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Chapter 4: Path-checking Algorithms and Evaluation

5.2 Path-Checking Algorithm

En Oriente, la respiración se considera una ciencia. La China tiene el Qigong y la India su pranayama, pero el mundo occidental ni siquiera posee un término específico para designar el control de la

respiración. Por lo demás, los médicos occidentales tampoco comprenden cómo la energía atmosférica puede servir de «nutriente» esencial para la salud humana. Irónicamente, la ciencia occidental ha recopilado en los últimos tiempos una abundante información que tiende a confirmar claramente las antiguas ideas taoístas con respecto al aire, al aliento y a la energía, así como su decisiva importancia para la salud y la longevidad.

El elemento esencial del aire que transporta la carga vital de Qi no resulta ser el oxígeno, ni el nitrógeno, ni ningún otro elemento químico gaseoso, sino más bien los iones negativos, minúsculos y sumamente activos fragmentos moleculares que poseen una carga eléctrica negativa equivalente ala de un electrón. Por el contrario, los contaminantes como el polvo, el humo y los productos químicos tóxicos adoptan en el aire la forma de grandes iones polimoleculares de carga positiva. En el aire contaminado, los iones positivos atraen, capturan y neutralizan a los iones negativos, privando así al aire de su vitalidad. Respirar esta clase de aire equivale, en otro nivel, a alimentarse de «comida basura», llena de calorías muertas. En el aire campestre puro, la proporción de iones negativos y positivos viene a ser

aproximadamente de tres a uno; en la contaminada atmósfera de la ciudad, esta proporción se invierte espectacularmente, cifrándose aproximadamente en un ion negativo por cada quinientos iones positivos. La vitalidad de los iones negativos del aire también queda destruida por los sistemas de aire

acondicionado y calefacción central, y por los espacios cerrados. Hace mucho que se ha observado que el hecho de trabajar todo el día en un taller u oficina con aire acondicionado o calefacción suele dejar a las personas completamente agotadas, aunque no hagan más que estar sentadas tras un escritorio o de pie ante una cadena de montaje, en tanto que los campesinos que se pasan el mismo número de horas al aire libre, realizando un extenuante esfuerzo físico, no presentan este síndrome de completo ago- tamiento al terminar la jornada. Esto sucede porque no es el trabajo en sí lo que agota a los obreros y oficinistas, sino la ausencia de vitalidad en el aire que deben respirar todo el día. En Japón, donde se

tiene claro el concepto de Qi, la mayoría de los edificios de oficinas, fábricas y hoteles de lujo están actualmente provistos de generadores de iones negativos, para reponer los destruidos por la calefacción, el aire acondicionado y la contaminación. Tal vez éste sea uno de los secretos de la increíble

productividad de los japoneses.

En la naturaleza, el aire resulta naturalmente ionizado por la acción de la radiación electromagnética de onda corta procedente del sol y otros rayos cósmicos, que bombardean las moléculas de aire e imparten energía a los fragmentos. El movimiento y la evaporación de las grandes masas de agua también ionizan el aire que tienen encima. Un tercer sistema de ionización natural es el libre desplazamiento del viento sobre los grandes espacios abiertos. Así pues, el Qi atmosférico más potente se encuentra en las grandes altitudes, donde la radiación solar y cósmica es más intensa, los vientos son constantes y el agua se halla en forma de lagos y rápidas corrientes. Por eso se siente uno tan refrescado y vigorizado tras pasar un día en la montaña, aun después de una gran caminata.

Durante los años iniciales del programa espacial se observó a menudo que, a pesar de su robusta salud y su buena forma física, los astronautas quedaban profundamente agotados tras sólo unas pocas horas en el interior de la cápsula, tanto si se hallaban orbitando en el espacio como entrenándose en tierra. Los científicos tardaron varios años en dar con la respuesta a este problema, aunque la habrían obtenido de inmediato si se les hubiera ocurrido consultar a un adepto taoísta o un yogui de la India. Un informe de una empresa que fabrica generadores de iones negativos para el programa espacial, citado en el excelente libro de André van Lysebeth, Pranayama (Publicado por Ediciones Urano.), declara:

Al ser completamente metálica, la cápsula espacial se comporta como una perfecta jaula de Faraday en la que hasta el piloto mejor entrenado no tarda en mostrar signos de perturbaciones fisiológicas,

especialmente cansancio y agotamiento prematuro. Esto ha sido observado de forma igualmente fiable por los rusos, que lo reconocen abiertamente. Glenn y Carpenter se cansaron muy deprisa, y, en el caso del piloto espacial Titov, el cansancio, el agotamiento y los trastornos psicológicos fueron tan marcados que quedó completamente mareado al cabo de sólo seis órbitas.

Cuando en el interior de las cápsulas se creó una atmósfera artificial cargada con abundantes iones negativos, gracias a los citados generadores, los síntomas descritos desaparecieron por completo, per- mitiendo así que los astronautas permanecieran en el espacio durante días, semanas e incluso meses seguidos. Dado que la electricidad es una forma universal de «energía autoexistente» que no depende de la vida, los beneficios fisiológicos de los campos eléctricos artificialmente inducidos son exactamente los mismos que en los campos naturales.

Lo que hace moverse al Qi es la polaridad del Yin y del Yang. En la ciencia occidental, esta polaridad se denomina «gradiente de potencial», es decir, la diferencia potencial de voltaje entre dos puntos de- terminados. En aire puro, el gradiente de potencial asciende a varios centenares de voltios por metro, mientras que en el aire contaminado y en los espacios cerrados es virtualmente nulo. Así pues, el gradiente de potencial determina la «fuerza» de un campo eléctrico, y la fuerza del campo eléctrico determina el grado de actividad de los iones negativos que hay en su interior y la intensidad de su flujo entre dos puntos. El ya citado informe prosigue:

Se ha determinado con plena certeza que existe un campo eléctrico entre la tierra y la atmósfera. Este campo eléctrico natural es normalmente positivo [Yang] en relación con la tierra [Yin], y su fuerza suele ser del orden de varios centenares de voltios por metro.

El gradiente de potencial es mayor, por lo tanto, en lugares como las montañas, las playas, los parques y otros espacios abiertos, donde los iones negativos fluyen libremente desde el polo Yang positivo de la atmósfera al polo Yin negativo de la tierra. Todos los organismos vivos situados entre ambos polos actúan como conductores de esta energía. Por ejemplo, en un poderoso campo eléctrico donde el gradiente de potencial es de varios centenares de voltios por metro, una persona de dos metros de estatura estaría sometida a un gradiente de 400-500 voltios entre la cabeza y los pies, lo cual favorece considerablemente la libre circulación de la energía vital. El mismo informe concluye:

La corriente eléctrica causada por la presencia de un campo eléctrico recorre todas las células y órganos y todo el sistema nervioso, estimulando asimismo el metabolismo y todas las funciones fisiológicas de los organismos vivos...

Si el campo es demasiado débil, se manifiestan cansancio, indolencia y falta de vitalidad. Ésta es la causa principal de la fatiga y el entumecimiento que se sienten en automóviles, aviones, tanques, submarinos y trenes, y ahora en las cápsulas espaciales.

Actualmente existen a la venta generadores de iones negativos para automóviles, que reducen considerablemente el riesgo del «cansancio de carretera» durante los largos recorridos. Si las líneas aéreas procedieran a instalarlos en sus aparatos, sin duda el problema de la fatiga por «diferencia de horarios» también quedaría muy reducido.

Aunque viva usted en un clima saludable, con un poderoso campo eléctrico natural, igualmente puede verse privado de sus beneficios si calza zapatos de goma, se viste con fibras sintéticas y vive en un re- cinto cerrado entre muebles de plástico, pues todo esto aísla el cuerpo de la electricidad atmosférica tan completamente como su revestimiento de goma aísla los cables eléctricos. Para hacerse una idea de la auténtica vitalidad, pruebe a caminar descalzo, sin sombrero y ligeramente vestido con prendas de algodón por un campo o jardín abierto cuando la hierba aún conserve el rocío de la mañana, respirando al mismo tiempo rítmica y profundamente. Como nuestros cuerpos sirven de conductores para el Qi atmosférico que desciende continuamente desde lo alto, debemos descargar el exceso de energía hacia la tierra a través de nuestros pies. La hierba húmeda de rocío actúa como un poderoso polo magnético cuando se camina descalzo sobre ella, absorbiendo la energía del cielo a través del cuerpo. Por eso es preferible practicar Qigong al aire libre, a ser posible descalzos y vestidos con ligeras prendas de alguna tela natural.

Los tejidos que asimilan la energía iónica negativa del Qi del aire durante la respiración son los que revisten los senos y cavidades nasales, siendo éste el motivo de que, en los ejercicios respiratorios, la inhalación deba hacerse siempre por la nariz. Aunque la piel y los pulmones también absorben pequeñas cantidades de Qi, cuando se trata de detectar y extraer la energía biónica del aire, «la nariz es la reina». Por ejemplo, la nariz es lo bastante sensible como para captar los efluvios de una rosa desde el extremo opuesto del jardín y distinguirlos del aroma de un clavel. Eso es porque el aroma es Qi y posee propie- dades bioactivas cuando se aspira a través de las sensibles terminaciones olfativas de la nariz.

La energía bioactiva de los olores y la capacidad de la nariz para absorberla y utilizarla terapéuticamente quedan puestas de relieve por la eficacia de la aromaterapia, que en Oriente se viene practicando desde hace milenios para la curación de enfermedades. Los médicos árabes de la Edad Media comprobaron las notables propiedades de los aromas cuando observaron que los perfumistas y fabricantes de incienso rara vez sufrían los estragos del cólera que regularmente asolaba las regiones del Cercano Oriente. La aromaterapia utiliza los aceites esenciales de ciertas plantas aromáticas para curar dolencias

específicas, presentando los aromas en forma volátil a los nervios olfativos de la nariz, que están directamente conectados con el cerebro y con los meridianos de energía. Estos aceites esenciales son segregados por glándulas especiales que las plantas poseen en su raíces, tallos, hojas y flores. Los botánicos comparan tales secreciones con las hormonas que segregan los animales.

El Clásico del Emperador Amarillo declara: «la esencia se transforma en energía». En otras palabras, cuando los aceites esenciales de una planta aromática se evaporan en el aire, liberan su energía en forma de fragancia, y esta energía es absorbida por los nervios olfativos cuando una vaharada de aroma llega a la nariz. La aromaterapia funciona únicamente con aromas derivados de fuentes naturales vivas, tales como flores, semillas y raíces. Los aromas sintéticos poseen «olor», pero no energía, y cualquier nariz sensible puede percibir claramente la diferencia. En 1960, la revista médica francesa L'Hôpital publicó un artículo del Dr. J. Valent sobre aromaterapia, que explicaba este mecanismo de la siguiente manera:

Transportado por el torrente circulatorio, el aroma ionizado de las plantas impregna todos los rincones del cuerpo, revitaliza poderosamente las células polarizadas y descargadas, corrige las deficiencias electrónicas al recargar las baterías biomagnéticas y dispersa los residuos celulares al disolver las sustancias viscosas y enfermas de los líquidos corporales. También oxida los residuos metabólicos tóxicos, refuerza el equilibrio energético, libera el mecanismo de la oxidación orgánica y la

autorregulación y llega a los pulmones y riñones, por donde es eliminado o exhalado sin dejar restos. Ésta es una forma rebuscada de decir que los aromas naturales llevan una potente carga concentrada de energía bioeléctrica activa que entra en el cuerpo por las mucosas de la nariz y rápidamente ejerce marcados efectos terapéuticos en todas las células y tejidos. Un ejemplo obvio lo vemos en el hecho de oler sales: basta una vaharada de este poderoso agente aromático para revivir al instante a las personas desmayadas, sacudiendo su cerebro con una fuerte descarga de bioenergía absorbida directamente por la nariz.

Así empezamos a comprender la importancia de la nariz para una correcta respiración y para el equilibrio energético, y la importancia del aire como fuente de la bioenergía vital. Veamos ahora más de

cerca el maravilloso pero mal comprendido aparato nasal. Los rinólogos (especialistas de la nariz) enumerán hasta 30 funciones vitales diferentes en la nariz, tales como humedecer y calentar el aire absorbido filtrar el polvo, modular el paso de aire, percibir los olores y muchas otras. El esfuerzo de respirar por la nariz es aproximadamente un 150 por ciento superior al de hacerlo por la boca, con que resulta evidente que la Madre Naturaleza tenía pensada alguna razón concreta cuando diseñó ese aparato, pues de otro modo no habría permitido tal derroche de energía.

En el interior de la nariz hay tres grandes protuberancias, con convoluciones como las de una concha marina, que agitan y desvían las corrientes de aire que entran para volverlas «turbulentas», con lo que cubren una superficie interior mucho mayor. Estas protuberancias, llamadas «turbinados», también humedecen y calientan el aire para que no afecte negativamente a los sensibles pulmones con su frialdad y sequedad. Ésta es la razón de que los naturales de los fríos países nórdicos y las secas regiones desiertas suelan tener una nariz prominente y alargada, con estrechos agujeros: el aire frío y/o seco de su medio ambiente entra en la nariz más lentamente y debe recorrer una mayor distancia sobre los cálidos y húmedos turbinados antes de llegar a los pulmones. En cambio, los naturales de regiones calurosas y húmedas tienden a poseer una nariz corta y aplastada, con amplios agujeros, porque el aire que respiran ya es de por sí húmedo y caliente. En los climas fríos y/o secos, los adeptos deben exhalar siempre por la nariz a fin de reponer el calor y la humedad extraídos de los turbinados durante la

inhalación con el calor y la humedad procedentes de los pulmones. En los climas calurosos y húmedos, exhalar por la boca no sólo resulta permisible, sino a veces incluso preferible, como método idóneo para expulsar el exceso de calor del cuerpo.

Toda la cavidad nasal está recubierta de membranas mucosas que retienen el polvo, las partículas y los microbios del aire, y los eliminan por la nariz junto con el aire gastado o por la garganta, enviándolos hacia el estómago con las mucosidades. Cuando la nariz está sana, esta capa de mucosidades se mantiene en constante movimiento gracias a unos finos cepillos denominados «cilios», que barren las mucosidades sucias hacia la garganta para que sean digeridas y eliminadas en el estómago. Cuando la capa de mocos se vuelve demasiado seca, se forma el característico «tapón» de una nariz obstruida, y a los cilios les resulta imposible barrer las mucosidades. Esto provoca una acumulación de residuos tóxicos en los conductos nasales, lo cual, a su vez, hace que el aparato respiratorio se vuelva vulnerable a los resfriados y a la gripe. Cuando los mocos son excesivamente líquidos, la consecuencia es el «goteo posnasal».

La capacidad de las membranas nasales para absorber Qi y resistir las infecciones viene determinada por la calidad y la cantidad de las

mucosidades, que a su vez depende mucho de la dieta y la eliminación. Una dieta desequilibrada, abundante en productos formadores de mucosidades -como las féculas, los azúcares y los productos lácteos pasteurizados-, hace que las mucosidades nasales se vuelvan densas y espesas. Cuando las funciones excretoras se ven entorpecidas por el estreñimiento, la respiración superficial, la retención de líquidos, el uso de antitranspirantes, etc., las mucosidades se enfrentan al esfuerzo adicional de tener que excretar unas toxinas que normalmente tendrían que haber sido eliminadas por otra parte, con lo que se produce la descarga catártica de mucosidades que caracteriza a los resfriados de cabeza y de pecho y a las bronquitis.

Otro detalle interesante: aparte de los órganos sexuales y los pechos, la nariz es el único órgano del cuerpo que contiene tejido eréctil. Numerosos médicos están familiarizados con el fenómeno conocido como «nariz de luna de miel», en que la excesiva estimulación de los órganos sexuales experimentada por los recién casados provoca una inflamación por simpatía del tejido eréctil de los conductos nasales. En la nariz, el tejido eréctil controla el tamaño, la forma y la orientación de los conductos para el paso del aire, con lo que regula el flujo de éste a través de dichos conductos. Es el tejido eréctil el que

automáticamente reparte el paso del aire entre el agujero derecho y el izquierdo al bloquear

alternativamente uno u otro conducto. Este fenómeno natural ha sido recientemente descubierto por los científicos occidentales, que hablan de un «ritmo infradiano», pero los taoístas ya lo conocían hace milenios. La obstrucción alternativa de los conductos nasales se produce naturalmente cada dos horas a lo largo de todo el día, y está estrechamente relacionada con el mecanismo de las funciones de ambos hemisferios cerebrales. Cuando el aire penetra por el agujero derecho, el cuerpo está preparado para la acción. Cuando penetra por el agujero izquierdo, el cuerpo está preparado para las funciones mentales físicamente pasivas. En el lenguaje taoísta, el agujero izquierdo se identifica con el Yin, el derecho con el Yang, y cada uno de ellos se asocia con uno de los dos importantes meridianos de energía que circulan por cada lado de la columna vertebral. Si los dos agujeros no están despejados y en condiciones de

funcionar correctamente, la respiración se vuelve desequilibrada, la asimilación del Qi resulta afectada y el equilibrio de las energías Yin y Yang en todo el organismo se ve perturbado.

Es importante ser consciente de esta alternancia natural entre el agujero derecho y el izquierdo, porque a veces uno de los lados se obstruye, y entonces es necesario tomar medidas para abrirlo de nuevo y restablecer el equilibrio de la respiración. Si se permite que el paso del aire se produzca exclusivamente por un solo agujero durante seis o siete horas, debido a la obstrucción o la inflamación del otro, es frecuente que se instaure alguna clase de enfermedad, y están garantizadas la letárgia y la depresión. La forma más sencilla de abrir un conducto nasal obstruido consiste en tenderse sobre el costado despejado y respirar profundamente por la nariz. Esto tiende a abrir el conducto superior obstruido y a cerrar el situado debajo. Respirar alternativamente por ambos agujeros es otra buena manera de despejar los conductos obstruidos y equilibrar la respiración entre ambos lados, lo que también se consigue con la respiración «en fuelle». Asimismo, se puede utilizar la acupresión para desatascar los conductos nasales, presionando fuertemente con los pulgares sobre los puntos fenq chir («estanque del viento») situados en la nuca. Estos puntos se hallan situados en el lugar en que la base del cráneo se une con las vértebras

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