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2.3 Statistical Hypothesis Testing

2.3.2 Mass–Univariate Hypothesis Testing on MEG data

Aunque diversos autores hayan propuesto conceptos para la Responsabilidad Social Empresarial [RSE] y la Identidad Organizacional [IO], para seguir el análisis de los resultados obtenidos propongo los siguientes conceptos:

 La Identidad Organizacional es un conjunto específico de características que la vuelve única.

 La Responsabilidad Social Empresarial es una conducta organizacional que promueve, en el ambiente interno y/o externo, la sostenibilidad y el bienestar social.

El trabajo fue creado siempre con el pensamiento a respecto de la identidad organizacional bajo dos vertientes: ‘yo y usted’, ‘cómo me veo y cómo usted me ve’, ‘interna e externa’ y ‘cultura e imagen’. La relación establecida entre las vertientes buscó comprender la relación de identidad con el mundo percibido, identifican elementos comunes y elementos que los difieren. Bajo esta óptica, el uso de conceptos matemáticos puede ser un excelente instrumento para ayudar a entender los elementos que componen a la IO.

La matemática siempre fue utilizada como un instrumento por medio del cual se podía explicar los fenómenos naturales, o sea, sus causas y consecuencias. Por ejemplo, aplicando la dualidad de los hechos con la matemática, se obtiene en la Astronomía la relación del tiempo en horas día y horas noche. Los mesopotámicos representaban la naturaleza de los seres a través de la matemática, o sea, los números pares eran considerados seres femeninos y los impares, masculinos. Inclusive, en la grafía estaba presente la dualidad de las cosas, lo que se puede verificar claramente en el símbolo utilizado para representar el infinito. Ese símbolo representa la unión de dos círculos, uno de ellos representa el mundo material y el otro el mundo inmaterial, en otras palabras, el infinito significa gráficamente la unión de los dos mundos. Los números también representan el bien y el mal; el bien, los números positivos, que significa la suma, el incremento; los números negativos el mal, la exclusión, la sustracción (Serra Negra, 2003).

Otra aplicación de la matemática que hacían los mesopotámicos era referente a las funciones. Este pueblo conocía el sentido amplio de la palabra ‘relación’. Se dice que existe una relación entre dos cosas cuando existe una conexión, una correspondencia, una vinculación entre ellas. Usando la representación de conjuntos podemos visualizar estos ejemplos más fácilmente. Dentro de cada conjunto podemos presentar sus elementos (valores) y asociarlos en la relación. Como se puede observar en la figura 6.1 (Serra Negra, 2003).

Figura 6.1 CORRELACIÓN ENTRE CONJUNTOS

Fuente: Elaboración propia

Observe que del conjunto origen (A) parten las conexiones en dirección al conjunto de destino (B). Con esta noción de ‘relación’ en mente, y particularmente, evidenciando las situaciones ilustradas en la figura 6.1, podemos definir lo que viene a ser una función. La idea de relación biunívoca de conjunto que predomina una función entre origen y destino.

Se le llama función identidad a toda función f: IR → IR definida por: f(x) = x. Note que la función identidad es un caso particular de la función afín f(x) = ax + b, pues en este caso tenemos a_= 1 y b = 0. Las principales características de la función identidad son: Dominio: IR e Imagen: IR. La función identidad es una función impar, pues f(-x) = -f(x) = -x; el cero de esta función es x = 0 y, por lo tanto, pasa por el origen del sistema cartesiano; y el coeficiente angular es igual a 1, y el coeficiente linear es igual a 0.

La idea es representar en el plan cartesiano en el modelo propuesto por Hatch y Schult (2002) con el intuito de introducir el elemento de Responsabilidad Social Empresarial afín de una admisible correlación en IO y RSE, figura 6.2.

Figura 6.2 INCLUSIÓN DE LA RSE AL MODELO DE HATCH Y SCHULTZ

Fuente: Elaboración propia

Así, podemos decir que el conjunto A, denominado dominio de la función, sea la representación matemática de los elementos que componen la cultura de una organización, y el conjunto B, un conjunto imagen o contradominio de la función f, represente la imagen del público externo.

f : x f(x) <=> y = x

En que:

x: Cultura Organizacional

y: Imagen

La función puede ser representada gráficamente por el Sistema Cartesiano en el cual colocamos el dominio en el eje de x y el contradominio (en el que estarán las imágenes) en el eje de y. De esta forma, podemos visualizar mejor el par ordenado (x, y) y el comportamiento de las funciones que se desea estudiar. Considerando que el punto cartesiano representa respectivamente, la cultura y la imagen, el par ordenado se dará por (cultura, imagen) y que el punto cartesiano representa la Identidad Organizacional, figura 6.3.

Figura 6.3 REPRESENTACIÓN DEL MODELO DE HATCH Y SCHULTZ EN EL PLAN CARTESIANO

Fuente: Elaboración propia

El análisis de la Identidad Organizacional debe ser realizado con base en el grado de relación entre la Cultura y la Imagen, o sea, los elementos que componen la IO representados por la cultura organizacional deben ser percibidos con la misma intensidad que estos elementos presentan internamente. En otras palabras, cualquiera sea la variación observada en el descompás entre cultura e imagen, significa que la IO presenta características que no son visibles y/o percibidas por el público externo a la organización. De la misma forma, el público puede percibir características en la imagen organizacional que no pertenecen a la cultura organizacional, o sea, no pertenece a la identidad organizacional. Consideremos entonces tres situaciones:

IO0: La Cultura y la Imagen presentan la misma intensidad.

IO1: La Cultura presenta mayor intensidad que la imagen.

IO2: La Cultura presenta menor intensidad que la imagen.

Figura 6.4 EJEMPLIFICACIÓN DE LAS PERCEPCIONES DE LAS IO EN RELACIÓN A LA IMAGEN Y A LA CULTURA

Fuente: Elaboración propia

Las IO1 e IO2 son ejemplos claros de que la IO que el público externo percibe no condice con la identidad organizacional real. Desde el punto de vista de la percepción, el análisis no considera sólo los puntos positivos de la cultura y/o de la imagen, debe tener en cuenta que presentan puntos negativos y que deben ser representados en los otros cuadrantes, figura 6.5.

Figura 6.5 POSIBLES PERCEPCIONES DE LA IO EN RELACIÓN A LA IMAGEN Y A LA CULTURA

Fuente: Elaboración propia

Siendo:

IO0: La Cultura positiva e Imagen positiva presentan la misma intensidad.

IO1: La Cultura positiva presenta mayor intensidad que la Imagen positiva.

IO2: La Cultura positiva presenta menor intensidad que la Imagen positiva.

IO3: La Cultura negativa y la Imagen negativa presentan la misma intensidad.

IO4: La Cultura negativa presenta mayor intensidad que la Imagen negativa.

IO5: La Cultura negativa presenta menor intensidad que la Imagen negativa. IO6: La Cultura negativa y la Imagen positiva presentan la misma intensidad.

IO8: La Cultura negativa presenta menor intensidad que la Imagen positiva.

IO9: La Cultura positiva y la Imagen negativa presentan la misma intensidad.

IO10: La Cultura positiva presenta mayor intensidad que la Imagen negativa.

IO11: La Cultura positiva presenta menor intensidad que la Imagen negativa.

Si se aplica el mismo procedimiento referente a la responsabilidad social empresarial se puede, por analogía, evaluar la percepción del público externo, figura 6.6.

Figura 6.6 POSIBLES PERCEPCIONES DE RSE EN RELACIÓN A LA IMAGEN Y A LA CULTURA

Fuente: Elaboración propia

Siendo:

RSE0: La Cultura positiva y la Imagen positiva presentan la misma intensidad.

RSE1: La Cultura positiva presenta mayor intensidad que la Imagen positiva.

RSE2: La Cultura positiva presenta menor intensidad que la Imagen positiva.

RSE3: La Cultura negativa y la Imagen negativa presentan la misma intensidad.

RSE4: La Cultura negativa presenta mayor intensidad que la Imagen negativa.

RSE5: La Cultura negativa presenta menor intensidad que la Imagen negativa.

RSE6: La Cultura negativa y la Imagen positiva presentan la misma intensidad.

RSE7: La Cultura negativa presenta mayor intensidad que la Imagen positiva.

RSE8: La Cultura negativa presenta menor intensidad que la Imagen positiva.

RSE9: La Cultura positiva y la Imagen negativa presentan la misma intensidad.

RSE10: La Cultura positiva presenta mayor intensidad que la Imagen negativa.

RSE11: La Cultura positiva presenta menor intensidad que la Imagen negativa.

Sin embargo, no tiene sentido decir que una organización crea intencionalmente una cultura negativa. Algunos funcionarios pueden no estar de acuerdo y/o compartir la

misma cultura organizacional y su evaluación en lo referente a que la percepción sea negativa, no obstante, la cultura organizacional no asume un valor negativo. El término más apropiado sería cultura fuerte o cultura débil. Langan-Fox y Tan (1997) explican que la fuerza de la cultura organizacional se refiere a la intensidad o penetración de la cultura, al grado en que los miembros de la organización concuerdan con la cultura y con los sistemas de valores de modo general, o sea, significa decir que a una organización se le denomina cultura fuerte si los significados se creen fuertemente, son ampliamente compartidos y profundamente insertados, y a lo contrario se le denomina cultura débil. De acuerdo con Staber (2003), el sello de una cultura fuerte es la unidad y la lealtad.

Por lo tanto, en relación a la cultura organizacional, nuestra posición es que ella es: a) Positiva, cuando existe un sistema de valores compartidos por sus miembros,

a todo nivel, que diferencia a una organización de las demás. En este caso, la fuerza de la cultura puede variar de intensidad, de muy fuerte a muy débil, en forma de escala.

b) Nula, cuando no se reconoce la cultura organizacional, o sea, no hay un sistema de valores compartidos por sus miembros, a todo nivel, de la organización, y;

c) Negativa, cuando no asume este valor porque se trata de intensidad débil de fuerza.

Una imagen puede ser perceptible de forma positiva o negativa. Una imagen organizacional positiva representa la conquista, el reconocimiento, la credibilidad y la confianza de sus diversos públicos, resultando muchas veces en la conquista y fidelización de los clientes. Por otro lado, una imagen organizacional negativa es la que representa una mala impresión generalizada, por ejemplo, cuando una organización tiene una imagen negativa externa, si un cliente de una determinada organización percibe alguna discordancia entre lo que ella declara como creencia y lo que ocurre en la realidad, el impacto negativo sobre la imagen de la organización es inevitable, pero eso no quiere decir que la imagen toda asuma el valor negativo. Entre tanto, nuestro punto de análisis en relación a la imagen es la Responsabilidad Social Empresarial. Tomemos, entonces la definición del Instituto Ethos de Empresas y Responsabilidad Social [Ethos] (2012, p.1): la “Responsabilidad social empresarial es la forma de gestión que se define por la relação ética y transparente de la empresa con todos los públicos con los cuales se relaciona y por el establecimiento de metas empresariales que impulsan el desarrollo sostenible de la sociedad preservando recursos ambientales y culturales para las generaciones futuras, respetando la diversidad y promoviendo la reducción de las desigualdades sociales”. Así, no tiene sentido decir que una organización con RSE presente una imagen organizacional negativa por esa elección de gestión.

Para los parámetros Cultura e Imagen, sólo los elementos que están en el primer cuadrante interesan para analizar la identidad organizacional, porque la cultura y la imagen son nulas o positivas. Consideraciones de los cuadrantes:

1º.) Los elementos analizados, IO y RSE, deben pertenecer al mismo cuadrante para que sea posible su superposición, y de esta forma verificar si existe o no

incorporados de RSE a la IO.

2º.) Consideraciones del segundo y del tercer cuadrante: cultura organizacional negativa – porque considera a la cultura organizacional como una fuerza, fuerte o débil, representada por valores positivos.

3º.) Consideración del cuarto cuadrante: la adopción de una postura clara y transparente, en lo referente a los objetivos y compromisos éticos de la organización, fortalece la legitimidad social de sus actividades, reflejando positivamente en el conjunto de sus relaciones, o sea, adoptar la responsabilidad social se traduce en una imagen positiva.

El análisis para verificar la incorporación de la responsabilidad social empresarial a la identidad organizacional se da por la superposición de los gráficos de IO y RSE. Para ello, son posibles las afirmativas:

a) la IO y la RSE están alineadas y; b) la IO y la RSE no están alineadas. Considere tres situaciones distintas:

Situación (a): tanto la IOa como la RSEa, presentan cultura positiva e imagen positiva, tienen la misma intensidad.

Situación (b): la IOb se percibe con una cultura positiva de menor intensidad que la imagen positiva y; la RSEb se percibe con una cultura positiva de mayor intensidad que la imagen positiva.

Situación (c): la IOc se percibe con una cultura positiva de mayor intensidad que la imagen positiva y; la RSEc se percibe con una cultura positiva de menor intensidad que la imagen positiva.

Las figuras 6.7, 6.8 y 6.9 representan gráficamente la superposición de las tres situaciones. En la Situación (a) se puede decir que la responsabilidad social es una característica de identidad, en la Situación (b) y Situación (c) la responsabilidad social no constituye una característica de identidad organizacional.

Figura 6.7 REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA SITUACIÓN (a)

La Situación (b) ejemplifica una circunstancia en la que la responsabilidad social es percibida por el público externo, pero no forma parte de la cultura organizacional. Las acciones de RSE, en este caso, se consideran puntuales a pesar de que la organización presente algunas acciones de responsabilidad social, no se compromete con la sociedad en sí. Estas acciones de RSE no se expresan ni forman parte de la cultura y planificación estratégica de la organización.

Figura 6.8 REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA SITUACIÓN (b)

Fuente: Elaboración propia

La Situación (c) explica un suceso en que la responsabilidad social no es percibida por el público externo, pero forma parte de la cultura organizacional. De esta forma, las acciones de responsabilidad social no son debidamente tratadas en los mecanismos de comunicación con el intuito de sensibilizar al público externo en las acciones sociales promovidas por la organización.

Figura 6.9 REPRESENTACIÓN GRÁFICA DE LA SITUACIÓN (c)

Fuente: Elaboración propia