5.2 Model Development
5.2.2 Model development based on sub-groups
SUBCONSCIENTES Y OBSESIONES SI SIGUE
BUSCANDO INFORMACIÓN, RAZONES O
CULPAS.
“La Ansiedad y los ataques de pánico son reacciones anormales a situaciones normales”
Como seres humanos modernos hemos sido sumergidos en una vida de agobios laborales, pagos de facturas y otras causas sociales de estrés. Si miramos los últimos 100 años nos damos cuenta de
que el estilo de vida de una persona común y corriente ha cambiado radicalmente. Experimentamos niveles mucho más altos de estrés por causas que hace 100 años simplemente no existían. El problema es que nuestra constitución física no ha tenido el tiempo suficiente para desarrollarse ante estos tipos de estrés social; no ha habido tiempo de modificar nuestra constitución física y química para funcionar eficientemente y permanecer bien bajo tales condiciones.
Los niveles de ansiedad se vuelven elevados cuando se producen las situaciones, lo que incrementa los niveles de la hormona adrenalina en la sangre. La adrenalina se libera para preparar al cuerpo ante lo que se conoce comúnmente como la respuesta de “lucha o huída”. Este proceso se ha desarrollado para preparar el cuerpo para la acción cuando se enfrenta al peligro y es de una importancia vital para la supervivencia.
Cuando el ser humano vivía en un medioambiente mucho menos avanzado, en la prehistoria, por ejemplo, no sólo éramos cazadores sino también cazados, éramos la presa de muchos animales salvajes. Si un puma hubiera saltado sobre un hombre prehistórico una serie de cambios psicológicos hubieran tenido lugar para preparar al cuerpo tanto para luchar como para correr, de ahí lo de “lucha o huída”. Al ser recibidos los impulsos nerviosos por el cerebro alertándolo del peligro potencial, el cerebro envía un mensaje instantáneo hacia las glándulas suprarrenales para liberar la adrenalina en el torrente sanguíneo. Entonces varios sistemas del cuerpo se ven afectados para hacer el cuerpo más rápido, más fuerte o más ligero. Todos hemos escuchado el comentario vulgar de “estaba tan asustado que casi me cago en los pantalones” o “casi me meo”, ambos originados desde una referencia a la respuesta de “lucha o huída”.
Muy bien, volvamos de nuevo al puma; para escapar de él el cuerpo vacía la vejiga y el colon para hacer que el cuerpo sea más ligero y por lo tanto más rápido. El agua es absorbida por el cuerpo haciendo que se seque la boca, el órgano más grande del cuerpo, la piel, y se vuelve pálida al desviarse la sangre desde ella hasta los órganos internos y los músculos. La sangre que es usada para recoger los nutrientes absorbidos alrededor de los intestinos es desviada también, haciendo que la digestión se vuelva más lenta; el sentimiento que acompaña esto se describe a menudo como tener mariposas en el estómago y se manifiesta también como náusea o indigestión. El cuerpo empieza a sudar a fin de enfriarse y la tensión muscular hace que el cuerpo tiemble. Los sentidos se vuelven más sensibles, las pupilas se dilatan para volverse más efectivas y ver los más mínimos movimientos, y el oído se sensibiliza para escuchar hasta los ruidos más imperceptibles. El
corazón bombea la sangre por todo el cuerpo más rápido para suministrar oxígeno a los músculos, parece saltarse los latidos cuanta más adrenalina es introducida.
Al ponerse estos procesos en acción el cuerpo está preparado para pelear o correr. El puma se abalanza y el cuerpo reacciona corriendo tan rápido como puede, subiendo finalmente a un árbol y escapando del peligro. Se ha usado toda la adrenalina, el ritmo del corazón decrece y el cuerpo vuelve a la normalidad. Muy bien, ahora imagine el mismo escenario pero esta vez lo que parecía ser un puma escondido entre los arbustos resulta ser un conejo, el cuerpo se calma de nuevo pero esta vez la adrenalina no ha sido usada para correr o pelear. El nivel de adrenalina en la sangre es entonces más elevado. Ahora suponga que esto suceda regularmente. Con el tiempo el cuerpo se acostumbra a niveles más altos de adrenalina en la sangre.
Esto es precisamente lo que le pasa al cuerpo en la sociedad moderna. La furia del tráfico, las preocupaciones monetarias, el tener que bregar con los niños, las presiones del trabajo y las facturas de las tarjetas de crédito de la vida moderna incrementan los niveles de adrenalina en la sangre. El cuerpo está constantemente en un estado de excitación, preparado para “luchar o huir”. Algunas personas pueden apañárselas con este incremento de la excitación, algunas la persiguen de forma activa tomando parte en deportes de riesgo como el puénting o el paracaidismo, pero parecen tener un nivel “normal” más elevado de adrenalina. Los trastornos de pánico normalmente se desarrollan como una respuesta al miedo de tener un ataque de pánico. Esto es casi un círculo vicioso puesto que el paciente empieza entonces algunas técnicas para evitarlo para poder controlar las situaciones que provocan ansiedad; se desarrollan las fobias y los trastornos empeoran.
¡ESTO ES COMPORTAMIENTO APRENDIDO!
Como ya se dijo al principio de este libro, al incrementarse los niveles de ansiedad, la mente subconsciente “se cambia su instalación eléctrica” para ajustar su percepción de lo normal y estar acorde con nuestro comportamiento. Esto sucede repetidamente y cuando la ansiedad alcanza un punto máximo y los ataques de pánico empiezan a suceder, el cerebro asume que producir síntomas ansiosos es algo bastante normal; se forma un comportamiento habitual.