2.3 Prediction Methods
3.2.5 Optimizing the Grid
Dentro de lo estudios de carácter pragmático, uno de los tópicos más estudiados es el de la deíxis, el cual, según Levinson (1989: 47), explica “cómo las lenguas codifican o gramaticalizan rasgos del
9 El significado convencional del léxico es el que aparece en los diccionarios; por lo tanto, el significado no convencional (significado nn) se refiere a la doxa (creencia popular), esto es, darle a las palabras cierto significado en relación con el uso común que emplean los hablantes de una comunidad lingüística.
10 El principal aporte del funcionalismo ha sido subrayar la importancia de estudiar y de interpretar la función que cumplen los elementos lingüísticos de una determinada lengua; es decir, a partir del fin comunicativo reconocido en la lengua, la lingüística funcional expone la posibilidad que tienen los hablantes para elegir entre diferentes formas lingüísticas según sus intenciones comunicativas (Diccionario de Lingüística, 1986: 125). Entonces, dicha elección no es arbitraria sino que responde a los fines y necesidades de los usuarios de una lengua en un momento determinado. Así, desde el punto de vista funcional, la investigación lingüística no debe ser únicamente descriptiva, pues deben buscarse explicaciones para los hechos lingüísticos al considerar la función que estos cumplen en el proceso social.
contexto de enunciación” y cómo la interpretación de los enunciados depende del análisis de dicho contexto. Así, los elementos indexicales son formas lingüísticas, cuya característica principal es que su interpretación y análisis depende de diferentes factores directamente relacionados con un contexto comunicativo; en otras palabras, las formas deícticas por sí mismas están vacías de significado alguno, pues este depende del contexto de enunciación; así, el significado de los deícticos depende fundamentalmente del contexto de enunciación:
[Un deíctico es un] tipo de elemento lingüístico capaz de recuperar el contexto de enunciación de un acto de habla, esto es de mostrar los índices pragmáticos sobre la identidad de los interlocutores y sobre el lugar y el tiempo en que tuvo lugar dicho acto de habla (Diccionario de lingüística 1986: 80) (El subrayado es nuestro).
Según la cita anterior, la deíxis cumple una función referencial asociada con el contexto de enunciación, en el cual se incluyen los participantes del acto comunicativo y las condiciones espacio-temporales en que se propicia dicho acto. Además, es importante destacar el hecho de que los elementos indexicales presentan una “constitución egocéntrica”, cuyo origen o punto cero es lo expresado (o hecho) por el hablante como centro de la comunicación. No obstante, no todos los deícticos en la lengua son usados como tales, ya que en ocasiones se presenta una proyección deíctica, es decir, el centro deíctico cambia del hablante hacia otros participantes o se realiza un uso gestual o simbólico de estos elementos (Levinson 1989: 56-58).
La relevancia del fenómeno deíctico en la interpretación de un enunciado queda reflejada mejor con un ejemplo. Supongamos que nos dirigimos a la oficina de un compañero de trabajo y nos encontramos con un rótulo que dice:
Ya regreso
El valor veritativo de esta frase depende del contexto de enunciación, pues el “momento” exacto de regreso del autor del mensaje se cuenta a partir del “momento” en que colgó el anuncio. No obstante, para quien lea esa frase no existe un punto de referencia más que el preciso instante a partir del cual se lee
el mensaje del letrero. Es decir, en este tipo de expresiones se determina una referencia a partir de la relación existente entre signo y referente (Levinson 1989: 50).
Tradicionalmente, se suelen señalar, dentro de la literatura especializada en el tema, cinco tipos de deíxis: pronominal (o de persona), lugar, tiempo, discursiva y social. Sin embargo, para los propósitos del análisis de los apelativos, se requiere únicamente describir las categorías de la deíxis de persona y la deíxis social.
Por un lado, la deíxis de persona se refiere a la codificación del papel (o posible papel) de los participantes en la interacción verbal (Levinson 1989: 54); es decir, los deícticos de persona son aquellos elementos con los que cuenta la lengua para referirse o identificar a los participantes de la enunciación. Así, se analizan las diferentes categorías –no necesariamente gramaticales– en correlación con el papel de los participantes para analizar cómo se estructuran estos papeles en las diferentes lenguas. En consecuencia, los estudios sobre este tipo de deixis incluyen categorías nominales como los pronombres de persona (sistema pronominal: vos, usted, tú), los adjetivos demostrativos (este, ese, aquel), los adjetivos posesivos (mío, tuyo, suyo), los vocativos (apelaciones y tratamientos), entre otras. Dado que la base de esta investigación es el estudio de los apelativos, únicamente nos interesa analizar el papel desempeñado por el hablante y el destinatario en la conversación, a saber, en la interacción cara a cara.
Por otro lado, la deíxis social corresponde a la “codificación de distinciones sociales relativas al rol de los participantes” (Levinson 1989: 55); esto es, a los aspectos de la estructura de la lengua que expresan la identidad social de los participantes, la relación existente entre ellos y ciertas particularidades de la situación social en la cual se desarrolla la interacción verbal, es decir, configura los vínculos de los hablantes en términos de la simetría y asimetría. Entonces, este tipo de deíxis concierne a la codificación de información de índole social en la estructura de la lengua y posibilita la caracterización sociocultural de los hablantes (Levinson 1989: 80 y Casalmiglia y Tusón 1999: 118).
También Levinson describe la información socialmente deíctica según dos tipos: relativa y absoluta: la primera se relaciona típicamente con el eje referente, destinatario, hablante-testigos y hablante-ambiente, mientras la segunda se refiere a formas reservadas para ser usadas solo con ciertos hablantes (“hablantes autorizados”) del tipo “Su Señoría”, “Señor Presidente”, “Su Majestad”, etc. (1989: 81).
Con respecto al tipo relativo, Levinson aclara que:
Podemos hablar de honoríficos cuando la relación (…) concierne al rango o respetos relativos, pero hay muchas otras clases de relación que pueden estar gramaticalizadas, por ej., las relaciones de parentesco, las relaciones totémicas, la pertenencia a un clan, etc., las que tengan validez en el sistema social en cuestión (Ídem) (El subrayado es nuestro).