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Task Mastery in Clinical Practice and Performance

3 Junior Doctors’ Clinical Practice and Performance

3.3 Task Mastery in Clinical Practice and Performance

Si lo que se pretende es promover la calidad de la educación, se requiere de acciones encaminadas a la mejora de los procesos, para ello se utilizan los procesos de Evaluación Interna y Externa como se exponen.

a) El aseguramiento de la calidad a través de la autoevaluación: Es un proceso participativo de carácter interno que busca el mejoramiento continuo. Da lugar a un informe escrito sobre las actividades, los procesos, recursos y resultados de una institución o programa de educación superior. Cuando la autoevaluación se realiza con miras a la acreditación, debe ajustarse a criterios y estándares establecidos por la agencia u organismo acreditador. La autoevaluación tiene por objeto el estudio de una institución o de algunas de sus unidades (facultad, escuela, departamento, programa) organizado y conducido por sus integrantes, en la perspectiva de la propia institución, de acuerdo con un conjunto aceptado de estándares de desempeño. Sus propósitos son el mejoramiento y la transformación. Sin embargo, hay que tener bien claro, que los procesos de autoevaluación no garantizan por sí solos el logro de estos objetivos, en cambio sí facilitan y promueven que se hagan posibles.

Watson y Madison (2005), hablan de autoestudio y lo conciben como la práctica de una reflexión colectiva efectuada por una universidad con la intención de alcanzar una mayor comprensión de sí misma y de mejorar su progresión hacia el logro de sus propios objetivos, incrementando la efectividad para responder, e influenciar positivamente, el entorno en que opera, considerándolo como proceso esencialmente formativo, que proporciona un marco adecuado para la planificación y ejecución de acciones remediales y correctivas dentro de la institución.

Por otra parte, la autoevaluación posee características que la convierten en un proceso dinamizador del mejoramiento y crecimiento institucional. Al ser un trabajo eminentemente participativo, estimula el autoanálisis introspectivo en toda la gama de actores institucionales, administradores, profesores, personal administrativo, estudiantes, etc., lo que contribuye a un mejor conocimiento mutuo y de su propia responsabilidad en la institución, proporcionando orientación y motivación para su perfeccionamiento. En otro sentido, un proceso de autoevaluación mal diseñado, especialmente cuando ha sido conducido como una experiencia aislada, puede presentar problemas, tales como: costos, excesiva demanda de tiempo, fatiga de la evaluación, dificultades para mantener el compromiso.

Cualquiera que sea el contexto, el beneficio fundamental que produce la autoevaluación es que permite que la institución se comprenda mejor, en términos de sus fortalezas, sus debilidades y su potencial. Una institución que se comprende mejor tiene una mayor posibilidad de conducir más exitosamente su misión educacional, comparada con otra que no tiene esa comprensión. Con todo, la instalación de procesos institucionales de AC suele generar resistencias que se pueden superar al reconocer que se trata de un proceso cíclico de aprendizaje, desarrollado de manera colaborativa. Para ello, se requiere del compromiso activo de las autoridades institucionales y un liderazgo claro del proceso de cambio, que no sólo involucra a la forma en que se ejercen la docencia o la investigación, sino también exige ajustes de los sistemas administrativos y de apoyo.

A pesar de que generalmente se reconoce el valor de la autoevaluación, no es fácil su implantación al interior de las instituciones. Por eso como lo plantea Frazer (1997), se requiere considerar la evaluación externa como un espejo y como un apoyo de las agencias de AC para ayudar a quienes integran la educación superior, a ser autocríticos y reflexivos.

b) El aseguramiento de la calidad a través de la evaluación institucional: es una evaluación interna en toda la organización universitaria. Una estrategia permanente que posibilita la autorregulación con el propósito de que se satisfagan los requerimientos propios de una Institución de Educación Superior, que se expresan en estándares de calidad que den garantía pública de los procesos de autorregulación y de la continua mejora hacia la calidad.

Siguiendo a Vilos (2007), los procesos de mejoramiento de la calidad deben estar articulados con la permanente evaluación que facilite dar cuenta de los aciertos y desviaciones de su proyecto institucional, lo que impone un deber ético a toda Institución de Educación Superior para acrecentar la calidad del servicio que ofrece. Plantea que la estrategia de evaluación institucional como proceso de autorregulación, posibilita y propicia el desarrollo de las funciones sustantivas de la universidad, como docencia, investigación y servicios de extensión. Este mejoramiento se inicia y desarrolla, la mayor parte de las veces, a partir de la modernización y el progreso de la gestión institucional o estratégica de la universidad.

c) La evaluación externa: Uno de los resultados significativos de los procesos de aseguramiento de la calidad en el ámbito de la educación superior es entregar información a diferentes interesados para permitirles que tomen decisiones informadas en relación con el programa o institución evaluada. Para ello se requiere el aseguramiento de la calidad a través de la evaluación externa, la cual se refiere a los procesos de rendición de cuentas (accountability)39, que da cuenta escrita y explícita de los resultados obtenidos por una institución o programa.

En términos generales, las agencias de aseguramiento externo de la calidad suelen vincularse con la educación superior de cuatro maneras diferentes: a) mediante una agencia gubernamental; b) con la responsabilidad de un organismo público pero independiente del gobierno; c) por las propias instituciones de educación superior; d) por las agencias privadas. Es claro que los propósitos del AC no son excluyentes entre sí y que en un mismo caso al utilizar un mecanismo junto con una estrategia, se puede cumplir con más de una finalidad, aun cuando no se espere que eso sea muy fácil. Sin embargo, es importante tener en consideración que los modelos que se implementen deben estar en estrecha relación con los propósitos que ellos deben cumplir, en función del diagnóstico que ha servido para su diseño e implementación.

2.2 Estudios sobre la implantación de procesos de calidad, evaluación y los cambios