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3.4.3.(MULTIVARIATE(ANALYSIS(
Fernando Gamboa Rodríguez1
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ntRoDucciónEn este trabajo revisamos y discutimos las tendencias que se presentan en dos de los aspectos que están ejerciendo mayor presión en el aula universitaria y las dinámicas educativas que ahí se generan: el diseño de espacios educa- tivos basados en consideraciones como la flexibilidad, las representaciones múltiples, la autogestión o el trabajo en equipo basado en proyectos, y las tec- nologías emergentes, que están alcanzando un nivel de penetración suficiente para llegar de manera amplia a las instituciones educativas.
La presentación de estas tendencias sirve de preámbulo a un análisis so- bre el tipo de experiencias y escenarios tecnoeducativos que estos elementos pueden permitir. Este análisis se hace con base en los trabajos de Gamboa (2015), en los cuales propone las características que los espacios educativos enriquecidos con tecnología deben prever.
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Uno de los aspectos que más influencia tiene en el proceso de enseñanza- aprendizaje, y que más impulsa o limita el surgimiento de nuevas dinámicas educativas, es el espacio mismo donde dichas dinámicas se llevan a cabo. Mu- cho se ha escrito acerca de las características que deben satisfacer los nuevos espacios educativos en términos de la flexibilidad que deben permitir, además de aspectos como seguridad, comodidad y ergonomía.
Por otra parte, existe en las instituciones de educación superior una conciencia cada vez más clara de que el acto educativo no es algo que ocurra únicamente entre las cuatro paredes del aula, sino que abarca otros espacios y momentos de la vida. En ese sentido, se ha desarrollado la sensibilidad para pensar en toda la escuela, con sus diversas instalaciones, como un lugar en que diferentes aprendizajes pueden llevarse a cabo.
En ese sentido, una manera interesante de entender los espacios existentes en una institución educativa puede observarse en la figura 1: un eje cartesiano en el cual el eje de las abscisas corresponde al tipo de interacción permitido entre los estudiantes durante la solución de la tareas (si es un ambiente donde se debe traba- jar en silencio total o si se requieren intercambios verbales entre los participantes) y el de las ordenadas, al número de participantes que la tarea a resolver exige (tarea individual, en pequeños grupos, todo el grupo, varios grupos, etcétera).
Con discusión Grupal Individual En silencio Patio y jardines Salas de estar Cafetería Talleres Biblioteca Laboratorio Salón de clases Mesas de consulta Cubículo de estudio
Figura 1. Plano cartesiano que representa los diferentes espacios en una institución de
Capítulo 7 I Reflexiones sobre el futuro del aula universitaria...
El plano permite ubicar y reconocer los espacios en una institución de edu- cación superior (IES) y su relación con dos características básicas de una tarea educativa: si esta debe hacerse de manera individual, en pequeños grupos, en grandes grupos, etcétera, y si el trabajo debe hacerse de manera silenciosa, con intervenciones esporádicas, o si la discusión es parte esencial del proceso de solución. A partir de estas dos variables, es posible observar cómo, aun cuando cada espacio cuenta con estructuras, características y fines bien dife- renciados, todos pueden estar íntimamente ligados al acto educativo y ofrecen posibilidades particulares que es necesario conocer y explotar.
En particular, puede observarse cómo el salón de clases queda situado en el centro del plano. Esta ubicación, que toca los cuatro cuadrantes del plano, pretende indicar que se trata de un área con múltiples usos y arreglos posi- bles, donde los docentes preparan y llevan a cabo una infinidad de actividades todos los días, que corren a lo largo de las dos variables consideradas: desde el silencio absoluto hasta la discusión y defensa de puntos de vista en dinámi- cas grupales; desde el trabajo individual hasta el trabajo coordinado de varios grupos, pasando por el trabajo en grupos de diferentes tamaños.
En ese orden de ideas, si hay un lugar dentro de la escuela que debe distinguirse por ofrecer flexibilidad en cuanto al arreglo y disposición del mo- biliario que contiene, de las herramientas que ofrece, e incluso del espacio al que se tiene acceso, es el aula.
Sin embargo, más allá de los aspectos básicos que todo espacio público debe observar (iluminación, ventilación, seguridad…), durante el siglo XX se formalizaron estudios acerca de las características específicas que deben con- siderarse durante el diseño o la evaluación de un espacio educativo (Fraser, 2012); por ejemplo, el instrumento “Inventario del ambiente de aprendizaje” permite analizar, además de los aspectos físicos del aula, otros elementos, como la cohesión que se propicia entre los alumnos, el ambiente de satisfacción, de- mocracia, o de reto y trabajo, entre otros (Fraser, Anderseon & Walberg, 1991). El principio es sencillo: en ambientes idóneos, niños, adolecentes y adultos dis- frutan más sus labores y logran mejores resultados y aprendizajes.
Sobre este primer plano de consideraciones de orden antropológico- educativo, se han desarrollado otros estudios más específicos, relacionados con los contenidos y objetivos académicos precisos que se busca alcanzar en
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cada espacio (i.e. Brooks, 2011; Herrington & Herrington, 2007; Jonassen & Land, 2000; Lehrer & Chazan, 1998). En este mismo sentido, el arribo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a los espacios educativos también ha generado la necesidad de estudiar y establecer criterios que permi- tan que su presencia en las aulas y otros espacios educativos sea pertinente y eficiente y, por esa vía, coadyuven a la generación de aprendizajes significativos.
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aoRganizaciónDentRoDelaulaEl aula universitaria debe ser un espacio particularmente flexible para que di- versas dinámicas y estrategias educativas puedan llevarse a cabo; un ejemplo de cómo luce un aula con estas facilidades lo da el Consejo para la Educa- ción Superior del Reino Unido (ver figura 2). En su propuesta establece la importancia de que el aula no solo permita hacer arreglos para que diversas dinámicas se puedan realizar, sino, incluso, que muchas dinámicas diferentes se puedan ejecutar en una misma sesión.
Figura 2. Ejemplo de una organización flexible del aula universitaria. Fuente: Higher Education
Funding Counsil for England (2006). Designing spaces for effective learning. Recuperado de http://www.webarchive.org.uk/wayback/archive/20140614151101/http://www.jisc.ac.uk/ whatwedo/programmes/elearninginnovation/learningspaces.aspx
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En la figura 2 observamos una propuesta en la que conviven, al mis- mo tiempo, el trabajo individual y el grupal, la cátedra y la explicación entre pares; un espacio que incluso puede ajustar su tamaño, dependiendo de las necesidades del día.
Por otra parte, en la investigación de Cano y Lladó (1990) se plantean cinco principios a considerar en el diseño del espacio educativo, que merecen ser retomados aquí.
• Principio 1: el ambiente de la clase ha de posibilitar el conocimiento de todas las personas del grupo y el acercamiento de unos hacia otros. Progresivamente, ha de hacer factible la construcción de un grupo hu- mano cohesionado con los objetivos y metas comunes.
• Principio 2: el entorno escolar ha de facilitar a todos el contacto con materiales y actividades diversas que permitan abarcar un amplio aba- nico de aprendizajes cognitivos, afectivos y sociales.
• Principio 3: el medio ambiente escolar ha de ser diverso y se debe trascender la idea de que todo aprendizaje se desarrolla entre las cua- tro paredes del aula. Deberán ofrecerse escenarios distintos, ya sean construidos o naturales, dependiendo de las tareas emprendidas y los objetivos perseguidos.
• Principio 4: el entorno escolar ha de ofrecer distintos subescenarios de tal forma que las personas del grupo puedan sentirse acogidas, según distintas expectativas e intereses.
• Principio 5: el entorno ha de ser construido activamente por todos los miembros del grupo al que acoge, y verse en él reflejadas sus peculiari- dades, su propia identidad.
Estos principios permiten distinguir y analizar dos tipos genéricos de organización dentro del aula. Uno de ellos corresponde a la organizacion es- pacial “tradicional”, como la que se ve a continuación:
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PIZARRA P U E R T A A R M A R I O
• Estructura de comunicación en clase: ◊ Unidireccional
◊ Grupal
◊ Informativa académica formal
• Características de las actividades: individuales, competitivas, la misma actividad para todos y al mismo tiempo.
El otro arreglo corresponde a un tipo de organización espacial “activa”, y que da como resultado la estructura que se ve a continuación:
• Estructura de comunicación en clase: ◊ Bidireccional (todos son emisores y
receptores) ◊ Grupal e individual
◊ lntegradora de contenidos “forma- les” e “informales”
• Características de las actividades: opcionalidad del alumno, grupales e individuales, cooperativas y colaborativas, posibilidad de actividades distintas y simultáneas.
Además de los elementos presentados en estos apartados iniciales, es im- portante considerar que las características del aula deben también analizarse bajo la lente que brinda la capa tecnológica; es decir, cualquier arreglo o diná- mica prevista en el aula o cualquiera de los espacios educativos mencionados en el primer apartado pueden verse modificados y potenciados a través de un uso inteligente y creativo de las TIC. Quizá todavía más: ninguno de ellos
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puede sustraerse de los cambios que implica en el ecosistema de aprendizaje digital que vivimos dentro y fuera de la escuela.
Por esa razón, a continuación presentamos un análisis de algunas de las tecnologías más prometedoras y consolidadas, que en unos pocos años (¿me- ses?) harán su irrupción en el mercado de masas, con una indudable afectación a lo que ahora ocurre en las aulas.
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lementosDelfutuRotecnológicoEl análisis del posible futuro tecnológico es una tarea compleja y con un alto nivel de incertidumbre. Los últimos lustros nos han mostrado cómo hoy nos encontramos en un escenario con elementos que nadie preveía (por ejemplo, las redes sociales), aun cuando estas novedades se apoyan en el desarrollo y la maduración de otras tecnologías, presentes desde hace muchos años.
En este documento hemos decidido centrar nuestra atención en tres tec- nologías que ya cuentan con resultados sorprendentes, y para las que todas las previsiones indican que seguirán desarrollándose en los próximos diez años y ofrecerán servicios más sensibles al contexto, más eficientes y sofisticados que nunca: internet móvil de alta velocidad, interfaces multimodales y personali- zadas, y el deep learning.
La segunda razón para seleccionar estas tres tecnologías es el impac- to que, tanto de manera aislada como combinada, tendrán en el ecosistema educativo y, en particular, en el aula universitaria. Para estudiar lo anterior, proponemos como herramienta de análisis las características de un espacio colaborativo interactivo planteadas por Gamboa (2015).