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Validation

4.2 Incremental Constraint Checking

4.2.3 Other Optimizations

Este capítulo se centra en definir las características más relevantes del medio natural, donde se realiza la obtención de la información espectral sobre la cual se efectúan todos los análisis del presente trabajo. Hay que incidir en el hecho de que se utiliza un lenguaje variable para referirse a una misma zona geográfica. Se puede hablar de medio natural, ecosistema, paisaje y últimamente de hábitat. Este último término se utiliza desde la entrada en vigor de la Directiva 92/43/CEE relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres que ha sido uno de los pilares de protección de la naturaleza (Bartolomé 2005).

C.3.1.1.El medio natural oceánico

Este medio ocupa una estrecha y alargada franja entre la costa norte de España y la cordillera Cantábrica y el macizo Galaico. Las precipitaciones abundan a lo largo del año, aunque, en verano, son sensiblemente inferiores al resto de las estaciones. Debido a que ocupa la zona meridional el clima oceánico europeo, las temperaturas anuales son algo más elevadas; así, los veranos son suaves, no existe un verdadero invierno y las heladas son poco frecuentes.

Los ríos son muy cortos y poseen cuencas de reducida extensión, ya que nacen en sitios próximos a la costa, y tienen un caudal importante a lo largo de todo el año debido a las abundantes precipitaciones. En verano, no obstante, el nivel de agua de estos ríos puede disminuir como consecuencia de la menor cantidad de lluvias.

Los bosques de árboles de hoja caduca son las formaciones vegetales más características del medio natural oceánico. Sin embargo, los bosques caducifolios, de robles y hayas, ocupan ahora unas extensiones reducidas. La razón fundamental es la tala constante de árboles para el aprovechamiento de la madera o para la ampliación de tierras dedicadas a la agricultura que está provocando la desaparición de muchos bosques autóctonos.

En las zonas donde el bosque caducifolio se ha degradado por talas abusivas aparecen extensiones de terreno con arbustos, hierbas y matorrales, constituyendo un nuevo tipo de vegetación: la landa.

C.3.1.2.El medio natural mediterráneo

Este medio ocupa una estrecha franja costera del este y sur de la península y también del archipiélago balear. Debido a que el mar Mediterráneo es incapaz de generar precipitaciones abundantes y permanentes, éstas disminuyen progresivamente de norte a sur de la península.

Los veranos son muy secos y cálidos, no existiendo verdadero invierno, aunque se pueden producir algunas heladas.

Los ríos del medio natural mediterráneo son cortos por la proximidad de las zonas montañosas a la costa; tienen poco caudal debido a las escasas precipitaciones y a las temperaturas elevadas. Por ello, durante el verano, muchos ríos relativamente importantes, llevan muy poca agua (estiaje).

Sin embargo, todos estos cursos de agua experimentan fuertes crecidas de su caudal cuando se producen precipitaciones abundantes, generalmente, en otoño. En esta estación pueden originarse también tormentas de carácter esporádico y entonces,

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cuando los cursos de agua no consiguen canalizar todo el caudal recogido, se desbordan, provocando graves inundaciones.

Por una parte, la acción humana y, por otra, la disminución de las precipitaciones y el aumento de la sequía hacen que la vegetación sea, cada vez, más pobre.

Los bosques mediterráneos están dominados por variedades de árboles de hoja perenne, pinos y encinas, que tienen una cierta importancia en la costa norte.

A medida que se avanza hacia el sur, los bosques son más escasos y menos densos; se degradan y los sustituyen progresivamente formaciones de matorrales llamadas garrigas y maquias, llegando, incluso, a parecer una vegetación natural, de carácter casi desértico, sobre todo en el sureste de la costa mediterránea.

C.3.1.3.El medio natural interior

Este medio se sitúa en la zona central de la península, alejado del océano o del mar y aislado de él por las unidades de relieve exteriores. En este medio, las precipitaciones son escasas, como consecuencia, precisamente, de ese alejamiento. Las temperaturas son elevadas en verano, ya que el aislamiento permite un aumento considerable del calor; éste, combinado con las escasas precipitaciones, origina unos veranos notablemente secos y calurosos.

Durante el invierno las temperaturas bajan sensiblemente, ya que la tierra pierde el poco calor que recibe del Sol por irradiación. Los ríos tienen un largo recorrido en el interior de la península y su caudal está muy determinado por el agua que le aportan sus afluentes, sobre todo los que nacen en las cordilleras más elevadas, donde las lluvias son más cuantiosas.

El medio natural interior de la península se caracteriza por la escasez de formaciones vegetales. El bosque de origen mediterráneo que existe en el interior de la península está localizado en sectores muy reducidos y en zonas poco aptas para el desarrollo de la agricultura o la ganadería.

El predominio de superficies llanas ha favorecido la tala masiva de árboles para el aprovechamiento agrario y la explotación de la madera.

Los bosques de encinas, típicos de este medio natural, se han degradado en su mayoría, dando paso a formaciones de matorrales poco densas que a duras penas cubren la superficie del suelo. Como es sabido, el papel del clima en la formación de los suelos es fundamental e imprescindible, para explicar no sólo su existencia sino también su variedad.

Básicamente, el calor y la humedad favorecen la descomposición de la roca y de los restos de materia orgánica, dando lugar a suelos profundos y ricos en minerales y humus, básicos para el desarrollo de la vegetación. Por el contrario, si las temperaturas son bajas o la humedad escasa, la descomposición de la roca y la materia orgánica se hace más lenta. Los suelos son mucho más delgados y pobres en materia orgánica, lo que dificulta el desarrollo de la vegetación.

En este medio, además, la acción del ser humano ha sido especialmente intensa lo que ha provocado la desaparición de una gran parte del suelo original, con lo que se ha iniciado una fase de degradación de la vegetación que está conduciendo a una desertización casi inevitable.

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