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10 Exploring adaptation strategies using Data Envelopment Analysis

10.2 Methodology

De lo visto anteriormente se deduce que muchos investigadores coinciden, como no podía ser de otra manera, en que la parada es el elemento en el que se producen más demoras en la operación de los autobuses cuando la demanda es elevada. Estas demoras afectan a la capacidad de la línea. Para profundizar en su estudio, será preciso plantear un análisis exhaustivo de los parámetros que permiten su cuantificación.

Los estudios de capacidad de la literatura no se han planteado como variable el grado de reserva de la plataforma. Por ello, este es un aspecto importante que se puede estudiar, dado que en Madrid existen diversos grados de reserva en la red. Además, el sistema Trolmérida presenta una reserva mayor, no existente en Madrid. En consecuencia, un primer aspecto que se plantea es estudiar la capacidad y medir su variación en diversos grados de reserva de plataforma.

Según la revisión del estado del arte, Gibson et al. (1989) señala que la capacidad en parada de autobús es determinante en el desempeño del sistema de transporte y que ésta debe adecuarse a la demanda para lograr un intervalo óptimo entre vehículos, con una velocidad aceptable y la máxima capacidad, esto es, el máximo número de viajeros transportados con un mismo número de vehículos. Siempre es posible variar el grado de reserva de la plataforma, y es útil saber cómo influye esta reserva en la capacidad. De ahí que las modelización de la capacidad considerando el tipo de infraestructura y grado de reserva de la plataforma en función de la demanda pueda ser de gran interés para quienes gestionan y planifican este tipo de transporte, constituyendo una herramienta útil en la toma de decisiones.

Para lograr la correcta modelización de la capacidad planteada, Gardner et al. (1991) y Robert et al., (2004) realzan la importancia de la realización de un estudio previo detallado de la variabilidad de la demora en parada, ya que ésta puede fluctuar notoriamente después

de cierto umbral. Estas fluctuaciones estarían en contradicción con la aplicación en la estimación de la demora en parada de un modelo lineal que crece a tasa constante. Este modelo lineal está ampliamente difundido, de suerte que se encuentra incluido en todas las formulas de capacidad encontradas, así como en algunos modelos de optimización de transporte público. Otra consideración interesante para la consecución del modelo de demora es la realizada por Jara y Gschwender (2003b), quienes toman en cuenta la congestión de pasajeros para estimar el tiempo detenido en la parada, suponen que mientras más ocupación tenga el autobús más tiempo emplea en subir y bajar un viajero.

Para medir la demora en parada es preciso ir a bordo del vehículo para poder cuantificar todas las demoras que ocurren durante el recorrido en todos los casos de análisis. Para ello se debe descomponer primero el proceso operativo, y luego definir la estrategia de aforo. La campaña de medidas debe ser propuesta en dos fases para racionalizar el esfuerzo: en primer lugar, es preciso un sondeo exploratorio para estimar la dispersión alcanzada en los parámetros a medir y, posteriormente, y con los resultados del primero, se aborda el estudio definitivo, para reducir el error típico cometido en el muestreo total.

Por otro lado, Jacques y Levinson (2000) sugieren evaluar la operatividad de sistemas de autobús con alto nivel de infraestructura, que circula en el centro de ciudad y por vías arteriales, enfocando la variabilidad de la velocidad y tiempo de recorrido como cuestiones determinantes en la fiabilidad y calidad del servicio. La medición de este parámetro, en lo posible, debe realizarse al mismo tiempo que las demás, para ahorrar en costes de personal en campo y tiempo de toma de datos. Para ello se plantea la aplicación de una técnica de campo conjunta manual-telemática, que consiste en registrar todas las demoras del proceso mediante controladores que viajan en el vehículo con planillas diseñadas especialmente en cada caso, e incorporar un

receptor GPS para el registro simultáneo de la velocidad en cada segundo del recorrido. Esta metodología debe ser capaz de cuantificar gran cantidad de parámetros para la estimación de la capacidad; principalmente la demora en parada y, en particular, la variabilidad de la velocidad.

Ante el inminente trabajo que representa el análisis de un grupo de sistemas de transporte que va desde un nivel mayor de infraestructura y segregación hasta un nivel menor más desprovisto, conviene fijar aspectos uniformes que faciliten la etapa de ejecución de la investigación y conducción a resultados satisfactorios.

En la selección de las líneas de autobús que fueron citadas en la introducción del presente capítulo, se toman en cuenta dos aspectos básicos que ayudan a delimitar el problema:

ƒ Rutas troncales de similar longitud sobre vías arteriales con alta concentración de demanda de transporte público urbano, de manera que sea posible estudiar con detalle la variabilidad de la demora.

ƒ Modo de transporte similar en todos los casos –autobús articulado–, para simplificar los factores de influencia en la capacidad por tipo de vehículo, y establecer, de esta forma, un contraste de demora en igualdad de condiciones que ponga en relieve el efecto del proceso de transferencia de viajeros y método de pago. Es decir: descenso/ascenso por todas las puertas con pago del billete fuera del autobús en el caso de Línea 1 STT y; ascenso por puerta delantera y descenso por puertas traseras con pago en el interior del autobús, experimentado en las Líneas de transporte 27 y 70 de la EMT.

El estudio se propone comprobar si es cierta o no la hipótesis de Kittelson et al. (2003), que establece que el tiempo empleado por transferencia de pasajeros sigue un modelo lineal que crece a una tasa

por subido y/o bajado. Asimismo, la afectación por influencia de semáforo próximo a la parada requiere atención, dado que se asume una disminución hipotética de demora en parada que, parece, puede subestimar el efecto real en la capacidad, sobre todo en puntos donde la probabilidad de salida del autobús de la parada en fase roja es alta.

El trabajo en todo caso, debe tratar la identificación, definición y cuantificación de las afectaciones, para generar como resultado, el rango exacto de variación de la capacidad en función de la demanda en cada infraestructura y sus parámetros representativos.

El objetivo específico del trabajo de investigación planteado es el siguiente:

Medir el funcionamiento de líneas de transporte público urbano de demanda elevada, en las que se emplean autobuses articulados de alta capacidad con una gran fiabilidad, de manera que se pueda posteriormente relacionar el desempeño de la línea y su capacidad con el grado de reserva de la plataforma y otros parámetros, como la existencia o no de semáforos, y modelizar la demora en parada a partir del número de pasajeros subidos o bajados.

Para lograr esta fiabilidad se cuantificarán las muestras necesarias con una primera campaña exploratoria. En esta campaña exploratoria se determinarán las necesidades de corrección de los datos obtenidos con el GPS; y se optimizará la toma de datos mediante observadores (posición dentro del vehículo, necesidad de contadores, formatos de recogida de datos,…) Posteriormente se llevará a cabo la campaña definitiva.

Luego se medirá la capacidad, y se intentará predecir esta capacidad en función del grado de reserva en la plataforma. Asimismo, se comprobará qué otros factores pueden influir en la precisión de la modelización de la capacidad. Finalmente, se relacionará la demora en cada parada con el número de viajeros subidos y bajados y, si es posible, se comprobarán las variaciones en función del grado de ocupación del autobús.