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Si usted limita su vida debido a su ansiedad, haga memoria... ¿ha sufrido algún daño alguna vez? ¡NO! Donde quiera que estuviera, en casa o fuera, está a salvo. NADIE con el que he hablado o a quien he escuchado ha sufrido daño alguno ni ha perdido la conciencia debido a la ansiedad... ¡y usted tampoco lo hará!

Cuanto más pueda salir de su “espacio” , más rápido reprogramará su subconsciente para responder adecuadamente a las situaciones que producen ansiedad normalmente.

Adelante

Después de meses de persuasión por parte de mi mujer, mis amigos y familiares, he decidido por fin escribir mi historia. Mis experiencias, aunque dolorosas, destructivas y frustrantes para mí y para mi familia durante mi propia enfermedad, a menudo les ha servido de beneficio a tanta gente que he conocido y a la que me he acercado para pedir consejo durante los últimos años.

No tengo ningún título médico oficial, pero pregúntese esto, ¿reciben esos médicos de estudios elevados la preparación suficiente en sus pocos años de estudio para entender realmente la verdad que se encuentra detrás de las enfermedades relacionadas con la ansiedad y los tratamientos farmacéuticos para tales condiciones?

No tengo la menor intención de socavar el trabajo de estos profesionales pero les llevaría toda una vida aprender las complejidades de cada enfermedad o condición conocida. Mi formación viene a partir de más de una década de tratamientos con medicinas, psicoterapia, asesoramiento, homeopatía y terapias alternativas que me han llevado a un completo entendimiento de lo que pienso que es la verdad sobre la ansiedad, la depresión, la dependencia a la Benzodiazepina y su abandono. Mis opiniones y teorías sobre este tema se están convirtiendo en el consenso de opinión a lo largo de un amplio campo de profesionales, pero esta información aún no es el lugar común en el ámbito de la medicina convencional y es por lo general debatida dentro del campo de la medicina alternativa que se está expandiendo rápidamente.

Este libro no está escrito usando la complicada terminología médica, sino usando mis propias palabras. Creo que el haber tranquilizado e informado a la gente que he ayudado usando un lenguaje simple y una información ofrecida de primera mano, ha tenido un efecto más intenso y de más ayuda.

Creo que he descubierto “El Santo Grial” de la ansiedad y el pánico. Una combinación de prácticas, actitudes y hábitos de cambio de vida pueden ser usados con más efectividad que cualquier medicación para romper el círculo de los pensamientos, sentimientos y emociones de ansiedad que usted está experimentando.

Mucha gente ha sentido un alivio temporal con esos tratamientos, no estoy sugiriendo que estas medicaciones no sean terapéuticas en algunos casos. Mucha gente las considera útiles para eliminar

algunos de los desagradables síntomas experimentados, pero estas medicinas están pensadas para un uso a corto plazo, para suavizar los síntomas agudos. Muchos Doctores no han hecho caso de las indicaciones de prescripción de estos medicamentos que muchos de nosotros hemos usado durante más de un corto plazo, (2-4 semanas máximo en algunos casos). Esto hace que los pacientes se vuelvan adictos a los medicamentos y que cuando se intenta reducir la dosis, los síntomas del abandono de la medicación hacen que vuelvan a aparecer los síntomas para los que la medicina fue prescrita al principio, pero esta vez de una manera más intensa y quizás con muchos otros nuevos síntomas.

Lo que creo es que la ansiedad se puede tratar sin intervención médica. La mayoría de las medicinas, para cualquier enfermedad, se usan para enmascarar los síntomas. Un médico recetará una medicina para una afección, después otra para encubrir los efectos secundarios de esa medicina y así sucesivamente, ¿con qué fin? El círculo vicioso resultante se mueve dando vueltas sin control y antes de que pase mucho tiempo un cóctel de medicinas está causando efectos secundarios mucho peores que los síntomas originales. Si usted es una de esas personas que lee hasta la última palabra del prospecto que viene con su medicina, sabrá que la lista de los posibles efectos secundarios puede ser bastante inquietante. El problema es que cuanto más confiamos en esas medicinas para aliviar los síntomas que experimentamos, más dependientes de ellas se vuelven nuestro cuerpo y nuestra mente (dependencia física y psicológica). Si usted se rompiera ambas piernas y tuviera que pasarse seis semanas en cama con las piernas escayoladas para curarse las heridas, ¿se empeñaría en quedarse con los moldes de escayola indefinidamente, incluso después de que sus huesos se hubieran curado, simplemente para evitar lo desagradable que es darse cuenta de que quitárselos implica una posible incomodidad o debilidad? Por supuesto que no; pero mucha gente que consigue tener un alivio temporal con medicación anti- ansiedad se vuelve dependiente psicológicamente y en algunos casos físicamente.

Cuanta más medicación se tome para enmascarar los síntomas, más se necesita para que tenga un efecto terapéutico. La dosis se incrementa, lo que nos proporciona un alivio temporal; después el cuerpo se aclimata a esa dosis y envía mensajes, en forma de síntomas que regresan, para expresar que se requiere una dosis más alta. Incrementamos entonces la dosis y el ciclo se inicia de nuevo hasta que finalmente estamos administrándonos dosis elevadas y no sólo experimentamos nuestra ansiedad creciente sino también los efectos secundarios e incluso los síntomas del abandono de la medicación puesto que el cuerpo necesita más de

ella para funcionar correctamente. Es el miedo a que regresen los síntomas del principio de la enfermedad lo que hace que la gente no se enfrente a su ansiedad y reduzca su medicación, pero es necesario darse cuenta de que incrementar la dosis no es la solución, ¡la solución es enfrentar nuestra ansiedad y cambiar nuestros hábitos y prácticas de vida!

No me cabe ninguna duda de que este relato de mis propias experiencias y de lo que he aprendido de otras personas a las que he ayudado les servirán de inspiración y de apoyo para que cambie su opinión sobre la afección.

Creo que se puede encontrar mucho alivio leyendo a aquellas personas con problemas similares. Sólo saber que alguien más está pasando o ha pasado por lo mismo que usted está experimentando es muy tranquilizador. Mis experiencias han demostrado que el sentimiento de sentirse solo con su ansiedad es el más inquietante. Usted no está solo con su ansiedad, hay literalmente millones de personas en todo el mundo que viven con ansiedad en diferentes grados, y la mayoría se reponen. Aquellos que no lo hacen, simplemente es que no saben cómo hacerlo. Sentir que no se encuentra solo es un apoyo en sí mismo, pero también es importante darse cuenta de que no existe una pastilla mágica que se pueda tomar para curar esta afección. Seguramente ha sido necesario un tiempo considerable para llegar a este estado de ansiedad, posiblemente desde la infancia; así que es muy probable que le lleve un tiempo reducir su ansiedad a un nivel aceptable.

Antes de seguir leyendo, por favor entienda esto: He experimentado una ansiedad y un síndrome de abstinencia extremos. Mis síntomas estaban en lo más alto de la escala de la ansiedad siendo algunos de los síntomas más agudos posibles, el por qué pasaba esto no lo sé. Supongo que tengo un historial familiar de sensibilidad a los fármacos y que esto explicaría mis reacciones extremas al tratamiento médico.

Este libro no es sólo para la gente que sufre adicción a la Benzodiazepina o síndrome de abstinencia; también es para aquellos de nosotros que experimentan desórdenes de ansiedad o pánico por la razón que sea.

Si la lista de sus síntomas no es tan larga como la mía o incluye síntomas que no he mencionado, eso no quiere decir que mi afección fuera diferente a la suya o que usted tenga alguna enfermedad oculta que sea de algún modo diferente a la mía, sólo que era intensa en mayor o menor medida.

mecanismo más complejo conocido por el hombre; sus capacidades y complejidades son interminables y los efectos físicos causados por la ansiedad en el cuerpo pueden crear síntomas molestos y variados. Tenga en cuenta además que cualquier sensación física, buena o mala, está totalmente abierta a la interpretación del que la sufre. A mí puede parecerme placentero que alguien me haga cosquillas en los pies mientras que a otros les parece una tortura, y sólo porque a los demás les parezca insoportable, no quiere decir que a usted también.

Si su médico le ha hecho un chequeo y no ha encontrado que le pase nada, sus síntomas están causados por la ansiedad, la adicción a los tranquilizantes, la sensibilidad o el síndrome de abstinencia. Tenga en cuenta que hay otras enfermedades que pueden ser descartadas más o menos a través de una consulta verbal con su médico, pues los síntomas de la ansiedad están muy bien definidos y cualquier síntoma de otra enfermedad sería más predominante y reconocible.

Simplemente déjenos hacer que se sienta mejor. Use este libro como referencia y como una fuente de alivio al saber que usted no está solo con sus problemas. Escuche atentamente la información contenida en el CD.

Para aquellos que están tomando Benzodiazepinas, no sienta que no hay esperanza. Hay que admitir que hay un gran camino por delante pero la recompensa bien se merece hacer el trayecto. Si simplemente quiere volver a ser usted de nuevo, siga leyendo, usted puede estar bien y lo estará.

Capítulo 1

Mi Historia

Nací en Worcestershire en 1968. Mi padre acababa de conseguir su primer trabajo serio cuando nací y el dinero escaseaba. No fue hasta que tuve tres años cuando mis padres pasaron finalmente por la vicaría. Mi padre hizo bien al fundar su propia empresa cuando yo tenía 9 años y alcanzó el éxito financiero bastante rápido. No éramos ricos pero vivíamos cómodamente disfrutando de nuestras vacaciones habituales y nuestro día a día.

Siempre fui un niño ansioso, no estoy seguro de dónde apareció pero no creo que sea importante diseccionar siempre el pasado para conocer el presente de uno, a veces lo mejor es sólo mirar hacia delante.

Debía tener unos trece años cuando experimenté por primera vez ansiedad real, no está claro de dónde vino. El doctor pensó que podía ser debido a los cambios hormonales de la pubertad pero yo creo que simplemente heredé una naturaleza ansiosa.

Al principio de mi adolescencia pasé por un período de ansiedad que se manifestaba como fobia a la escuela. No es simplemente que odiara la escuela, a los profesores o a mis compañeros, era más que eso. Sentía miedo de morir envenenado en el Laboratorio, asesinado en el campo de rugby o electrocutado en la clase de física. Colaba mi comida y mi bebida a través de los dientes para asegurarme de que no hubiera nada oculto que pudiera causarme algún daño. En los descansos me sentaba con la enfermera de la escuela o usaba el teléfono de los alumnos para llamar a casa e implorarle a mi madre que viniera a recogerme; hice esto muchas veces, muchas veces mes tras mes – nunca vino a por mí. En casa lloraba en mi habitación, y por la noche, me sentía solo y asustado. No era un chico atractivo, parecía un poco una chica, con el pelo largo de los años 70 y el pecho gordo como un cachorro que había desarrollado, cuya causa principal era un historial familiar de sobrepeso. No era un niño feliz, aunque creo que debo haber dado la impresión de que sí lo era, porque ahora todo el mundo me recuerda así.

Recuerdo el sentirme asustado de conocer gente nueva, de mi oscura habitación por la noche, de caminar solo a donde fuera. Incluso ahora, a veces tengo alguna sensación como las que tenía entonces, una sensación de miedo o ansiedad, ahora sé lo que es,

pero en aquel entonces no tenía ni idea y probablemente pensaba que era totalmente normal.

Recordemos, la escuela fue una experiencia terrible. Me sentí intimidado por unos cuantos profesores durante años, incluso el director me llamaba gordinflón y llamaba la atención sobre mi pecho, los otros chicos me ridiculizaban y los profesores participaban en ello.

Un profesor en concreto, el Sr. Wilson, era particularmente insultante. Me gritaba continuamente y a veces tiraba sus llaves al suelo y me las hacía recoger; al hacerlo me daba una patada bien fuerte en el trasero. Una vez lo hizo con tanta fuerza que tuve que ir al departamento médico a ver al doctor. Me había roto un hueso pequeño del coxis. Este mismo profesor una vez me escondió los libros de francés antes de la clase para causarme problemas con la profesora de francés. Afortunadamente ella le vio hacerlo, así que cuando volví a clase sin ellos ella avisó a mis padres y el asunto se resolvió. Yo odiaba la escuela. Me diagnosticaron fobia a la escuela y ansiedad.

Mi doctor me recetó un pequeño tratamiento con antidepresivos y mamá me dejó en casa durante unas cuantas semanas. Durante ese tiempo me ocupaba con cosas divertidas y en salir con mamá. El efecto no fue de ninguna manera instantáneo, pero después de unas cuantas semanas dejé de sentirme tan ansioso y finalmente pude llegar a ser un adolescente relativamente normal con ataques de ansiedad asomando la cabeza de vez en cuando. Me hice más alto, perdí peso y gané una figura más aceptable. Creo que me volví más aceptable para mí mismo y esto hizo que mi auto confianza creciera lo suficientemente como para arreglármelas mejor ante situaciones sociales o de inquietud. Las situaciones terribles continuaban al final de mi adolescencia, la costumbre de intimidar al chico gordito siguió sucediendo, pero ser más grande y más fuerte tuvo sus frutos, aunque siempre tenía problemas por pelear, como los profesores me odiaban yo siempre tenía la culpa. Al pasar los años me di cuenta de que podía relacionarme mejor con las mujeres que con los hombres y tuve la serie normal de relaciones, una de las cuales duró más de tres años y acabó bruscamente cuando tenía diecinueve, nunca averigüé por qué. Esta experiencia iba a generar las bases de mi desconfianza general en las relaciones durante mucho tiempo. Nunca intenté analizar la situación demasiado en aquel momento, pero creo que probablemente golpeó mi confianza más de lo que pensaba.

Fui a la Escuela de Artes y Oficios después de acabar el bachillerato. Quería estudiar Diseño Gráfico. La idea de ser médico había sido rechazada cuando tenía unos dieciséis años, después de

un año de trabajo voluntario en el hospital local que culminó con la sabia decisión de que trabajar con gente enferma no era muy edificante, y en cualquier caso la química me parecía demasiado aburrida para poder concentrarme. Me encantaba pintar pero no podía acostumbrarme al estilo de vida del estudiante de arte, lo que originó que dejara la Escuela de Artes a la que estaba asistiendo sin ningún plan en concreto.

Conocí a unas chicas alemanas en el transcurso del verano mientras estaba de vacaciones en Gales y, después de visitarlas un fin de semana al final del verano, decidí que Alemania era un buen lugar para vivir y me mudé para allá en Febrero. Tenía 19 años. Quería escapar de las preocupaciones constantes sobre mi futuro, que se estaban convirtiendo en un completo dilema familiar. Sabía que no podía enfrentarme más a las críticas. Sentí que estaba haciendo lo correcto, pero supongo que después de haber sido criticado durante años por tomar decisiones anormales, dudaba acerca de mi propia capacidad de sobrevivir yo solo. Decidí llevarlo a cabo fuera como fuera. Mi familia me despidió sonriente creyendo que volvería en pocos meses, si no semanas. Estuve allí casi cinco años.

Trabajé para la OTAN después de hacer un curso de alemán en la Universidad de Heidelberg. El trabajo era tedioso y a comisión, 15 horas al día, 7 días a la semana. Una novia alemana, exigente y conflictiva, y problemas financieros fueron causa inevitable de estrés, y acabé triste y cansado. Mi jefe, Tony, fue mi mejor apoyo, se convirtió en un amigo, incluso podría decir que un segundo padre.

Cuando finalmente salí de Alemania me fui sin decírselo a nadie, incluido Tony, de lo que me arrepiento inmensamente. Había empezado a darme cuenta de que mi salud sufría constantemente de estrés, me volví débil y siempre con mareos, mis piernas y mi cuerpo me temblaban como si estuviera de pie y caminara. Había empezado a experimentar una pesadez en mi brazo izquierdo que estaba convencido que se debía a un problema de corazón no diagnosticado. Tenía problemas digestivos, indigestiones, dolor en el pecho y diarrea. Tenía veinticuatro años y me di cuenta de que tenía que cambiar mi vida, y eso fue exactamente lo que hice.

Al volver a Inglaterra se hizo evidente que mi familia no era la misma que había dejado atrás. Ellos habían crecido aparte y eso me inquietaba.

Mi hermano estaba ahora en la Universidad, mi padre se había sometido a una intervención quirúrgica de by-pass en el corazón, lo

que produjo un profundo cambio en nuestra comunicación, supongo. Esto también sirvió para convencerme de que también a mí me esperaba el mismo destino o la misma desgracia.

Mi padre y yo nunca habíamos estado de acuerdo. Su mente tan altamente práctica no podía entender mi filosofía de vida y eso fue la causa de muchas desavenencias durante años. Mi abuelo murió mientras yo estaba en Alemania. Yo estaba muy unido a él y empecé a echarle muchísimo de menos, y todavía lo hago.

Fui pronto a ver a mi médico al volver a Inglaterra. Me dijo que padecía ansiedad y me prescribió un tratamiento de antidepresivos. Después de dos meses de buscar trabajo sin éxito, decidí ir a Mallorca durante el verano mientras esperaba una plaza en la Universidad.

Había estado en Mallorca varias veces antes, de vacaciones con mi familia, y sentí que el aire limpio y cálido me ayudaría a encarrilar mi vida. Salí el 7 de Mayo y en cuanto llegué a Mallorca encontré trabajo en una agencia de yates limpiando barcos.

Durante el verano me lo pasé bomba. Yo no bebo pero me iniciaron en el consumo del cannabis, que fumé socialmente a lo largo del verano. No desarrollé un hábito ni me volví adicto pero lo disfrutaba entre amigos. Compartía piso con un chico de Dorset y dimos una fiesta. Su éxito imparable con las mujeres era impresionante pero yo acepté mis limitaciones y disfruté de los nuevos amigos que hice.

Perdí muchísimo peso ese verano y la combinación de mi trabajo y mi bicicleta me pusieron en forma. Muy pronto empecé a dejar de tomar antidepresivos y viví a base de agua mineral y ensaladas. Cuando acabó el verano me sentí triste por tener que irme pero necesitaba ir a la Universidad para mi propio desarrollo personal, y volví a Inglaterra al final de Septiembre. Me sentía como si hubiera renacido, estaba delgado, en forma y me sentía mentalmente renovado y relajado.

En Octubre empecé a estudiar una licenciatura en la Universidad de Humberside. Después de 5 años de vivir en el extranjero, mudarme de Worcestershire a Hull me impactó bastante. Probablemente fuera porque ignoraba que me iba a sentir más asustado de cualquier cosa y de las oscuras noches de invierno, y de no conocer