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Chapter 5 considers the notion of performance authenticity It starts by

3.2 The Acousmatic Work: an Ontological Description

3.2.1 The Medium View

de 

oportunidades 

entre 

los 

sexos: 

el 

reflejo 

de 

concepciones 

limitadas 

Se puede hacer una primera distinción en la dirección de las prioridades y compromisos ministeriales. Algunas de ellas, muestran una clara orientación a la acción sobre grupos de personas de la sociedad civil –hombres, mujeres o personas sin distinción de sexo- mientras que otros se dirigen más bien a alterar el funcionamiento de las organizaciones que reproducen las desigualdades entre los sexos. Estas últimas, evidentemente se supone tendrán un efecto en la situación de ciertos grupos sociales, pero se releva discursivamente el medio y no el fin. Entre los compromisos dirigidos a las organizaciones, es posible diferenciar además, entre los que explicitan una acción sobre ocupantes de ciertos roles estratégicos para la política de igualdad entre los sexos –profesores, empleadores, agentes judiciales, funcionarios públicos, entre otros- y los que no especifican algún actor en particular sobre el que se pretenda intervenir, refiriéndose al funcionamiento de las organizaciones en general.

Tabla 6: Distribución de prioridades y compromisos ministeriales según dirección y grupo objetivo

Prioridades Agenda Compromisos ministeriales

Dirección del compromiso

Grupo objetivo

N° % N° %

Sin distinción de sexo o ambos sexos 25 14,6% 10 6,9% Dirigido principal o exclusivamente a mujeres 72 42,1% 35

Fuente: elaboración propia

24,3% Dirigido principal o exclusivamente a hombres 1 0,6% 2 1,4% Dirigido a personas Subtotal 98 57,3% 47 32,6% Funcionamiento de las organizaciones 65 38,0% 73 50,0% Ocupantes de roles estratégicos 8 4,7% 24 17,4% Dirigido a organizaciones Subtotal 73 42,7% 97 67,4% Total 171 100,0% 144 100,0 137

10.6.1 Prioridades y compromisos ministeriales dirigidos a personas

La mayoría de las prioridades y compromisos dirigidas a las personas, se orientan principal o exclusivamente a las mujeres. Específicamente, el 73,5% en el caso de las prioridades de la agenda de género y el 74,5% en el caso de los compromisos ministeriales del año 2008 dirigen su acción a este sexo. En segundo lugar, algunas prioridades y compromisos se dirigen a personas sin distinción de sexo o explícitamente a ambos sexos, alcanzando un 25,5% entre las prioridades ministeriales y un 21,3% en el caso de los compromisos ministeriales del año 2008. Un porcentaje muy bajo de las prioridades y compromisos se dirige principal o exclusivamente a los hombres; el 1,0% en el caso de las prioridades ministeriales y el 4,3% en el caso de los compromisos ministeriales del año 2008.

Estos resultados son congruentes con el contenido de los documentos normativos, que, como se vio anteriormente, dirigen las soluciones propuestas casi exclusivamente a la acción sobre las mujeres.

Gráfico 1: Distribución de las prioridades y compromisos ministeriales dirigidos a mujeres de acuerdo a los ejes de desigualdad específicos relevados

Fuente: Elaboración propia

Un porcentaje importante de las prioridades y compromisos dirigidos a las mujeres, no revela el grupo específico de mujeres a los que se dirigen. El análisis de aquellos que sí lo especifica, muestra que las prioridades y compromisos otorgan relevancia a las discriminaciones derivadas de la posición de las mujeres en la economía oficial (referidos a la posición marginal de las mujeres dentro de la esfera remunerada del trabajo) y a las discriminaciones derivadas de aspectos generacionales o de las etapas del ciclo de la vida (con énfasis en las mujeres jóvenes). También se coloca cierto acento en la estratificación socioeconómica (referida a mujeres en situación de pobreza) y la localización geográfica (referida a la división entre mujeres urbanas y rurales). Menos importancia reciben las características étnicos o culturales (referido a diferencias en el origen étnico o cultural de las mujeres), la situación de ciudadanía (referida a las mujeres inmigrantes) y la posición dentro de la familia (referidos a las diferencias en las relaciones de género al interior de los diferentes modelos de relaciones de género al interior de las familias, que coloca a algunos miembros, principalmente mujeres e hijos, en situación de vulnerabilidad, con énfasis en la violencia ejercida por los hombres).

Los escasos compromisos dirigidos a los de los hombres, en cambio, se centran en la posición al interior de la familia, ya sea como progenitores, padres o maltratadores. Específicamente, refieren a promover la responsabilidad masculina en su fecundidad y paternidaden los servicios de salud sexual y reproductiva ofrecidos o hacer una propuesta de tratamiento para los hombres que ejercen violencia contra la mujer en el contexto de la violencia intrafamiliar.

Gráfico 2: Distribución de las prioridades y compromisos ministeriales dirigidos a personas de acuerdo al mecanismo de acción pública utilizado

Fuente: Elaboración propia

Entre los mecanismos de acción pública que proponen utilizar los compromisos dirigidos a personas, las categorías que más relevancia adquiere en ambos documentos es la extensión y/o mejoramiento de los programas y servicios públicos existentes, la creación de nuevos programas y servicios públicos y la fijación de cuotas por sexo en los programas y servicios públicos existentes (discriminación positiva). Ejemplos de compromisos de este tipo son la creación de un programa nacional de capacitación laboral para mujeres, la profundización del acceso de las mujeres en condiciones de mayor desigualdad social a los instrumentos de superación de la pobreza y el desarrollo de acciones afirmativas para el acceso y retención de mujeres en carreras científicas.

Gráfico 3: Distribución de las prioridades y compromisos ministeriales dirigidos a personas según su localización en las estructuras de desigualdad entre los sexos

Fuente: Elaboración propia

En cuanto a la localización de las prioridades y compromisos dirigidos a las personas en las estructuras de desigualdad entre los sexos, la mayoría de ellos se ubica en la organización de la ciudadanía y del trabajo. En menor medida los compromisos se sitúan en la organización de la intimidad. Los compromisos ligados a la organización de la ciudadanía refieren a problemas de acceso a distintos derechos civiles políticos y sociales y en menor medida a la reproducción de normas y representaciones sociales sexistas en las agencias educativas, los medios de comunicación y/o los medios artísticos y culturales. Por su parte, los que se sitúan en la organización del trabajo refieren a problemas como la desigual capacidad de emprendimiento que afecta a las mujeres, el desigual acceso a recursos económicos, la segregación ocupacional y las normas legales y/o sociales sexistas que rigen la organización del trabajo. Los compromisos localizados en la organización de la intimidad, que en general son muy pocos, refieren la desigual distribución de roles al interior de la familia, la legitimación de la violencia como forma de relación social en las relaciones íntimas y la socialización diferenciada de niñas y niños que se produce al interior de las familias.

En síntesis, se tiene un alto porcentaje de compromisos referidos a la creación, mejoramiento y/o fijación de cuotas en los programas que los servicios públicos implementan para mejorar la posición de las mujeres en la organización la ciudadanía y del trabajo. En efecto, la presencia de estas categorías combinadas cubre de un 46,9% de las prioridades y de un 66,0% de los compromisos ministeriales.