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1 INTRODUCTION

1.6 METHOD

2.5.2 Online Consumer Value

A pesar de haberse integrado a lo largo de esta Tesis Doctoral sucesivos comentarios relativos a las consecuencias derivadas de la declaración del PN, se ha considerado relevante incorporar este apartado para incluir una serie de reflexiones al respecto. De forma general, esta figura de protección va a suponer una serie de cambios respecto al tipo de selvicultura a emplear en estas superficies, modificaciones en el aprovechamiento forestal (reducciones en la posibilidad de regeneración) y posibles beneficios relativos a diferentes servicios ecosistémicos, como la conservación de la biodiversidad, a consecuencia de su declaración.

Respecto a la selvicultura a emplear en las zonas declaradas como PN, en el Informe de adaptación selvícola a los objetivos del PN (Cabrera, 2014) se establecen ya una serie de pautas a aplicar en los cuarteles que han quedado incluidos en este figura, correspondientes a Vedado (1ªA), Botillo (1ªB), Vaquerizas Bajas (1ªC) y Vaquerizas Altas (1ªD), la parte baja de los cuarteles de Siete Picos (2ªB), Aldeanueva (3ªA) y Revenga (3ªB), del Pinar de Valsaín. En estas superficies, la selvicultura a aplicar debe orientarse a asegurar una adecuada

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regeneración de la masa y a la presencia de masas maduras (como las existentes en Siete Picos, la parte de protección de Aldeanueva (cantones 187, 191, 192, 196, 220, 221, 223 y 524) y la cabecera del cuartel Revenga), fomentando la evolución natural de la masa. En estas zonas, se propone alargar los turnos o edades de madurez por encima de los 140 años, incrementando los periodos de regeneración y alargando la frecuencia de las intervenciones (que hasta ahora se establecían cada 10 años). Además, se propone no ejecutar cortas finales, dejando una densidad de árboles padre en pie superior a los 60 árboles por hectárea, tanto en golpes o pequeños bosquetes, como en pies aislados (asimilable al empleo de sistemas de retención, de forma agregada y/o dispersa), preferentemente de entre los mejor conformados y de mayores dimensiones. Por último, se propone reducir las superficies de intervención continuas a no más de 10 hectáreas, y respetar zonas sin cortar en los cantones aprovechados, de al menos un 5% de la superficie, preferentemente continuas (como zonas de reserva). Posteriormente, la idea consiste en dejar estas superficies a su evolución natural mediante cortas por huroneo como las que se aplican en la actualidad en el cuartel de Protección.

Como se ha observado en este documento, las pautas definidas por Cabrera (2014) se han ido integrando a través de las alternativas selvícolas introducidas en los distintos modelos presentados, incrementando el nivel de detalle desde el modelo inicial hasta el modelo de idoneidad selvícola. Así, en el Modelo inicial, se establecía para el Escenario 2 la prohibición de realizar cortas en la zona declarada como PN (si bien es cierto que las alternativas selvícolas definidas consistían en cortar o no cortar), promoviendo en estas zonas que la masa siguiera su dinámica natural (alternativa NOM). Ya en el Modelo con sistemas de retención, se incorpora la herramienta VR, como alternativa orientada a la conservación, aunque en la resolución de este modelo no se alcanza el valor de la superficie total que ha quedado incluida en el PN. En concreto, en lugar de obligar a que en esta superficie se aplicara esta alternativa, en una interacción con el gestor del monte (DM1), éste propuso que la superficie retenida no podía superar la mitad de la superficie total del Pinar, coincidente con la restricción introducida en el modelo. En esta línea, se produce el mismo efecto en el Modelo de idoneidad selvícola, donde la superficie asociada a la alternativa PN (924 ha), es inferior a la declarada como PN en Valsaín. Sin embargo, conviene recordar que en este tercer modelo dentro del PN podría aplicarse PN o NOM de acuerdo con la interacción realizada con el DM2, con lo que la superficie en que se aplicarían ambas selviculturas sería de 1.408 ha. Sin embargo, continuaría sin alcanzarse la cifra propuesta para la superficie incluida en el PN (2.661 ha).

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Por esta razón, se ha realizado un pequeño análisis de sensibilidad sobre cómo se modificaría la solución obtenida si se obligase a que en la superficie declarada como PN se aplicase únicamente la selvicultura que ha sido definida para tal fin (PN). Para realizar este análisis se ha considerado el diseño propuesto en el Modelo idoneidad selvícola (donde se incorpora la alternativa PN) y se han establecido dos escenarios objeto de esta comparación. El primer escenario denominado “Gestión actual” considera el sistema cortas empleado en Valsaín en los 9 cuarteles productores (BAU1, a excepción de los cantones especiales donde se aplica GS) y en los cuarteles de Protección y Recreo donde se aplica NOM (Tabla 35).

Tabla 35. Tratamiento selvícola a emplear en Valsaín según la división inventarial propuesta en la 7ª Revisión del Proyecto de Ordenación.

Tratamiento selvícola Destino Superficie (ha) BAU1 Cuarteles productivos 5.825.61*

GS Cantones especiales 286,47

NOM Cuarteles de protección y recreo 682,79

*La superficie restante menos la correspondiente al AGR (411,13 ha), los cantones especiales y los cuarteles de Protección y Recreo.

Fuente: Elaboración propia.

Por otro lado, se ha generado un segundo escenario que contempla la declaración del PN, denominado “Gestión con PN”, donde además de los tratamientos planteados en cada zona para el escenario anterior, se establece que en la zona incluida dentro del PN debe aplicarse la alternativa PN. Respecto al tipo de modelo o de técnica a emplear para efectuar esta comparación, se ha considerado conveniente no recurrir a un modelo de programación por metas lexicográficas por dos motivos. En primer lugar, se busca aproximar en lo posible estos modelos a la realidad (para obtener un valor realista respecto al que se ha definido como escenario de referencia, Gestión actual) y, en segundo lugar, porque para ambos escenarios se conseguiría el cumplimiento de los tres criterios establecidos en el primer nivel de prioridad (U1), permitiendo la comparación en sólo tres criterios (situados en U2) de los considerados en el Modelo de idoneidad selvícola, como consecuencia de la técnica multicriterio empleada. Por tanto, para la resolución de estos escenarios se ha recurrido a la optimización del volumen de madera aprovechado mediante la técnica LP, teniendo en cuenta las restricciones endógenas introducidas en este modelo y la superficie de protección alrededor de los nidos de buitre negro (AGR). A continuación, en la Tabla 36 se muestran los valores obtenidos en la comparación de ambos escenarios desarrollados (Gestión actual y Gestión con PN).

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Tabla 36. Impacto de la declaración del PN según los escenarios definidos como “Gestión actual” y “Gestión con PN”.

Criterios Gestión actual Gestión con PN VOL 3.945.753 3.330.615 VAN 35.834.079 27.788.614 desMN 2,71 1,82 IS 730,05 2.001,64 C 5.230.985 5.505.396 G 0,783 0,725 AGR 411 411 Turno 153 157

VOL: Volumen de madera (m3), VAN: Valor Actual Neto (€), desMN: Desviación de la función

conjunta de Monte Normal (considera la igualdad de flujos de volumen en cada periodo (m3), asegurar

unas existencias mínimas de inventario final (m3) y la regulación de clases de edad (ha), IS: Idoneidad

selvícola (ha), C: Balance de carbono (tC), G: Índice de GINI, AGR: Área de Gestión Restringida (ha), Turno: (años).

Fuente: Elaboración propia.

Como se observa en la Tabla 36, al introducir la restricción de PN, los criterios productivos (

VOL

,

VAN

) reducen notablemente su valor respecto a los resultados obtenidos en el escenario de referencia (Gestión actual). En concreto, el volumen de madera se reduce un 16% y el

VAN

decrece un 22%. Atendiendo a los criterios técnicos, el indicador de

MN

mejora su valor como consecuencia de la selvicultura introducida (PN) que beneficia el cumplimiento de las metas de regulación y de inventario final incluidas en este indicador. Por otro lado, aunque en esta comparación se diluye su significado (por haberse descartado la aplicación de las alternativas BAU2, GTR1 y GTR2, para aproximarse en mayor medida a la realidad), al introducir la selvicultura de PN, aumenta la idoneidad de la gestión (

IS

), entendiendo como tal la superficie que es intervenida bajo el tratamiento que resultaría preferido según las características de la masa y las figuras de protección consideradas (categorías). Por último, como cabría esperar, los criterios ambientales mejoran su valor respecto al escenario de referencia. Así, el balance de carbono se incrementa un 5% y además se consigue que la masa presente una tendencia hacia una mayor irregularidad respecto a la estructura que se obtendría al final del horizonte para el escenario de Gestión actual, debido a que en la alternativa PN no se efectúa corta final y, por tanto, un 40% de la superficie del PN pasaría a ser bosque maduro, promoviendo la evolución natural de la masa.

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Por otro lado, se observa cómo la superficie asociada a cada selvicultura ha sido modificada para introducir la selvicultura a aplicar en el PN (Figura 21). En concreto, de uno a otro escenario dejarían de aplicarse cortas por aclareo sucesivo (BAU1) en las zonas incluidas en el PN y la superficie en la que se aplica NOM en la serie de “Gestión con PN” se reduciría a 62 ha, ya que la mayoría de los cantones pertenecientes al cuartel de Protección han sido incluidos dentro del Parque Nacional. Como el objetivo de este análisis es cuantificar el impacto de la declaración del PN, se ha mantenido el tratamiento a emplear en los cantones especiales (GS) y las cortas sanitarias propuestas para los cuarteles de Protección y Recreo se han asumido bajo la alternativa NOM, según la información disponible en la 7ª Revisión del Proyecto de Ordenación. Además, en ambos escenarios se ha respetado la superficie para la protección del buitre negro de 411 ha. Por último, el turno aumenta cuatro años (de 153 a 157) como consecuencia del alargamiento de turno propuesto para la alternativa PN.

Figura 21. Superficie destinada a cada alternativa selvícola en la comparación de los escenarios de Gestión actual y Gestión con PN. Fuente: Elaboración propia.

El segundo factor a tener en cuenta, mencionado al inicio de este epígrafe, consiste en la reducción del valor de la posibilidad adoptado para la siguiente revisión (en proceso de redacción en la actualidad), respecto al adoptado en la 7ª Revisión, como se introducía ya en el apartado de Gestión del aprovechamiento y cuyo valor se ha integrado en este modelo bajo el concepto de cortas mínimas comerciales. Este valor hace referencia a la posibilidad recalculada al descontar las superficies ahora incluidas en el PN y como una ponderación de la posibilidad real ejecutada durante los últimos diez años, cuyo valor ha sido en ocasiones

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muy inferior al propuesto en el Plan Especial. Sin embargo, debe recordarse que estas estimaciones de la posibilidad son siempre orientativas y que durante el aprovechamiento surgen normalmente complicaciones (climáticas, operacionales…) o incluso actuaciones prioritarias (control de plagas).

Los beneficios esperados con la declaración del PN residen en la paulatina creación de zonas de reserva en estas superficies incluidas en el PN. En esta línea, cabe señalar, en primer lugar, que las pautas comentadas en el primer párrafo irían generando una masa irregular (tras aplicar un tratamiento sin cortas finales y en el que se alarga la frecuencia de las intervenciones), cuya estructura presenta grandes beneficios para la conservación de la biodiversidad (O´Hara, 2014). Por otro lado, la progresiva disminución del aprovechamiento forestal reducirá las perturbaciones ocasionadas sobre las especies de interés presentes en la zona de estudio. En concreto, se espera que esta reducción del ruido ocasionado por las cortas y la presencia humana, junto con la nueva estructura de la masa forestal (masa madura irregular) mejore la viabilidad y el desarrollo de las poblaciones de estas especies. De esta forma, se espera que estas superficies constituyan una zona de nidificación potencial, teniendo en cuenta los requerimientos de hábitat de estas especies (Anexo A.4 Conservación del buitre negro (Aegypius monachus L.)).

Por último, se concluye este apartado con la evaluación del impacto que la declaración del PN tendrá previsiblemente en el aprovechamiento forestal de los montes de Valsaín. Para ello, se han considerado la modificación del sistema de cortas a emplear, la reducción asociada al volumen de madera aprovechado y sus posibles beneficios. Partiendo de cómo se han incorporado estas cuestiones en esta Tesis Doctoral, y aunque el desarrollo de estos modelos son modestas aproximaciones de la realidad, su flexibilidad permite modelizar las distintas particularidades establecidas (figuras de protección, especies protegidas, diferentes estructuras de masa…), así como otras consideraciones futuras. Además, como se ha demostrado, la mayor ventaja derivada del empleo de este tipo de modelos es que permiten cuantificar el coste de oportunidad derivado de la introducción de diferentes estrategias de conservación (en función de los criterios que se hayan considerado). En concreto, este coste se ha cuantificado en términos de volumen de madera o de

VAN

por ejemplo (como se mostraba en la comparación de escenarios de “Gestión actual” y “Gestión con PN”, Tabla 36), así como los previsibles beneficios de conservación derivados de la declaración del PN de la Sierra de Guadarrama.

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