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Como en el macro-contexto analizado anteriormente, en Brasil el interés pluridisciplinar hacia el fenómeno turístico surge a principio de la década de 1970. En el año 1971 se funda la primera facultad de turismo de Morumbi en la ciudad de São Paulo, pionera en la enseñanza superior, se publica la primera revista académica sobre turismo editada por la Organizaçao Bandeirante de Turismo do Morumbi (SP) y se inaugura la facultad de turismo de Guanabara (RJ) (Trigo, 2000).

Como en los casos tratados en el apartado anterior, la producción académica brasileña también presenta perspectivas divergentes en el análisis del fenómeno turístico. La antropóloga brasileña Rosane Manhães Prado (2003a) llama la atención sobre la discordante literatura que se produjo en el campo disciplinar del turismo. Por un lado, una teoría basada en generalizaciones y proposiciones en referencia a las propuestas dominantes como, por ejemplo, “planteamiento sostenible del turismo”, “control de capacidad de carga” y de “turismo popular social”. Por el otro lado, estudios de caso mostrando la incompatibilidad de estas propuestas.

Actualmente, en Brasil, el interés de la antropología y de la sociología por el turismo aumenta cada año (Barretto 2003). Sin embargo, Banducci (2001) afirma que los estudios sobre turismo en el país son todavía bastante escasos. Según el autor, los trabajos sobre turismo en la antropología brasileña, al ser bastante recientes, tienden a incorporar algunos de los debates que emergieron en las décadas de 1970 y 1980, preocupándose aún por denunciar los efectos negativos del turismo en las comunidades receptoras. Este autor (2001: 33) señala que algunas etnografías (Nascimento, I. 1995; De Moreira y Martins da Rocha, 1995) denunciaban solamente los efectos negativos del turismo para las poblaciones del Amazonas, sin problematizar el significado del turismo para aquellas comunidades y la manera en que eran afectadas por otros agentes externos. Estas perspectivas y críticas, a pesar de ser válidas, ofrecían una visión parcial de la transversalidad del fenómeno.

La contribución de Banducci (2001) en el ámbito de la antropología del turismo en Brasil ha sido de enorme importancia. En ella también se afirma que, salvo algunas excepciones (Bindá, 1995; Justus, 1996; Labate, 1997), los enfoques en Brasil hasta el principio de la década pasada eran, en su mayoría, propios a la economía política y estaban centrados y preocupados en revelar de modo general la lógica del mercado que fundamenta la implementación de los emprendimientos turísticos en pequeñas comunidades (ibídem).

El interés de la antropología brasileña en los estudios de turismo se consolida en el año 2002 con la constitución de un grupo de antropólogos y científicos sociales dedicado a la investigación y el análisis sobre el fenómeno turístico, el grupo Cul-TuS – Cultura, Turismo y Sociedad, con sede en la UFRGS Universidade Federal do Río Grande do Sur. El grupo constituye actualmente un centro de reflexión y debate sobre turismo, y tiene como objetivo encontrar nuevos paradigmas para el estudio del fenómeno turístico y para la propia antropología (Barretto, 2011).

Desde la década del 2000, numerosos investigadores brasileños han realizado diferentes estudios multidisciplinares sobre el turismo (Beni, 1997, 2006; Mendes y Coriolano, 2003; Prado, 2003a, 2003b, 2006; Freire Medeiros, 2006, 2007, 2008, 2009a, 2009b, 2010; Coriolano y de Almeida, 2007; Vasconcelos y Coriolano, 2008; Xavier, 2008; Mattos, 2003, 2006, 2009; Coriolano y Mendes 2009; Lustosa y de Almeida, 2011a, 2011b; Macêdo y Ramos, 2012; entre otros)75. Cabe mencionar la gran contribución a la antropología del turismo en Brasil del antropólogo norteamericano Conrad Phillip Kottak (1999a; 2009). Dicho autor llevó a cabo un análisis diacrónico sobre los procesos de cambio en una comunidad costeña, Arembepe, en el estado de Bahia, problematizando la reconversión turística de esta comunidad pesquera desde la década del 1960 hasta el principio del milenio.

La producción académica en antropología del turismo en Brasil se enfrenta también a lo que los investigadores brasileños Camargo (2007) y Marcelo (2011) llaman “una historia del turismo antes del turismo”. Según estos autores, la idea

75 Estas son solo algunas de las fuentes bibliográficas consultadas y referenciales por proximidad

recurrente en los medios académicos de que el turismo empieza en la segunda mitad del siglo XX disminuye la importancia de las otras etapas de la historia del turismo en Brasil. Estos autores también afirman que no sería pertinente comparar la historia del turismo en Brasil con la de Europa Occidental, ya que en Brasil existió un régimen monárquico e imperial que singularizó a nivel histórico los antecedentes del fenómeno turístico.

Sin embargo, cabe observar la investigación de Freire Medeiros (2009b) que aborda los flujos turísticos en las comunidades desfavorecidas y rurales en Brasil, como en el caso de las favelas sur de la ciudad de Río de Janeiro. Esta tendencia comienza, según la autora, con la llegada a Brasil de Michael Jackson en el año 1996 para filmar un video musical “They Don’t Care About Us” dirigida por Spike Lee en el Pelourinho en Salvador de Bahia y en la favela Santa Marta en la zona sur de Río de Janeiro. El objetivo del videoclip era revelar la indiferencia del poder público y de las élites ante la pobreza. Desde este evento, muchas cosas cambiaron. Las favelas y los lugares marginales empezaron no solamente a ser un atractivo, sino también a ser promocionados por el poder público para el consumo turístico.

De hecho, desde el año 2008 el Gobierno del estado de Río de Janeiro realizó un programa de seguridad pública para la implementación de unidades de policías pacificadoras (UPP) en las favelas de la ciudad76. Desde entonces hasta finales de 2014 han sido instituidas 38 UPP en toda la ciudad, y algunas de ellas (Santa Marta, Vidigal, Rocinha y el Complexo de Alemão entre otras) son promocionadas como destinos turísticos alternativos en la "Cidade Maravilhosa” enmarcándolas en los grandes flujos turísticos relacionados con los grandes eventos deportivos: Copa del Mundo FIFA 2014 y Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Cabe señalar, que la producción del turismo en las favelas al sur de la ciudad de Río de Janeiro es parte de un fenómeno global que ha alcanzando proporciones inesperadas y que representa una base de discusión en torno a la política de mercantilización de lugares, culturas y personas en contextos de globalización y desigualdad (Freire Medeiros, 2009a).

El turismo debe ser considerado un fenómeno de consumo, a la vez que un fenómeno de producción (MacCannell, 1967). Desde finales del siglo pasado en Brasil, la dicotomía consumo/producción articuló numerosos proyectos de desarrollo turístico que concibieron el turismo como una panacea económica. Dentro de este fenómeno de implantación de proyecto de desarrollo podemos destacar la promoción turística en la región del nordeste de Brasil.

Según Bursztyn (2003), la cultura del consumo de productos turísticos empieza a enraizarse en la región del nordeste durante la década del 1980. El estado del Ceará, limítrofe al estado de Piauí, ha sido recientemente objeto de etnografías e investigaciones multidisciplinares sobre turismo. Diferentes científicos sociales (Galvão, 1995; Coriolano y Mendes, 2009, Lustosa y Almeyda, 2011a, 2011b; Lustosa, 2012; Vasconcelos y Coriolano, 2008; entre otros) analizan los impactos del turismo en diferentes destinos turísticos del estado de Ceará caracterizados por la presencia de poblaciones indígenas o por contextos socioambientales frágiles. La tesis doctoral de Isis Maria Cunha Lustosa (2012) compara dos situaciones en las que poblaciones indígenas de la zona costeña del estado de Ceará sufrieron las presiones de grandes consorcios de empresas nacionales e internacionales que adquirieron tierras para implementar proyectos de turismo.

Cabe destacar, en el ámbito antropológico, la relevante contribución de Alessandro Gagnor Galvão (1995) sobre el fenómeno de reconversión turística de la localidad de Jericoacoara, estado de Ceará. En “Jericoacoara sonhada”, el autor problematiza las interacciones de los múltiples actores y elementos incluidos en la maquina turística, los cuales alternan interminablemente sus posiciones en la estructura jerárquica que polariza la industria turística local. Trascendental en su investigación, el contraste entre la tendencia a mitificar el pasado y la idea de una Jericoacoara explotada por el turismo por parte de turistas y antropólogos, y las perspectivas locales de una pasado “atrasado” e “indígena”(1995: 88).

Resumiendo, en la producción académica en Brasil, el estudio del turismo incluye excelentes descripciones de comunidades pesqueras y rurales implicadas en el desarrollo de la industria turística (Galvão, 1995; Kottak 1999a; Holanda,

2004; Prado, 2006; Loloum, 2010; Sardenberg, 2011; entre otros). Ahora bien, el análisis requiere profundizar en las voces locales sobre la percepción del turismo, así como acerca de las dinámicas que acompañan las corporaciones trasnacionales en su interacción con los mercados locales a la hora de implementar proyectos turísticos.

Según Barretto (2011), los antropólogos que estudian el turismo en Brasil tienen que oponerse a las categorías rígidas de visitantes y visitados, donde los primeros traen la modernidad con sus vicios y los segundos guardan las tradiciones con sus virtudes, donde los primeros avasallan a los segundos en un proceso de invasión e imperialismo cultural, donde un turismo reificado es el único generador de impactos. La autora pone de manifiesto que en muchas circunstancias las comunidades locales también participan en los procesos de globalización e inclusión del turismo en las propias comunidades y describe cómo se adaptan a estos nuevos ambientes para participar en las políticas de turismo y desarrollo.

3.3. La producción bibliográfica acerca del estudio multidisciplinar del