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Appendix 3B: Course Module Page

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2. Methodology

Porcentaje de trabajadores remunerados, entre 15 y 64 años de edad, en mercados laborales de zonas urbanas, con contrato laboral, por nivel educativo y en un grupo seleccionado de países (2007-2011)

Nota: Los datos del Pakistán se refieren a zonas urbanas y rurales.

Fuente: Understanding Children’s Work (2013).

Trabajadores remunerados con contrato laboral (%)

0 20 40 60 80 100 Superior Secundaria Primaria

Menos que primaria

India El Salvador México Pakistán Camerún Liberia Brasil Jordania

Estos comportamientos regionales quedan reflejados en el estudio realizado para el presente Informe sobre los datos procedentes de nueve países en situaciones diversas. En la Argentina y Jordania, entre las personas de la población que han cursado enseñanza primaria, los salarios de las mujeres son aproximadamente la mitad de los de los hombres, mientras que, entre las que han completado enseñanza secundaria, los salarios equivalen a las dos terceras partes aproximadamente de los de los hombres (Infografía: Disparidad salarial).

La educación potencia la prosperidad

La educación no solo ayuda a las personas a salir de la pobreza, al desarrollar las competencias necesarias para mejorar sus condiciones de vida, sino que genera incrementos de productividad que alimentan el crecimiento económico. Para que el crecimiento reduzca la pobreza, es necesario que la

educación haga superar las desigualdades. Sin embargo, no basta con ampliar el acceso a la educación. El aprendizaje equitativo para todos es crucial para que todos compartan la prosperidad nacional.

Algunos analistas han expresado reservas sobre el efecto de la educación en el

crecimiento económico (Pritchett, 2006). Pero cuando se utilizan métodos y datos mejorados, y se tienen en cuenta la calidad de la educación y sus desigualdades, resulta claro que la educación es un factor fundamental que estimula la prosperidad nacional (Castelló- Climent, 2010; Hanushek y Woessmann, 2008; Krueger y Lindahl, 2011).

La educación puede alimentar el crecimiento

económico…

La capacidad de la educación para potenciar sustancialmente el crecimiento viene

corroborada por nuevos análisis llevados a cabo para este Informe. Un aumento de un año en los resultados educativos medios de la población de un país lleva a un incremento del 2% al 2,5% del

PIB per cápita. 2 Esta estimación tiene en cuenta

factores como el nivel de ingresos al inicio del periodo, el nivel de inflación, la proporción del sector público en la economía y el grado de apertura comercial (Castelló-Climent, 2013).

El papel decisivo de la educación es también evidente porque contribuye a explicar las diferencias entre regiones en su proceso de crecimiento económico. En 1965, el nivel medio

2. El efecto es globalmente compatible con el resultado ya conocido, y muy citado, de que por cada año suplementario al número medio de años de escolarización de la población, los ingresos per cápita aumentaron un 12% en 73 países durante el periodo 1960-1990 (Cohen y Soto, 2007).

Un aumento

de un año en

los resultados

educativos

medios de la

población de

un país lleva a

un incremento

del 2% al 2,5%

del PIB per

cápita

0

2

de escolarización era 2,7 años mayor en el Asia Oriental y el Pacífico que en el África Subsahariana. En los 45 años siguientes, la tasa media de crecimiento anual fue del 3,4% en el Asia Oriental y el Pacífico, pero solo del 0,8% en el África Subsahariana. Los distintos niveles educativos al inicio del periodo podrían ayudar a explicar casi la mitad de la diferencia de las tasas de crecimiento.

La comparación de las experiencias en las distintas regiones aporta más ilustraciones de la importancia de la educación. En América Latina y el Caribe, el número medio de años de escolarización de los adultos pasó de

3,6 en 1965 a 7,5 en 2005. Se considera que ello ha contribuido a las dos terceras partes de la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita, cifrada en el 2,8% entre 2005 y 2010. Pero no todos los países siguen el mismo ritmo. En Guatemala, en 2005 los adultos habían estado escolarizados una media de 3,6 años, dato equivalente al de Côte d’Ivoire en el África Subsahariana, y el nivel medio solo aumentó 2,3 años entre 1965 y 2005 en el país, la segunda

tasa de escolarización más baja de la región, después de Belice. Si Guatemala hubiera alcanzado la media regional, su tasa media de crecimiento anual se habría multiplicado por más de dos entre 2005 y 2010, pasando del 1,7% al 3,6%, lo que equivale a unos 500 dólares estadounidenses adicionales por persona (Castelló-Climent, 2013). Una razón de peso del mal rendimiento de Guatemala es que históricamente los miembros de las comunidades indígenas han sido escolarizados durante la mitad del tiempo que los no indígenas (Shapiro, 2006).

Otros ejemplo es el de Haití, donde el número medio de años de escolarización se situaba tres años por detrás de la media regional durante el periodo considerado. Si hubiese sido igual al de la media de América Latina y el Caribe, los ingresos per cápita habrían crecido cada año un 1,5%, hasta casi duplicarse entre 1965 y 2010, cuando de hecho se estancó (Castelló-Climent, 2013). Este estancamiento ha significado que Haití sigue siendo el país más pobre de la región, aunque hubiese IGUAL REMUNE- RACIÓN Rwanda Camerún Jor dania P akis tá n Argentina Indonesia Méxic o El Sal vador India Mujeres con educación secundaria Mujeres con educación primaria 1 22 1 90% Promedio de r emuner

ación de las mujer

es como % de la de l os varones 50% 60% 70% 80% 9 90

DISPARIDAD SALARIAL

La educación reduce la disparidad

de remuneración entre hombres

y mujeres

Gráfico 3.3: La inversión en educación contribuye al desarrollo