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2.8 Part 2: Physical shape and load modulation control modes for tangible interac-

2.8.2 Physical System Architecture

La figura 2 caracteriza la cadena productiva del arándano para su destino final en los mercados nacionales y extranjeros. Inte- gra los eslabones de producción en las parcelas, la industria de la transformación y empaque de frutos frescos y la comercializa- ción del producto final. Esta figura permite mostrar los agentes de la cadena productiva, que son subproveedores y productores, empresas transformadoras y comercialización.

En un panorama general, el eslabón primario forma parte de la cadena de berries5 (arándanos, frambuesa y zarzamora).

Este eslabón tiene un paquete tecnológico que le agrega valor a la cadena, relacionado con asesoría técnica, producción in vitro, proveedores de insumos, infraestructura e instituciones de investigación y desarrollo de tecnología. La industria de la transformación se enfoca al producto fresco y su extracción de jugos y concentrados. Por último, la comercialización puede ser primaria o secundaria. La primera se da cuando el proceso de compra-venta se realiza generalmente con el fruto fresco entre productores y comercializadores (tiendas de conveniencia, mi- noristas, mercados y mayoristas). El segundo tipo de compra- venta se da generalmente para la industria de la transformación 5 Su clasificación arancelaria (0810.40.01) homologa las diversas variedades de be-

rries que se cultivan en el mundo, siendo éstos: rojos (crandberrys), azules (blue- berry) y moras (berries nes).

(congelados, jugos, compotas, confituras, mermeladas, jaleas y purés) y se comercializa en mercados nacionales y extranjeros.

Figura 2

Caracterización de la cadena productiva del arándano en México, 2017

Fuente: Elaboración propia con base en la información recabada.

Producción

La superficie sembrada representa el primer eslabón de la cade- na productiva del arándano, que integra el volumen de la pro- ducción y rendimiento por hectárea. De este modo la producción del fruto depende en gran medida de la capacidad económica del productor; es así que se encontraron sistemas de producción temporal y tecnificados.

Para ambos sistemas, la producción de arándano se estruc- tura en tres fases de producción: floración, brote y fruto (Gómez, 2010). La floración hace referencia al estado de fertilización de la planta; el brote es cuando la flor se ha fijado en la planta para dar paso al fruto; y el fruto es entendida cuando la frutilla comienza su proceso de maduración y está lista para ser cosechada.

En cada una de estas fases, independientemente de la ca- pacidad económica del productor, están inmersas la incertidum- bre y las tradiciones agrícolas, las cuales influyen para incre-

mentar o decrecer el rendimiento en cada eslabón de la cadena productiva. Esta lógica de producción conlleva el cuidar el primer eslabón para optimizar el rendimiento por hectárea, así como la calidad del fruto y asegurar el suministro de una etapa a otra.

El eslabón de producción de huerto está integrado por los productores (pequeños, medianos y grandes), quienes tienen un rol importante en el suministro y son la base de la cadena pro- ductiva, y generan los volúmenes de producción y calidad esta- blecida por los comerciantes y exportadores de arándano fresco. En este rubro, de acuerdo con Bernal (2017) el boom del cultivo de arándano en México derivó en cuatro tipos de estruc- tura empresarial:

1. Empresas transnacionales, principalmente norteame- ricanas y canadienses que, teniendo el know how, in- virtieron en la producción en México, ya sea contratan- do productores o comprando parcelas propias.

2. Empresas con capital y con experiencia parcial en la producción agrícola o en la comercialización de pro- ductos alimentarios.

3. Empresas con capital propio pero sin el know how de la cadena. Éstas generaron producciones propias o, en algunos casos, asociaciones con transnacionales. 4. Por último se desarrolló un cuarto tipo de empresas

que solamente tenían parcelas pero les faltaba dinero y conocimiento en el negocio.

Es por ello que las empresas trasnacionales acordaron la superficie que el productor deberá sembrar, la variedad de la planta, las especificaciones de calidad que deben tener los fru- tos, así como el precio pactado por cosecha. La empresa propor- ciona, además, asesoría técnica al productor y se compromete a adquirir la cosecha, siempre y cuando reúna la calidad estipula- da. En contraparte, el productor está obligado a recibir la asis- tencia técnica del personal designado por la empresa, así como vender toda la producción a la misma.

De acuerdo con Plasencia (2013) y Bernal (2017), la in- versión para la producción de berries varía dependiendo de la infraestructura instalada. Así, para el caso de cultivos a cielo abierto, la inversión inicial varía entre 500 y 700 mil pesos por hectárea. Para el caso de invernaderos o túneles, la inversión se eleva hasta el millón de pesos por hectárea.

Las empresas de pequeños productores que contaban úni- camente con parcelas pero que carecían de inversión y del know how, se integraron en su mayoría al esquema de agricultura por contrato, recibiendo apoyo de paquetes tecnológicos o gestiones sobre buenas prácticas de agricultura por parte de las trasna- cionales. En este sentido, Guízar y Bernal (2017) señalan que los productores que reciben financiamiento de las empresas, in- cluyen apoyos como semillas, plántulas, fungicidas, fertilizantes y el denominado Pick and Pack (que incluye el pago de los sala- rios de los jornaleros hasta las cajas de empaque y embalaje). También se contrata la agricultura de otros productores que no reciben apoyo de las empresas, a los cuales sólo se les propor- ciona la plántula, por lo que asumen así los riesgos de la cose- cha, al tiempo que deben costear los insumos de infraestruc- tura, fertilizantes, pesticidas, mano de obra, traslados y demás insumos necesarios. Esto no sólo desplaza la fruta a través de la cadena de producción, sino que va incrementando el valor de la fruta misma.

Como se puede apreciar en la figura 3, la producción de esta fruta está sujeta a la dinámica comercial, donde existen altas y bajas en la producción. Para el caso de México, la dispo- nibilidad de los frutos está garantizada la mayor parte del año, lo que en relación al ciclo de oferta y demanda mundial, permite competir por los mejores precios para la exportación y lo que re- presenta una ventaja sobre la producción en Chile.

Es importante resaltar que la incertidumbre contextual oca- sionada por los fenómenos naturales influye en la relación produc- tividad-calidad en las parcelas. De acuerdo con Gutiérrez (2014), estos fenómenos pueden ser heladas, sequías, plagas e incluso la ceniza volcánica. Dichas adversidades se presentan intempestiva- mente y repercuten en la productividad y en la calidad de la fruta, lo que impacta en la oferta y en los costos de producción.

Para el año 2014 existían en México 2,625 hectáreas sem- bradas (siap, 2015) que generaban entre 100 y 110 mil empleos directos e indirectos, lo que constituye 2% del monto de empleos generados en la agroindustria de alimentos en dicho año (faos-

tat, 2017).6 Estas cifras han tenido un comportamiento cons-

tante desde el año 2010 a la fecha (véase figura 4).

Figura 3

Periodo de producción México y Chile

Fuente: Elaboración propia con base en Driscoll´s (2017).

Figura 4

Producción de arándanos en México, 1996-2013

Fuente: faostat (2017).

El incremento en los índices de las ventas al exterior se debe al aumento de la superficie cultivada que han permitido las condiciones climatológicas del país, pues entre 2000 y 2015 se presentó un aumento de 430% aproximadamente, pasando de 60 a 2,624 hectáreas sembradas. Respecto a la producción en términos de toneladas, en el año 2000 se produjeron 285.00 toneladas, con un rendimiento de 4.75 por hectárea. Para el año

2015 se produjeron 15,488.54 y se tuvo un rendimiento de 7.63 toneladas por hectárea (faostat, 2017).

Por otra parte, la producción de arándano es una de las principales actividades económicas en nueve estados de la Re- pública Mexicana: Baja California, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, México, Puebla, Sinaloa y Sonora. De la producción nacional 75% se concentra en los estados de Michoacán, Baja California y Jalisco, en ese orden.

La demanda de esta planta ha derivado en el desarrollo de proyectos para el cultivo de tejidos in vitro del arándano, con el objetivo de identificar las mejores variedades de esta planta para reproducirlas en grandes cantidades, con las mismas caracte- rísticas genéticas que una planta de vivero, pero desarrolladas mediante el cultivo in vitro de tejidos. Estos tejidos incluyen par- tes vegetativas jóvenes como brotes, hojas y raíces, y también se cultivan otras partes de la planta, como las yemas axilares y los meristemos, excepto los gametos sexuales o el embrión cigótico (Guzmán, 2014).

El proyecto surgió a petición de la empresa norteamerica- na vbM-Giumarra, que solicitó la producción de cien mil plan- tas para cultivo agrícola en la región de Colima; que además de fortalecerlas para resistir el ataque de virus y del clima, garan- tiza la producción orgánica al desarrollar cultivos nutritivos y asépticos.

Como se observa en las cifras expuestas hasta el momen- to, México está el quinto lugar como productor mundial y apa- rentemente lo coloca en una posición altamente competitiva de esta cadena agroalimentaria; sin embargo, este panorama de éxito y competitividad no es del todo acertado, toda vez que no constituye una ventaja competitiva sustentable, como se anali- zará en la siguiente etapa de la cadena productiva.

Transformación

El segundo eslabón de la cadena de producción está integrado por las empresas que industrializan el fruto, acorde a las pro- pias capacidades del productor. Los tipos de procesadoras que se encuentran en el país son: empacadoras, red de frío y extrac- toras. Este eslabón tiene básicamente dos tipos de proveedores: de materias primas y de insumos.

Los proveedores de materias primas lo constituyen los productores agrícolas, quienes suministran el arándano de acuerdo con su capacidad. El aprovisionamiento puede darse de manera directa entre productor y procesadora o por inter- mediarios. Los proveedores de insumos se identificaron en la figura 2 bajo el rubro de subproveedores, y son los que proveen los insumos necesarios para el funcionamiento de la superficie sembrada, como: capacitación técnica, inspecciones, cajas de empaque, agua, electricidad y transporte, maquinaria, equipo e infraestructura para naves, entre otros. La cadena productiva del arándano en México presenta dos rutas de desplazamiento: la primera es la exportación de arándano fresco a los mercados principalmente de Canadá y Estados Unidos (EU), 90% aproxi- madamente. La segunda en apoyo de la transformación para la obtención de concentrados de la fruta.