5 Results and Discussion – Drainage Layer
5.5 Nonlinear Storage Routing
5.5.3 Statistical Analysis
5.5.3.4 Parameter Value Averaging of a
sexual
Para reducir el riesgo de contraer el VIH, la hepatitis B, la sífilis y otras infecciones a través de agujas o sangre contaminada, los viajeros deben evitar los pinchazos (con fines no médicos, como piercing o tatuajes) y no compartir agujas. Si la inyección es necesaria, el viaje- ro debe asegurarse de que las agujas y las jeringuillas proceden de un paquete estéril o han sido correcta- mente esterilizadas con vapor o agua hirviendo durante 20 minutos. Los viajeros que necesitan inyectarse con frecuencia (diabéticos, etc.), deben llevar consigo agu- jas y jeringuillas estériles en suficiente cantidad para todo el viaje y una autorización del médico para su uso. También puede ser una vía de transmisión el instru- mental dental y quirúrgico no esterilizado, las agujas que se utilizan para tatuajes y acupuntura, los aparatos para perforar orejas y otros instrumentos de perfora- ción de la piel. En caso de que sea imprescindible una transfusión de sangre, el viajero debe exigir que ésta haya sido sometida a pruebas de despistaje de VIH, hepatitis B y sífilis.
Los viajes en avión permiten desplazarse en muy poco tiempo a grandes distancias. El término “jet lag” des- cribe una serie de síntomas físicos y psicológicos aso- ciados con el cruce rápido de múltiples husos horarios (meridianos). Los síntomas vienen determinados por el trastorno del ritmo circadiano y la alteración del ciclo de sueño y vigilia.
El ritmo circadiano no es de 24 horas exactas, de ma- nera que en condiciones normales y estables el reloj endógeno del individuo está siendo reajustado por es- tímulos del entorno diario. La exposición a la luz, sobre todo la luz brillante y los actos sociales, son importan- tes tanto en la regulación del ciclo como en el ajuste rápido por el cambio de la zona horaria.
No todos los viajeros presentan síntomas asociados al jet lag y si lo hacen, estos no tienen la misma intensi- dad, hay considerables variaciones individuales tanto en la intensidad como en el tiempo de recuperación, que puede llegar a ser de más de una semana. Los problemas pueden aumentar con la edad, si los husos horarios a cruzar son mayores de cinco y la dirección en que se realiza el vuelo es hacia el este. Un viaje hacia el oeste permite una mejor recuperación y se tolera mejor, dado que se alarga el día; en cambio los viajes hacia el este, en donde se acorta el día, se toleran peor ya que se reducen las horas de sueño.
La fatiga que se origina viene condicionada por la falta de sueño, debida a la imposibilidad de dormir en el nuevo periodo nocturno, son habituales los cambios de estado de ánimo, irritabilidad, falta de concentración, reducción del grado de alerta diurna, dificultad de me- moria, dolores de cabeza, astenia, así como manifes- taciones gastrointestinales (falta de apetito o cambio del horario del mismo, dispepsia e irregularidades in- testinales).
Los viajeros que tomen medicación siguiendo un hora- rio estricto (por ejemplo, insulina, píldora anticoncepti- va) deben consultar con su médico.
Medidas generales para reducir los efectos del jet lag:
• Los viajeros que viajen en avión y crucen varias zo- nas horarias, deben ser informados sobre la posi- ble aparición y las consecuencias del jet lag. • Descansar antes de la partida y tanto como sea po-
sible durante el vuelo, incluyendo breves períodos de sueño.
• Beber mucha agua y/o zumos antes y durante el vuelo. La cafeína aporta escasos beneficios si se utiliza para retrasar el sueño.
• Tomar comidas ligeras y limitar el consumo de alco- hol antes y durante el vuelo.
• Ajustarse a la zona horaria del destino tan rápido como sea posible (horas de comida, de sueño), pre- feriblemente empezando durante el vuelo.
• Después de llegar, visitar durante el día zonas abiertas para exponerse a la luz natural.
• Los fármacos para dormir de acción/eliminación corta pueden ayudar en un primer momento a ajus- tar las pautas de sueño después de la llegada; aun- que sólo deben tomarse siguiendo las recomenda- ciones médicas.
• Hay un medicamento (una hormona producida por nuestro cuerpo denominada melatonina) que podría servir para disminuir los efectos del jet lag. Como está en fase de estudio, no está aún disponible. • Intente adaptarse al nuevo ciclo horario: acomó-
dese al horario de comidas de su destino y no se acueste hasta que se haya puesto el sol intentando dormir las horas suficientes.
• Si se trata de un viaje corto, intente mantener el ciclo día/noche de su país de residencia. De este modo, evitará un “doble“ jet lag
La diarrea del viajero, también llamada “diarrea del tu- rista”, es el problema de salud más frecuente en todo tipo de estancia en medio tropical y subtropical. Alre- dedor del 40% de los viajeros experimenta una diarrea durante o poco después de su viaje al trópico. La ma- yoría de las veces la diarrea del viajero es un proble- ma autolimitado, pero un 30-40% de los viajeros debe guardar cama uno o dos días y modificar los planes del viaje. Un 1% debe ser ingresado en un hospital, y el 15% mantiene episodios diarreicos después del viaje. Los síntomas habituales de la diarrea del viajero son: deposiciones acuosas y/o aumento de la frecuencia de deposiciones, náuseas, distensión abdominal, cólicos, fiebre y malestar general. La diarrea suele durar entre 3 y 7 días. Las áreas de alto riesgo incluyen todos los países en desarrollo de África, Oriente Medio, Asia y Latinoamérica. El riesgo de infección está muy relacio- nado con el tipo de viaje y el consumo de alimentos. El riesgo es bajo en viajes organizados con estancias en hoteles y el riesgo es mayor en viajes más aventureros y cuando se consume alimentos procedentes de vende- dores ambulantes.
Prevención:
Existen una serie de medidas encaminadas a disminuir el riesgo de adquisición de una diarrea del viajero, es- tas medidas conciernen cuatro aspectos:
1. La bebida y comida.
• Mantener las medidas básicas de higiene perso- nal (lavarse las manos antes y después de las comidas o después del ir al servicio siempre evi- tando secarlas con toallas ya usadas).
• Evitar el consumo de leche o derivados lácteos sin garantías (helados callejeros, quesos fres- cos, repostería, etc.).
• Consumir agua o líquidos embotellados de pre- ferencia con burbujas o bien, desinfectar el agua destinada al consumo (ver purificación del agua). Rechazar agua embotellada que no tenga el pre- cinto intacto. Las bebidas que se sirven calientes como el té o café no tienen ningún riesgo. Evitar zumos de fruta de fabricación artesana.
• Evitar los cubitos de hielo que no hayan sido pre- parados con agua potable.
• Evitar los alimentos crudos o poco cocinados (pescado en adobo, mayonesa casera, salsas, etc.). Recordar la máxima de “cocínelo, pélelo o de lo contrario déjelo”. Evitar consumir alimentos preparados con varias horas de antelación. • Rechazar fruta ya pelada o con la piel o cáscara
en mal estado.