Chapter 4: Path-checking Algorithms and Evaluation
4.1 Algorithms
4.1.3 Proof of Correctness
Eche un vistazo a la naturaleza y comprobará que todos los animales se acuclillan para defecar. Incluso nuestros más cercanos antepasados, los primates, se ponen en cuclillas con las rodillas contra el pecho para «hacer sus necesidades». Lo que tal vez le pase por alto, no obstante, es el hecho de que esta forma natural se utiliza en Asia, África y el Cercano Oriente (figura 2.4).
Figura 2.4
Postura en cuclillas para una correcta defecación. Esta postura puede adoptarse en cualquier clase de retrete.
Tan sólo en el Occidente industrializado, donde se inventó el moderno retrete, la gente acostumbra a «sentarse» para defecar al igual que lo hace para comer. No es de extrañar que todo el mundo occidental sufra de estreñimiento crónico, hemorroides y otros problemas debidos al hecho de evacuar los intestinos en posición sentada. Si bien los retretes modernos pueden ahorrar a sus piernas el esfuerzo necesario para ponerse correctamente en cuclillas, para sus intestinos equivalen a un
instrumento de tortura, y los problemas que causan en absoluto compensan la comodidad que proporcionan.
Al sentarse en el retrete, el extremo inferior del colon descendente queda doblado, cosa que exige un importante esfuerzo muscular para evacuar los intestinos. La intensidad de este esfuerzo puede hacer estallar u obstruir los minúsculos capilares que alimentan el esfínter anal, dando lugar a las consiguientes hemorragias. Al acuclillarse, el colon se alinea naturalmente con el recto y el ano, que se abre por
completo y sin esfuerzo alguno. De esta manera, la evacuación se produce de una forma natural, no forzada. Puesto en cuclillas, podrá evacuar muchas más heces de una vez de las que jamás podría evacuar «en una sentada». Además, debido a la plena apertura de las nalgas, la posición acuclillada resulta también mucho más limpia que la sentada, cosa que le permitirá ahorrar dinero en papel higiénico.
Para acuclillarse en un retrete occidental basta con alzar la tapa de asiento y ponerse de pie en el borde de la taza, para entonces acuclillarse lentamente hasta que las rodillas hagan presión sobre el pecho. Si
va descalzo, acuclíllese sobre la tapa de asiento en vez de hacerlo sobre el borde. Cualquier lavabo, toallero o anaquel que quede a mano le servirá para apoyar el brazo y mantener más fácilmente el equilibrio. Si tiene la espalda y las rodillas demasiado débiles para sostener su peso en cuclillas, puede construir un armazón de madera en torno a la taza del retrete que le sirva de apoyo para los brazos. En esta postura, los movimientos intestinales son tan rápidos, eficientes y carentes de esfuerzo que una vez se acostumbre a hacerlo de esta manera ya no volverá a torturar sus intestinos en la postura sentada. Las siguientes sugerencias prácticas le permitirán beneficiarse aún más plenamente de la posición en cuclillas. Si padece usted de gases o estreñimiento crónicos, conserve una bola de acero o una piedra lisa y redonda junto a su cama. Al despertar por la mañana, antes de levantarse, haga rodar este peso sobre su abdomen en la dirección del flujo colónico, es decir, desde la parte inferior derecha hacia la caja torácica, luego sobre el colon transversal y finalmente de nuevo hacia abajo, por la izquierda, en
dirección al recto. Se trata de un método excelente para expulsar las bolsas de gases, desprender las heces incrustadas y estimular el movimiento de los músculos intestinales antes de su primera visita al retrete.
Otra buena manera de aliviar el estreñimiento crónico consiste en utilizar las puntas de los dedos para dar un masaje suave en la zona blanda situada entre el ano y el extremo de la columna vertebral (el cóccix). Este masaje estimula directamente el colon e induce a los intestinos perezosos a evacuar más minuciosamente. Además, puede practicar el ejercicio del esfínter anal que se explica en los capítulos 4 y 7 mediante la contracción y relajación rítmicas del esfínter varias veces al día. Esto induce a las
glándulas del ano a segregar un lubricante natural, que facilita considerablemente el movimiento de las heces secas. Este ejercicio también hace circular la sangre estancada en el esfínter anal, lo que previene la formación de hemorroides.
Finalmente, cada vez que, a pesar de todas las medidas indicadas, sienta la necesidad de un laxante, comience con alimentos laxantes, y sólo como último recurso pruebe un laxante de hierbas suave junto con una dosis de solución de semillas de psyllium pulverizadas. No use nunca laxantes comerciales, pues rápidamente crean una dependencia de la estimulación artificial de los intestinos, que sólo consigue convertir el estreñimiento en un problema crónico.
Si sigue usted estas sencillas indicaciones, junto con una alimentación correcta, nunca más volverá a sufrir estreñimiento ni ninguno de los trastornos debidos a la toxemia que provoca. Un colon limpio y sin obstrucciones es uno de los más importantes requisitos previos en el camino hacia la salud y la larga vida. Tal y como expuso el alquimista y escritor taoísta Ko Hung:
Quienes aspiren a la longevidad deben mantener limpio su intestino; quienes deseen retrasar la muerte
deben mantener su intestino libre de obstrucciones.
CAPÍTULO 3 La respiración
Se puede vivir dos meses sin comida y dos semanas sin agua, pero sólo se puede vivir unos minutos sin aire.
[Maestro Hung Yi-hsiang]
Según los taoístas, la nutrición obtenida del aire por medio de la respiración es aún más importante para la salud y la longevidad que la obtenida de los alimentos y la bebida por medio de la digestión. Así como la dieta afecta al equilibrio bioquímico del cuerpo, la respiración afecta a su equilibrio bioeléctrico. Básicamente existen dos tipos funcionales de respiración: la limpiadora y la energizante. La respiración limpiadora desintoxica el cuerpo y se centra en la espiración. La respiración energizante recoge y acu- mula energía vital, y se concentra más en la inspiración. Aunque hoy en día la gente no suele prestar mucha atención a cómo respira, todo el mundo practica espontáneamente estas dos clases de
respiración a lo largo del día, siempre que las toxinas de la sangre alcanzan un nivel crítico o la energía comienza a menguar. Así, el suspiro es un ejemplo de respiración limpiadora espontánea, pues consta
de una inspiración rápida seguida de una espiración larga y forzada. El bostezo, en cambio, es un ejemplo de respiración energizante espontánea: una inhalación larga, lenta y profunda, brevemente retenida en los pulmones y seguida de una exhalación relativamente corta.
El Qigong (también escrito chi-kung), que significa al mismo tiempo «ejercicio respiratorio» y «control de la energía», ha sido una rama reconocida de la medicina china desde hace más de 2.000 años. Recor- demos que la palabra china Qi (o chi) significa «aliento» y «energía», además de «aire». Una de las primeras referencias a esta forma de terapia médica aparece en una inscripción encontrada en 12 tabletas de jade fechadas a mediados del siglo VI a. de C.:
Al respirar, hay que proceder de la siguiente manera: retener el aliento abajo y dejar que se acopie. Cuando se haya acopiado, se expandirá. Cuando se expande, se hunde hacia abajo. Cuando se hunde hacia abajo, se acalla. Cuando se haya acallado, se solidificará. Cuando se solidifica, empieza a crecer. A medida que crece, es atraído hacia adentro y hacia arriba, y llega hasta la coronilla. Por arriba, empuja hacia la bóveda del cráneo. Por debajo, empuja hacia abajo.
Quien siga este método tendrá una larga vida. Quien vaya contra él, morirá prematuramente.
Al igual que todos los regímenes taoístas para la salud, la respiración se basa en el equilibrio Yin/Yang y la armonía de los Tres Tesoros. Del mismo modo en que una dieta correcta refuerza las reservas de esencia nutricional del cuerpo, la respiración correcta refuerza el suministro de energía vital. Puesto que aliento y energía forman un puente entre cuerpo y mente, la respiración puede ser controlada tanto física como mentalmente, y es la única función vital que escapa a la división entre el control voluntario y el involuntario. Si no se le presta atención, la respiración se produce de forma tan espontánea y natural como el latir del corazón; cuando es controlada por la mente, la respiración se vuelve tan voluntaria como el andar y puede utilizarse para regular todas las demás funciones vitales, tales como el pulso cardíaco, la presión de la sangre, el metabolismo digestivo, la eyaculación, la secreción de hormonas y demás. Debido a su posición de bisagra entre el cuerpo y la mente, la respiración constituye el elemento más importante de por sí en todos los regímenes taoístas para la salud y la larga vida.
Las escuelas taoístas de la alquimia interior, que florecieron durante los primeros siglos de nuestra era, consideraban el aire como la «esencia» última de la naturaleza. Su objetivo era purificar el cuerpo y la mente hasta el extremo de que podían alimentarse exclusivamente de aire y agua, dieta que denominaban «cenar con viento y sorber rocío». El Qi, la energía vital contenida en el aire, estaba considerado como un «nutriente». Esta antigua idea taoísta halló un extraño eco occidental en la doctrina llamada Breatharian (que podríamos traducir libremente como «Respiranianos»), propagada en los años 30 por una Sociedad de la Ciencia Natural con sede en Maitland, Florida (EE.UU.). El 3 de mayo de 1936, presentaron a la prensa a una mujer que, según aseguraban, tenía 68 años de edad y no había consumido ningún alimento sólido en 56 años. Según los informes de prensa, mostraba todo el aspecto y el comportamiento de una niña inocente.
Aunque sólo los más avanzados adeptos pueden llegar a lograr el objetivo de sustentarse únicamente con el viento y el agua, todas la personas, incluso las más corrientes, pueden cultivar el control respi- ratorio como eficaz método para mejorar la salud y prolongar la vida. El acto de respirar no sólo extrae Qi del aire, sino que también impulsa y distribuye el Qi por todo el cuerpo, a través de la invisible red de canales de energía denominados «meridianos». Los meridianos transportan la energía vital por todo el cuerpo, y, cuando se obstruyen, se presenta un estado denominado de «estancamiento de la energía». Este bloqueo de la energía es causa de una insuficiente circulación de la sangre, lo que a su vez provoca trastornos tan frecuentes como letárgia, fatiga crónica, irritabilidad, dolores de cabeza, mala digestión, debilitamiento de la libido y demás. Puesto que «la energía gobierna la esencia», la mala circulación de la sangre y todos los trastornos que conlleva habitualmente pueden ser curados mediante una correcta respiración.
A lo largo del Canal de Función, que discurre desde la lengua por la parte delantera del cuerpo hasta los genitales, se hallan tres centros de energía vital denominados respectivamente dantian («campo del elixir») superior, medio e inferior. El punto superior se encuentra situado directamente entre los ojos y por detrás de ellos, y se asocia con las glándulas pituitaria y pineal; el punto central está situado en el plexo solar y se asocia con el corazón; el inferior queda unos cuatro o cinco centímetros por debajo del
sexuales. El centro inferior, que actúa como una especie de imán para acumular energía, se llama Qihai, literalmente «mar de energía», y es el punto en que se concentra la mente durante los ejercicios
respiratorios.
Los adeptos taoístas conceden una extraordinaria importancia al ombligo. El médico Chang Chin-chiou, de la dinastía Ching, describió el papel del ombligo en su comentario sobre el Clásico de medicina interna del Emperador Amarillo:
El hombre nace conectado por el ombligo a un cordón umbilical, y el ombligo está conectado al Campo del Elixir inferior, que es el Mar de la Energía. Así, el ombligo constituye el Portal de la Vida. El feto recibe la vida por la abertura de este Portal, y el niño ingresa en este mundo cuando se cierra. Por consiguiente, en su condición de manantial de energía viva, esta región es la fuente del bienestar del hombre y de su malestar, de su fuerza y de su debilidad. Cuando la energía aquí es fuerte, todo el organismo es fuerte. Cuando es débil, todo el organismo se debilita.
El ombligo es donde se encuentran el Fuego y el Agua, donde residen el Yin y el Yang. Es el mar de la esencia y la energía, la puerta de la vida y la muerte.
Los taoístas descubrieron el papel vital que desempeña el bajo abdomen en la respiración limitándose a observar la naturaleza, sobre todo a los bebés y animales recién nacidos. Observe cómo respira un perro o un gato cuando está descansando y comprobará que su abdomen -no su tórax- se expande y se contrae rítmicamente. Cuanto más tiempo permanecen en reposo, más lentas y profundas se vuelven estas contracciones abdominales.
En la tradición china, la terapia respiratoria es medicina ortodoxa. Además de asimilar y hacer circular la energía vital, la respiración profunda da un masaje a los órganos y glándulas internos, limpia los tejidos de toxinas, depura la corriente sanguínea, estimula las secreciones de hormonas y mejora notablemente la resistencia y la inmunidad. Nuestro viejo maestro de siglos ha, el doctor Sun Ssu-mo, escribió acerca de la respiración terapéutica en sus Recetas preciosas:
Cuando se practica la respiración correcta, la miríada de enfermedades no se presentan. Cuando la respiración está deprimida o forzada, surgen toda clase de afecciones. Quienes desean cultivar su vida deben primero aprender los métodos correctos para controlar el aliento y equilibrar la energía. Estos métodos de respiración pueden curar todas las enfermedades, grandes y pequeñas.