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Minimum Acceptable SRI at Airport Level

Otra forma mediante la que el profesorado de ambos sectores se relaciona es intercambiando información sobre el progreso de los estudiantes. Los expedientes estudiantiles constituyen uno de los aspectos clave de información que los profesores pueden intercam- biar. Cheng y Ziegler (1986) argumentan que los expedientes de los estudiantes que abandonan la escuela elemental deberían poner- se a disposición de los profesores de secundaria, para ponerles al corriente de los conocimientos ya adquiridos por los alumnos que llegan a sus aulas. Deberían ser enviados, junto con una selección del trabajo realizado por los estudiantes, con tiempo suficiente para que los profesores de secundaria planificasen el primer semestre. La escuela secundaria, por su parte, debería enviar informes del progreso experimentado por los alumnos a las escuelas elementales de las que proceden. Según estos autores, el proceso de intercambio debería funcionar en ambas direcciones.

El comité que presentó el informe sobre la calidad de la educa- ción secundaria a la Autoridad Educativa del Interior de Londres (ILEA, 1984) descubrió que la utilización de los expedientes estu- diantiles resultaba más beneficiosa cuando:

• Los expedientes se envían antes de que transcurra la mitad de las vacaciones de verano, de modo que los profesores de secun- daria tengan tiempo suficiente para consultarlos y programar en consecuencia.

• Se facilitan los expedientes, además de al personal administra- tivo, a los mismos profesores que enseñarán a los estudiantes. Ésta sería la manera más correcta de actuar en todos los casos en los que se diera una transición.

• La información concerniente a aspectos delicados de la vida del alumno no se distribuye de forma general, sino restrictiva: al personal del departamento de orientación y a algún cargo admi- nistrativo.

• Los expedientes se completan con informes sobre el perfil de los niños y expedientes más amplios sobre el trabajo realizado con ellos, para transmitir una idea clara de los aspectos más, y me- nos, desarrollados en los niños.

El punto más importante en este tema consistiría en determinar cuándo y cómo deberían utilizar esos expedientes los profesores de secundaria. No importa lo elaborado y sistemático que pueda ser el expediente de un estudiante, no servirá de nada si nadie lo utiliza. Stillman y Maychell (1984) descubrieron que muchas escuelas no ha- cen uso alguno de esos expedientes. Creen en la filosofía de la «página en blanco». Si llegan a consultarlos, no lo hacen hasta Navidad. Esto, según observa el comité que preparó el informe, puede provocar re- chazo entre los propios profesores de escuelas elementales si perciben que sus colegas de secundaria hacen poco uso de los expedientes que ellos les envían, es posible que no vean ninguna utilidad en preparar- los a conciencia. En términos generales, el comité descubrió que:

Las escuelas entre las que se transmite con mayor éxito la información sobre los alumnos son aquellas en las que los expedientes se pasan y distribuyen de modo apropiado, pero que también establecen un con- tacto personal con aquellos niños cuyas características requieren una especial elaboración (ILEA, 1984).

Los expedientes no son un sustituto burocrático de la comuni- cación, sino una parte integrante en el proceso más amplio de com-

prensión y unión entre las escuelas elementales y las de secundaria. Los profesores de secundaria que con mayor probabilidad tendrán en cuenta los expedientes estudiantiles a la hora de planificar sus clases serán aquellos que:

• Confíen en el profesorado de escuelas elementales. Como hemos visto, esta confianza no se basa en el procedimiento burocrático, sino en la experiencia compartida y el trabajo conjunto que crea puentes que cruzan la divisoria cultural (Stillman y Maychell, 1984).

• Sean conscientes de que los profesores de primaria obedecen crite- rios de tipo personal al preparar dichos expedientes. Por esta razón, el comité de la Inner-London Education Authority (1984) recomen- dó a los jefes de los departamentos de inglés y de matemáticas de se- cundaria que, hacia la primavera, se pusieran en contacto con las es- cuelas elementales de las que procedían los estudiantes para infor- marles sobre los logros y progresos de los que se habían matriculado durante el año anterior, de modo que al preparar la nueva ronda de expedientes se pudiera tener en cuenta estos factores comunicados por escrito (ILEA, 1984; véase también Cheng y Ziegler, 1986). • El sistema de redacción de informes está integrado con el de eva-

luación como un registro continuo del progreso del estudiante, para dar así un peso específico a la información que se transmite (Hargreaves et al., 1988; Broadfoot et al., 1988). En el capítulo 8 se describen formas de conseguilo.

• La información se comparte mediante el contacto personal y el debate (ILEA, 1984).

Los informes sobre los estudiantes tienen que estar bien redac- tados pero, en último término, serán buenos en la medida en que lo sean sus lectores. A menudo el diseño de estos expedientes requiere un esfuerzo considerable. El profesor de escuela primaria emplea to- dos los años innumerables horas a compilarlos. Si esos informes no encuentran lectores o sólo se leen en casos de emergencia, se habrá desperdiciado toda esa valiosa energía. Si pudiera dedicarse a la utili- zación consciente de los expedientes tanto esfuerzo como se dedica a su compilación, los estudiantes se beneficiarían muchísimo de la me- jora en la programación que, inevitablemente, se derivaría de ello.