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CHAPTER 3 TACKLING WICKED PROBLEMS

3.2. From Normal to Post-Normal Science

El suelo centroamericano fue ocupado primero para la producción de subsistencia y la comercialización interna y, paralelamente, para la producción destinada al comercio exterior. El cultivo principal en el Reino de Guatemala fue el añil que determinó las formas de tenencia de la tierra y contribuyó a configurar el tejido social colonial. El producto tomó auge en 1575, y se desarrolló a lo largo del tiempo hasta que entre 1760 y 1800 fue el motor que permitió intensificar el vínculo con el sistema económico mundial tanto por la vía legal como por el contrabando (Fernández, 2003: 31).

Así como algunos productos, como el cacao, estuvieron enteramente en manos de la población indígena, el añil fue una empresa hispánica controlada por criollos o

9 En el conjunto del reino, en 1768, Guatemala tuvo un 61% de tributarios frente a un 12% de Sonsonate y San Salvador, mientras que en 1771 Guatemala tuvo 56% y Sonsonate y San Salvador 14%. Honduras siempre un 4% y Nicaragua un 6 y 9% respectivamente. Soconusco y Chiapas superó a Sonsonate yEl Salvador con 15,4% y 16% respectivamente en los años de muestra.

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peninsulares. En el conjunto del istmo, El Salvador dominó en la producción del tinte debido a los suelos idóneos para su cultivo, ligeros, fértiles, bien drenados, típicamente volcánicos. El cultivo fue creciendo en San Salvador, San Vicente y San Miguel. De hecho, entre 1783 y 1792 se produjeron 8.843.334 libras de añil mientras que en León fueron 443.194, en Guatemala 313.936 y en Comayagua 121.336 libras. Se registró una dependencia casi absoluta del producto y la preocupación al respecto conllevó la concesión de privilegios a quienes se dedicaran al cultivo de cochinilla, cacao, azúcar, algodón e incluso café (Browning, 1974: 124-129).

Inicialmente, la producción se realizó mediante técnicas prehispánicas pero a partir del siglo XVII se introdujo el sistema de producción en tanques u obrajes que podían variar en tamaño. Éstos contenían dos pilas de piedra. En la primera, el añil recién cortado se empapaba con agua durante 24 horas. Luego, el líquido de la primera pila se trasladaba a la segunda donde era batido con una rueda movida por animales. Finalmente el agua se dejaba ir para conseguir el residuo, secarlo y colocarlo en zurrones de 214 libras cada uno (Browning, 1974: 130).

La producción de añil se llevó a cabo tanto en haciendas como en pequeñas propiedades. La ubicación de las primeras dependía de la localización de los pueblos de indios, la calidad de la tierra y el acceso a los mercados (Browning, 1974: 134). Además de las plantaciones de añil en las haciendas, éste también fue producido por campesinos y pequeños propietarios, conocidos vulgarmente como poquiteros. Ellos solían producir entre media arroba 10 y dos quintales 11 de tinta. Estos pequeños productores establecieron una relación de interdependencia con las haciendas en tanto que subministraron alimentos para la mano de obra, mostaza,12 cal o producían añil en pequeños obrajes (Fernández, 2003: 171; Browning, 1974: 131). El acceso a la tierra y la posibilidad real de producir tinte dio lugar al asentamiento de un amplio campesinado autónomo. Éstos labraban pequeños pedazos de tierra de su propiedad o ajena dispersos por territorio. Sus obrajes consistían en unas canoas de madera, ollas de barro y un par de pilas de menos de dos varas de diámetro.

Gran parte de estos poquiteros mantenía sus producciones mediante las habilitaciones que recibían de los “mercaderes trajinantes” o buhoneros ambulantes o de cosecheros mayores que les anticipaban cierta cantidad de dinero o intercambiaban

10 La arroba tenía un peso equivalente a 11,5 kg o 25 libras (Acosta, 2013: 420). 11 El quintal tenía un peso equivalente a 46 kg. www.rae.es

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piezas de ropa. El habilitador era la persona que proporcionaba la habilitación o crédito al cosechero de añil a cambio de marcar el precio del producto y recibir la cosecha como forma de pago. Los habilitadores de los poquiteros transportaban las tintas a la feria principal de Apastepeque o San Vicente. Otros poquiteros, sin embargo, las llevaban directamente a la feria para negociar personalmente con el comerciante perjudicando así a los trajinantes. En lugares como Chalatenango o San Miguel se hacían ferias alternativas donde llegaban estos pequeños productores que no podían asumir los costos del traslado a Apastepeque o luego a San Vicente. En el caso de los cosecheros de los Valles de San Miguel guardaban sus tintas para llevarlas a la feria de la Paz del 22 de noviembre.13

Como hemos visto, tanto el pequeño propietario o poquitero como el hacendado estaban en capacidad de producir añil para el mercado. El trabajo de ambos estaba estrechamente vinculado porque el primero le suministraba semillas al segundo, mientras que éste en su hacienda podía generar bienes de producción complementarios como alimentos y ganado. Lauria consideró que esta estructura en la que cualquier persona podía, en mayor o menor medida, producir añil implicó la reducción de la oferta de mano de obra hasta que en 1784 se estableció el reglamento del repartimiento (Lauria, 2003: 60). Sin embargo, este autor pasa por alto que el sistema del repartimiento existió desde el siglo XVI.14 Así, el acceso a la tierra y la protección legal

y paternalista del Estado colonial permitieron al campesinado tener un grado de autonomía considerable frente a los hacendados (Lauria, 2003: 54-55, 60). No obstante, el grado de autonomía mencionado por Lauria se vuelve incomprensible si tenemos en cuentas las distintas formas de control y explotación indígena apegadas o no a las leyes de la Corona. Si bien el campesinado participó en la producción comercial, esto fue parte del engranaje económico colonial basado en el uso intensivo y compulsivo de la mano de obra.

La ganadería fue un sector complementario a la producción de añil porque la tinta se comercializaba en zurrones de cuero, ya fuera local ya de la provincia de Honduras (Lindo, 2002: 51). La cría de ganado fue una actividad específica de peninsulares y criollos en las haciendas ganaderas o “sitios de estancia” ya que fue un

13 Testimonio de los autos sobre las quejas del cabildo de 1783. AGI, Guatemala, 669.

14 Lauria hace referencia al documento trabajado por Robert Smith (1956) del Reglamento de repartimientos elaborado por el oído José Ortiz y aprobado por José Estachería en 1784. Debido a la supuesta creciente ociosidad de la población indígena se hicieron algunas enmiendas jurídicas al sistema de trabajo ya conocido para solventar la creciente demanda de fuerza laboral para trabajar en las haciendas de añil.

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elemento extraño al sistema económico prehispánico (Solórzano, 1985: 98). El monopolio del ganado estuvo en manos de los notables de Guatemala en detrimento de los cosecheros, ganaderos y otros agentes económicos de las provincias.

El único punto permitido para la compra-venta del ganado fue la feria de Chalchuapa, en el occidente de la provincia de San Salvador. Este hecho favoreció el enriquecimiento de los ganaderos capitalinos (guatemaltecos) porque compraban el ganado a un precio ínfimo, lo repastaban en sus haciendas y volvían a venderlo a un precio mucho mayor. Algunos sectores económicos y políticos como la Sociedad de Cosecheros de añil, el Cabildo de la villa de San Vicente y los cosecheros de tabacos se alzaron en contra del monopolio por los perjuicios que les ocasionaba. Éstos fueron firmes partidarios de que los guatemaltecos surtieran su mercado mientras que cada provincia abastecía el suyo.15 En las tierras destinadas al añil no era posible combinar la producción con el pastoreo del ganado por la falta de espacio y porque los insectos atraídos por el ganado eran perjudiciales para el cultivo. Así, el ganado de San Miguel, León y Comayagua surtía el cuero para fabricar zurrones donde almacenar el añil de la provincia de San Salvador.16

3.3. Los medios de intercambio en el sistema productivo del añil: mercados y