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2.4 The State of the Art in Energy-Efficient Computing Systems

2.4.2 Operating System Level

1. Seguridad

La seguridad nacional en la frontera, y en general en el país, ha de construirse más allá de acciones militares y de coyuntura. La seguridad ciudadana, entendida como un concepto amplio, significa la generación de condiciones de vida dignas para los habitantes de regio- nes marginales. Ello es requisito indispensable para la democracia, la reconstrucción de tejido social y, a su vez, para disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones ante fenóme- nos que empiezan a evidenciarse, como el reclutamiento de jóvenes.

En este sentido, la experiencia colombiana muestra saldos negativos de las acciones mi- litares, tanto de los ilegales como del propio Estado: el desplazamiento se tornó en un problema humanitario de envergadura que a su vez, crea otros como la atención a las víctimas, el hacinamiento y la imposibilidad del retorno a sus territorios.

Por otra parte, la contratación de empresas de seguridad privada, en especial las petrole- ras, significan nuevas presiones para la población civilcivil, e incluso, puede añadir un factor adicional de riesgo ante posibles excesos.

2. Un conflicto cambiante

Comprender las dinámicas del conflicto y sus nuevas lógicas, permitirán establecer accio- nes preventivas en la frontera. Esto significa considerar la existencia de corredores estra- tégicos y los efectos de la disputa territorial sobre las poblaciones allí asentadas. La adopción implementación de medidas estrictamente militares, no garantiza la seguri- dad de estas zonas y, por el contrario, pueden agudizar las tensiones sobre los civiles. Por ello, es vital fortalecer los tejidos sociales, instalar sistemas de alerta, asegurar la presen- cia de organismos como la Cruz Roja Internacional y establecer en estas franjas, prácticas de neutralidad activa. Esto significa un intenso trabajo con las comunidades de frontera que supere el abandono al que han estado sometidas.

Así mismo, es necesario reconocer que ante las nuevas lógicas del conflicto, con el surgimiento de los paramilitares y la inserción del narcotráfico como fuente de financiamiento, modificaron paulati- namente el accionar de la guerrilla. Con el cobro de impuestos a cultivadores de coca e intermediarios de pasta básica, las Farc fue- ron insertándose en el circuito de la producción, venta y comercia- lización de cocaína. (Vargas, 2000). Esto les permitiría el crecimien- to y fortalecimiento militar, así como cambios en su relacionamiento con las comunidades. Así mismo, ante la arremetida paramilitar, aumentaron la presión sobre la población civil,

En este sentido, es imperativo develar a la guerrilla y a los paramilitares como infractores del derecho internacional humanitario, responsa- bles de graves acciones en contra de la población civil. Esto sin duda contribuiría a disminuir el reclutamiento de jóvenes, la incorporación de redes y cualquier otra forma de apoyo que les otorgue un carácter alternativo.

3. Narcotráfico, dinero y armas

La inserción del narcotráfico en la vida colombiana, no sólo marcó la historia del país, sino que trazó nuevos rumbos en su conflicto. La existencia de inagotables recursos de financiación para los grupos armados, dinamizaría la guerra y sería la base para el estable- cimiento de las políticas de combate a este flagelo, como las fumigaciones.

La presencia de cultivos de uso ilícito en la Amazonia, sería también, el factor que explica- ría la expansión del conflicto hacia esta región. En el caso de Ecuador, los riesgos que se ciernen son el lavado de activos y el tráfico de precursores químicos. Su presencia en el país, y el posible establecimiento de cultivos, pueden llevarlo a un mayor involucramiento en la lucha global contra el narcotráfico. Además, de nefastos impactos como el estable- cimiento de actividades delictivas de traficantes de drogas y de insumos químicos. Mientras exista la demanda, el narcotráfico se mantendrá y con él, las redes de produc- ción, procesamiento, distribución y lavado. En este eslabón, los productores son quizás Comprender las dinámicas del

conflicto y sus nuevas lógicas, permitirán establecer acciones preventivas en la frontera. Esto significa considerar la

existencia de corredores estratégicos y los efectos de la disputa territorial sobre las poblaciones allí asentadas.

VIDA A LA VIDA EN LA FRONTERA

los que menos beneficios económicos obtienen. Entre tanto, otros sectores como la industria química y la de armamento, se nutren del conflicto, en este caso, el colombiano. En este sentido, mientras no haya apertura para la legalización de las drogas, es necesario que el país asuma el control al lavado y la prevención del establecimiento de cultivos, mediante el apoyo al sector agrario.

4. Silencio, desprotección y desamparo

Durante el desarrollo del proyecto, Aldhu observó el silencio como la constante frente a la situación de la frontera respecto a la presencia de grupos armados, tráficos e impactos sobre las comunidades. El temor a ser denunciados, señalados y a las represalias, hace que silencien las acciones que afectan a la población.

La frontera, con sus comercios y diversas rutas y relaciones, no ha estado ajena a la presencia de armados ilegales y de delincuencia común. Si bien, esto de alguna manera generó alternativas económicas, en la actualidad es imprescindible reconocer que existen factores intrínsecos que ponen en riesgo la estabilidad y tranquilidad de las poblaciones. Esto significa, no sólo reconocer las historias y los parentescos, sino las nuevas lógicas del conflicto y su expresión en la frontera. Ello permitirá asumir la neutralidad activa no sólo como un ejercicio político, sino cotidiano. Obviamente, nada de esto será posible mientras las medidas de seguridad excluyan la inversión social como eje fundamental de la protección de las comunidades locales.