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Multibeam sonar system effects on backscatter data 1 Introduction

MULTIBEAM SONAR BACKSCATTER MEASUREMENTS 3.1 Overview

3.6 Multibeam sonar system effects on backscatter data 1 Introduction

El BDI consta de 21 ítems para evaluar la intensidad de la depresión. Está compuesto por ítems relacionados con síntomas depresivos, como la desesperanza e irritabilidad, cogniciones como culpa o sentimientos como estar siendo castigado, así como síntomas físicos relacionados con la depresión (por ejemplo, fatiga, pérdida de peso y de apetito sexual). En cada uno de los ítems el sujeto tiene que elegir aquella frase entre un conjunto de cuatro alternativas, siempre ordenadas por su gravedad, que mejor se aproxima a su estado medio durante la última semana incluyendo el día en que completa el inventario. Cada ítem se valora de 0 a 3 puntos en función de la alternativa escogida. La puntuación total de los 21 ítems varía de 0 a 63. El punto de corte más utilizado es el 18, puntuación que maximiza su exactitud diagnóstica en cuanto a sensibilidad, especificidad, poder de predicción y eficiencia diagnóstica. Se consideran asintomáticos aquellos pacientes que tienen puntuaciones igual o menor que 10 y éxito de la intervención psicoterapéutica [221].

Existen tres versiones del BDI: la versión original, publicada en 1961, la revisión de 1971 bajo el título de BDI-1A; y el BDI-II, publicado en 1996. Existe una versión adaptada y traducida al castellano [222].

El resultado del BDI no es suficiente para realizar un diagnóstico de depresión, se necesitan evaluaciones complementarias (entrevista psicológica/psiquiátrica, valoración del contexto psicosocial, etc.), pero es una herramienta útil para despistaje o chequeo.

1.5.1.2. Guías clínicas

A) Guía de Práctica Clínica del “National Comprehensive Cancer Network” (NCCN).

cuidado enunciados por consenso de expertos. Define el distrés como una experiencia emocional displacentera y multifactorial de naturaleza psicológica (cognitiva, conductual y emocional), social o espiritual que puede interferir en la capacidad de afrontamiento del cáncer, sus síntomas físicos y su tratamiento. Se trata de una variable que se extiende a lo largo de un continuo que va desde los sentimientos normales de tristeza, vulnerabilidad y miedo a problemas que pueden resultar altamente incapacitantes, como la depresión, la ansiedad, el aislamiento social o las crisis existenciales. Así mismo, establece árboles de decisión respecto al proceso de evaluación, al tratamiento y seguimiento necesario, factores de riesgo personales y periodos en los que la vulnerabilidad aumenta [206]. Siguiendo sus indicaciones, los siguientes principios deben regir el cuidado de los pacientes que sufren distrés:

1. El distrés debe ser reconocido, monitorizado y tratado adecuadamente en todos los estadios de la enfermedad.

2. Se debe llevar a cabo un screening de todos los pacientes en la primera consulta, a intervalos regulares y cuando exista una indicación clínica, especialmente si aparecen cambios en relación al desarrollo de la enfermedad (p.ej. remisión, reaparición, progresión).

3. El distrés debe ser evaluado y manejado de acuerdo a guías de práctica clínica.

4. Se debería establecer comités multidisciplinares encargados de establecer unos requisitos estándar de manejo del distrés.

5. Los programas educativos y formativos deberían asegurar que los profesionales sanitarios tengan los conocimientos y habilidades necesarias para el manejo del distrés.

6. Deben existir profesionales de salud mental con experiencia en los aspectos psicosociales del cáncer en plantilla o a los que se pueda derivar.

7. Las medidas de salud deben incluir la evolución del área psicosocial (p. ej. calidad de vida y satisfacción del paciente y de su familia).

8. Los pacientes, sus familias y los equipos de tratamiento deben estar informados de que el manejo del estrés forma parte de un tratamiento médico integral y deben tener adecuada información acerca de los servicios que proporcionan dicho cuidado.

9. Se debería incluir en los proyectos de mejora continuada de la atención la calidad de la atención al manejo del distrés.

En definitiva, el NCCN considera necesario asegurar que ningún paciente que sufre distrés sea desatendido, en este sentido, el distrés, como el dolor, debe ser detectado, monitorizado y tratado adecuadamente en todos los estadios. Si bien, existe un amplio consenso sobre la necesidad del tratamiento de los trastornos depresivos en la población oncológica a pesar de las dificultades señaladas, no existe tal acuerdo ante la presencia de malestar psíquico asociado a la enfermedad médica, en especial en fases precoces, cuando éste no es recogido por las clasificaciones nosológicas actuales.

B) Guía de Práctica Clínica para el cuidado psicosocial de adultos con cáncer (National Breast Cancer Centre and the National Cancer Control Initiative)

El Nacional Breast Cancer Center y el Nacional Breast Control Initiative en Australia, publicaron en el año 2003, la primera edición la “Guía de Práctica Clínica para el cuidado psicosocial de adultos con cáncer”[223]. Esta guía, no se basa en el consenso de expertos como la anterior, sino en la evidencia clínica basada en las investigaciones disponibles y presentan una serie de recomendaciones. Establecen las siguientes, con en más alto nivel de evidencia:

1. Proporcionar al paciente información acerca del proceso que va a atravesar reduce el distrés emocional y mejora la recuperación psíquica y

2. Proveer al paciente información acerca de la experiencia (información sensorial) que van a atravesar antes, durante y después del proceso disminuye la ansiedad.

3. Proveer a los pacientes apoyo psicológico antes de la intervención quirúrgica mejora el nivel de distrés psicológico.

4. En el tratamiento de la ansiedad, son eficaces las intervenciones cognitivo-conductuales, psicoeducativas, de intervención en crisis así como las que combinan educación con intervenciones conductuales y medicación ansiolítica.

5. En el tratamiento de la depresión, son eficaces las intervenciones cognitivo-conductuales, psicoeducativas y de apoyo así como combinaciones de educación con intervenciones conductuales e intervenciones cognitivas y tratamiento con antidepresivos.

6. En el tratamiento del Trastorno de Estrés Postraumático, la combinación de tratamiento psicoterapéutico de apoyo junto con tratamiento con ISRS es eficaz.

7. La depresión puede ser manejada con la combinación de psicoterapia de apoyo, técnicas cognitivo-conductuales y farmacoterapia de forma eficaz.

8. No existe evidencia clínica a favor de un antidepresivo específico en el tratamiento de la depresión de personas con cáncer.

Por tanto, las guías de práctica clínica actuales recogen la necesidad de atención de las personas que sufren distrés o malestar a lo largo de la enfermedad y no sólo de las que sufren un trastorno mental secundario a la misma.

C) Workshop of Psychotherapeutic Intervention in Cancer patients [224]

Se trata de una guía de tratamiento psicoterapéutico establecida por consenso de expertos para el cuidado de pacientes oncológicos. Establece las siguientes directrices:

1. El cuidado psicosocial básico debería estar disponible para todos los pacientes con cáncer y aquellos individuos con alto riesgo genético de padecerlo.

2. Todos los clínicos deberían ser capaces de proporcionar dicho apoyo. 3. Las intervenciones psicoterapéuticas se deberían llevar a cabo en pacientes con problemas adaptativos, con altos niveles de distrés o bien en aquellos que lo soliciten.

4. Tanto las intervenciones psicoterapéuticas como las de apoyo deberían estar disponible durante todo el proceso de la enfermedad pero teniendo en cuenta que el apoyo es de especial relevancia en el momento del diagnóstico inicial, durante las recaídas y en estadios finales.

Como recomendaciones específicas señala:

a) Usar una pregunta de screening en cada nueva visita (¿Tienes a alguien con quien hablar de esta experiencia?, ¿dirías que estás experimentando mucho estrés?, ¿qué tal duermes últimamente?).

b) A todos los pacientes se les dará una lista con todos los servicios de salud mental disponibles y la explicación acerca del modo de derivación/acceso a los mismos.

d) Evaluar a cada paciente nuevo con un instrumento validado (HADS, BDI, etc.)

e) Derivar a aquellos pacientes que presentan un elevado nivel de distrés o factores de riesgo asociado a que sea evaluado por un profesional especialista de Salud Mental.

f) Aquellos pacientes que presenten síntomas de depresión deben ser tratados. Es necesario considerar la necesidad de tratamiento farmacológico.

g) Es fundamental formar a los profesionales para entender el cáncer, los tratamientos y las claves del distrés.

h) Dada la naturaleza multidisciplinar el tratamiento del cáncer es fundamental que los miembros del equipo se coordinen para asegurar la continuidad de cuidados.