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2 CHAPTER TWO: MATERIALS AND METHODS

2.2 METHODS

2.2.7 In vivo thrombosis model experiments

En los capítulos anteriores, principalmente en el V y en el VII, vimos que el falsacionismo es inconsistente con el desarrollo histórico y programático de una teoría. De hecho, las teorías no se construyen ni se desarrollan por medio del método de propuestas e intentos de refutar conjeturas audaces. Luego, la inducción parece irremediable o necesaria para la ciencia, y la mismísima postura refutacionista tiene que recurrir a ella para justificar el vínculo entre ‘corroboración’ y ‘verosimilitud’.

La defensa de la inducción que se ha hecho en varios de los capítulos precedentes no implica, claro está, que el inductivismo explique por sí solo el desarrollo histórico y programático de las teorías.

Las limitaciones del falsacionismo y el carácter inevitablemente incompleto e incierto de la inducción conducen a que las teorías científicas sean interpretadas como estructuras. Justamente, los modelos de ‘paradigmas’ de Kuhn y los ‘programas de investigación’ de Lakatos pretenden dar una idea más adecuada de las teorías, concibiéndolas “como totalidades estructuradas de algún tipo” (Chalmers 1982: 111). En este sentido, la evolución histórica de la teoría generativa (VII, 2) y el diseño de una teoría sistémico-funcional sobre el fracaso educativo (VII, 3) permiten obtener las

siguientes conclusiones: (1) las teorías poseen una estructura global coherentemente organizada; (2) los conceptos de la teoría adquieren un significado preciso en el contexto de esa estructura global; (3) contribuyen al progreso del conocimiento científico.

Imre Lakatos desarrolla su modelo epistemológico en un intento de mejorar el falsacionismo de Popper. Él considera que el progreso científico se da en términos de renovaciones problemáticas en series estructuradas de teorías científicas. La más importante de estas series se caracteriza por una cierta continuidad que vincula a sus integrantes, continuidad que se da a través de un genuino programa de investigaciones que en un comienzo está incompleto. El programa de investigación, entonces, es una estructura que, como el paradigma de Kuhn, sirve de guía a los futuros trabajos científicos. La guía o modelo de trabajo consiste en dos tipos de reglas metodológicas fundamentales: algunas reglas les dicen a los investigadores qué caminos de investigación deben evitarse (heurística negativa) y otros qué caminos deben seguirse (heurística positiva).

Según Lakatos, podría interpretarse que la ciencia es en su conjunto un vasto programa de investigaciones que crece bajo la principal regla heurística de Popper: ‘Proponé conjeturas que tengan más contenido empírico que las anteriores’, i.e, que sean más refutables. Al igual que Popper, cree que las reglas metodológicas pueden formularse como principios metafísicos. Por ejemplo, ‘La naturaleza no permite excepciones’1.

La diferencia entre la heurística negativa y la heurística positiva es fundamental. Básicamente, la primera incluye los supuestos básicos que no se pueden rechazar ni modificar, i.e., el núcleo duro de la teoría. La segunda está integrada por líneas generales que establecen las pautas de desarrollo del programa de investigación. La heurística negativa o núcleo duro está protegida por un cinturón protector de hipótesis auxiliares, condiciones iniciales, líneas de investigación complementarias, etc.

El desarrollo del programa de investigación lo promueve, como es de esperar, la heurística positiva, dado que la heurística negativa constituye los cimientos. A través de este desarrollo de la heurística positiva se completará o fortalecerá el núcleo duro de la teoría y, fundamentalmente, se van a explicar fenómenos nuevos y se van a predecir hechos.

Los programas de investigación pueden ser progresivos o en degeneración. Otra vez como su nombre lo indica, los programas progresivos permiten descubrir, explicar y predecir fenómenos nuevos. Por el contrario, los programas en degeneración son aquéllos que han llegado a un estancamiento que no ya no permite el desarrollo del conocimiento. La física newtoniana ha sido, por lo menos entre el siglo XVII y el XX, un programa progresista. Por lo menos en el siglo XVI (y tal vez mucho antes) la física aristotélica era un programa en degeneración (cfr. VII, nota 3).

El ejemplo clásico de programa exitoso es justamente la teoría de Newton. Según Lakatos es posiblemente el programa más exitoso que jamás haya existido. Al comienzo tuvo que sobrevivir, como la teoría copernicana, en un mar de anomalías y contraejemplos. Pero con notables tenacidad e ingenio, Newton y sus seguidores consiguieron llevar adelante instancias de corroboración. En ese proceso ellos mismos produjeron evidencia contraria y la resolvieron: transformaron cada dificultad –dice Lakatos– en una nueva victoria. En el programa de Newton, la heurística negativa nos obliga a prestar atención al modus tollens de las tres leyes de la dinámica y de la teoría de la gravitación universal2. Los tres principios de inercia, de aceleración y de acción y acción, más la ley de gravedad, constituyen el núcleo duro e irrefutable de la teoría (cfr. VIII, esquema 8.1). Ese núcleo duro es irrefutable por una decisión metodológica de los científicos: las anomalías conllevarán transformaciones de peso en el cinturón protector de hipótesis auxiliares, condiciones iniciales y, aun, enunciados observacionales (Lakatos 1974: 133).

La heurística negativa de un programa consiste en la exigencia de que durante el desarrollo del programa el núcleo duro se mantenga intacto. Cualquier científico que modifique el núcleo central se apartará de ese programa. Cuando Einstein propone el tiempo relativo, cuyo valor depende de las medidas de espacio y de las velocidades, surge una concepción nueva y revolucionaria que destruye el núcleo duro del programa newtoniano. En la mecánica clásica, los conceptos de tiempo absoluto, espacio absoluto, velocidad infinita y sólido perfecto implican la masa absoluta. En cambio, una limitación de las velocidades supone un tiempo relativo, un espacio relativo y una masa relativa. Con Newton, la ciencia eligió deliberadamente la primera opción y continuó su programa durante siglos. La relatividad corta los lazos de los absolutos y esta opción fue

fenómeno, dos observadores en movimiento relativo miden duraciones diferentes. Tiempo y movimiento, conceptos que habían estado separados por la mecánica, se encuentran en la relatividad3.

Para Popper, los investigadores deben decidir qué enunciados observacionales se aceptan. Para Lakatos, la decisión se extiende a los enunciados universales que forman parte del núcleo duro. Contra lo que Lakatos parece sugerir, las opciones en la ciencia tienen que imponerlas los hechos. De lo contrario, estaríamos ante actos de fe y no ante elecciones racionales.

La heurística positiva consiste en un conjunto parcialmente articulado de indicaciones o recomendaciones sobre cómo cambiar y desarrollar las ‘variantes refutables’ de un programa de investigación, sobre cómo modificar o perfeccionar el cinturón protector (Lakatos 1974: 135). Es lo que rescata al hombre de ciencia de un mar de anomalías. Con la heurística positiva, en principio, deben ignorarse los contraejemplos de datos disponibles. El caso favorito de Lakatos es el de sir Isaac Newton: En un comienzo, Newton diseñó su sistema planetario con un sol en un punto fijo y un planeta en un punto simple. De este modelo se derivó la ley del cuadrado inverso de la elipse de Kepler. Pero este modelo no era posible debido a la tercera ley de la dinámica (acción y reacción). Entonces el modelo tuvo que reemplazarse por otro en el cual tanto el sol como el planeta revolucionaran alrededor de su centro de gravedad común. El cambio no estuvo motivado por observación alguna (los datos no mostraron anomalías) pero existía una dificultad teórica para desarrollar el programa. Después, Newton diseñó un modelo para más planetas como si hubiera fuerzas heliocéntricas y no interplanetarias. Posteriormente, armó un modelo en el cual el sol y los planetas no eran puntos sino masas de esferas. Pero la densidad infinita no estaba permitida por la piedra fundamental e inarticulada del núcleo duro, entonces Newton tuvo que extender los planetas. Este cambio involucraba dificultades matemáticas muy considerables, por lo cual Newton prorrogó más de diez años la publicación de sus Principia. Una vez que hubo resuelto el problema, empezó a analizar las esferas en movimiento y sus inestabilidades. Después admitió las fuerzas interplanetarias y empezó a estudiar las perturbaciones. Aquí empezó a prestarle más atención a los hechos. Entonces procedió a pensar en planetas no esféricos, etc. (Lakatos 1974: 145-146). Lo fundamental de la argumentación de Lakatos es que la heurística positiva permite el desarrollo del

conocimiento científico bajo la condición de dejar intacto el núcleo duro que especifica la heurística negativa.

Parece frecuente que los trabajos iniciales de un programa se efectúen sin prestarle demasiada atención a las falsaciones. Así lo indican el relato de Lakatos sobre las investigaciones de Newton y también el desarrollo de la lingüística generativa (VII, 2). Un programa no puede morir inmediatamente después de nacer. Para que desarrolle su potencial es necesario que se construya un cinturón protector coherente y sofisticado. Según Lakatos, la heurística positiva no toma demasiado en cuenta las ‘refutaciones’, sino que son las ‘verificaciones’ las que establecen el contacto de la teoría con la realidad. Nótese, pues, que una postura realista no puede prescindir de la inducción: la ‘verificación’ de la que habla Lakatos puede identificarse con la idea de ‘confirmación’ del inductivismo sofisticado (Chalmers 1982: 119), más allá de que Lakatos se muestre algo renuente a la inducción. En este sentido, se exige que un programa haga predicciones nuevas que lo confirmen. Por ejemplo, la predicción sobre Neptuno (1846) fue una predicción nueva porque conllevaba un fenómeno que no era parte del conocimiento básico de la época: no se sabía que existiera ese planeta. La órbita de Urano difería significativamente de los valores previstos por la teoría newtoniana. Adams y Leverrier (de forma separada y autónoma) conjeturaron que las anomalías de Urano se debían a la presencia de un astro de gran tamaño y desconocido hasta entonces. Primero aplicaron las leyes de la mecánica celeste y calcularon la órbita del supuesto planeta. Tiempo después, se descubrió el nuevo planeta (Neptuno) en la órbita prevista. Por el contrario, la astronomía de Tolomeo no pudo predecir fenómenos nuevos en toda la Edad Media: en los tiempos modernos ya era un programa en degeneración.

La ciencia racional, entonces, tiene que desarrollar programas con las siguientes características:

(1) El programa debe ser lo bastante coherente como para promover investigaciones futuras.

(2) El programa debe conducir a ‘predicciones nuevas’.

Si estos dos requisitos no se satisfacen, el programa no es científico. El marxismo y la psicología freudiana cumplen el primer requisito, pero no el segundo.

“¿Qué ha predicho el marxismo desde 1917 hasta hoy?”, se pregunta Lakatos. La sociología actual, por su parte, tal vez cumpla el segundo requisito, pero no el primero.

Finalmente, en la caracterización de esta metodología es importante destacar los tipos de modificaciones admisibles. Al igual que para Popper, se puede admitir cualquier modificación que no sea ad hoc, i.e., las hipótesis que no son comprobables de forma autónoma. Leverrier y Adams modificaron las condiciones iniciales del cinturón protector del programa newtoniano argumentando que éstas eran insuficientes. La propuesta que hicieron sí era científica porque se podía comprobar de manera independiente y, como luego ocurrió, condujo al descubrimiento de Neptuno. Quedan fuera las maniobras de hipótesis ad hoc como, por ejemplo, proponer que el movimiento anómalo de Urano se debe a que ese es su movimiento natural. Semejante hipótesis es un movimiento ad hoc porque agrega una hipótesis que no es coherente con el programa. Además, una hipótesis como esa, ‘Urano tiene un movimiento distinto del resto de los planetas’ es absolutamente incompatible con el núcleo duro del programa newtoniano ya que contradice la ley de gravitación universal.

Recordemos que Lakatos intenta resolver las limitaciones del falsacionismo. Toda teoría es una compleja red de hipótesis o enunciados, muchos de los cuales están sujetos a serios problemas si se aplica el método de conjeturas y refutaciones. La dificultad de encontrar la fuente del problema puede llevarnos a un caos ametódico, por ello Lakatos entiende que su concepción de la ciencia está lo suficientemente estructurada como para evitar ese problema. El núcleo duro (heurística negativa) se mantiene inconmovible y las hipótesis pueden proliferar, de manera exitosa o no, gracias a la heurística positiva y al cinturón protector de condiciones iniciales e hipótesis auxiliares.

En los próximos incisos intentaré demostrar que las teorías lingüísticas estudiadas constituyen programas de investigación progresivos que cumplen con los requisitos de “coherencia global” y de “predicciones nuevas”.

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