Chapter 5 considers the notion of performance authenticity It starts by
2.1 The Sound Diffusion System
central del gobierno
El SERNAM describe a la estrategia de transversalización de género en Chile como un proceso que pretende la coordinación entre distintos niveles de gobierno –ministerios y servicios públicos- en torno al cumplimiento de los objetivos, lineamientos y prioridades presentados en el plan de igualdad de oportunidades 2000-2010 y la agenda de género del gobierno. Como se dijo anteriormente, a partir del año 2007, la forma en que se hacía el monitoreo a los compromisos ministeriales, radicada exclusivamente en el SERNAM, se adaptó a los criterios técnicos del Sistema de de Seguimiento de la Programación Gubernamental que depende de la SEGPRES. Esta medida se tomó explícitamente con el objetivo de mejorar la adecuación de los compromisos ministeriales de igualdad de oportunidades con la agenda gubernamental en la materia y la capacidad de monitoreo sobre la implementación de los mismos.
Del mismo modo, el año 2006 el SERNAM modificó las guías de aplicación del sistema de enfoque de género, solicitando que se someta a análisis la misión y los objetivos estratégicos de los servicios públicos, estimulando a través de procesos de asesoría técnica que los compromisos ministeriales de igualdad de oportunidades y los contenidos de la agenda de género sean incorporados en su formulación. Esto queda plasmado explícitamente como requisito técnico del sistema el año 2009: “revisión de la agenda de
género, los compromisos ministeriales de género y las prioridades institucionales,
identificando y analizando las orientaciones políticas de género que aplican para la institución”92.
El nuevo requisito incorporado releva un cierto cambio en los propósitos del sistema de enfoque de género, donde no sólo se le concibe como sistema de mejoramiento de la gestión de cada servicio, sino que también de cómo mecanismo estímulo y control a que los servicios adecúen su gestión a las prioridades gubernamentales en materia de género. El mismo SERNAM reconocía antes que “al igual que los otros Sistemas del Programa de
Mejoramiento de la Gestión, éste opera a nivel de servicios como si fueran unidades auto- contenidas (…) no está entre sus objetivos ni funciones el contribuir a la coordinación de la gestión de los servicios de acuerdo a las prioridades ministeriales”93. Cabe señalar que el requisito mencionado que se incluyó para la operación del sistema año 2009, no fue incorporado en la formulación de los requisitos técnicos del año 2010, quizás debido a la incertidumbre respecto de la agenda de género sería legitimada por las nuevas autoridades del SERNAM, quizás porque un requisito como el descrito contraviene la lógica del programa de mejoramiento de la gestión, o una combinación de ambos motivos.
En síntesis, el proceso de transversalización de género en Chile, está orientado a la coordinación al interior del ejecutivo para la implementación de la política de equidad de género y opera a través de dos instrumentos formales en distintos niveles de gobierno, los que en teoría deben complementarse y actuar sinérgicamente. El SERNAM, en este sentido, es el organismos responsable de que tal complementariedad y sinergia ocurra en la práctica, operando como asesor y evaluador de los resultados de ambos instrumentos, localizados actualmente en otras organizaciones públicas con funciones de coordinación y evaluación de la gestión gubernamental: la DIPRES en el caso del sistema de enfoque de género y la SEGPRES en el caso de los compromisos ministeriales de igualdad de oportunidades.
92
DIPRES. (2009). Requisitos técnicos y medios de verificación: Programa marco básico año 2009. Santiago, pág. 124.
93
SERNAM. (2005). La experiencia del Sistema de Enfoque de Género en el Programa de Mejoramiento de la Gestión. Santiago, pág. 58.
Esquema 2: El proceso de transversalización de género en el nivel central del gobierno de Chile
Fuente: Elaboración propia
Pese a que esta coherencia no puede darse por dada debido a que, en rigor, el sistema de enfoque de género encaja con el mejoramiento de la gestión en su dimensión de que cada una de las organizaciones preste servicios más eficaces tomando en consideración unas características diferenciadas de los usuarios de acuerdo al sexo, no encaja en su dimensión de adecuación de la gestión de cada servicio a la agenda de género ni de coordinación de la política gubernamental en torno a la igualdad entre los sexos. El programa de mejoramiento de la gestión, pretende mejorar la calidad de los procesos de cada uno de los organismos públicos, en referencia a una misión, unos objetivos y unos productos estratégicos que se suponen ya definidos por cada de las organizaciones que son objeto de su intervención. Para ello, requiere que las organizaciones capturen información sobre su gestión y la provean a los niveles directivos para la toma de decisiones o desarrollen de manera sistemática y organizada ciertas áreas que son vistas como indispensables, independientemente de su misión específica.
El vínculo discursivo entre el género y un programa de estas características radica en que la aplicación continúa de un enfoque técnico de género capaz de identificar las necesidades y preferencias diferenciadas de mujeres y hombres, volverá la gestión más eficaz, entregando bienes y servicios más pertinentes a las características de los usuarios. La evaluación del plan de igualdad de oportunidades del año 2005, es concluyente al respecto, al señalar como limitaciones del instrumento: “(…) que no interviene en la esfera política de toma de
decisiones, donde se podrían debatir e impulsar propuestas de mayor impacto en términos de igualdad de oportunidades. Tampoco puede producir coherencia entre las medidas implementadas en un servicio específico y las prioridades de género definidas para cada sector, ni garantizar la coordinación interorganizacional para construir sinergias”94.
Finalmente, cumplir un programa de gobierno o unos propósitos de igualdad entre los sexos que forman parte de la agenda gubernamental, es responsabilidad del gobierno y recae en cada uno en las autoridades políticas del mismo. A su vez, las funciones propiamente de apoyo a la coordinación gubernamental están radicadas en otras agencias, como la SEGPRES en el caso de la coordinación interministerial, MIDEPLAN en el caso de la política social y el propio SERNAM en el caso de la política de igualdad entre los sexos. Tal coordinación obviamente no puede depender de la aplicación un programa de mejoramiento de la gestión, orientado a estandarizar prácticas y procedimientos de calidad en ciertas áreas del funcionamiento comunes a todas las organizaciones públicas. Adecuar a las organizaciones públicas con las prioridades de gobierno y promover su coordinación para la implementación de una agenda de políticas, es un aspecto que queda fuera de su alcance.
El modelo de transversalización aplicado en el nivel central del gobierno de Chile, como se puede apreciar, es completamente intra-burocrático en su operación. Salvo en el caso del sistema de enfoque de género, donde formalmente se evalúa por parte de expertos aquellos informes de los servicios que no obtuvieron su aprobación para verificar que los criterios de evaluación se hayan aplicado correctamente, el modelo de transversalización de género en Chile no considera la necesidad de incorporar el conocimiento experto en el análisis de los problemas que originan las políticas ni en la evaluación del modelo de transversalización.
94
SERNAM. (2005). Plan de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2000 - 2010: evaluación primera fase 2000 - 2005. Santiago, pág. 79.
Algunos servicios públicos, de todos modos, han contratado a personas expertas en género para efectuar capacitaciones, apoyar la implementación del sistema de enfoque de género o el rediseño de productos y servicios y para hacer investigaciones con propósitos específicos. Se puede pensar entonces que el modelo chileno promueve en cierta medida que el conocimiento experto permee, pero principalmente con fines instrumentales para apoyar a los servicios públicos en lo que se definieron hacer. Sin embargo que la intención sea instrumental no desmiente que puede abrir ciertas oportunidades de influencia para algunas organizaciones de carácter feminista que poseen tal conocimiento y están en condiciones de prestar servicios al estado.
Más aún, este modelo no contempla explícitamente mecanismos de debate, participación y/o control ciudadano sobre las políticas, lo que obstaculiza que pueda operar en la lógica de fijación de agenda, ya sea instrumental -como mecanismos de participación a las mujeres en tanto usuarias de servicios- o deliberativa –como mecanismos deliberativos que intentan profundizar el principio de democracia en la formación de la agenda de políticas a través de procedimientos deliberativos.
Pero más allá de estos aspectos deficitarios, es un hecho que la transversalización en Chile como proceso que opera en el ejecutivo se entiende en realidad como un método de adecuación de las organizaciones del ejecutivo a una agenda de prioridades en materia de igualdad entre los sexos y a la coordinación entre diferentes niveles gubernamentales para su implementación. Se supone que tanto el plan de igualdad de oportunidades como la agenda de género del gobierno son documentos que reflejan la voluntad política del gobierno para avanzar en torno a la igualdad entre los sexos. Por ello, como el sistema de enfoque de género es inédito por vincular la incorporación del enfoque de género en un instrumento asociado a un incentivo monetario, el modelo de transversalización de género en Chile también puede considerarse inédito, debido a que involucra un instrumental técnico complejo y para coordinar la implementación de una dimensión de la agenda de políticas del gobierno, aquella que se relacionan con políticas o medidas explícitamente vinculadas a lograr la igualdad entre los sexos. No existe, al menos en Chile, ninguna otra dimensión de la agenda de política ligada a otro eje de discriminación que incorpore tal cantidad de procedimientos y reglas formales para su implementación y control, lo que si
bien es signo de institucionalización, también lo es de tecnificación y rutinización del tema al interior del ejecutivo.