CHAPTER 4 PROGRESSIVELY DYNAMIC VIDEO LOOPING
4.3 Our loop definition
Cuando la persona forma parte de la empresa, puede espera incre- mentos anuales, bien sea en aplicación del convenio colectivo del sec- tor, incremento que más o menos toma como base el IPC interanual y cuyo propósito es mantener el poder adquisitivo del salario.
Aparte de este incremento, las empresas que practican evaluación del desempeño o técnicas similares, suelen revisar los salarios de toda la plantilla cada doce meses, o incluso cada seis meses, en vista a anti- cipar medidas tendentes a nivelar devengos salariales a final del año. En ocasiones los incrementos en función del desempeño los conce- de RR HH, aunque más frecuentemente cada jefe de línea suele dispo- ner de una cantidad que puede distribuir ad libitum entre los miembros de su equipo, proponiendo estos incrementos a RR HH.
Lo de ad libitum es quizás una expresión un poco excesiva. Ya que en la práctica la compañía suele definir rangos y bandas entre las que se pueden mover los salarios dentro de una categoría dada, incremen- tos porcentuales máximos admitidos, nivel de equidad interna deseado, presupuesto, etc.
Los empleados no suelen conocer estos datos a priori, con lo que en ocasiones los incrementos pueden parecer caprichosos o justificar aparentemente la sospecha de que el jefe solo sube el sueldo a sus amigos.
Cuando la persona responsable de distribuir los incrementos anuales llama al empleado para comunicarle cuál es sus aumento, poco hay que negociar ya. Sin embargo, si el jefe llama al colabora- dor para decirle: He pensado proponer un incremento para ti de XX%, entonces, de un modo indirecto, le está abriendo el camino a la nego- ciación.
Desde el punto de vista del empleado, si quiere negociar un incre- mento salarial extraordinario, lo más conveniente es anticiparse a la época de la revisión salarial y hablar ya con el jefe de las expectativas salariales que se tienen, respaldándolas con hechos comprobables110.
Como hechos comprobables nos referimos a logro de objetivos, tra- bajos extraordinarios o desempeños notables, no a acompañar la peti- ción con una fotocopia de la nómina del compañero. Eso el jefe ya lo
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En países mediterráneos, para gran sorpresa de los anglosajones, es bastante habi- tual que los empleados se cuenten lo que ganan, pero también es habitual que se cuenten algunas mentirijillas en el sentido de hinchar las propias prestaciones, con lo que se consi- gue un doble efecto: que se alegren los amigos y que se jo… roben los enemigos.
sabe y además no le va a gustar ese cotilleo o marujeo, especialmente si se trata de personas con ciertas responsabilidades directivas110
. En cualquier caso, nunca es conveniente argumentar lo que ganan otros, porque puede que haya una buena razón para ello, razón que el peticionario desconoce, y también se arriesga a escuchar alguna res- puesta que le deje hecho polvo. Por ejemplo: cuando trabajes como él, entonces ganarás como él. Después de una frase de ese tipo que afecta gravemente al autoaprecio, por propia dignidad la negociación está rota y además las relaciones se han deteriorado.
Por otra parte, el aducir buenos argumentos es muy útil, porque probablemente el jefe del peticionario, si quiere conceder lo que le piden, va a tener que defender la causa ante su propio jefe, de modo que esos argumentos probablemente los va a tener que utilizar, por lo que vale la pena que estos sean sólidos y de valor.
En ocasiones el problema está en que el jefe del peticionario no valora demasiado a este. En ese caso la tentación es saltarse al jefe y presentar la petición directamente al jefe del jefe o a Recursos Huma- nos. El problema es que, antes o después el jefe acabará enterándose del puenteo del que ha sido objeto, y no le va a hacer ninguna gracia. ¿Qué hacer, entonces, si se tiene la desgracia de ser ignorado o poco apreciado por el propio jefe? La única solución que se puede recomendar, con reservas, es que el peticionario intente cambiarse de departamento o de empresa, eso sí, negociando bien las condiciones de entrada, y sabiendo que se abre un mundo de oportunidades, pero también de incertidumbres.
Otro escenario distinto se produce cuando el empleado ha recibido una oferta de otra empresa y se lo comunica a su jefe, para ver si le igualan la oferta. Algunos piensan que este proceder es de agradecer, porque el peticionario le da una oportunidad a la empresa para la que trabaja, pero algunos lo ven muy negativamente, porque pone de manifiesto que la única cosa que compromete al peticionario con su tra- bajo es el dinero.
Desde el punto de vista de la empresa, la autora de este capítulo es partidaria de que no se iguale la oferta, pues propicia entrar en un círculo vicioso sin salida, porque, una vez que se ha igualado una ofer-
La negociación del despido
Lee Iacocca fue despedido por Ford Motor y Ronald Reagan por Warner Brothers. Joe Griffith.
Una introducción lírico-botánica
Paseando por un jardín madrileño uno de esos días otoñales en que los árboles empiezan a tapizar el suelo de hojas otrora verdes, obtuve una imagen visual de lo que es la función de empleo en una empresa.
Cuando los árboles de hoja caduca salen de su letargo invernal, la savia que se había detenido, comienza a ponerse en movimiento de nuevo. Como es sabido, el árbol precisa transformar la savia bru- ta en savia elaborada, y para esa complicada transformación por la que se van a sintetizar los azúcares y otros carbohidratos, son nece- sarios unos pequeños laboratorios químicos, las hojas verdes, que, absorbiendo la energía que les presta el Sol, van a realizar el milagro anual. En consecuencia, y para atender a esta necesidad imperiosa,
ta ¿por qué no vamos a hacer lo mismo con la segunda y con la tercera que nos presenten? ¿Y cómo sabremos que se tratan de ofertas de ver- dad y no de simples bluffs112
?
Desde el punto de vista del empleado, tampoco es una situación agradable, porque si de repente constata que le han venido pagando menos de lo que ahora están dispuestos a pagarle, inevitablemente se va a preguntar ¿Durante cuánto tiempo me han estado tomando el pelo?, ¿de verdad quiero seguir trabajando en un sitio así? Además, el peticionario ya ha conocido a la otra empresa, al que sería su jefe, y quizás a algún futuro compañero, es decir, que ya se ha involucrado emocionalmente. ¿Va a quedarse y perder esta oportunidad113
?
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Algunos empleados aportan la oferta por escrito de la otra empresa.
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Por otra parte, si se queda, es posible que pierda la confianza de sus jefes, porque siempres será el que intentó marcharse a otro sitio y le entró el cague, ¿cómo vamos a con-
las ramas antes desguarnecidas se cubren de tiernos brotes y de ver- des hojas. Durante los largos días del verano, las hojas trabajan de sol a sol, pero al llegar los primeros fríos la savia va enlenteciendo su marcha, las horas de sol van disminuyendo y el árbol ya no necesita tantas hojas, de modo que, de una manera gradual, ya a finales del verano el árbol va prescindiendo de las hojas superfluas. Esta pérdida es masiva durante la estación otoñal y al llegar el invierno las ramas aparecen completamente despojadas de su ornamento estival.
El que es despedido, en muchos casos, siente como si fuera arrojado de su propia familia
por sus propios hermanos.
El mismo mecanismo sirve para explicar la función de empleo en una organización de trabajo: añadir personal cuando hay trabajo y prescindir de él cuando no es necesario, y cuando su permanencia afectaría a la rentabilidad o incluso a la viabilidad de la propia empresa.
Dicho esto, que es irreprochable desde un punto de vista finan- ciero, desde el punto de vista humano y personal el despido es una, si no la primera, de las situaciones más desagradables con que tiene que enfrentarse todo ejecutivo, tanto para el que despide como para el que es despedido.
El que es despedido, en muchos casos, siente como si fuera arro- jado de su propia familia por sus propios hermanos114. El que despi-
de, cuando tiene que hacerlo a un colaborador al que conoce desde hace tiempo, con el que quizás comía a diario en el restaurancito de la esquina, que entraron a trabajar juntos en la empresa, o que quizás fue la persona que le enseñó a hacer su trabajo, se siente más que miserable.
114Por eso no me gusta que los jefes hablen de la empresa como de una familia. Prefie-
ro que hable como de un equipo. A la gente no se le expulsa de la familia, pero un jugador puede ser excluido de un equipo, aunque sea un buen elemento, cuando no se integra con el resto de miembros del mismo, o cuando su rendimiento pone en peligro los resultados glo- bales.
La entrevista de despido desde el punto de vista de la empresa La entrevista típica de separación (también llamada de desvincu- lación) se produce cuando en una empresa se va a prescindir de un empleado, al que se le va a ofrecer un servicio de outplacement, con el fin de ayudarlo a encontrar otro trabajo.