párrocos, los jefes de núcleo, personas de la Secretaría y del Ministerio de Educación. En el encuentro nos acompañaron también algunos amigos de FUNDAEC.

Este evento causó un impacto enorme porque en San Gil, capital de la provincia, hay una estructura educativa muy grande, compuesta por siete colegios. Ellos también se integraron a nuestro desfile con sus bandas y danzas, nos acompañaron ese día y supieron que en los campos había también jóvenes como ellos estudiando bachillerato. Lo más impactante a nivel de los grupos SAT fue cuando todos cantamos un himno que había hecho el amigo Jorge Humberto Jiménez del Tolima y que acá ya institucionalizamos.

Era impresionante sentir cómo ese coliseo vibraba cantando ese himno, los estudiantes no podían creer que fueran tantos, con sus pancartas, signos, coplas, propuestas de trabajo y de ayuda a los alcaldes. Esto nos abrió muchas puertas. La Secretaria de Educación Departamental no se hizo esperar y expidió una resolución de aprobación del SAT para todas las zonas rurales de Santander. Así los directores de núcleos educativos se vincularon más a este trabajo y la respuesta de las alcaldías fue inmediata.

En el año 1993, se pudo dar vía libre a las solicitudes represadas durante el 92 y se abrió el grupo de tutores/93. Ya la coordinación tenía mayor experiencia en cuanto a la selección de tutores y la negociación con las alcaldías; de esta manera, los grupos del 93 están financiados en un 80 o 90% por las alcaldías”.

Esta experiencia de Santander muestra que cuando hay identidad de propósitos no importa qué tan diferentes sean los esquemas y métodos de aproximación a ellos. Fue así como instituciones con características y trayectorias tan diferentes como son el CEP y SEPAS, lograron compaginar sus estrategias, unir sus esfuerzos y compartir sus recursos y obtener como resultado un SAT que además de ser paradigma de trabajo interinstitucional, ostenta un esquema administrativo dinámico y eficiente que hoy les permite a las instituciones comprometidas, ejercer con éxito la autonomía que han ganado poco a poco. Hoy las condiciones de los convenios son diferentes, hay muchas cosas para las cuales ya no es menester una acción notoria de FUNDAEC, sin embargo, se mantiene una saludable relación de asesoría y de continua retroalimentación del programa. Pero lo más importante es que los lazos afectivos no se rompen. De ahí que sea la máxima aspiración de muchos grupos SAT en Santander viajar al Cauca, a Perico Negro donde físicamente ubican la cuna del SAT, a conocer la gente que ha contribuido a la creación y desarrollo del programa, no sólo la gente de FUNDAEC, sino a las comunidades de la zona que con su participación hicieron posible que esta idea floreciera y diera frutos:

Un estudiante del Jaral dice:

“Nuestro sueño es ir a Cali y al Cauca a conocer esas tierras que dizque son tan bonitas y a la gente que no conocemos de FUNDAEC”.

Otro estudiante, esta vez de El Junco, comparte uno de sus más caros sueños:

“Nosotros tenemos el proyecto de ir a conocer la cuna del SAT cuando

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