¿Por qué escuchar las preguntas de los niños? ¿Se sustentan en las mismas bases que las preguntas científicas, sociales, jurídicas o similares? La pregunta puede ser representada como un conjunto compuesto por dos elementos; uno visible y evidente, que es la expresión misma de la pregunta; y otro oculto y silencioso, lo que motiva inicialmente a la persona que elabora la pregunta, a este último elemento se denominará los problemas. Los problemas se consideran importantes porque la pregunta no puede apartarse del intermediario inmaterial que le da vida, es decir del hecho de que requiere una motivación subjetiva que la genera. Desde esta apreciación, se puede proponer que todas las preguntas han surgido, tienen su comienzo y son la expresión de un problema, los cuáles de seguro también tienen un origen ¿de qué están hechos los problemas? ¿Quién
89 es el actor de los problemas?, aparecen entonces algunas ideas sobre las estructuras culturales en las que se gestan las preguntas, por las cuales ganan el sentido que tienen para quien los vivencia. Los problemas están influenciados por asuntos como: el entorno familiar, escolar, las creencias, la ubicación geográfica, entre otros muy diversos aspectos que les otorgan una variedad permanente. Es posible imaginar que la pregunta no es el mero resultado de la materialidad lingüística, de la posibilidad que adopta el niño de expresarse a través de la palabra una vez ha dominado al lenguaje y que en la fabricación de las preguntas no solo los autores interfieren, porque hay un número de personas o fenómenos que influencian su ocurrencia: las preocupaciones, intereses, intenciones de las personas, de los niños.
Esta es pues una invitación a concebir las distintas formas que puede adoptar la pregunta hasta alcanzar sus objetivos, y se propone extraer a la pregunta de abstracción, para asumirla con las partes que aparecen ocultas o las acciones implícitas en su formulación, aquellas que normalmente no están puestas al ojo del observador y que por tal motivo pasan desapercibidas. En un paralelo con las ideas de Chartier acerca de los textos, se refiere a distinguir en su fisionomía, construcción, otros elementos constitutivos:
Existe en las formas materiales, simultáneas o sucesivas, que le dan existencia. La búsqueda de un texto que existiría más allá de sus múltiples interpretaciones es, pues, vana. Editar una obra no es recuperar un ideal copy text, sino hacer explícita la preferencia otorgada a uno u otro de tales estados, así como las elecciones hechas en cuanto a su presentación: división, puntuación, grafía, ortografía. (Chartier, 2006, p. 16)
Acaso puede pensarse que los problemas están hechos del mismo material que el hombre, y sea posible imaginar que su historia se construye de la misma manera en que se construyen sus propios problemas. No es posible hablar de la “primera pregunta” sino de los problemas y a través de ellos de las múltiples formas de la pregunta, de sus múltiples presencias y su vigencia histórica. En esta dirección es necesario proponer que no hay usos exclusivos de las preguntas, siempre que se reconoce el problema como algo que la moviliza. Precisamente al escuchar las preguntas de los niños se está en presencia
90 de los problemas de ellos, de los asuntos a los que les otorgan importancia, por lo menos la suficiente para dudar, para pretender la comprensión.
De otro lado, existen oficios que se instalan en problemas diferentes, esta es acaso una forma de clasificación de las preguntas, en donde el contexto influencia el tipo de problemas que cobran interés para diferentes personas, por ejemplo: el periodista, indaga sobre las personas, busca conocer su realidad; el científico, busca acercarse más a la verificación de las posibles respuestas, desde donde se sugieren sus alcances y los medios para obtener respuestas; el jurista, interroga para mejorar su visión de un hecho, tratando de recopilar toda la información que le permita adoptar una postura justa; el profesor, se cuestiona sobre su rol y los intereses de sus alumnos; el filósofo, aspira a conocer los misterios detrás de la razón de ser de las cosas, permitiéndose nuevas perspectivas; el sicólogo, trata de profundizar en las emociones de las personas para permitirles visualizar sus situaciones.
Las problemáticas tímidamente enunciadas como compañeras del hombre, son a su vez problemas de la infancia, y es posible considerar entonces que las bases de las preguntas de los niños tienen el mismo valor que las de otros enfoques. Así como el científico está en el proceso de explicar los fenómenos, el niño experimenta el medio, y con los vestigios que a su edad ha logrado recopilar propone sus hipótesis. Carl Sagan en su texto Del mundo y sus demonios (2000), destaca como los niños, en un ejercicio metacognitivo hacen un uso serio de la pregunta:
En un mundo en transición, estudiantes y profesores necesitan enseñarse a sí mismos una habilidad esencial: aprender a aprender.
Excepto para los niños (que no saben lo suficiente como para dejar de hacer las preguntas importantes), pocos de nosotros dedicamos mucho tiempo a preguntar por qué la naturaleza es como es; de dónde viene el cosmos, o si siempre ha estado ahí; o si hay límites definitivos a lo que deben saber los humanos. Incluso hay niños, y he conocido algunos, que quieren saber cómo es un agujero negro, cuál es el pedazo más pequeño de materia, por qué recordamos el pasado y no el futuro, y por qué existe un universo.
De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos, aunque con el asombro muy acusado y el escepticismo muy suave. Son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces.
91 Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de
la idea de una “pregunta estúpida”. (Carl Sagan, 2005, p. 307)
Al visibilizar el rol de los problemas en el acercamiento a las preguntas, se trata de reconocer como todas sus circunstancias son elementos que han de ser históricamente influyentes en su configuración. De esta manera se trata de atender una situación actual sobre la validez de las preguntas, debido a que aparentemente las preguntas de las ciencias naturales y exactas se consideran más verdaderas que otras, aun cuando todas las preguntas pueden proceder de experiencias comunes y que incluso pueden llegar a preguntas y a procesos de solución comunes. Esta situación también se refiere a diferencias clásicas del conocimiento, pero al referir a la pregunta elaborada por el niño desde su experiencia, se debe considerar la multiplicidad de formar que adquiere, no realizar una suerte de exclusión de problemas -relevantes y ociosos, si así pudieran denominarse- para dar visibilidad al conocimiento que se produce en ambientes controlados –un laboratorio, una biblioteca, un centro especializado– y no a las que resultan de las necesidades inmediatas de una persona o un grupo específico. No solo aquellas preguntas que han sido interés de las ciencias naturales y exactas, inspiran la curiosidad de los niños, las organizaciones sociales, las instituciones y sus órdenes, tienen el mismo efecto, la acumulación de preguntas sobre las instituciones que producen las reglas son un lugar propicio para la aguda observación infantil. Cuando se ordena la realidad lo más posible a partir de la eliminación de la incertidumbre y las contradicciones, los niños proponen con sus preguntas la búsqueda de sentido porque son construcciones ajenas a su experiencia. La estructura familiar, la democracia, la disciplina escolar pueden ser ejemplos de los hechos que los niños cuestionan, implicados como están con sus problemáticas, aspiran a comprender los motivos por los cuales estas estructuras funcionan de una manera y no de otra.
92 De hecho, las preguntas de los niños, conservan este aire de cotidianidad que es importante preservar, evitar artificios frente a la genuina relación con los problemas que atañen a los niños, de lo contrario se podría correr el riesgo de minimizar los problemas más cercanos a la experiencia infantil.
Los problemas, son pues una de las múltiples partes que componen una pregunta, sigue siendo alma y motivador de la misma, y es un asunto esencial en el reconocimiento de que se debe aceptar la relación del infante con sus problemáticas como aquellas que son pertinentes aun cuando vayan en contravía de los estándares y cuando no estén necesariamente involucradas en la sofisticación científica. Son problemáticas, son búsquedas, son pesquisas que aspiran la comprensión.