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Perspective on junior doctors’ clinical learning

6 Experienced Physicians’

6.1 Method

6.2.2 Perspective on junior doctors’ clinical learning

Denominado también, Nuevo institucionalismo, tiene su origen en dos fuentes esenciales. La primera corresponde a los aportes de los autores clásicos, Marx, Durkheim y Weber. La segunda, se ubica en el “viejo institucionalismo” de Selznick, (1996), y en el análisis funcionalista de Parsons, (1976). Mientras Selznick se basa en el papel de la cultura, los valores y los símbolos en la conformación de la realidad organizacional, Parsons enfatiza en qué las estructuras normativas existen independientes de los actores. Aplica su premisa cultural-institucional, examinando la relación entre una organización y su entorno, y las formas como el sistema de valores se legitima por sus conexiones con los patrones institucionales (Scott, 2008).

Según Buendía (2011), el inicio del nuevo institucionalismo en los estudios organizacionales, específicamente en el campo educativo, puede ubicarse en el año 1977 con la publicación The Effects of Education as an Institution, de J. Meyer, e Institutionalized Organizations: Formal structure as myth and ceremony (Meyer & Rowan, 1978).

Esta corriente destaca en primer lugar, la importancia de las instituciones partiendo de que constituyen la base de la sociedad; en segundo lugar, busca combinar las teorías económicas con las de las instituciones para examinar las interacciones sistémicas entre ambas; y en

tercera instancia, pretende romper y trascender los límites más estrechos de los modelos tradicionales (Ayala, 2000).

Según Herrera (2005), al Neo-institucionalismo se le puede visualizar como un enfoque flexible, útil en el estudio de las IES, del cambio institucional, y en las diversas dinámicas que influyen en las instituciones y en los individuos.

Ibarra (2008), establece que el interés por estudiar las instituciones es consecuencia de los diversos cambios y transformaciones experimentados en el seno de la sociedad, sobre todo, en el funcionamiento del Estado, el cual es cada vez más complejo y diferenciado. Esto se debe, a que las instituciones integran, desintegran, promueven y restringen las conductas, reglas y tradiciones, con los que los individuos se conducen en su vida cotidiana.

DiMaggio & Powell (1999) estipulan que hay tantos nuevos institucionalismos como disciplinas de las ciencias sociales, sin embargo, se distinguen al menos tres vertientes: la económica, la política y la sociológica, que se encuentran relacionadas con el análisis organizacional53 (Williamson, 1994; March & Olsen, 1989-1997; North, 1990,1993).

De acuerdo con DiMaggio & Powell (1983); Meyer & Rowan, (1977), en la propuesta sociológica, se destacan la legitimidad, la inmersión de los campos organizativos, la importancia de las rutinas y los esquemas interpretativos. Es en esta propuesta donde se ha centrado el estudio de la educación, la escuela y la universidad.

3.1.4.1 El Neo-institucionalismo en la educación superior

En el análisis del campo de la educación, desde el nuevo institucionalismo, según lo expone Buendía (2011), resultan claves dos supuestos:

El primero, cuando la educación representa una institución bastante compleja que da lugar a prácticas contingentes. Lo anterior indica, que la educación puede asumir diferentes formas dependiendo del trabajo grupal de los diferentes actores del sistema institucional, como son las actividades del estudiantado, la visión de los directivos, administrativos y docentes (Meyer & Rowan, (2006). Por medio del análisis institucional es posible conocer, cómo la educación se

53 La preocupación fundamental en el nuevo institucionalismo económico es el análisis de los mecanismos de regulación. Las instituciones son conjuntos de reglas, formales e informales, por medio de los cuales es posible reducir la incertidumbre en el intercambio como actividad básica de la sociedad (Williamson, 1994; North, 1993). El nuevo institucionalismo político ampliamente desarrollado por March y Olsen (1989,1997) está orientado al análisis del comportamiento decisorio en las instituciones políticas. En esta vertiente el comportamiento de los actores políticos se explica a partir de las prácticas organizacionales institucionalizadas, tales como las rutinas, las reglas, los códigos de conducta, las leyendas y los mitos de la organización, apartándose de la lógica del cálculo de las consecuencias de las acciones individuales ( Ibarra 2008).

relaciona con otras instituciones vitales de la sociedad; cuáles son las limitaciones con las que la educación como parte de la vida social, toma lugar; y cuáles son las barreras a las que se enfrenta, cuando se intenta cambiar el orden institucional.

El segundo supuesto, es la necesidad de diferenciar a las organizaciones denominadas suaves, tales como escuelas, universidades y hospitales, de las organizaciones denominadas duras, como las empresas y organizaciones dedicadas a la producción, el comercio, al sector de servicios. En esta diferenciación es preciso reconocer, que en las organizaciones suaves, los criterios e indicadores formales de desempeño económico, centrados en la productividad y eficiencia técnica, y en la rentabilidad económica, no son aplicados directamente en la estructura y las prácticas organizacionales (Ibarra, 2008).

3.1.4.2 El Neo-institucionalismo en la educación superior en el contexto de los cambios

Si bien el nuevo institucionalismo sociológico ha permitido explicar distintos problemas en el sector educativo, recientemente Meyer & Rowan (2006), reconocen que se deben incorporar en el análisis, los cambios sociales, económicos y políticos observados en el mundo, y que no fueron considerados en los primeros aportes realizados a finales de los setenta y principios de los ochenta.

De estas transformaciones Buendía (2011) destaca las siguientes:

a) La diversificación de las fuentes de financiamiento de la educación. Cuando las IES eran subvencionadas principalmente por el Estado, en la gran mayoría de los países se produjo un rápido crecimiento en la financiación de estos servicios que cambiaron la conformación y dinámica de los sistemas de educación superior, generando un mayor despliegue de sectores privados y frenando la expansión pública (Geiger, 1986). Tal ha sido el impacto de este fenómeno, que la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior 2009, incorporó como uno de los temas principales en la agenda, el análisis de la dinámica de la educación superior privada en el mundo (Altbach, 2009; Buendia, 2011).

b) Un mayor ajuste en las instituciones. La rendición de cuentas al Estado y a la sociedad ha promovido el cambio en las formas y en los procesos de control de las IES. Si bien es cierto, que antes el control era impuesto desde las propias dinámicas de las disciplinas y las profesiones, alejándose de las fuerzas del mercado centradas en la productividad y la rentabilidad, ahora es necesario ajustarse a los mecanismos impuestos por el Estado, la empresa, la sociedad, y se debe competir por la calidad y por los recursos estatales, en especial entre las instituciones de carácter público (Buendía, 2011).

El nuevo institucionalismo, en sus diversas vertientes económica, política y sociológica, representa un acercamiento teórico que permite explicar diferentes problemáticas en distintos

campos organizacionales, principalmente el neo-institucionalismo sociológico para el análisis de las organizaciones educativas. Es por ello, que ha sido rescatado por algunos investigadores latinoamericanos en diferentes estudios sobre la educación superior, como por ejemplo, (Álvarez, 2004; Del Castillo, 2003,2006; Ibarra, 2008; Buendía, 2011). A continuación, se expondrán algunos planteamientos de autores que vienen estudiando el institucionalismo y el cambio, particularmente en el proceso de evaluación de la calidad en las IES.

3.1.5 La evaluación de la calidad y el cambio en las Instituciones de Educación