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Optimality Conditions for Constrained Quadratic Problems

2.2 Quadratic Programming

2.2.2 Optimality Conditions for Constrained Quadratic Problems

Los fundamentos de política económica del patrón secundario exportador, los podemos encontrar sintetizados en el llamado “consenso de Washington”. Medidas que se comenzaron a implantar en México y en América Latina, con anterioridad a la publicación de John Williamson en 1989. De forma sintética, los elementos que componen el Consenso de Washington son:

1) Disciplina fiscal y nuevas prioridades en el gasto público. Se considera a la disciplina fiscal como la herramienta necesaria para la reducción del déficit presupuestal; al tiempo que se considera la mejor política para reducir la inflación, debido a que se considera al gasto fiscal como un exceso de liquidez en la economía que termina por provocar efectos inflacionarios. No sólo se reducen los gastos del gobierno sino que se redistribuye el mismo. Se eliminan los subsidios a los consumidores y se hace selectivo para los productores, también se reducen los gastos de infraestructura pública, salud, y educación, el menor gasto en estos rubros serán compensados por la inversión de privados.

2) Reforma fiscal. La reforma consiste básicamente en un incremento en la recaudación tributaria, por medio de la ampliación en la base de contribuyentes y aumento de impuestos al consumo, a la vez que se reduce marginalmente los pagos de impuestos a los ingresos, con la finalidad de que los contribuyentes al pagar menos impuesto al ingreso, tengan los recursos para invertir.

3) Liberalización financiera. Se insiste en la liberalización del tipo de interés, es decir; se busca eliminar toda injerencia del Banco Central para controlar la tasa de interés, por debajo de su tasa natural o de equilibrio. También se eliminan los controles selectivos de crédito y las regulaciones interbancarias. A la par se busca la libre entrada de inversión extranjera en el sistema financiero, con el fin de capitalizar a la banca y que ésta se encargue de seleccionar el otorgamiento del crédito.

4) Tipo de cambio. Se rechaza el uso de la devaluación como instrumento para volver competitivas las exportaciones nacionales. Se busca dejar flotar la moneda, o bien atarla a una canasta de monedas, e incluso adoptar una de las monedas clave (dólar) como unidad monetaria.

5) Inversión extranjera directa. Se busca fomentar la atracción de inversión extranjera, con la finalidad de recibir capital, avances científicos y tecnológicos de parte de los inversionistas extranjeros.

6) Privatización. La iniciativa privada es considerada como el medio más eficiente para canalizar los recursos escasos, por lo que, el Estado no debe intervenir en la economía y debe dejar que privados realicen tales actividades. Las privatizaciones de empresas paraestatales van de la mano

con el ajuste fiscal, ya que se considera un gasto excesivo y poco eficiente la participación del Estado en la economía por medio de sus empresas estatales.

7) Liberalización comercial. Al orientarse la economía hacia el exterior, se debe realizar la liberalización de la economía, es decir; la eliminación progresiva de aranceles y regulaciones a importaciones. Dejando a las exportaciones como fuente dinámica de la economía, junto con la movilidad de capitales para fomentar la entrada de capital extranjero.

2.1. Estabilidad de precios y salarios

La política de estabilidad de precios, fue importante para la reestructuración de la economía mexicana. Los altos niveles de inflación que se dieron en México durante la década de los ochenta les fueron funcionales a los capitalistas, ya que ello permitió la caída de los costos de mano de obra. El control de precios se logrará hasta la posterior caída de los salarios, por medio de políticas monetarias y fiscales restrictivas, los pactos entre el gobierno, el sector privado y los sindicatos corruptos, cuando se avala el congelamiento de los salarios reales por debajo del crecimiento de los precios y la nueva política salarial. Que consistía en que los incrementos del salario mínimo se realizaran siempre en relación inferior al crecimiento de la productividad. D

El control de la inflación (desde la década de los noventas al presente) se logró con la reducción de la actividad económica por medio de la demanda, como lo hicieron en los ochenta. La política fiscal contraccionista o de déficit presupuestal cero y el control de salarios, llevan a una menor actividad económica y con ello la demanda, asegurando que no haya presiones sobre precios. Pero ahora se utiliza una importante herramienta para el control inflacionario, que es la tasa de interés. El Banco Central fija una tasa de interés con el fin de reducir la inflación (y no para favorecer la expansión del crédito interno), lo logra mediante el tipo de cambio. Se logra estableciendo una política monetaria restrictiva: restringe la liquidez necesaria para la economía, por lo que mantiene una relativa alta tasa de interés (en función de la inflación y la tasa de interés de Estados Unidos). La alta tasa de interés interna provoca que se contraiga la inversión y con ello la demanda agregada, “lo que permite evitar presiones sobre precios y sobre el dinero, manteniendo bajo control la oferta monetaria y circunscribiéndola al nivel de reservas internacionales existentes, con lo cual se garantiza la estabilidad del tipo de cambio y la convertibilidad de la moneda” (Huerta 2006: 12).

158 0.00 20.00 40.00 60.00 80.00 100.00 120.00 140.00 1 98 0 1 98 1 1 98 2 1 98 3 1 98 4 1 98 5 1 98 6 1 98 7 1 98 8 1 98 9 1 99 0 1 99 1 1 99 2 1 99 3 1 99 4 1 99 5 1 99 6 1 99 7 1 99 8 1 99 9 2 00 0 2 00 1 2 00 2 2 00 3 2 00 4 2 00 5 2 00 6 2 00 7 2 00 8 2 00 9 2 01 0 2 01 1 2 01 2 2 01 3

Gráfica 1. Inflación anual (1980-2013) (Base 2010=100)

Fuente: elaborado con datos de Banco de México (2014).

La baja inflación es uno de los frutos (tal vez el único) más cacareados por los gobiernos neoliberales, pero en ese discurso falaz se encubre a los verdaderos ganadores y perdedores de dicha política. Por una parte el sector financiero, junto con las empresas de exportación, quienes han logrado acumular grandes fortunas y expansión de sus capitales. Por otro lado, los perdedores, toda la clase asalariada, ya que dicha política al reducir la actividad económica, por medio de la reducción del gasto fiscal, menores salarios y altas tasas de interés produce y reproduce un ciclo vicioso en la cual limita la inversión tanto privada como pública en el mercado interno, lo que ocasiona una menor demanda de mano de obra ampliando con ello el ejército industrial de reserva, un mayor desempleo favorece a que los trabajadores acepten mayores, más intensas y precarias jornadas laborales.

En este momento me gustaría hacer un breve comentario del desempleo en México. Cuando refiero a que existe un incremento en la tasa de desempleo la evidencia estadística que ofrece los bancos de información oficiales me contradiría, ya que en promedio el desempleo es menor al que se presentan a nivel internacional. Estos datos al tomarlos a primera vista, sin ningún tipo de examen o crítica han llevado a autores reconocidos como Gerardo Fuji a declarar: “Según patrones internacionales, el desempleo abierto en México no representa un problema serio, pues ha sido tradicionalmente muy reducido, por lo que, en los hechos, en el país existe pleno empleo”. En el cuadro 1.1 se muestra la evolución de la tasa de desempleo entre 1995 a 2008, en el cual se aprecia que en ningún año posterior a 1996 el desempleo abierto ha superado el 5 por ciento de la población económicamente activa” (Fuji 2011:

21). Considero que las estadísticas que ofrece el gobierno son totalmente descartables, al no aproximarse realmente al fenómeno. Muchos son los argumentos que pueden utilizarse en contra de estas estadísticas, pero por el momento dejemos una crítica, sencilla pero contundente hecha por Alejandro Islas y Willy Walter: ¿Cómo puede ser que un país con tasas de desempleo tan bajas crezca tan poco? En un nivel cercano al 3.5%, la tasa de desempleo México durante aproximadamente los últimos 20 años ha sido en promedio una de las más bajas entre los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), donde sólo Luxemburgo y la República de Corea presentan tasas menores. Sin embargo, la tasa media de crecimiento anual del PIB per cápita de México ha sido de 1.2%, muy inferior al 5.8% registrado en la República de Corea, un país con tasas de desempleo similares. Posteriormente en el ensayo citado los autores recalculan la tasa de desempleo de forma que pueda compararse, con los países de la OCDE. “En comparación con las tasas oficiales, la medida alternativa es casi 100% más alta, es decir, la tasa media de desempleo corresponde al 6.4%” (Islas y Walter 2012: 204). Finalizo este comentario dando otro dato hecho por el Centro de Análisis Multidisciplinario de Facultad de Economía de la UNAM, quienes calcularon la tasa de desempleo para el tercer trimestre del 2013 en 15% (CAM 2013), en contraste al 4.25% del INEGI.

Continuemos con nuestro análisis. Las altas tasas de interés no sólo inhiben las nuevas inversiones, también frenan la modernización de la planta productiva, lo que se refleja en crecimientos muy lentos de la productividad, con un promedio de 2% durante el periodo, frenando con ello el posible crecimiento del salario nominal, el cual es generalmente superado por el crecimiento de la inflación, a pesar que ésta sea baja. Este proceso nos da claridad porque durante todo el trayecto histórico del patrón neoliberal, los salarios han venido a la baja progresivamente hasta llegar a una alarmante pérdida del 80% de su poder de compra, con una caída del promedio anual del 2.52%. Aquí tenemos una importante conclusión, el modelo neoliberal prioriza la estabilidad macroeconómica, y cumple su objetivo a través de mecanismos totalmente perjudiciales a las remuneraciones de la clase trabajadora, en el mediano y largo plazo. Esta demostración tira los argumentos de los gobiernos y empresarios neoliberales, quienes ofrecen la mentirosa idea que la estabilidad macroeconómica sirve al pueblo porque protege el poder compra, pues tenemos que es al contrario, lo menoscaba y favorece la precarización del trabajo.