A pesar de que en la región del Sotavento existe una leyenda local de la sirena, en la lírica jarocha se pueden encontrar estrofas que narran historias de sirenas foráneas. Esto se debe a que durante el proceso de mestizaje por el cual atravesó el territorio mexicano, algunos mitos y leyendas de la tradición oral de otros pueblos, llegaron a formar parte de la memoria colectiva del Sotavento, sin embargo resulta oportuno señalar que para los habitantes de esta zona, el origen de dichas historias es desconocido, aunque no ha sido un impedimento para que se sigan reproduciendo por medio de la versada.
De acuerdo a las consideraciones anteriores, las estrofas que se mostrarán a continuación, tendrán como objetivo narrar historias que acontecieron fuera de la región del Sotavento y en donde el personaje principal es la sirena. Aquí, saldrán a relucir algunos rasgos de este personaje que suelen considerados como universales, sobre todo su carácter temible y ambivalente.
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Desde Veracruz salió una ballena arponeada cuando a Tampico llegó así dijo al pez espada: ya la sirena cantó una preciosa tonada. (JMC122, 2004) Voy a empezar a cantar aunque sin voz deliciosa pero les voy a explicar como yo curé a la diosa en las alturas del mar que es cosa muy temerosa. (JMC126, 2004) Es cosa muy temerosa el rugido de la mar ay que serafina diosa si quieres ir a escuchar en el centro de una fosa la sirena irá a cantar. (JMC127, 2004) La Petenera nació de la primera María pero el mar se la llevócon el agua que corría y encanta se quedó. (MJ227, 2008) La Petenera su manto que en el cielo desplegó y por celos a su canto en lágrimas convirtió por eso el mar es su llanto varada y triste quedó. (MJ233, 2009) En el altamar cantaba una niña encantadora y versó se encadenaba y decía como sonora yo soy la diosa del agua. (MJ237, 2009)
En primer lugar, cabe destacar que todas las estrofas de este apartado forman parte del repertorio del son de “La petenera”, por lo que algunos de estos relatos pueden pertenecer a la Petenera andaluza, la cual viajó desde tierras europeas y heredó al Movimiento Jaranero parte de su lírica. Sin embargo, también existen versos en donde se especifica que las historias contenidas en la versada, tuvieron lugar en zonas del Golfo de México y no en la cuenca del Papaloapan, siendo la primera estrofa un ejemplo de este dicho. Aquí, el cantor cuenta la historia de una ballena que no logró ser cazada en Veracruz, por lo que huyó hasta Tampico y al llegar comenta a un pez que ella logra escuchar el canto de la sirena. Aunque esta narración pareciera no tener sentido, el verdadero mensaje que se intenta transmitir es que alguien (un integrante de la comunidad) salió victorioso de una situación complicada, siendo el canto de la sirena la confirmación de que se encuentra a salvo. En este caso la sirena no es la protagonista de la historia, pero sí es una parte muy importante del relato, ya que su presencia o cercanía, serán consideradas como un buen augurio.
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De acuerdo con las observaciones que se han venido realizando, el son de “La petenera” es una pieza musical que se interpreta en diferentes regiones del país, empero la cercanía entre “la Petenera” huasteca y la jarocha, provoca que existan ciertas correspondencias entre las creencias de ambos pueblos. Por ejemplo, en la tesis “En-canto de sirenas: La Petenera”, Lénica Zúñiga rescata el testimonio de Maurilio Hernández Nicanor, músico de un trio huasteco, quien dice que el origen de la Petenera se encuentra en los días de Semana Santa y narra a esta investigadora una leyenda muy similar a la de “La mujer del mar”, sin embargo casi al finalizar agrega que con paso del tiempo, la sirena se convirtió en la diosa del agua y actualmente es respetada por la gente porque viene de Dios, dando a entender que al ser creada por éste, el pueblo debe considerarla como una deidad205. Por lo tanto, la segunda estrofa probablemente deba su origen la Huasteca, pues no es ajeno que en ciertas ocasiones los músicos de ambas regiones intercambien versos e incluso se reúnan para convivir y compartir su música. Hecha la observación anterior, se puede advertir que en este caso, el cantor relata un encuentro con esta deidad, pero por una razón desconocida, él tuvo que ayudarla y tal experiencia no resultó ser gozosa, sino por el contrario fue terrible. Por tal motivo, se reconoce que la imagen de la sirena causa horror en algunas circunstancias, pues es vista como un ente maligno que puede causar dolor al ser humano, siendo éste uno sus rasgos más antiguos y que la ha caracterizado en diferentes culturas del mundo.
En el orden de la ideas anteriores, se dice que en algunas culturas (como la Totonaca) existe la creencia de que la “diosa del agua” suele tener ciertos arrebatos y deja el mar para esconderse en los pozos, siendo la consecuencia inmediata el crecimiento de las aguas y la inundación de los pueblos, por tanto, la gente acostumbra rendirle oraciones y ofrendas para que no abandone el mar206. Ante esta situación planteada, se puede notar que en la tercera
estrofa, el cantor advierte que la sirena ha dejado los mares y por lo tanto se avecina una tormenta, pero en lugar de rezar o hacerle una ofrenda para que regrese a su sitio, éste ve la oportunidad de verla mientras canta en una fosa e invita a Serafina, la cual también es nombrada por el cantor como una diosa. Aquí, la sirena es percibida como una diosa caprichosa, a la cual no le importa el bienestar de los demás, pues por su culpa muchos
205 Reyes Zúñiga, Lénica. En-canto de sirenas: La Petenera. Op. cit., p. 81. 206 Báez-Jorge, Félix. Op. cit., p. 113.
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pueblos sufren por inundaciones mientras que ella se dedica a cantar.
En la cuarta estrofa, se puede advertir que de nuevo la Petenera se convertirá en sirena y dejará el mundo terrenal. Sin embargo, aparece un elemento que puede estar relacionado con su antecesora la Petenera andaluza, ya que el cantor expone que este personaje es hija de “la primera María”, haciendo referencia a la virgen, la cual parió a la Petenera pero la extravió en las aguas del mar. En este caso, se puede ver claramente el proceso de sincretismo por el cual atravesaron las historias locales, pues se entremezclan creencias regionales con extranjeras. Asimismo, se refuerza la historia de la mujer que es convertida en sirena, pero en este caso no fue por desobedecer a Dios ni a su madre, sino que fue una simple casualidad del destino. De nueva cuenta, la Petenera convertida en sirena será dotada con el rasgo de mujer encantada, la cual habita en los mares y es víctima de su infortunio.
La quinta estrofa deja entrever que nuevamente la Petenera y la sirena son una sola, pues aunque los versos estén dedicados a la primera, el hecho de habitar en los mares y poseer el don del canto, permite deducir que en esta ocasión la forma de la Petenera es la de una sirena. Ahora bien, la voz que entona estos versos, relata la historia de la Petenera, concebida como una mujer que sufre por la envidia de alguien y ,como consecuencia, el manto estelar que es obra de la Petenera, queda convertido en lluvia (lágrimas), con la cual se constituirán las aguas del mar. Aquí, la imagen de la sirena vuelve a ser correlacionada con las tormentas marítimas, pero en esta ocasión la tempestad simboliza su dolor y no un escudo como en casos anteriores. Además, se advierte que la sirena experimenta un profundo dolor, el cual la ha consumido y la obliga a vivir en el mar.
En último lugar, la sexta estrofa deja entrever que la sirena vuelve a ser nombrada como la diosa del agua, pero en este caso es representada por la imagen de una niña, lo que le proporciona rasgos de inocencia, ternura y debilidad .Asimismo, el cantor expone que ésta se encuentra encadenada, lo cual quiere decir que el destino de este ser mítico es vivir en la profundidades, pues la vida terrenal está prohibida para ella. A diferencia de la sirena sotaventina, se puede notar que este personaje se asume como deidad, lo que también le da un carácter dual, ya que es temida por las inundaciones que provoca, y adorada cuando se le reza y se le rinde tributo.