2.5 Snakes: Active Contour Models
2.5.1 Parametric Active contours
paisajístico.
La ordenación de un determinado territorio está condicionada por los factores sociales y económicos del momento en que se realiza. Existe un determinado umbral de desarrollo de la sociedad en el que la ordenación del territorio con criterios multiobjetivo se percibe como una necesidad dificilmente ineludible, superándose así los modelos anteriores, que mayoritariamente priorizaban la visión economicista.
Con el transcurso del tiempo la menor necesidad de materias primas del bosque por parte de la población rural ha ido ocasionando una desvinculación de ésta respecto a los bosques, sobre todo en los montes de titularidad pública. Esta desvinculación ha conducido al progresivo abandono de los cuidados culturales que recibia el bosque, perdiéndose simultáneamente el conocimiento forestal que tales tratamientos comportaban. Este alejamiento de la sociedad rural del bosque pone en peligro, en ocasiones, la persistencia del mismo, ante la solicitación de su superficie para otros usos.
En contrapunto, la fuerte demanda social de usos terciarios del medio natural, unida a la creciente sensibilidad conservacionista de la sociedad en su conjunto, obligan a una visión más amplia y sistémica del subsector forestal, donde se incluyan funciones y, por tanto, criterios de ordenación, complementarios a los que hasta ahora han imperado.
La compatibilización de las demandas productivas y no productivas de los sistemas forestales, deberá conducir a optimizar y maximizar la satisfacción de tales demandas, a partir de una correcta ordenación de usos y actividades, creando sinergias y evitando conflictos. La protección del suelo y los recursos hídricos, la conservación de la diversidad biológica y de aquellos enclaves en los que las actividades antrópicas sobre el territorio han alcanzado un innegable valor cultural, la arquitectura del paisaje, la puesta en valor de recursos ociosos y el necesario suministro de bienes materiales deben integrarse en una ecuación que se adapte a las condiciones físicas y humanas del territorio.
En numerosas ocasiones los usos y servicios que produce el monte y que pueden tener un carácter privativo, se confunden con bienes sociales a los que pretende acceder toda la ciudadania. El gran interés que la colectividad pública demuestra por los bosques justifica y exige medidas financieras por parte de los poderes públicos en favor de la promoción selvícola y de la compensación de las prestaciones que el propietario forestal entrega a la comunidad, máxime si se tiene en cuenta la baja rentabilidad financiera de las inversiones forestales. A su vez, el propietario forestal deberá preocuparse de que el bosque cumpla, de manera sostenida, con todas las funciones que le incumben, vale decir, no sólo la función de rendimiento productivo sino también las funciones sociales.
Se puede llegar a pensar que gran parte de los problemas de ordenación de la foresta vasca acabarían si se llegara a la titularidad pública de la misma. La experiencia no parece aconsejar esto, ya que los poderes públicos se enfrentan en esos casos a tareas y gastos difícilmente asumibles de manera apropiada. Un sector forestal privado sólido y de evolución
elevado intervencionismo a nivel normativo por parte de los poderes públicos, lo que se traducirá en una disminución del interés que los propietarios dedicarían a una explotación selvícola regular.
Las directrices y acciones emanadas de este objetivo tendrán su desarrollo en el Plan Territorial Sectorial Forestal, documento que se integrará en el marco de los instrumentos de ordenación contemplados en la Ley de Ordenación del Territorio del Pais Vasco de 31 de Mayo de 1990.
En este contexto, el Plan Forestal enuncia las siguientes directrices, que se agrupan bajo cuatro epígrafes: protección, conservación, recuperación y ordenación de usos.
DIRECTRICES I.1.- PROTECCION
La protección de los suelos forestales es de capital importancia, no sólo para el propio sistema forestal, sino también por la incidencia en procesos relativos al ciclo del agua, nutrientes y dinámica de suelos externos al uso forestal.
Un suelo maduro, evolucionado y biológicamente activo es un bien precioso que conviene conservar de cara al futuro, pues su destrucción puede ser rápida pero su reconstrucción es de lento proceso. El suelo no es un conjunto de tierra amontonada, sino un compuesto de materia muerta y viva interrelacionada.
En determinadas zonas, donde concurren una serie de circunstancias físicas, los riesgos de pérdida del horizonte fértil superficial alcanzan valores elevados, estos riesgos pueden verse incrementados por diversas prácticas forestales y pecuarias. Se hace preciso pues tomar una serie de medidas, que irán dirigidas a recuperar una cubierta vegetal protectora en los lugares de mayor riesgo y a evitar la realización de prácticas que pudieran contribuir a aumentar ese riesgo.
ACCIONES I.1.1.-Protección del Suelo contra la Erosión.
I.2.- CONSERVACION
La garantía de la pervivencia de la biodiversidad, es decir, de todas las formas de vida con todas las variantes: ecotipos, razas, subespecies, etc., como un legado genético irrepetible, es una de las mayores preocupaciones internacionales en el ámbito de la conservación de la naturaleza.
Los endemismos, combinaciones genéticas surgidas unas veces como especies sólo presentes en el reducido lugar geográfico de su hábitat local, en otras ocasiones como variantes locales a especies de ámbito extenso, indican tendencias evolutivas de gran interés para la sociedad humana, requiriendo protección prioritaria.
Para conseguir lo anterior, es preciso continuar con las líneas emprendidas de ordenación de aquellos amplios espacios en que los usos desarrollados sobre el territorio han preservado un medio natural con un valor singular y se han constituido en referencia ecológica y cultural para gran parte de la población. Hay que ampliar esta línea a la protección de hábitats, especies e individuos singulares. También hay que preservar y restaurar los corredores ecológicos de interconexión entre hábitats, que garanticen el intercambio genético.
Como ya viene sucediendo, la gestión realizada sobre los bosques naturales tendrá como fin esencial la persistencia de las masas.
ACCIONES I.2.1.-Desarrollo de la red de Espacios Naturales Protegidos.
I.2.2.-Conservación de especies y ejemplares singulares. I.2.3.-Conservación de genotipos forestales.
I.3.- RECUPERACION
Diversas áreas del medio natural pueden presentar sintomas evidentes de degradación y abandono debidas a causas antrópicas o naturales. Estas zonas que presentan una baja capacidad de uso, pueden cumplir una función importante en la protección y diversificación del medio natural y generación de nuevos recursos, a través de los procesos de restauración adecuados y cese, en su caso, de las causas que producen la degradación.
ACCIONES I.3.1.-Restauración de sistemas forestales degradados.
I.3.2.-Corredores ecológicos.
I.4.- ORDENACION DE USOS
Una vez segregadas las zonas que su uso queda condicionado por sus especiales características físicas o ecológicas, es preciso armonizar en el resto del territorio los distintos usos que sobre él concurren, teniendo en cuenta que el uso forestal es el menos limitado por las condiciones físicas del territorio, esta armonización debe partir de la definición de los parámetros críticos para usos no forestales. La adscripción de usos al territorio no tiene por qué ser univoca, diversos usos pueden concurrir sobre un mismo espacio, siempre que se gestionen de la manera adecuada a los fines perseguidos.
Aquellas acciones de ordenación que no se encuadren estrictamente en la protección y conservación del Medio Natural, deberán tener como directriz la optimización de los bienes y servicios producidos, que aseguren la existencia de un sector transformador competitivo y estable.
ACCIONES I.4.1.-Ordenación silvopascícola de los Sistemas Forestales.
ACCIONES INSTRUMENTALES
I.I.1.- Plan Territorial Sectorial Forestal.
OBJETIVO II.- Establecer Directrices de Gestión Forestal respetuosa con el Medio