1 CHAPTER ONE: LITERATURE REVIEW
1.4 PLATELET RECEPTORS AND INTEGRINS
1.5.2 Platelet adhesion, activation and aggregation
Las conclusiones más contundentes en contra del falsacionismo son estas dos:
(1) No logra establecer un vínculo entre la corroboración y la verosimilitud a menos que reconozca que la ciencia opera inductivamente (cfr. V, 2).
(2) No se adecua a la evolución histórica de una teoría de la ciencia empírica ni a la construcción de una teoría en base a hipótesis parcial o totalmente desestimadas.
De esta manera, el falsacionismo no cumple con objetivos fundamentales que se ha propuesto alcanzar. Lo cierto es que la lingüística y toda la ciencia empírica no trabaja del modo que dice Popper. Si se adoptara su visión, deberíamos admitir, por ejemplo, que la teoría de Newton, falsada por la de Einstein, es absolutamente inútil para el desarrollo de la ciencia. En la práctica, todavía la podemos considerar una descripción muy cercana a la verdad de una gran parte del universo macroscópico. Podemos interpretar, como Leopold Infeld, que la teoría de Newton tiene limitaciones pero sigue siendo los suficientemente útil (y tal vez verdadera para ciertas cuestiones) como para que se la siga estudiando y aplicando.
(La teoría de la relatividad) se trata de una física lógicamente coherente y acorde con el experimento; una nueva física relativista, para la cual la antigua física newtoniana constituye sólo una aproximación, útil y válida para cuerpos que se mueven a velocidades pequeñas comparadas con la de la luz, pero no para las velocidades de cuerpos en movimiento que se aproximan a la de la luz. Así, pues, cuando nos referimos a automóviles o a aviones supersónicos, o incluso a los planetas de nuestro sistema solar, podemos emplear aún los principios de la mecánica clásica. Pero si considerando electrones que se mueven a velocidades, / digamos, sólo un diez por ciento menor que la luz, entonces se derrumba la mecánica newtoniana y hay que aplicar una nueva mecánica; la mecánica relativista de Einstein. No es del todo
correcto afirmar que Einstein demostró que la mecánica de Newton es inaplicable. Más correcto es sostener que demostró sus limitaciones. Pero la región en que ésta actúa es aún vasta; y durante largo tiempo se la seguirá enseñando en nuestras escuelas y aplicando en la vida cotidiana. (Infeld 1955: 47-48; el subrayado es mío)5.
En el haber de la tesis falsacionista pueden consignarse también dos cuestiones:
(1) La falsabilidad es un buen criterio para evaluar si una teoría puede ser científica.
(2) Los intentos implacables de falsar una teoría son la prueba que tienen que pasar las justificaciones de los razonamientos inductivos.
Queda claro que la lingüística y la ciencia empírica en general recurren de hecho a la inducción. Por ello, a diferencia de Chalmers, no creo que casos como los que traté en los aparatados 2 y 3, o el de la revolución copernicana (cfr. n. 3), demuestren que el
inductivismo sea objeto de las mismas críticas que el falsacionismo. Según Chalmers (1982: 108) los conceptos de la física newtoniana “no surgieron como resultado de una observación y una experimentación cuidadosas”. Aunque eso es muy cierto, no creo que los epistemólogos que admiten (o aun defienden) la inducción sostengan que la física avanza gracias a lentas pero seguras observaciones seguidas de experimentos. Admitir el inductivismo para una ciencia empírica como la lingüística significa, simplemente, reconocer que los enunciados legaliformes de las teorías son el resultado de una inferencia ampliatoria que sólo brinda probabilidad y nunca certeza. El problema de Hume es un interesante recordatorio que les indica a los investigadores y a los filósofos algo que ya parece obvio: la ciencia tiende a la verdad, describe de la mejor manera posible el mundo real, pero no deja de ser es una obra humana. Y las obras humanas son, en algún sentido, como las generaciones de hojas secas que crujen bajo los pies.
NOTAS DEL CAPÍTULO VII
1 También, es justo decirlo, se analizó la réplica “inductivista”.
2 En efecto, desde la Crítica de la Razón Pura tomamos conciencia de que, por medio de métodos filosóficos, racionales, se puede demostrar la tesis y la antítesis de la existencia de Dios, de la existencia del alma o del orden del mundo.
3 La revolución copernicana explicada por Chalmers (1982: 99-108) es un ejemplo de las
dificultades que se le presentan al falsacionista cuando se considera la complejidad de los cambios teóricos importantes.
En la Edad Media se acepta el geocentrismo de Tolomeo (siglo II): la tierra se encuentra en el centro de un universo finito y el sol, los planetas y las estrellas giran alrededor de ella. El marco de este modelo astronómico lo dan la cosmología y la física de Aristóteles, del siglo -IV.
En el siglo XVI, Copérnico (Torún, 1473-Frombork, 1543) cuestiona el modelo tolomeico al proponer un sistema astronómico en el cual la tierra se mueve y gira alrededor del sol junto a los planetas. Se esgrimen contra su hipótesis numerosos argumentos, que son sólidos para el conocimiento científico de la época y provienen de la visión aristotélica del mundo. El universo aristotélico se divide en dos regiones. La región sublunar, que es interior, se extiende desde el centro de la tierra hasta el interior de la órbita lunar. Se caracteriza por el cambio, el crecimiento y la decadencia, la generación y la corrupción. Todas las sustancias de la región sublunar son combinación de los cuatro elementos naturales: tierra, agua, aire y fuego. Las proporciones de cada elemento determinan las características de la sustancia. El lugar natural de la tierra es el centro del universo; el del agua, la superficie de la tierra; el del aire, la región superior a la tierra; el del fuego, la parte superior a la atmósfera, cerca de la órbita lunar. Todos los objetos tienden a moverse en línea recta, hacia arriba o hacia abajo, a su lugar natural. De este modo, resulta natural que las piedras, como están compuestas principalmente de tierra, se muevan en línea recta buscando el centro de la tierra o que las llamas se muevan hacia arriba para alcanzar el círculo de fuego. Los movimientos no naturales necesitan una causa, como la flecha lanzada por el arco. La región
supralunar es exterior y va desde la órbita de la luna hasta la esfera de las estrellas, el límite externo del
universo. Más allá de la esfera exterior no hay nada. Como el espacio vacío es imposible, todos los elementos celestes del mundo supralunar están hechos de un elemento incorruptible llamado éter, que tiene la tendencia a moverse en círculos perfectos alrededor del centro del universo. Se trata de una región ordenada, regular e incorruptible.
Tolomeo debe introducir una modificación en el sistema astronómico. Las observaciones de las posiciones de los planetas no puede reconciliarse con las órbitas circulares. Entonces presenta la hipótesis de los epiciclos. Los planetas se mueven en círculos o epiciclos cuyos centros se mueven en círculos alrededor dela tierra.
Ahora bien, algunos argumentos usados por los aristotélicos en contra del sistema copernicano son los siguientes:
• El argumento de la torre. Si la tierra girara sobre su eje, cualquier punto de la tierra recorrería una distancia considerable en un segundo. Si se arrojara una piedra desde lo alto de una torre levantada en la tierra móvil, la piedra efectuaría su movimiento buscando el centro de la tierra y entonces a cierta distancia de la base de la torre. Sin embargo, en esa situación, la tierra choca contra el suelo en la base de la torre.
• Si la tierra gira sobre sí misma, ¿cómo es que los objetos que están en la superficie terrestre no salen arrojados?
• Si la tierra gira alrededor del sol, ¿por qué no deja atrás a la luna?
Pero los atractivos principales de la cuestionada teoría de Copérnico son los siguientes:
• El movimiento retrógrado de los planetas. A intervalos regulares, los planetas retrogradan, i.e, detienen su movimiento hacia el oeste entre las estrellas (como se lo ve desde la tierra) y luego desandan su camino hacia el este antes de volver a tomar su camino hacia el oeste. Tolomeo recurre a la maniobra ad hoc de los epiciclos. Para Copérnico, el movimiento retrógrado es la consecuencia natural de que la tierra y los planetas giran alrededor del sol sobre un fondo de estrellas fijas.
• Proximidad de Venus y Mercurio con el sol. Las órbitas de estos planetas son internas a la de la tierra.
Había argumentos a favor y en contra de la tesis copernicana. Los dos sistemas estaban a la par en lo concerniente a la simplicidad y a la concordancia con las observaciones de los planetas. Las órbitas circulares cuyo centro es el sol tampoco se ajustan a las observaciones y Copérnico también tiene que recurrir al agregado de epiciclos.
La aparición de Galileo provoca una serie de cambios importantes. Con el uso del telescopio en 1609, Galileo hace descubrimientos espectaculares que disminuyen las dificultades para defender la teoría de Copérnico.
• Muchas estrellas son invisibles a simple vista. • Júpiter tiene lunas. Lo mismo ocurre con la tierra.
• La superficie de la luna está cubierta de montañas y cráteres. Esto elimina la creencia aristotélica en un mundo supralunar perfecto.
• El tamaño de Venus y Marte cambia tal como lo predice el sistema de Copérnico.
La justificación de las observaciones telescópicas no está del todo aceptada. Se cuestionan así supuestos auxiliares fundamentales. La teoría óptica vendrá, algún tiempo después, a dar una justificación en este sentido.
El desarrollo de una nueva mecánica es la mayor contribución de Galileo, que sienta las bases de la mecánica newtoniana.
• Distingue velocidad de aceleración.
• Afirma que los objetos que caen libremente se mueven con una aceleración constante independiente de su peso, descendiendo una distancia proporcional al cuadrado del tiempo de la caída.
• Niega un supuesto básico de Aristóteles: que todo movimiento requiere una causa. Propone así la ley circular de inercia, según la cual un objeto que se mueve y que no está sujeto a ninguna fuerza se moverá indefinidamente formando un círculo alrededor de la tierra y a velocidad uniforme. De este modo, la ley de inercia refuta el argumento de la torre. Un objeto sostenido en una torre y que comparte con la torre el movimiento alrededor del centro de la tierra continuará realizando ese movimiento, junto con la torre, después de ser arrojado y, por ello, chocará contra el suelo cerca de la base de la torre. (Algo semejante ocurre en un barco, aunque Galileo no dijo haber hecho este experimento).
• No logra explicar por qué, si la tierra gira, los objetos que hay sobre ella no salen despedidos. La falta puede atribuirse a las insuficiencias de su principio de inercia y a la falta de una clara idea de la gravedad como fuerza.
Galileo defiende la teoría de Copérnico por medio de su mecánica pero formula una astronomía detallada. Kepler elimina el complicado sistema de epiciclos: cualquier órbita planetaria puede representarse mediante una sola elipse con el sol en uno de sus focos. Después de analizar los datos sobre posiciones planetarias registrados por Tyho Brahe, más precisos que los datos con los que contaba Copérnico, formula sus tres leyes del movimiento planetario:
1) Los planetas se mueven en órbitas elípticas alrededor del sol.
2) Una línea que une a un planeta con el sol recorre espacios iguales en tiempos iguales. 3) El cuadrado del período de un planeta es proporcional al cubo de su distancia media al sol.
Finalmente, Newton toma los aportes de Galileo, Kepler y otros.
• La fuerza es la causa de la aceleración, no del movimiento. (La idea estaba ya presente, aunque confusa, en Galileo y Kepler).
• Ley de inercia lineal (reemplazo de la ley de inercia circular de Galileo): todos los cuerpos continúan moviéndose en línea recta a velocidad uniforme a menos que alguna fuerza actúe sobre ellos.
• Ley de la gravitación universal. Dos cuerpos se atraen mutuamente con una fuerza directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de sus distancias.
• En la física de Newton, los cuerpos del mundo terrestre y los del mundo celeste están bajo el influjo de las mismas leyes. Por ejemplo, se puede investigar la órbita lunar a partir de su tamaño finito, de la revolución de la tierra, de la oscilación sobre su eje, etc.
Dice Chalmers: “La historia que aquí he esbozado debería bastar para indicar que la revolución copernicana no surgió de una vez por todas en la torre inclinada de Pisa. También resulta evidente que ni inductivistas ni falsacionistas proporcionan una concepción de la ciencia que sea compatible con la historia. Los nuevos conceptos de fuerza e inercia no surgieron como resultado de una observación y una experimentación cuidadosas. Tampoco surgieron de la falsación de conjeturas audaces y del continuo reemplazo de una conjetura audaz por otra. Las primeras formulaciones de la nueva teoría, que implicaban nuevas concepciones imperfectamente formuladas, no se abandonaron y se desarrollaron a pesar de las aparentes falsaciones. Solamente después de que se elaborara un nuevo sistema de física, proceso que supuso el trabajo intelectual de muchos científicos durante varios siglos, se pudo enfrentar con éxito la nueva teoría a los resultados de la observación y de la experimentación más detallada. No se puede pensar que una concepción de la ciencia es mínimamente correcta a menos que pueda reconciliar estos factores” (Chalmers 1982: 108).
4 Además de reconocer la influencia de su maestro Zellig Harris, Chomsky ha dado crédito a la
influencia del racionalismo clásico al punto de hablar de ‘lingüística cartesiana’. En los primeros párrafos de Aspectos de la teoría de la sintaxis se preocupa por dejar en claro que su idea del lenguaje coincide con la de varios pensadores del siglo XVI, como Lancelot, y del XVIII, como Beattie, Du Marsais y Diderot.
5 Esta interpretación coincide con la que escuché de María Susana Padilla, antes de leer el libro
de Infeld. Los temas de la verdad y la aplicabilidad de la teoría de Newton tal vez puedan resolverse a partir de la teoría de la verdad como correspondencia, tal como sugiere Popper (cfr. V, n. 9).
VIII
PARADIGMAS, REVOLUCIONES, TEORÍAS INCONMENSURABLES,