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5.2 Data-centric Capabilities for HPCToolkit

5.2.1 Online Call Path Profiler

6.1. Gramáticas de estados finitos (modelos probabilísticos de izquierda-derecha o procesos de Markov)

El modelo más simple es la gramática de estados finitos o gramática regular, ya que considera el pro ceso de generación de las oraciones en forma izquierda-derecha, es decir, comienza con la palabra A, a la que sigue la palabra T y a ésta la palabra X, con lo que se llega a la oración ATX, que pudiera representar, por ejemplo, «amo las plantas» (ver figura). En esta gramática, todas las reglas son del mismo tipo, o sea, especifican qué puede venir después de qué. También se la llama descriptiva por contraposición a las gramáticas generativas. El objetivo de una gramática descriptiva es clasificar y titular las unidades lingüísticas/descubrir los criterios operativos utilizados para determinarlas y describir un lenguaje atribuyendo títulos de clases a estas unidades. El análisis de la oración que se enseña en la escuela es un ejemplo del uso de una gramática descriptiva.

En este modelo, cada palabra está determinada por la palabra o conjunto de palabras inmediatamente precedentes. El modelo concuerda con las teorías de conducta de asociación en cadena. Se puede considerar la generación de una oración como un recorrido a través de una serie de vías que comienzan en el punto O y proceden de izquierda a derecha hasta alcanzar el punto final. Cada vez que una persona selecciona una vía, se genera una palabra o morfema, y cuando alcanza el punto final, habrá generado una línea de palabras que se supone aceptable gramaticalmente. Con frecuencia, las gramáticas de estados finitos se formulan como cadenas markovianas en las que se les asigna una probabilidad a las siguientes vías que llevan a un solo punto.

En contra de este modelo se argumenta que no existe un orden intrínseco respecto a las palabras en sí mismas. Según lo que se diga, una palabra determinada podrá ir seguida por diversas palabras. Además, tampoco las asociaciones palabra a palabra pueden explicar la comprensión del lenguaje, de la misma manera que no pueden explicar su producción. Chomsky señala que la probabilidad que tiene una palabra, de seguir a otra en una se- cuencia de palabras no se relaciona con el hecho de que esa secuencia sea una oración gramatical, por ejemplo: «Incoloras ideas verdes duermen furiosamente». Nunca hemos oído esta frase, pero ciertamente es gramatical. En realidad, un modelo probabilístico de izquierda-derecha es inadecuado como teoría gramatical, porque no puede distinguir las oraciones de las no oraciones. El hecho de que una secuencia de palabras sea o no una oración son independiente de las probabilidades de sucesión de palabras. El modelo tampoco rompe la ambigüedad del lenguaje; por ejemplo, estas dos frases

(They) (are) (visiting fireman) (Ellos son bomberos visitantes) (They) (are visiting) (Ellos están visitando bomberos) Son iguales en ortografía, pero gramaticalmente o semánticamente son muy distintos.

6.2. Gramáticas de estructura de frase

Estas gramáticas proporcionan descripciones detalladas de la estructura de las oraciones, de forma que se pueden observar perfectamente las relaciones que hay entre las diferentes frases que constituyen una oración. La utilidad de este modelo se percibe enseguida, pues la comprensión de las oraciones se deriva del conocimiento de su estructura. Un ejemplo sencillo puede simplificar la naturaleza de este modelo de gramática: «el profesor corrigió el ejercicio».

Se puede advertir inmediatamente que en esta frase algunos pares de palabras están más estrecha mente unidos que otros. Por ejemplo, el ejercicio forma una unidad, pero no la forman el par corrigió el, es decir, el par el ejercicio se puede reemplazar fácilmente por eso, pero no podemos reemplazar fácilmente el par corrigió el, sin que cambie la estructura de la oración. En el mismo sentido se puede reemplazar el par el profesor por él. El constituyente corrigió él ejercicio es una unidad constituyente más extensa que podría reemplazarse por una palabra más general, como trabajó o actuó. Se podría representar en casillas de esta manera:

Este tipo de análisis se llama de constituyentes. Los segmentos de las oraciones que se pueden tratar como unidades se denominan constituyentes. El ejercicio es un constituyente, pero corrigió el, no lo es. El análisis puede proceder así. Él es un artículo (A), y profesor es un nombre sustantivo (S); juntos forman una frase nominal (FN). El ejercicio es también una frase nominal (FN). El verbo corrigió se combina con esta frase nominal para formar una frase verbal (FV). En un nivel superior, la frase nominal (el profesor) se combina con la frase verbal (corrigió el ejercicio) para formar una oración gramatical.

La gramática de estructura de frase consiste pues en una serie de reglas para reescribir mediante la anotación X —» Y, donde la flecha indica que X puede reescribirse como Y, significando que puede sustituirse Y siempre que ocurre X. Además de las casillas, se pueden utilizar los diagramas de árbol o lo que se llama gramática generativa. Este enfoque proviene del manejo

de sistemas combinatorios en lógica formal. La idea aquí es la de comenzar con un axioma básico (en este caso O, el símbolo de oración) y aplicar reglas de formación que permiten volver a escribir el axioma hasta que se derive una oración. Aquí hay un conjunto de símbolos como los definidos antes y reglas del tipo A -*• B, donde la fecha significa: reemplácese por. Estas son las reglas:

Las reglas 4, 5 y 6 se llaman de clasificación o de vocabulario; las reglas 1, 2 y 3 se llaman reglas de estructura de frase.

Este proceso de análisis, a diferencia de las gramáticas de estados finitos o de izquierda-derecha, procede de arriba abajo y tienen dos ventajas. Las descripciones así realizadas revelan las diferencias y semejanzas entre los diversos tipos de oraciones. Además, tienen un indudable valor sobre los procesos de Markov, en el sentido de que revelan por qué algunas verbalizaciones son ambiguas. Por ejemplo:

Hay dos estructuras para una frase ambigua. La frase «They are eating apples» tiene dos posibles derivaciones o estructuras cuando se emplea la forma de frase para hacer la derivación; esto casa per- fectamente con el hecho de que la oración ofrece dos interpretaciones, esto es, cuando resulta semánticamente ambigua.

Así, pues, los datos permiten afirmar la validez psicológica de las reglas de estructura de frase, en contraste con los sistemas de estados finitos. Las gramáticas de estructura de frase asignan una descripción estructural a cada oración, permitiendo comparaciones detalladas de las semejanzas entre las oraciones, análisis de las relaciones entre los diferentes constituyentes en una sola oración y explicaciones acerca de la ambigüedad de la oración. El objeto de una gramática de estructura de frase o generativa es dibujar un sistema de reglas que generarían todas aquellas secuencias de sonidos que el hablante nativo de una lengua aceptaría como gramaticales y ninguna de las que llamaría no gramaticales. Al contrario de las de estados finitos, la generativa reposa sobre la aceptabilidad de las se - cuencias de sonido que su sistema de reglas es capaz de generar.

Una gramática de estructura de frase con reglas de formación permite generar un conjunto infinito de oraciones. De hecho, las reglas pueden utilizarse una y otra vez. Pero dejan muchas cosas sin explicar; por eso hay que añadir las reglas de transformación, es decir, la gramática transformacional.

6.3. Gramáticas transformacionales. Estructura profunda y estructura de superficie

Esta distinción se debe a Chomsky. La estructura profunda de una sentencia es una representación de la sentencia que revela, en forma de una descripción estructural (por ejemplo, sujeto-predicado), las relaciones semánticas de los constituyentes de la sentencia mucho más directamente que lo hace la estructura de superficie. En estas dos frases: (1) «el teorema fue probado por inducción», y (2) «el teorema fue probado por Juan», las estructuras superficiales de estas dos oraciones son idénticas, lo que significa que pueden analizarse en el mismo grupo de constituyentes; sin embargo, adviértase que las relaciones entre los constituyentes son diferentes en estas dos oraciones. Por ejemplo, podemos cambiar la (2) en «Juan probó el teorema», pero, un cambio semejante en (1) daría por resultado una verbaliza-ción incorrecta: «la inducción probó el teorema». Superficialmente, estas oraciones son idénticas, pero la superficie es engañosa, porque sintácticamente no son idénticas y la descripción de estructura de frase no revela las diferencias existentes. Para descubrir esas diferencias, hay que imaginar una estructura subyacente, la estructura profunda para (1) y (2) de esta manera:

(3) alguien probó el teorema por inducción (4) Juan probó el teorema.

Al observar la estructura de estas frases (3) y (4), vemos que son diferentes. En la teoría de Chomsky, las reglas de estructura de frase se cambian en el nivel profundo de la estructura para producir oraciones subyacentes, es decir, las líneas que subyacen en una oración superficial. Las reglas de estructura de frase generan los diagramas de árbol de las líneas subyacentes (el indicador subyacente). Ahora, para obtener de (3) la oración de superficie (1), y de (4) la (2) se necesitan las reglas transformacionales que operan sobre los resultados de estructura de frase (el indicador F subyacente) para transformar la estructura subyacente en la estructura de superficie (el indicador F derivado); por tanto, se aplicaría una transformación pasiva a (4) para producir

(2) y a una transformación pasiva le seguiría una transformación canceladura que se aplicaría a (3) para producir (1), Esto es, se cambiaría (3) primero a «el teorema fue probado por inducción por alguien» y luego al cancelar el tema subyacente a (1).

Chomsky señala que la estructura de superficie es engañosa y poco informativa. Estos ejemplos de imposibilidad de tratar de explicar la lingüística en términos de hábitos, disposiciones, destrezas y otros conceptos asociados con el estudio de la conducta, tal como se ha explicado últimamente, sobre todo a partir de las teorías del asociacionismo estímulo-respuesta. La adquisición del lenguaje es más un problema de formación de conceptos que implica el descubrimiento de atributos pertinentes y el aprendizaje de reglas. El niño aprende el lenguaje lo mismo que aprende un sujeto en el experimento de formación de conceptos con el paradigma de recepción: escucha muchos ejemplos del concepto y sobre esta información identifica los atributos pertinentes y aprende reglas.

La crítica de los lingüistas ha favorecido el renacimiento de la naturaleza generativa del lenguaje, a la vez que ha acentuado el papel que juega el pensamiento en la ejecución lingüística. Y esto hace comprender que lo inadecuado

de las gramáticas de estados finitos prueba que las teorías del aprendizaje de estímulo-respuesta contribuyen poco a la comprensión del aprendizaje de la lengua. El acento puesto hoy en las gramáticas de estructura de frase complementadas con las reglas transformacionales permite esperar que las teorías psicológicas de la conducta del lenguaje descansen más en las habilidades cognitivas de los seres humanos que en el condicionamiento, sea clásico u operante.

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