2.4 Monte Carlo methods
2.4.1 Monte Carlo methods for posterior computation
Como ilustrado en la Tabla 8, una diferencia notable entre los datos extraídos del corpus paralelo y los procedentes del corpus comparable, es la incorporación en el segundo de la categoría llamada ‘ambiguo/desacuerdo inter-observador’, que reúne las ocurrencias del verbo que desafían clasificación unívoca acordada según uno de los núcleos semánticos destacados. En efecto, varios ejemplos del corpus evidencian la ambigüedad del verbo. A título ilustrativo, ya mencionamos el ejemplo (12), repetido aquí bajo (55):
(55) Debes de estar impaciente -dije, sintiendo el sabor a mala leche en mi propia voz, una voz insolente que no sabía de dónde venía. [CREA: Ruiz Zafón, La sombra del viento, 2001]
En este ejemplo, no es posible clasificar el verbo de manera unívoca, dada la presencia del SN sabor a mala leche que evoca la percepción gustativa pero que en realidad se refiere a la idea de un sentimiento negativo por parte del locutor. Además, por el SP en mi propia voz se sugiere cierto sentido auditivo. El mismo tipo de creatividad se observa en el ejemplo siguiente:
(56) Su vida familiar lo devolvió al Dépor, y Mauro nunca olvidará el momento de su llegada al aeropuerto de Alvedro. "Él siente de verdad los colores", decían entonces los aficionados. Los colores se le han pegado al cuerpo. Y no sólo por tres años. [CREA: Prensa, 2000]
A primera vista, esta frase alberga una lectura sinestética por la combinación incompatible de un SN (los colores) vinculado al sentido de la vista, aplicado a sentir – verbo al que generalmente le está vetada la expresión de lo visual.27 Sin embargo, al
mismo tiempo, en el contexto circundante leemos que estos colores se le han pegado al cuerpo, por lo cual se hace alusión al contacto con el cuerpo, característica esencial del sentido mediante el tacto (cf. supra 2.2.2.1.1). Ahora bien, es bien sabido que el sentido del tacto ha sido relacionado metafóricamente con la emoción (cf. expresiones como
27 No hay realmente unanimidad en cuanto a la expresión de la modalidad visual con el verbo sentir. Así, por
ejemplo, de acuerdo con los diccionarios que mencionan explícitamente que “no se emplea este verbo para las [sensaciones] que se perciben por la vista” (DUE), algunos autores, como Bordelois (2006: 138), consideran que
sentir no se puede utilizar para la expresión de lo visual. Sin embargo, el ejemplo siguiente de nuestro corpus
sugiere que contrariamente a lo que afirman los diccionarios, y de acuerdo con Piron (2002) y Fernández Jaén (2006b), el verbo sentir sí puede utilizarse para denotar un acto de percepción visual, aunque sea excepcional: La White avrebbe anche sentito Taylor offrire un diamante alla modella. Di quella sera resta una foto, mostrata alla Corte e classificata come «Documento 12 B» [CdS: 6/08/10].
Juan le tocó el corazón a María) (Ibarretxe-Antuñano 1999a: 71). Esta interpretación emotiva se refuerza por la presencia de la locución adverbial intensificadora de verdad, lo que sugiere que otras personas a lo mejor no experimentan la emoción de manera tan intensa, reflejando así el carácter gradual de la percepción emotiva. En efecto, sentir los colores resulta una expresión vinculada especialmente con el mundo del deporte con la que se refiere a la entrega y el entusiasmo por parte del deportista, quien simboliza los colores de la camiseta que viste en cada partido (de ahí la frase se le han pegado al cuerpo, que remite al contacto de la piel con la playera coloreada). Por eso también, apreciamos aquí una doble metonimia: por una parte, se pueden interpretar los colores en una relación metonímica con la playera (la parte por el todo), pero por otra parte la playera coloreada también mantiene una relación metonímica con el equipo (el símbolo por la cosa simbolizada). En otros términos, la expresión entera remite a la identidad deportiva y abarca indirectamente distintos sentimientos y valores abstractos como el compromiso, la pertenencia, la identificación y el amor que se puede experimentar por un equipo.
Este tipo de ejemplos fronterizos y contextos puente entre las distintas grandes categorías semánticas distinguidas también abundan en francés y en italiano.
(57) […] j'appelai la femme du professeur pour lui confirmer que je partais pour Tanger, je lui demandai d'avoir la gentillesse de reporter au lendemain le déjeuner. je sens à distance une grimace de contrariété. «Vous n'arriverez pas à partir, me dit-elle, justement j'étais en train d'appeler pour vous l'agence de voyage, […].» [FRANT: Guibert, H., 2007]
(58) Da quella vitalità siamo nati e continuiamo a vivere anche noi che non ci riconosciamo nell' emergenza perenne dell' immigrazione, negli scontri etnici, nello scambio truffaldino di favori, nella semplificazione culturale e nella dilagante maleducazione. Vogliamo sentirlo quel cuore, perché vogliamo capire qual è la malattia e insieme curarla, perché la città, a differenza dell' uomo, non ha bisogno di bravi medici ma solo di buoni cittadini per guarire. [CdS: 27/07/10]
(59) Ce vendredi, le Brésil n'aura peut-être pas la partie facile face à des Danois qui sentent repousser les ailes qui ont fait d'eux d'inattendus champions d'Europe en 1982. Les Français avec Zizou affronteront leurs frères ennemis italiens en un choc très indécis. [Le Monde: 02/07/1998]
(60) Tanto che «quando nel 1935 Mussolini ha bisogno di armi per la campagna d' Etiopia, gliene arriva una buona quantità dalla fabbrica di munizioni acquistata da Nogara (Bernardino Nogara, il finanziere del Vaticano, ndr) per la Santa Sede, che si trova così a finanziare un' operazione bellica». E senza sentire l' odore del denaro si arriva fino ai giorni nostri, con operazioni qualificate senza mezzi termini nel libro come «indegne dello spirito di carità». [CdS: 08/10/2010]
En el ejemplo (57), se observa la combinación a primera vista incongruente de sentir con un SN (grimace) vinculado prototípicamente al sentido de la vista. En efecto, de acuerdo
con la definición de grimace en el PR, leemos que se trata de una “expression caricaturale du visage due a la contraction de certains muscles”, y por lo tanto, perceptible fundamentalmente a través de la vista. Sin embargo, del contexto más amplio se desprende que se trata de una llamada telefónica en la que las dos personas no pueden verse, sino solo escucharse, por lo cual admitiría más bien una lectura auditiva en vez de visual. Además, por la especificación de une grimace de contrariété, también se alude a cierta emoción, que no es visible ni audible. Sin embargo, por el tono de voz o la entonación precisa de ciertos enunciados, también se puede inferir el estado de ánimo de su interlocutor. Por consiguiente, podríamos interpretar este uso como el resultado de un razonamiento deductivo con base en un indicio físico preciso –necesariamente auditivo debido al contexto telefónico– lo que le induce al locutor a imaginarse visualmente cierta situación, a saber, la cara de decepción de su interlocutor. Como bien se aprecia, no se trata de una certeza absoluta, sino de una vaga intuición –tan específica del sentirFR– explicitada mediante la locución adverbial à distance.
De la misma manera, podemos relacionar el ejemplo italiano en (58) con la modalidad de percepción específica de la audición (para escuchar los latidos del corazón), tal como el médico escucha el corazón de un paciente mediante un estetoscopio para conocer su estado físico de salud. Por ello, también se alude al estado físico general de estar vivo, interpretación reforzada por ciertos elementos contextuales refiriendo al ámbito físico (mallattia, curar, medici etc.) y por la presencia explícita de la palabra vitalità al inicio del párrafo. Estos indicios favorecen la interpretación metafórica en la que se compara la ciudad con el cuerpo, con un organismo viviente. Desde esta perspectiva, la ciudad es una entidad viva, que crece, cambia y se modifica constantemente en función de los acontecimientos históricos, sociales, políticos, culturales, etc. Prueba de ello son los múltiples calificativos relacionados con la anatomía humana que se aplican a la ciudad, como por ejemplo, el corazón de la ciudad, el centro neurálgico, las arterias, la circulación, el pulmón de la ciudad, etc. (cf. Peñalta Catalán y Muñoz Carrobles 2010: 81). Esta metáfora se aprecia de manera clara en este ejemplo, donde se establece una comparación entre el cuerpo y la ciudad por un lado, y el médico y los ciudadanos por el otro. En el ejemplo (59), se recurre a una descripción física (las alas que vuelven a crecer), para referirse metafóricamente al sentimiento de cierta energía o vitalidad renovada. Finalmente, algo similar ocurre en el ejemplo italiano de (60) donde se recurre a la percepción física del olfato para designar la intuición que hay cierta posibilidad de ganar más dinero. Este ejemplo subraya otra vez el vínculo privilegiado entre la modalidad olfativa y la intuición al que nos referimos anteriormente (cf. supra 4.4.2.2.2).
Como sugieren los ejemplos arriba mencionados, en vez de considerar los núcleos semánticos del verbo sentir(e) como categorías claramente delimitadas o discretas, el corpus comparable apunta a la existencia de zonas transitorias y solapamientos entre ellos, por lo cual más bien vale caracterizarlos en términos de continuidad semántica
con claras ocurrencias del significado A convirtiéndose gradualmente en claras instancias del significado B y una amplia gama de ocurrencias situadas entre estos significados más prototípicos. Es precisamente esta frontera borrosa entre las categorías la que explica los casos de ‘desacuerdo inter-observador’ y la frecuencia bastante elevada de casos ambiguos, de los cuales el verbo sentire se consolida como el anfitrión por excelencia. En efecto, de acuerdo con Fernández Jaén (2012: 394) afirmando que “un alto porcentaje de los empleos de sentir admite al mismo tiempo dos o más interpretaciones distintas, del mismo modo que muchas ocurrencias presentan tanta ambigüedad que son en la práctica casi inanalizables” y que “la ambigüedad inherente de sentir constituye una pauta funcional en sí misma”, el análisis detenido de estos ejemplos también aporta a y arroja luz sobre el intrincado perfil semántico del verbo. Por eso –y a diferencia de Fernández Jaén quien en su análisis descarta deliberadamente “cualquier significado mínimamente ambiguo” (ibidem), centrándose exclusivamente en los usos inequívocos– consideramos que también hace falta examinar en más detalle estos casos ambiguos y su repercusión concreta en el perfil semántico del verbo. En el capítulo siguiente –y focalizando la atención esencialmente en el verbo español– se aspirará precisamente a desenredar esta madeja de significados, sus interrelaciones y contextos puente a fin de llegar a un perfil semántico minucioso del verbo.
Conclusiones
4.4.3
A modo de conclusión, por lo que atañe a la cuestión de cómo podemos interpretar las diferencias de frecuencias entre las tres lenguas, resulta claro que el corpus comparable corrobora la existencia de los núcleos semánticos del verbo descubiertos mediante el análisis del corpus paralelo. Además, las frecuencias divergentes resaltan la diversidad interlingüística, reflejando la especialización semántica que el verbo ha experimentado en cada lengua. En otras palabras, el corpus comparable no solo desempeña un papel confirmatorio, sino también –y sobre todo– un papel de especificación, que permite refinar los resultados de los análisis previos.
Además, un análisis más detenido de los casos ambiguos y de desacuerdo inter- observador revela que esta categoría abarca una amplia gama de usos ambiguos y creativos del verbo, situados en la zona fronteriza entre los principales significados, de los cuales ni los diccionarios, ni el corpus paralelo han podido dar cuenta cabal. Por consiguiente, la existencia de este tipo de categoría pone en tela de juicio la idea de significados claramente delimitados y discretos como sugerida en el análisis lexicográfico y el corpus paralelo. El principal mérito del corpus comparable consiste, pues, en poner al descubierto estas fronteras borrosas y las transiciones entre las grandes categorías semánticas, que constituye un área muy fértil para la generación de usos creativos y metafóricos del verbo.
4.5 Conclusión y problemas metodológicos
En este capítulo, hemos abordado la polisemia del verbo desde una perspectiva románica comparada, contrastando la compleja semántica del verbo español sentir con sus cognados en francés (sentir) y en italiano (sentire). Este estudio contrastivo lleva a distintas conclusiones en varios niveles de análisis. Primero, desde la perspectiva de la teoría de la equivalencia o cuasi-sinonimia interlingüística, el análisis confirma la idea generalmente aceptada de que la sinonimia absoluta –también a través de lenguas– no existe (cf. entre otros Lyons 1968; Lewandowska-Tomaszcyk 1999; Altenberg y Granger 2002), pero al mismo tiempo subraya la importancia de la polisemia en la sinonimia, desvelando unos patrones polisémicos parcialmente convergentes y principalmente divergentes. Son precisamente estos perfiles divergentes de polisemia los que aportan información acerca del grado de cuasi-sinonimia interlingüística de los verbos, vinculando de esta manera el nivel onomasiológico y semasiológico del análisis semántico. Así, aparte del noyau sémique que tienen en común, apunta hacia ciertas especializaciones semánticas y determinados núcleos semánticos que dominan claramente la semántica del verbo en cada lengua. Como miembro de la categoría de los VdP, sentir(e) presenta unos patrones de polisemia muy complejos e interesantes que desvelan tanto unas regularidades interlingüisticas como ciertos rasgos particulares en cada lengua. Así, en español predomina claramente la percepción emotiva y –vinculado a esta percepción más subjetiva– el significado particular y exclusivo del sentirESP,
‘lamentar’, y la expresión gramaticalizada lo siento, que se puede considerar como el polo más subjetivo que puede adoptar el verbo en las tres lenguas romances. En francés, en cambio, el verbo se encuentra más cerca de la percepción física, y particularmente, la percepción olfativa. Además, se utiliza frecuentemente en contextos de percepción cognitiva vinculada a la intuición. Finalmente, el italiano resulta ser la lengua en la que sentire pertenece más claramente a la categoría de los verbos de percepción física por su gran desarrollo en el campo auditivo. Es más, acercándose semánticamente al español oír/escuchar y al francés entendre/écouter, el verbo italiano entra plenamente en el dominio de las modalidades de percepción dominantes, contrariamente a sus cognados español y francés. Este significado auditivo también ha sido identificado como la base de la gramaticalización del verbo como marcador del discurso senti. En este sentido, estos patrones divergentes de gramaticalización confirman la afirmación de Viberg (1999: 112) de que la “grammaticalization can drive cognates apart semantically”.
Estas especializaciones semánticas no han sido encontradas casualmente o intuitivamente, pero son el resultado de un profundo análisis empírico adoptando una estructura de hélice (Tummers et al. 2005). En efecto, desde el punto de vista metodológico, se destacó la importancia y la búsqueda de una metodología sólida y bien pensada que facilite la descripción semántica. De acuerdo con este objetivo, realizamos
el análisis en tres etapas, precisando gradualmente el perfil semántico de cada verbo. En primer lugar, el estudio lexicográfico ha mostrado que los verbos sentir(e) en español, francés e italiano no son cognados semánticos absolutos. Así, la comparación de las fuentes lexicográficas lleva a una primera hipótesis con respecto al grado de equivalencia semántica entre los tres verbos. Sin embargo, a pesar de su potencial como generador de hipótesis, esta aproximación lexicográfica también hace surgir dos problemas, a saber, primero ¿cómo podemos medir las diferencias interlingüísticas? y segundo ¿cuáles son los principales núcleos semánticos del verbo? A continuación, esta hipótesis ha sido confrontada con los datos empíricos provenientes de dos tipos de corpus que consideramos complementarios. De esta manera, en segundo lugar, la metodología del ‘Mutual Translation Correspondence Analysis’ aplicada al corpus paralelo se ha revelado beneficiosa para superar estas limitaciones del estudio lexicográfico porque permite (1) expresar cuantitativamente el grado de correspondencia y la distancia entre estos verbos en las tres lenguas y (2) designar con más precisión los núcleos semánticos inherentes al verbo. Finalmente, el estudio de un corpus comparable ha permitido refinar y precisar aún más los resultados previos, concretando el peso cuantitativo de los distintos significados en cada lengua y apuntando hacia la existencia de un continuum semántico entre los principales núcleos semánticos en vez de categorías discretas.
Sin embargo, este panorama de la semántica de sentir(e) en las tres lenguas romances resultante de los estudios de caso, todavía hace surgir varias preguntas de investigación respecto de la cuestión general de la polisemia. Concretamente, dentro de este conjunto esbozado anteriormente deseamos destacar la particularidad del verbo español, fuente de una serie de problemas (metodológicos) y preguntas de investigación que constituirán las pautas del estudio empírico del capítulo siguiente:
1. La identificación del significado prototípico: ¿con base en qué criterios podemos establecer el significado prototípico del verbo?
2. El grado de diferenciación entre los significados: ¿cuántos significados distintos conviene distinguir y cómo se puede decidir si dos ocurrencias distintas ejemplifican significados distintos o solo matices de un mismo significado más general (lumping vs. splitting issue)?
3. La estructura de la red semántica: ¿qué significados se aproximan más que otros y cómo esto influye en la red semántica describiendo la polisemia del verbo? 4. Los correlatos morfosintácticos: ¿cuáles son los correlatos morfosintácticos de
esta red semántica? Esto es, ¿cómo se reflejan las diferencias semánticas en el comportamiento morfosintáctico del verbo?
En suma, uno de los retos más importantes de la investigación está relacionado con la cuestión de cómo se puede estudiar esta compleja polisemia del verbo de una manera más sistematizada y más verificable (cf. capítulo 3). Por eso, a continuación se aplicará la metodología empírica del Perfil Comportamental (‘Behavioral Profile’) a la polisemia del
verbo sentir (p. ej. Gries 2006, 2010a). Centrándonos exclusivamente en la polisemia del verbo en español, a través de este detallado perfil comportamental, aspiramos a ofrecer un paso más adelante en el ciclo empírico de nuestra investigación.