2.3 Multiscale time series models
2.3.2 Mixed Data Sampling Regression Models
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El VIH es una de las infecciones de transmisión sexual que cobra más vidas a nivel mundial, siendo la población adolescente aquella que se encuentra en riesgo de contraer esta infección. (UNICEF, 2011).
Esto se debe, ya que el adolescente durante esta etapa no es capaz de entender que una conducta riesgosa, prácticas sexuales de riesgo e inicio de relaciones sexuales a edades tempranas, puede tener consecuencias como embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) al estar muchas veces bajo presión para realizarlo. (OMS, 2016).
Es por ello que en la actualidad más que nunca existe conciencia que los adolescentes son parte importante que constituye un quinto de la población mundial y que requieren consideración especial, ya que sus problemas no solo existen a nivel individual, sino reflejan los problemas más amplios y complejos de las sociedades de las que forman parte. En la población adolescentes los riesgos principales son asociados a factores provenientes del mismo individuo cobrando especial importancia los diversos aspectos relacionados la salud reproductiva como la adquisición de la infección por el VIH/SIDA. (OMS, 2016).
Por lo cual, en nuestro estudio, a una muestra representativa 108 adolescentes de la “I.E. Carlos A. Olivares de Chepén” matriculados en el año 2019 se les aplico unos instrumentos para determinar la relación entre factores sociodemográficos con conocimientos y prácticas de prevención de VIH/SIDA.
Realizada la recolección de información mediante la aplicación del Cuestionario para identificar el nivel de conocimientos del VIH/SIDA en adolescentes y el Cuestionario para identificar el nivel de prácticas de prevención
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del VIH/SIDA para adolescentes, los datos fueron procesados obteniéndose los siguientes hallazgos.
En la tabla 1. En cuanto a la edad de los adolescentes encuestados los resultados arrojaron que el mayor porcentaje correspondió a los adolescentes de 15 años, entre los más significativos.
Resultados similares son con el estudio realizado por López Castillo J. y Lesbia Ruiz. Donde se encontró también que la edad promedio de los adolescentes corresponde al grupo de 15 años con un 60% del total de los adolescentes encuestados.
También Zavaleta, (2018). con el estudio Titulado “factores sociodemográficos y nivel de conocimiento sobre VIH/SIDA en adolescentes. Donde encontró 43% tienen entre 14 y 15 años.
Estos resultados no son consistentes con Muñoz M.C. (2011). donde manifiesta que la edad promedio de los adolescentes es de 16 años, formando así un 54.0% del total de los adolescentes encuestados.
En este sentido, como los estudiantes tienen en mayoría (39.8.0%) 15 años, es decir que están cursando la etapa de adolescente media. Es en esta etapa, donde la adolescencia completa su maduración sexual, ponen énfasis la conducta sexual exploratoria, sobredimensiona su capacidad de autonomía por lo que tiene conflictos con los padres. Como consecuencia aparecen las conductas generadoras de riesgo como: fumar tomar bebidas alcohólicas, inician relaciones sexuales y empiezan a tener curiosidad por algunos temas, etc. (MINSA,2016).
Con respecto al sexo, un porcentaje ligeramente mayor (57.4%) de los adolescentes son de sexo masculino.
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Estos resultados son consistentes con el estudio de Muñoz M.C. (2011) donde manifiesta que el 52.0% de los adolescentes encuestados son del sexo masculino mientras que el 48.0% son del sexo femenino.
Por otra parte, los resultados de estas investigaciones no son consistentes con el estudio realizado por Díaz M, Cantillo U, García V, Martínez M. y Vega R, encontrándose en este estudio más adolescentes del sexo femenino; también resultados encontrados en el estudio de Sánchez.V. Donde se encontró que el 95.0% de los adolescentes son del sexo femenino mientras que el 5% del sexo masculino encontrándose también más adolescentes mujeres que varones.
Las diferencias entre ser hombre y mujer radican notoriamente en las características sexuales que los diferencian, especialmente en el desarrollo de los órganos reproductivos, en el inicio de la menstruación, el crecimiento de las mamas, cambios en el tono de voz y demás roles socioculturalmente aceptados para cada tipo de sexo, donde los más conocidos son el hecho de que la mujer se prepare para la crianza de los hijos y el cuidado del hogar, y que hombre se prepare para conseguir un trabajo que le permita solventar, en el futuro, la economía de su hogar ( Iglesias. 2013).
Según su procedencia, El 86.1% de los adolescentes provienen de la zona urbana más que de la zona rural. En nuestra realidad, observamos diferencias en el manejo curricular de la Educación Básica Regular, la cual, por motivos de cercanía a la supervisión a las UGEL, la zona urbana es la más supervisada y observada, lo que no sucede de la misma manera con la zona rural, y especialmente cuando se trata del área andina, en la cual hay un horario diferido
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de trabajo con los estudiantes, menos horas de clase y mayor ausencia de los docentes a los centros Educativos.
En la Tabla 2 se observa que el 79.6% de los adolescentes obtienen nivel alto de conocimiento sobre VIH/SIDA, el 20.4% tienen nivel medio, en tanto que ningún (0.0%) adolescente obtienen nivel bajo de conocimiento sobre VIH/SIDA.
Los resultados anteriores pueden deberse a que, actualmente, la institución pertenece al programa “vida saludable “. Este programa viene realizando charlas educativas por parte del personal de salud del Hospital de Chepén, sirve de apoyo sobre temas afines de conocer acerca de VIH /SIDA, por lo tanto, estos recursos que están al alcance de los adolescentes facilitan a que tengan un conocimiento previo sobre lo que es VIH/SIDA (Información obtenida por el tutor del colegio Carlos Díaz).
Los resultados de la presente investigación son consistentes con el estudio de López y Ruiz (2015) y Serrano y Guzmán. (2013). López y Ruiz en su investigación Conocimientos Actitudes y Prácticas sobre VIH-SIDA en los Adolescentes del Colegio 1° de Junio, del Barrio Jorge Dimitrov, Distrito I, Municipio de Managua, en 192 estudiantes encuestados, evidencian que 73.4%(141) poseen un buen conocimiento del tema, el 18.8%(36) un conocimiento regular y el 7.8%(15) con un mal conocimiento sobre la temática
Así mismo, Serrano y Guzmán. (2013). en su investigación, Conocimientos, Actitudes y Prácticas sobre VIH-SIDA en Adolescentes del 4° y 5° Año de Secundaria del Instituto Público Ticuantepe, en 338 encuestados, evidencian que 77.8% (263) es bueno, el 16.9% (57) regular y el 5.3% (18) malo.
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Por otra parte, los resultados de estas investigaciones no son consistentes con lo encontrado por Dávila, Bullones y Daza (2008), en su investigación, Nivel de Conocimiento de Adolescentes sobre VIH/SIDA, en 329 encuestados, evidencian que 40,9 % reportó un NC “bueno”, 51,9 % “regular” y 7,2 % “deficiente”.
Asimismo, con el de Díaz, Cantillo, García, Martínez, Vega (2011) en su estudio conocimientos sobre VIH/sida en adolescentes de una universidad en Cartagena. En 919 encuestados, evidencian El 70% de los encuestados tienen “conocimientos regulares”, “conocimientos deficientes” el 19,8% y solo el 11,4% “buen nivel de conocimientos.
El conocimiento se define como un acto y como un contenido; el conocimiento como un acto que es la aprehensión de una cosa, una propiedad al proceso mental y no físico. Del conocimiento como contenido asume que es aquel que se adquiere gracias a los actos de conocer al producto de la operación mental de conocer, este contenido significativo, el hombre lo adquiere como consecuencia de la captación del objeto. Este conocimiento se puede adquirir, acumular, transmitir y derivar unos de otros (Pinilla, 2010).
Los conocimientos sobre la infección por el VIH, son considerados como aspecto central que influye en el riesgo y la percepción que tengan los adolescentes sobre el VIH/Sida. Identificar el nivel de conocimientos, podría permitir que disminuyan las conductas de riesgo frente a la infección por el VIH, si se aumentan los conocimientos disminuyen las ideas erróneas (DiClemente, Crosby y Wingood, 2002).
Por lo mencionado anteriormente, después de las encuestas en la investigación se demuestra la importancia que los adolescentes deben tener
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conocimientos claros y precisos acerca de VIH/SIDA, a esto ayudara a que los adolescentes no contraigan esta enfermedad.
En la Tabla 3 se observa que el 88.0% de los adolescentes obtienen nivel adecuado sobre las prácticas de prevención de VIH/SIDA, en tanto que el 12.0% de los adolescentes obtienen nivel inadecuado sobre las prácticas de prevención de VIH/SIDA.
Estos resultados encontrados se deben a que los adolescentes tienen acceso a fuentes confiables de información y esto genera a que tengan percepción del riesgo sobre VIH/SIDA, así mismo tiene que ver que los adolescentes tienen un conocimiento alto sobre VIH/SIDA entonces esto genera a que tengan un nivel adecuado de prácticas de prevención de VIH/SIDA.
Estos hallazgos son consistentes al estudio realizado por, Ordoñez Alvarado (2018), en su investigación “Conocimientos, actitudes y prácticas de prevención de ITS/VIH SIDA, en estudiantes de la Unidad Educativa Saraguro sección matutina”, en 240 estudiantes, evidencia el 60,4%(145) mantienen buenas prácticas, mientras que el 20,4%(49) refleja prácticas regulares y el 19,2%(46) posee malas práctica.
Por otra parte, los resultados de esta investigación no son consistentes de lo encontrado por Serrano y Guzmán (2013) en su investigación Conocimientos Actitudes y Prácticas sobre VIH-SIDA en Adolescentes del 4° y 5° Año de Secundaria del Instituto Público Ticuantepe, en 338 encuestados, evidencian (76.3%) tienen un nivel malo de prácticas de VIH/SIDA.
Así mismo Ballarte (2017) en su investigación “nivel de conocimientos y prácticas en salud sexual en adolescentes de la Institución Educativa Mariano
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Dámaso Beraun del distrito de Amarilis, en 234 encuestados, evidencia 47.4% tienen un nivel regular, el 29.1% bueno y el 23.5% malas prácticas.
Los conocimiento sobre las prácticas de prevención de VIH/SIDA juega un papel importante en la promoción de la salud y prevención de esta enfermedad, debido a que un concepto o idea errónea sobre aspectos de la infección genera comportamientos de riesgo por parte de la población, principalmente de la población joven; el desconocimiento genera carencia de atención y la estigmatización de las personas infectadas, y de esta manera la discriminación asociada al VIH/SIDA estimula la propagación de la misma debido a que el miedo al rechazo social fomenta la ocultación de la infección y esta ocultación dificulta el diagnóstico y el tratamiento, haciendo además que, en muchas ocasiones, continúen las prácticas de riesgo(Bermúdez, Rodríguez, Martinto , Álvarez,2007).
Si no se tienen los conocimientos adecuados sobre las prácticas de prevención de riesgo VIH /SIDA, hay mayor probabilidad de contraer esta enfermedad (Navarro y Vargas, 2005), se ha mostrado que la información y los conocimientos por si solos no son suficientes para efectuar cambios en las conductas de protección (Tapia, Arillo, Allen, Ángeles, Cruz, y Lazcano, 2004).
La falta de conocimiento sobre las medidas básicas para evitar las ITS y el VIH, puede ser un obstáculo para la puesta en práctica de comportamientos sin riesgo; la percepción del riesgo y la severidad de la enfermedad son importantes, debido a que mientras más amenazante y severa, se perciba esta, las personas podrían tener mayor disposición para adoptar medidas para prevenirla (Bermúdez, Rodríguez, Martinto, Álvarez, 2007).
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En conclusión, el nivel de prácticas frente a la infección por VIH, de los adolescentes es buena porque cuentas con un alto nivel de conocimientos sobre VIH/SIDA entonces al tener conocimientos conocen que prácticas son las adecuadas para no contraer esta enfermedad.
En la tabla 4 encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen alto conocimiento sobre VIH/SIDA (80.0%) teniendo en cuenta la edad en la categoría de 14 años encontramos un porcentaje mayor que tiene alto conocimiento sobre VIH/SIDA (59.0%), en la categoría de 15 años el mayor porcentaje también corresponde a un alto nivel de conocimientos sobre VIH/SIDA (81.0%) y en la categoría de 16 años encontramos que todos tienen un alto nivel de conocimientos sobre VIH/SIDA (100.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado por tendencia se muestra que existe relación entre conocimientos sobres VIH/SIDA con respecto a la edad, sin embargo hay que remarcar la tendencia de que mientras mayor sea la edad mayor también sería el nivel de conocimiento sobre VIH/SIDA.
Este hallazgo se debe a que mayor edad que tiene el adolescente es mejor el conocimiento también puede deber que es a estas edades donde mayormente se dan las charlas educativas.
Estos hallazgos son consistentes con los siguientes estudios: Jiménez Ruiz y cols. (2011) Encontró en su estudio titulado” Nivel de conocimientos de los adolescentes sobre el Virus de Inmunodeficiencia Humana/ Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida” (326 adolescentes) de la comunidad San Francisco Coatlán) el promedio de edad de 14 a 16 años tiene conocimientos altos (91,2%) de VIH/SIDA. Así mismo con el estudio de Pacheco, Erreyes, Tenezaca, Y Sinche
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(2017), donde encontraron que el 72.04% de los estudiantes de 16 a 17 años conocen lo que es VIH/SIDA
Sin embargo, los resultados de esta investigación no son consistentes con los encontrados por Díaz. (2011), con el estudio titulado “Conocimientos sobre VIH/SIDA en adolescentes de una universidad en Cartagena “donde el promedio
de 15 y 19 años; tienen conocimientos regulares.
En la Tabla 5 encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen alto nivel de conocimientos sobre VIH/SIDA (80.0%), en relación al sexo encontramos que en el sexo masculino el mayor porcentaje corresponde a un alto conocimiento sobre VIH/SIDA (66.0%) y en el sexo femenino también encontramos un porcentaje mayor que tienen conocimientos sobre VIH/SIDA (98.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado por tendencia se muestra que existe relación entre conocimientos sobres VIH/SIDA con respecto al sexo, la tendencia muestra que las mujeres tienen más alto conocimiento sobre VIH/SIDA inclusive que los varones.
Esto se debe, tal vez sea al interés que le toma cada sexo a su salud siendo prioritario en una mujer su salud. Y el miedo que sienten de contraer el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
Esto hallazgos son consistentes con los estudios, Díaz M, Cantillo U, García V, Martínez M. y Vega R, donde se encontró que las mujeres tienen mayor nivel de conocimiento que los hombres logrando un promedio de 5.8% y 4.8%) respectivamente. Así mismo también con el estudio de Paredes. En su estudio titulado “conocimientos sobre VIH- SIDA y sus medidas preventivas en adolescentes del quinto de secundaria de la institución educativa secundaria” se
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evidencia que las mujeres poseen conocimiento bueno (62%) a diferencia de los varones que poseen un conocimiento regular (60 %)
Estos resultados no son consistentes con el estudio de Muñoz M.C. (2011). donde encontró que los varones tienen mayor nivel de conocimiento frente a las adolescentes mujeres.
En la Tabla 6 encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen alto nivel de conocimientos sobre VIH/SIDA (80.0%), en relación a la procedencia encontramos que alumnos de la zona urbana tiene el mayor porcentaje que corresponde a un alto conocimiento sobre VIH/SIDA (84.0%), en tanto en aquellos alumnos que proceden la zona rural también encontramos porcentajes mayores que tienen alto conocimiento sobre VIH/SIDA (53.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado se muestra que existe relación entre conocimientos sobres VIH/SIDA con respecto a la procedencia, la tendencia muestra además que los estudiantes que proceden de la zona urbana tendrían mayores posibilidades de tener alto conocimientos sobre VIH/SIDA inclusive sobre los estudiantes de procedencia de zonas rurales.
Esto se debe porque están más cerca de la cultura, información a internet y les sirve de apoyo sobre temas como el VIH/SIDA; también puede deberse a que recensionan el conocimiento empírico que reciben de sus madres y estas de las suyas tras generación en generación, por lo tanto, facilita a que ellos ya tengan un conocimiento previo sobre el VIH/SIDA
Lo que evidenciaría un mayor conocimiento y comprensión de lo aprendido ya que según la teoría la educación es el proceso más eficaz para adquirir el conocimiento científico de los múltiples procesos como fenómenos de la naturaleza,
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la sociedad y el pensamiento, así como para que el individuo modifique su modo de ser, pensar, los hábitos y costumbres y que el conocimiento hace que el individuo tome medidas hacia su salud y enfermedad.
Estos resultados son consistentes con los de Pacheco y Erreyes (2017), en su estudio titulado “conocimientos y prácticas sobre VIH-SIDA en estudiantes: unidad educativa césar Dávila Andrade” donde encontraron que, 88.71 % de estudiantes es de procedencia urbana y que tiene buenos conocimientos.
En la Tabla 7, encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (88.0%) teniendo en cuenta la edad en la categoría de 14 años encontramos un porcentaje mayor que tiene adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (62.0%), en la categoría de 15 años que todos tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (100.0%) y en la categoría de 16 años también encontramos que todos tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (100.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado por tendencia se muestra que existe relación entre prácticas de prevención sobres VIH/SIDA con respecto a la edad, sin embargo hay que remarcar la tendencia de que mientras mayor sea la edad mayor también sería mayor el nivel de prácticas de prevención sobre VIH/SIDA.
En ese sentido, asumimos que los estudiantes mientras mayor edad tengan, habría mayores posibilidades, como ya hemos visto, de tener mayor conocimiento, pero, también el de generar habilidades, prácticas y actitudes que refuercen dicho conocimiento, lo cual va acompañando no solo al aspecto cognitivo sino también al aspecto actitudinal.
En la Tabla 8, encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (88.0%), en
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relación al sexo encontramos que en el sexo masculino el mayor porcentaje corresponde a adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (79.0%) y en el sexo femenino también encontramos que todos tienen adecuadas practicas sobre VIH/SIDA (100.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado por tendencia se muestra que existe relación entre prácticas de prevención sobres VIH/SIDA con respecto al sexo, la tendencia muestra que las mujeres tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA inclusive que los varones.
Hay que tener en cuenta, además, que los órganos genitales externos en ambos sexos difieren, en el sentido de que el varón es más visible para identificar cualquier cambio, lo que no sucede así en el caso de la mujer, en donde hay que hacer un examen exploratorio más concienzudo, limitando en este aspecto, la buena práctica de prevención de VIH/SIDA.
En la Tabla 9 encontramos que el mayor porcentaje corresponde aquellos que tienen adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (88.0%), en relación a la procedencia encontramos que alumnos de la zona urbana tiene el mayor porcentaje que corresponde a adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (94.0%), en tanto en aquellos alumnos que proceden la zona rural también encontramos porcentajes mayores de adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA (53.0%); la prueba estadística de Chi Cuadrado por tendencia se muestra que existe relación entre prácticas de prevención sobre VIH/SIDA con respecto a la procedencia, la tendencia muestra además que los estudiantes que proceden de la zona urbana tendrían mayores posibilidades de tener adecuadas prácticas de prevención sobre VIH/SIDA inclusive sobre los estudiantes de procedencia de zonas rurales.
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En la Tabla 10 ,se observa que el 77.8% de los adolescentes obtienen nivel alto de conocimiento y adecuado prácticas de prevención de VIH/SIDA, el 10.2% de los adolescentes obtienen nivel medio de conocimiento y adecuado prácticas de prevención de VIH/SIDA, el 10.2% de los adolescentes obtienen nivel medio de conocimiento e inadecuado prácticas de prevención de VIH/SIDA, en tanto que el