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Actualmente, en la región del Sotavento siguen existiendo un cúmulo de historias que han logrado permanecer en la memoria colectiva de esta comunidad, dotando a sus habitantes de un sentido de pertenencia e identidad, que los mantiene en contacto directo con sus raíces. Dichas narraciones se han transmitido durante muchísimos años, de boca en boca y de familia en familia, sin embargo, la lírica jarocha también ha representado un medio de transmisión, pues en la versada se pueden identificar estas leyendas que no han dejado de circular en el imaginario social y afortunadamente se siguen entonando en los sones jarochos.

No obstante, este apartado está dedicado a una leyenda en particular, en donde el personaje central es una mujer que es convertida en sirena. Dicha narración cuenta la historia de Adelaida, una pueblerina de la región del Sotavento, que durante los días santos decide bañarse en la aguas del mar, acción que está prohibida ya que en esta fechas suele aparecer el diablo para seducir a la mujeres y les roba el alma. Se dice que la madre de Adelaida la previno de esta posible catástrofe, pero ella cayó en la trampa tendida por el diablo y decidió retar a Dios bañándose en aguas prohibidas. Como consecuencia inevitable, esta mujer fue castigada, quedando la mitad de su cuerpo convertido en pez y condenada a vivir una eternidad en las profundidades del mar sin poder regresar a tierra firme.

Hecha la observación anterior, la estrofas que se muestran a continuación girarán alrededor de esta historia citada, en donde se podrán observar algunos rasgos de la sirena sotaventina y cómo por medio de diferente expresiones, el Movimiento Jaranero contemporáneo se ha negado a dejar a este personaje en el olvido.

Cuando escucho la morena ganas me dan de llorar me recuerda la sirena

que la canta por la mar

purgando así una condena.

La sirena está encantada

según me supongo yo

que siendo mujer honrada

un pescado se volvió

no’más por una bañada La sirena era muchacha en lo profundo vagaba no’más por no obedecer

los consejos que le daba

fue por siempre a padecer

La sirena está encantada

porque desobedeció no’más por una bañada

que en jueves santo se dio

en la semana sagrada. (JMC133, 2004)

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(MJ184, 1992),

(MJ211, 2001), (JMC163, 2004)

que en jueves santo se dio.

(JMC119, 2004)

a lo profundo del agua.

(JMC120, 2004)

La primera estrofa corresponde al son de “La morena” y como se ha señalado, la temática de esta pieza musical trata todo lo concerniente a la mujer, por lo que no resulta inoportuna la aparición de la sirena en la versada. En esta estrofa se puede advertir la conexión de la imagen de la sirena con las mujeres hermosas, pues ambas son equiparadas por sus atributos físicos y por tanto, hablar de una permite remitirse a la otra. Aquí, el cantor ve reflejada a la sirena en la imagen de la morena, siendo esta la razón por la cual se genera en él un sentimiento melancólico, ya que el recuerdo de la sirena le provoca dolor, pues posiblemente éste se encuentre enamorado de ella y tal relación amorosa se encuentra prohibida. A su vez, el desenlace de la estrofa hace referencia a la leyenda anteriormente citada, en donde este personaje mítico es condenado a vivir en las profundidades del mar y por ello, cualquier tipo de amorío resulta imposible.

Como ya se ha aclarado, entre la Petenera y la sirena existe un vínculo en donde se tienden a confundir la una con la otra, ya que ambas poseen características muy similares que en algún punto de su historia las hizo ser una misma. En tal sentido, no resulta ajeno que la leyenda de la sirena sotaventina se haya insertado como parte del repertorio del son de “La petenera”, pues como se muestra en la segunda estrofa, es bien aceptado por el Movimiento Jaranero hacer alusión de esta historia, con lo que a su vez se transmite parte de la memoria colectiva y así las nuevas generaciones se pueden ir familiarizando con su pasado. En esta estrofa se relata de manera resumida la leyenda de la sirena, empero se puede advertir que a este personaje se le atribuye la característica de “una mujer honrada”, la cual es víctima de su propia inocencia, ya que en ningún momento intenta retar a Dios, ni dejarse llevar por lo consejos del diablo. Estos versos también forman parte de los antecedentes del Movimiento Jaranero, por lo que se puede visualizar la importancia que le dan a la conservación de la memoria colectiva, en donde las historias de la tradición oral siguen vigentes y se siguen reproduciendo.

De la misma manera, la siguiente estrofa que también se contiene en la lírica del son de “La petenera”, relata esta historia trágica e infortunada. Sin embargo, la sirena ya no es

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vista como una “muchacha inocente”, sino que se le asigna el rasgo de una mujer desobediente que es víctima de sus propias circunstancias. En este caso la madre no es nombrada como parte de la historia, ni como aquella que aconseja a su hija para que no sufra un destino fatal, no obstante, esto abre la posibilidad de que los versos sean entonados por una mujer, quien reencarnaría en la figura de la madre e intentaría dar a la audiencia una lección de vida, poniendo como ejemplo la desobediencia de Adelaida y las consecuencias inevitables a las que ésta estuvo destinada.

La cuarta estrofa posee una estructura similar a la segunda, pues como se puede notar algunos de sus versos están repetidos, empero el mensaje que se intenta transmitir conlleva otra significación. Aquí, se puede percibir como el cantor justifica la desgracia de la sirena cuando hace mención a su desobediencia, pues la consecuencia de una mala acción sólo puede tener un desenlace terrible. Sin embargo, también se puede entrever que el castigo que recibe la sirena es visto como una exageración, ya que bañarse en el mar no resulta una acción tan grave, ni podría significar una ofensa a Dios.

5.3.4 Amores prohibidos

La lírica jarocha es un medio de expresión que ha sido utilizado para manifestar el ser y sentir de los integrantes de una sociedad, por ello las temáticas que se contienen en la versada suelen ser tan contradictorias como el ser humano mismo. Anteriormente se formuló que una de las características del varón sotaventino es su capacidad para enamorarse y entregarse a sus pasiones, por tanto, cuando de amores de trata éste puede ser catalogado como un hombre obstinado que perseguirá hasta el final a la mujer que ama, a pesar de que la relación amorosa esté prohibida o sea imposible.

Por tal motivo, las estrofas que forman parte de esta sección, estarán dedicadas a aquellos amores prohibidos o imposibles, los cuales tienden ser representados en el imaginario social del Movimiento Jaranero contemporáneo a través de la figura de la sirena. También se identificaran los rasgos que le son atribuidos a este personaje y que en ocasiones la encasillan en su papel de mujer inalcanzable, pues rechaza el amor que se le ofrece; o por el contrario, será ella quien sufra por amor, ya que parte de su castigo divino es el impedimento para poder amar.

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Que la canta por el mar

para formar un encanto

como ella no puede amar

su cantar es más bien llanto

por eso cuando la canto me dan ganas de llorar. (MJ186, 1992), (JMC166, 2004) Quien de amor no tiene pena no se puede imaginar cuando sufre la sirena

que tiene prohibido amar

purgando así una condena.

(MJ189, 1992), (JMC167, 2004)

La sirena de la mar me dicen que es muy bonita yo la quisiera encontrar pa’ besarle su boquita pero como es animal no se puede naditita. (JMC128, 2004) ¡Ay! solita y soledad

soledad del que decía de noche te vengo a ver porque no puedo en el día. (MJ240, 2010), (MJ243, 2010), (MJ246, 2010)

El primer caso forma parte de los versos contenidos en el son de “La morena”, en donde el cantor expone la imposibilidad de la sirena para poder amar, siendo su condición de criatura encantada, la razón principal por la que tiene prohibido gozar del amor terrenal. El dolor de la sirena es expresado por medio del llanto, acto que genera una conexión con el cantor, pues éste siente compasión por ella y le tiende un lazo de hermandad, dicha acción puede deberse a que él esté pasando por la misma situación dolorosa o se encuentra enamorado de la sirena. Asimismo, se puede observar que la sirena es dotada con rasgos de hechicera, pues por medio de su canto logra enamorar a los hombres, quienes caen bajo su embrujo y tratarán de obtener su amor aunque ella sea inalcanzable.

La segunda estrofa pertenece al son jarocho anteriormente citado y se puede observar que sigue conservando la temática de los amores prohibidos para la sirena. De nueva cuenta, el cantor se compadece por el infortunado destino del personaje, pero en este caso intentará que la audiencia genere un sentimiento de hermandad con ella, puesto que quien haya sufrido por un amor imposible podrá comprender lo grande de su penar. Sin embargo, en estos versos el cantor también puntualiza que tal prohibición es consecuencia de las malas acciones del personaje, pues como se dijo en el apartado anterior, la sirena fue castigada por su desobediencia y condenada a vivir fuera del mundo terrenal.

Según se ha visto, la imagen dual de la sirena, ha sido utilizada para expresar ciertas emociones y sentimientos ambivalentes, los cuales pueden ser ocasionados por este personaje

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al fantasear con ella, o bien cuando se le coloca en el lugar del objeto de amor. La tercera estrofa muestra cómo el cantor se encuentra ante una situación que le genera sentimientos opuestos, ya que por un lado desea encontrarse con la sirena para disfrutar de los placeres que ésta proporciona, pero por el otro, sabe que intentar la consumación de la relación amorosa resultaría imposible, pues ella no pertenece al mundo terrenal. Asimismo, en estos versos se pueden identificar claramente los rasgos duales de la sirena: la mitad mujer que representa la sensualidad y el disfrute; y su parte animal que causa repulsión. Cabe puntualizar, que a pesar de que esta estrofa pertenece al son de “La petenera”, ésta no es mencionada ni equiparada con la sirena, empero esto no quiere decir que la comparación entre ambas se vaya difuminado, pues esta versada pertenece a los “versos sabidos” y forma parte de los antecedentes del Movimiento Jaranero, lo cual deja entrever que en el imaginario social existen algunas ocasiones en donde ambos personajes son separados para contar su propia historia.

Por el lado contrario, la cuarta estrofa que también pertenece al son de “La petenera”, dirige los versos a esta mujer misteriosa y la coloca en el lugar del objeto de amor. En este caso, el cantor utiliza la metáfora para hacerle saber a la audiencia que goza de los placeres amorosos que proporciona la Petenera, pero como tal relación sentimental está prohibida, se encuentra con ella por la noche para que nadie los vea, acto que los hace vivir un amor clandestino. Después de las consideraciones anteriores, se puede notar que tanto la sirena como la Petenera, son mujeres que no resultan ser tan inalcanzables, pues dan y reciben amor, aunque les sea prohibido.