2.3 Prediction Methods
3.2.4 Measuring Map Quality
Es preciso señalar algunos estudios lexicográficos, los cuales han delimitado y definido de manera parcial el uso de las formas de tratamiento pronominal y de algunos vocativos. Por ello, debemos remitirnos, a manera de reseña bibliográfica, a las obras lexicográficas más sobresalientes e importantes de autores costarricenses. Así pues, en primer lugar, se encuentra Carlos Gagini, con el Diccionario de
barbarismos y provincialismos de Costa Rica, publicado en 1892, el cual se publicó en una segunda
versión, desde otra perspectiva teórica, como Diccionario de costarriqueñismos (1918). En segundo lugar, aparece el Nuevo diccionario de costarriqueñismos de Quesada Pacheco, el cual consta de cuatro ediciones (1985, 1991, 1996 y 2001), aunque las modificaciones no han sido realmente sustanciales más que en la inclusión de nuevos lemas y también en la corrección de algunas acepciones. En 1996, aparece el
Diccionario de costarriqueñismos de Agüero Chaves. Posteriormente, en el 2002, se publica Mil y tantos tiquismos (Costarricensismos) de Luis Ferrero. Finalmente, encontramos el Nuevo diccionario del español de Costa Rica, publicado a manera de manuscrito también en el 2002 y elaborado por el equipo de
ELEXHICÓS, a cargo del Dr. Víctor Sánchez Corrales.7
De tal manera, resulta preciso apuntar, en términos generales, una serie de imprecisiones o deficiencias halladas en la descripción lexicográfica de algunos de los diccionarios antes mencionados,
para lo cual se buscaron cuatro apelativos, a saber, cabrón, culiolo, güevón y mae, incluidos todos ellos en el corpus que más adelante se analizará.
En primer lugar, algunos apelativos de uso común en el español de Costa Rica aparecen en unos diccionarios y en otros no; así, culiolo no se consigna en el diccionario de Sánchez Corrales, ni güevón en el de Ferrero.
En segundo lugar, no existe uniformidad en la descripción lexicográfica con respecto a las instrucciones de uso de los apelativos, pues en unos casos se dice que son apelativos o vocativos, también se tratan como muletillas o, en otros casos, como tratamiento o forma de tratamiento.
En tercer lugar, la información pragmática proporcionada es escasa y en las acepciones en las que se emplea no es consistente; por ejemplo, con respecto a la marca del registro de uso en la conversación, se utilizan términos como “familiar”, “vulgar”, “coloquial” o sin marca –para el mismo apelativo–; también se describen con frases como voz vitanda, despectiva u ofensiva, tratamiento amistoso, entre otros; y en relación con el sociolecto, se utilizan palabras y frases como jergal, jerga juvenil, jerga de hampones y estudiantes, juvenil, término usado por el vulgo o por los menores, etc.
Por último, otro problema es la inconsistencia en la marca de categoría nominal. Así, algunos apelativos aparecen descritos únicamente como adjetivos o se marcan solo como masculinos, cuando en realidad son utilizados por hombres y mujeres, dirigidos hacia ambos géneros.
Con la finalidad de ilustrar más claramente lo antes señalado, a continuación se proporciona un somero análisis de la descripción del apelativo mae, cuya selección responde a que es empleado por la mayor parte de la población costarricense y también porque aparece en todos los diccionarios publicados después de 1990.
Agüero Chaves (1996) define el término en cuestión de la siguiente manera:
maje adj. vulg. Bobo, tonto, simple (jerga de hampones y estudiantes; se ha convertido en muletilla como vocativo.)
De la definición anterior se desprende que Agüero califica el término únicamente como un adjetivo, lo cual se aleja mucho del uso que se le da hoy en día, pues en realidad se emplea como un sustantivo y, en otros casos, especialmente en las formas pluriverbales, como adjetivo. Agüero menciona que la palabra puede ser empleada como vocativo, pero no lo define como su uso básico; no obstante, se debe resaltar el hecho de que se muestra un indicio del cambio en el uso de la palabra al indicar que “se ha convertido en muletilla como vocativo”. Además, aunque se remite al término mae, dicho término no aparece en las entradas del diccionario.
En segundo lugar, se encuentra el Nuevo diccionario de costarriqueñismos de Quesada Pacheco, el cual consta de tres ediciones. Entonces, veamos lo que se señala en las diferentes ediciones:
(1985) maje m. deriv. de majo “tipo popular español que afecta elegancia y valentía”: “muchacho”, “joven”, “tipo”. Úsase como vocativo (¡maje!) para interpelar a un varón. Usado por jóvenes varones (…)
(1991): maje m. (Jerga de los varones) Muchacho, joven. // 2. Vocativo para dirigirse a un varón (Mae: Jerga juvenil). // 3. adj. Tonto, bobo. // 4. hacerse el ~: (...)
(1996): Idem.
(2001): maje m. {jergal} muchacho, joven. // 2. {jergal} vocativo para dirigirse a un varón y pronunciado ¡mae!. // 3. adj. Tonto, bobo. // 4. hacerse el ~: (...)
En las definiciones anteriores, se puede observar cómo se describe el uso del término mae solo referido a un varón como sustantivo y como vocativo; además, se menciona que es una expresión empleada de forma exclusiva en la jerga juvenil. Igualmente, la definición se da a partir de la forma maje, tal y como lo hace Agüero, y para el vocativo se especifica el empleo de mae.
Luego, encontramos la definición incluida en la obra Mil y tantos tiquismos (Costarricensismos), de Luis Ferrero (2002):
maje (Derivado de majo, guapo). m. Úsase como vocativo, ¡maje!, para interpelar a un varón. / adj. Tonto, bobo. Hacerse el maje (…)
En esta definición se refiere igualmente como entrada el término maje, el cual se describe como masculino, es decir, para referirse a un varón; además, no se especifica la existencia ni el uso de la forma
mae.
Finalmente, el Nuevo diccionario del español de Costa Rica (Sánchez 2002), da las siguientes definiciones:
Maje I m/f 1. coloq. juv. Persona indeterminada. II sust./adj. 2 coloq. juv. desp. Persona tonta ingenua. III ¡~! Coloq. juv. Forma de tratamiento de camaradería y confianza entre jóvenes, especialmente usado por los varones, aunque su uso se está difundiendo entre las mujeres. La pronunciación más frecuente es ¡mae! IV Se emplea como muletilla a lo largo de una conversación para garantizar el éxito de una comunicación (función fática) [*entradas pluriverbales]
Esta última definición parece estar más acorde con lo que se aprecia en la actualidad, pues, por un lado, en las instrucciones de uso se señala que la palabra se emplea tanto para hombres como para mujeres y, además, ya se marca claramente como una forma de tratamiento, lo cual le proporciona carácter de apelativo.
Habida cuenta de lo anterior, se pueden determinar varios aspectos relevantes:
1) A partir de la primera edición del diccionario de Quesada Pacheco y en el diccionario de Sánchez Corrales aparece la forma sincopada de maje, es decir, mae, la cual se emplea en la actualidad como vocativo (forma de tratamiento).
2) Los diccionarios de Agüero, Quesada Pacheco, Ferrero y Sánchez Corrales utilizan como entrada la forma maje en la descripción lexicográfica, lo cual parece indicar que es más frecuente su empleo por encima de mae; no obstante, dicha selección parece responder a la descripción de la evolución que ha experimentado el término.
3) Todas las obras descritas caracterizan el uso de mae (o maje) como jergal, ya sea en el léxico de los hampones (Agüero) o de los jóvenes (Agüero, Quesada Pacheco y Sánchez Corrales), pero su uso, tanto como sustantivo o adjetivo, se extiende más allá de esas jergas.
4) Únicamente Sánchez Corrales caracteriza en las instrucciones de uso la forma mae como sustantivo masculino y femenino, es decir, solo él constata su uso por y para mujeres; incluso se menciona que “su uso se está difundiendo entre las mujeres”. Además ofrece información pragmática en la descripción del término, pues se refiere a “forma de tratamiento de camaradería y confianza” y “función fática”.