4.5 Context
4.5.3 Model confirmation
Partidarios del documento del SU consideran que el conocido artículo de Trotsky
“Libertad de prensa y la clase obrera” del año 1938 les da la razón. No es casual que sólo puedan citar este trabajo, ya que en toda la obra de Trotsky no podrán encontrar nunca un razonamiento que les dé apoyo. Pero aun este artículo no hace más que confi rmar lo que venimos diciendo sobre la desigualdad y relatividad de las libertades que debe otorgar la dictadura del proletariado.
Los stalinistas y Lombardo Toledano apoyaban el derecho del estado burgués mexicano a controlar y expropiar la prensa amarilla pro imperialista. Una de las analogías que efectuaban para justifi car tamaño despropósito era comparar el gobierno mexicano con el soviético. Ante este planteamiento, Trotsky responde con dos argumentos.
Uno, que señala al pasar, es la cita que desvela a los simpatizantes de las posiciones de la mayoría del SU: “Las verdaderas tareas del estado obrero residen no en poner una mordaza policíaca sobre la opinión pública, sino más bien en liberarla del yugo del capital. Esto sólo puede hacerse colocando los medios de producción, incluida la producción de la información pública, en las manos de toda la sociedad. Una vez que se ha dado este paso socialista fundamental, todas las corrientes de la opinión pública que no han tomado
las armas contra la dictadura del proletariado deben tener la oportunidad de expresarse libremente. El deber del estado obrero es hacer accesibles a ellos, en proporción a su nújmero, todos los medios técnicos que requieran, como prensas, papel y transporte. Una de las principales causas de la degeneración del
aparato de estado es la monopolización de la prensa por parte de la burocracia stalinista, que amenaza con reducir todas las conquistas de la Revolución de Octubre a la ruina total” (Trotsky, 1938)56. Pero esta cita hay que enmarcarla en
el razonamiento que predomina en el artículo: bajo la dictadura del proletariado se puede, en determinados momentos, suprimir la libertad de prensa, lo que no debe transformarse en norma programática. El error stalinista se reduce a tratar de identifi car un estado obrero con un estado burgués. “Aunque México es un país semicolonial, también es un estado burgués y de ninguna manera un estado obrero. Sin embargo aun desde el punto de vista de los intereses de la dictadura del proletariado, proscribir a los periódicos burgueses o censurarlos no constituyen en lo más mínimo un ‘programa’ o un ‘principio’ o un ideal establecido. Medidas de esta naturaleza sólo pueden ser un mal temporal e inevitable”. “Toledano y sus compañeros de doctrina tratan esencialmente de introducir en el sistema, democrático burgués medios y métodos que, en ciertas condiciones temporales,
pueden ser inevitables bajo la dictadura del proletariado” (Idem)57.
Lo característico del planteamiento de Trotsky es que habla de “corrientes de
56 “Libertad de prensa y la clase obrera”, Escritos, Tomo IX, vol. 2, p.605 57 Idem, pp. 604 y 606.
opinión pública”, no de partidos políticos. Hay una razón profunda: no quiere comprometerse con otorgarle libertad de prensa a los partidos rusos, como los cadetes y mencheviques, si no, hubiera dicho eso en lugar de la expresión que emplea. Esta ambigüedad, como la de “libertad a los partidos soviéticos” sin mencionar a los mencheviques o cadetes, obedece a que Trotsky deja la puerta abierta, en uno como en otro caso, para que la dictadura del proletariado coarte la libertad de prensa o de los partidos políticos cuando lo considere necesario.
8.- Trotsky liquida la discusión.
La opinión última sobre este tema la dio Trotsky el año de su asesinato. El St. Louis PostDispatch, un periódico burgués, lo entrevista y entre otras preguntas le hace la siguiente: “¿Signifi ca la dictadura del proletariado, necesariamente, la supresión de los derechos civiles tal como lo reconoce la Carta Fundamental [Bill of Rights] de los Estados Unidos, incluyendo, por supuesto, la libertad de palabra, prensa, reunión y religión?”; ¿qué habría respondido alguno de los autores de la resolución? Sin dudar un minuto, habría dicho: “desde el mismo momento de la instauración de la dictadura del proletariado nuestra norma programática es diáfana: ‘libertad política ilimitada’. Vamos a dar muchísimas más libertades que las que otorga la ‘Carta Fundamental”. “ Esto es lo que ya dicen algunos de los dirigentes del SWP en sus intervenciones”58. Trotsky, que no por nada era un
revolucionario y no un profesor universitario, respondió así: “Sería un gran error suponer que la revolución socialista en Europa o Norteamérica seguirá el modelo de la atrasada Rusia. Las tendencias fundamentales serán, por supuesto, similares. Pero las formas, los métodos, el clima de la lucha revisten características propias en cada país. Por anticipado se puede establecer la siguiente ley: cuanto más numerosos sean los países en los que se destruya el sistema capitalista, más débil será la resistencia que opongan las clases dominantes de las demás naciones, menos violento el carácter que asumirán la revolución socialista y la dictadura del proletariado, más breve el lapso de resurgimiento de la sociedad sobre la base de una democracia nueva, más plena, más perfecta y humana. En todo caso, ninguna revolución puede atentar tanto contra la Carta Fundamental como la guerra imperialista y el fascismo que ella engendrará” (Trotsky, 1940)59. Más
claro imposible: Primero, Trotsky no se compromete a nada preciso. “En todo caso, ninguna revolución puede atentar tanto contra la Carta Fundamental como
58 “Hemos dicho que pondremos los articulos progresivos del Bill of Rights en la consti- tución de la república obrera y los ampliaremos el máximo. Se lo decimos a los obreros norteam- ericanos y hablamos en serio. Si creen que no hablamos en serio, probablemente jamás habrá una revolución proletaria en este país” (Jack Barnes en “The Portuguese Revolution and Building the Fourth International”, Report and summary adopted August 21, 1975, by the National
Convention of the SWP, International Internal Discussion Bulletin, vol. XH, N 9 6, october 1976.)
la guerra imperialista y el fascismo que ella engendrará”. Segundo, la revolución socialista en EE.UU. va a atentar contra el “Bill of Rights”, aunque “no tanto como la guerra imperialista” . Tercero, todo depende de la situación objetiva de “la resistencia que opongan las clases dominantes”. Cuarto, a “menor resistencia” será “menos violento el carácter que asumirán la revolución socialista y la dictadura del proletariado”. Quinto, la revolución socialista y la dictadura del proletariado signifi can una desaparición de las libertades y de la democracia. Ya que si hay “poca resistencia” será “más breve el lapso de resurgimiento de la sociedad sobre la base de una democracia nueva, más plena, más perfecta, más humana”. Si algo “resurge” es porque había desaparecido.
Ese es el verdadero Trotsky, el que tiene el compromiso inmediato de hacer la revolución y no el de ampliar enseguida el “Bill of Rights”. Es el Trotsky que hemos querido rescatar de sus falsifi cadores.