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8.1.- SECTOR FORESTAL DE LA C.A.P.V. EN CIFRAS

Se presentan en este epígrafe las macromagnitudes que conforman el sector forestal, donde se ha mantenido el criterio de evaluar como producción final únicamente la madera.

El Anuario Estadístico del Sector Agroalimentario de la C.A.P.V., ofrece las siguientes cifras sobre el valor de la producción correspondiente al año 1989, expresadas en millones de pesetas:

C.A.P.V. ALAVA BIZKAIA GIPUZKOA

12.739 1.520 6.181 5.038

La misma fuente proporciona también datos a nivel de la C.A.P.V. acerca de lo que representa la industria de primera transformación contabilizada en el sector agroalimentario (año 1989):

Nº establecimientos Personas ocupadas Valor de la

producción Industrias de aserrío 129 1.381 19.169

De otro lado, el trabajo más reciente denominado "Estudio Económico-Financiero del Sector de Aserrío" (1990), ofrece las siguientes estimaciones para este tipo de industrias:

Nº establecimientos: 120. Plantilla total: 1.350.

Facturación global: 16.000 millones pts.

Valor de la producción (sin IVA): 14.286 millones pts. Volumen de la producción: 650.000 m3.

Volumen comprado de madera: 1.350.000 Tm. Precio medio de compra: 7.238 Pts/Tm.

Se ha creído oportuno completar la información contenida en este epígrafe con los datos reflejados en el cuadro adjunto, basados en informaciones más reales recabadas en otros medios consumidores del sector. Debe advertirse que, de un modo deliberadamente heterodoxo, se ha incluido aquella industria de fabricación de pasta de papel que se aprovisiona exclusivamente de la madera como materia prima (se excluye así la producción de pasta a partir de papelote) y que sin embargo se viene tradicionalmente contemplando en las Cuentas Industriales del Sector Secundario.

Las notables diferencias registradas en ciertas magnitudes según la distinta procedencia de las fuentes, obedece a que las estadísticas reflejan más bien la capacidad instalada que la propiamente utilizada, la cual a su vez depende de variables coyunturales del mercado. Por ello, y en un intento de precisión real, las cifras seguidamente propuestas deben considerarse como un orden de magnitud estimativo del volumen de madera procesado en el año 1992.

Consumo de madera por destinos y grupos de especies procedente de la C.A.P.V. (superficie ocupada en C.A.P.V.: 385.000 ha).

Volumen

(m.c.c.c.) Rentas percibidas por los propietarios forestales (*) Valor añadido en elaborac n ió y transporte (*) Valor añadido en 1ª transformación (*)

P.radiata consumido en producción de pasta y tableros (1)

700.000 760 2.135 7.445

Otras coníferas para pasta (2) 100.000 110 305 585 P. radiata consumido en las serrerías de

la C.A.P.V. (3)

490.000 3.360 1.350 9.240

P. radiata para sierra de consumo

exterior 205.000 1.025 --- --- Otras coníferas para sierra (2) 10.000 60 --- --- Total madera de coníferas 1.505.000 5.315 3.790 17.240 Eucalyptus con destino a la producción

de pasta (4)

110.000 --- --- ---

Frondosas para sierra de la C.A.P.V. (5) 30.000 150 63 450 Total madera de frondosas 140.000 150 63 450

Fuente: Elaboración propia, basándose en los datos de 1992. (*) Las cifras están expresadas en millones de pesetas.

(1) En este concepto está incluido un volumen de madera de 310.000 m.c. procedentes de costero de sierra y que consecuentemente ya se ha deducido de la partida "P. radiata, consumido en las serrerías de la C.A.P.V.".

(2) Hace referencia únicamente a madera procedente de la C.A.P.V. (alerce, pino laricio, abeto Douglas, pino marítimo, etc.).

(3) Como se ha indicado en la nota (1), el volumen bruto procesado en las serrerías de la C.A.P.V. ha sido de 840.000 m.c.c.c.

(4) La madera de Eucalyptus procede casi en su totalidad del exterior de la C.A.P.V. El consumo de otras frondosas para producción de pasta es insignificante.

(5) Hace referencia únicamente a madera procedente de la C.A.P.V. (haya, roble americano, roble del país, falsa acacia, etc.).

8.2.- GENERACION DE EMPLEO

Se aborda en este apartado el análisis de la aportación del factor trabajo en el proceso de creación y aprovechamiento de las masas arbóreas, considerando que el mismo se inicia con la repoblación y concluye con la entrada del producto en fábrica.

La evaluación de esta mano de obra presenta sin embargo notable dificultad, puesto que un elevado porcentaje de ella procede de prestaciones a tiempo parcial, complementarias de actividades agrícolas e incluso industriales. Tanto es así, que puede considerarse exiguo el número de propietarios forestales que tienen una dedicación exclusiva como selvicultores, estando por el contrario la mayoría de aquéllos registrados como trabajadores agrícolas, para quienes las labores selvícolas constituye tan sólo un mero complemento marginal de la explotación agraria. Esta situación conduce a que el empleo que aquí se designa como permanente directo, en realidad no represente puestos de trabajo fijos, sino su equivalente como adición de jornadas parciales.

Precisada esta idea, hay que diferenciar el empleo permanente directo del empleo inducido. El primero representa el equivalente a diversas jornadas parciales completas y en él se computan la aportación del factor trabajo, sobre todas las actividades consumidoras de mano de obra y desarrolladas en el decurso de la masa. En la segunda parte de este capítulo y a efectos estrictamente ilustrativos, se apuntan unas cifras orientativas del volumen de empleo inducido sobre otros sectores marginales o próximos. 8.2.1.- Empleo directo

Puesto que no existe un censo ni siquiera aproximado del número de personas o empresas que se dedican a estas actividades, el procedimiento elegido para estimar la mano de obra ocupada se basa en inferirla a partir de datos de unidades físicas medias (superficies intervenidas y volumen de madera aprovechada). Con ellos, se sistematizan las labores que crean tales empleos del siguiente modo:

a) Fase de implantación:

Constituye exclusivamente la labor de repoblación forestal en sus diversas etapas (acción previa sobre el matorral o restos de corta, preparación del suelo e implantación vegetal) y los eventuales cerramientos de los predios, que se estima que no se realizan más que en la mitad de los casos.

TERRITORIO Superficie anual repoblada (ha) Superficie repoblada mecanizadamente (%) Coste debido a la mano de obra (pts/ha) Empleos generados (totales) Empleos por cuenta ajena Alava 600 25 % 230.000 53 35 Gipuzkoa 1.900 10 % 250.000 190 76 Bizkaia 2.700 25 % 220.000 238 143 TOTAL 5.200 481 254

Como aclaración del cuadro conviene subrayar que en el coste unitario de la repoblación no se incluyen ni el precio de la planta, ni el del alambre o estacas necesarias para el cerramiento.

Asimismo, se supone que alrededor del 35% de ese volumen de mano de obra, lo aporta en Alava el propio titular del predio, constituyendo por tanto un empleo no asalariado, mientras que ese porcentaje queda estimado en el 60% para Gipuzkoa y el 40% para Bizkaia. Naturalmente, los porcentajes complementarios corresponden a personal por cuenta ajena, que son las cifras reflejadas en la última columna.

b) Fase de mantenimiento:

Se contemplan aquí todas las labores denominadas genéricamente como tratamientos selvícolas y que son la reposición de marras, tratamientos fitosanitarios puntuales, limpiezas de repoblación, desbroces, clareos, selección de brotes, cortes de formación y podas.

TERRITORIO Super.anual

intervenida (ha) Coste debido a la mano de obra (pts/ha)

Empleos generados

(totales) Empleos por cuenta ajena

Alava 1.200 40.000 19 12

Gipuzkoa 7.500 40.000 135 54

Bizkaia 8.000 40.000 144 58

TOTAL 13.200 298 124

Se han adoptado las mismas distribuciones del factor trabajo entre las ocupaciones compartidas y las asalariadas que en el caso anterior.

c) Fase de aprovechamiento de los productos:

Análogamente a las situaciones precedentes, los costes de las labores que componen esta operación, presentan una gran variabilidad en razón al tipo de corta (segunda clara, corta a hecho, etc.), especie (alerce, abeto Douglas, etc.), condiciones de saca (caminos, etc.) y otros factores, por lo cual las cifras presentadas deberán analizarse con las debidas reservas.

Seguidamente se describe el proceso que concluye como se ha dicho con la entrada del producto en fábrica, descomponiéndolo en diversas etapas según su destino:

= MADERA CON DESTINO A PASTA:

- Elaboración: se engloba con este concepto el conjunto de operaciones de apeo, desramado, troceado y apilado; coste medio estimado: 1.500 pts/m.c.

- Desembosque o arrastre: es la extracción de los productos del interior del monte a pista o cargadero; coste estimado: 600 pts/m.c.

- Transporte del monte a fábrica: compuesto por un transporte intermedio a parque, que en algunos casos puede no realizarse, y por otro transporte a fábrica (dependiente de la distancia existente entre el monte y el centro de consumo); puede estimarse que el coste de ambas operaciones es semejante, resultando un coste total medio estimado: 800 pts/m.c.

= MADERA CON DESTINO A SIERRA:

- Elaboración y desembosque: coste medio estimado de 1.300 pts/m.c. - Transporte: coste medio estimado de 600 pts/m.c.

Se considera que menos del 5% de la mano de obra computada corresponde al propietario del monte, por lo que a efectos de ocupación habrá que suponer que toda ésta corresponde a empresas por cuenta ajena.

Componiendo estos datos con los correspondientes al consumo de madera de 1992, se presenta el cuadro siguiente, en el que se ha supuesto que el 15% del coste del desembosque y el 50% del coste del transporte corresponden a la amortización de maquinaria y por tanto deben excluirse de la generación de empleo.

Volumen (m.c.c.c.) Nº empleos generados en

elaboración y desembosque Nº empleos generados en el transporte

Consumo de madera con destino a la industria

490.000 370 110

Consumo de madera con destino a sierra

880.000 422 132

TOTAL 1.370.000 792 242

Resumiendo toda la información elaborada en este epígrafe, se obtienen las ocupaciones directas del sector en la C.A.P.V., desglosadas del modo siguiente:

Implantación Mantenimiento Aprovechamiento TOTAL

Nº empleos 481 298 1.034 1.813

8.2.2.- Empleo inducido

Al objeto de disponer únicamente de una referencia, y destacando la dificultad para imputar de forma precisa las ocupaciones inducidas por los sistemas forestales en otros subsectores, se relacionan algunos de estos aspectos:

- Personal propio de la Administración Forestal (Técnicos, Guardas, obreros forestales y administrativos): unas 250 personas.

- Personal relacionado con labores de vigilancia y extinción de incendios forestales. - Personal perteneciente a empresas y propietarios privados dedicado a funciones de

vigilancia, gestión, administración y contabilidad, de las operaciones contempladas en los epígrafes anteriores.

- Personal dedicado a obras de apertura y acondicionamiento de vías de saca.

- Personal dedicado a la producción y/o suministro de insumos de los procesos descritos (plantas de vivero, estacas, fitocidas, herramientas, vehículos, etc.).

- Personal dedicado al mantenimiento de herramientas, tractores forestales y vehículos.

Con las lógicas reservas, puede suponerse que la cifra total se acerca a los 600 empleos.

8.3.- ANALISIS ECONOMICO DE LA PRODUCCION CONJUNTA DE TODOS LOS BIENES Y SERVICIOS

Como se ha indicado, el análisis económico en sentido estricto busca evaluar la rentabilidad de una inversión desde una perspectiva de objetivos sociales. El conjunto de prestaciones que ofrecen los sistemas forestales, conduce a un uso múltiple de los mismos, de modo que la mayoría de los beneficios generados se dispersan parcial o totalmente entre la comunidad. Se trata por tanto de una categoría especial de bienes económicos, los cuales va a tratarse de identificar en este epígrafe.

- Los sistemas forestales como "bienes con efectos públicos"

En términos de teoría económica, y por contraposición a los bienes privados, se conoce como "bienes públicos" aquéllos que cumplen dos propiedades singulares: no son rivales en el consumo, lo que significa que su consumo o uso por un individuo no impide que otro sujeto pueda emplear el mismo bien de igual modo; y no se les puede aplicar el principio de exclusión, es decir, que no se puede evitar que una vez producido el bien público, cualquier agente de la economía se aproveche de sus supuestos beneficios.

El concepto "externalidad o efecto externo", responde a la existencia de alguna variable sobre la que decide un agente concreto, y que incide positiva o negativamente sobre otros agentes de la economía. Dos elementos son característicos de estos efectos externos: que no se reflejan directamente en el sistema de precios del mercado y que no son evitables por quien los sufre o beneficia de ellos.

Puesto que por una parte la frontera entre los bienes públicos y las externalidades es difusa, ya que muchos bienes públicos generan efectos externos, y de otra parte la concurrencia de ambos conceptos sobre muchos de los beneficios indirectos enumerados hace difícil la identificación precisa de tales recursos, parece razonable asimilarlos a la noción de "bienes con efectos públicos", que son aquéllos que surgen de un proceso de producción conjunta, del que se obtiene simultáneamente un bien privado (la madera en el presente caso) y un bien público. En cualquier caso, lo que interesa destacar de la adscripción formulada es que los servicios suministrados por los bosques no son apropiables mediante la institución del precio, porque no recogen de forma cuantificada los beneficios que se desprenden para la sociedad, al no existir un mercado que obligue a reflejar el valor del bien.

Las soluciones doctrinales para conseguir asignaciones deseables desde el punto de vista del bienestar colectivo, van desde las medidas fiscales a la creación de mercados para internalizar esos efectos públicos.

Sin embargo, el empleo de estas técnicas de carácter abstracto, presenta la dificultad de tener que identificar censalmente a los potenciales beneficiarios y además evitar o

estarían dispuestos a pagar los consumidores por disponer de tales bienes públicos. Estos dos inconvenientes se agudizan en el presente caso por tratarse de efectos múltiples, interrelacionados y muy generalizados.

El enfoque de este tema podría realizarse a través de los "precios sombra". Estos pretenden cuantificar los precios que refleja la valoración social del servicio ofertado, evitando así el tener que ajustar el precio de mercado y valorando en cambio el efecto público o externalidad correspondiente. Sin embargo, no se ha creído conveniente utilizar una cuantificación: las teorías económicas no son instrumentos válidos para estudiar conceptos no sujetos a leyes de mercado.