Why I Wrote This Book
Chapter 10 Portfolio Diversification Lowers Risk
2.3.1. Infección por virus de la hepatitis A
La infección por VHA es endémica en los países de procedencia de los niños adoptados; sin embargo, las guías nacionales e internacionales no recomiendan el estudio rutinario de ésta.
En estudios publicados donde se realizaban test serológicos para VHA en estos menores(51,52) encontraron una prevalencia entre el 10 y el 29% de
infección en niños adoptados internacionalmente. En nuestra serie, la positividad para VHA basada en presencia de anticuerpos totales en niños con edad superior a un año superaba el 40%. África aparece como la región con mayor prevalencia, y la edad se asocia proporcionalmente a mayor frecuencia también de infección pasada, con resultados parecidos a los publicados por Roohi y colaboradores.(51) El estudio de IgM para descartar infección aguda por
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VHA sólo se realizó en 583 sobre el total de nuestra muestra, siendo positiva en 10 de ellos (1,7%), un porcentaje muy bajo.
Aunque muchos de los niños con infección aguda por VHA se comportan de manera asintomática o con sintomatología inespecífica, suponen un riesgo para los convivientes de adquirir la infección.
Por ello, aunque no se establezca su estudio sistemático en las determinaciones iniciales a realizar en el niño adoptado, la realización de serología cada vez es más considerada en estos niños procedentes de zonas endémicas, para descartar enfermedad aguda en algunos casos y para determinar la necesidad de vacunación en ellos y los convivientes.
2.3.2. Infección por virus de hepatitis B
Los niños adoptados internacionalmente proceden clásicamente de países en vías de desarrollo, donde la infección por VHB se considera de alta endemicidad, como Asia o África subsahariana, o intermedia, como ocurre en Europa del Este y parte de Sudamérica Gracias a la implementación de la vacunación universal en estas regiones la prevalencia se ha ido reduciendo significativamente.(115)
En los estudios elaborados globalmente de niños adoptados internacionalmente donde realizan sistemáticamente serologías de infección por VHB (mayoritariamente AgHBs) la prevalencia de infección en estos menores ha variado, manteniéndose entre el 1- 3%. Aunque la tendencia ha sido a ir disminuyendo a lo largo de los años (Hostetter encontraba un 3% de niños infectados crónicamente,(116) Saiman y colaboradores encontraban un
2,8% de presencia de AgHBs,(42) y en estudios más recientes como el
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prevalencia disminuía hasta el 1,1-1,2% respectivamente), la infección crónica por VHB continúa siendo un problema presente en niños de estos países.
La transmisión de VHB es predominantemente por vía vertical en los niños; esto ocurre sobre todo porque en zonas de escasos recursos no se dispone del acceso al diagnóstico prenatal en la gestante, por lo que el niño no llega a recibir la gammaglobulina en el período posparto, y además la vacuna frente a VHB no suele administrarse en las primeras 24 horas de nacimiento. Por ello no es extraño que algunos niños infectados por VHB tengan documentación de vacunación previa.
Los lugares de procedencia de los menores infectados por VHB continúan siendo las zonas de más alta endemicidad de esta infección, especialmente Asia y África subsahariana. Aunque Europa del Este es considerada como se comenta antes de endemicidad intermedia, algunas regiones pueden presentar prevalencias superiores al 8% como explica Murray en su revisión.(118) La alta tasa de inmunización en estos países de mayor
desarrollo ha llevado a una disminución de la infección por VHB, al menos en población pediátrica. Esto se confirma en estudios como el realizado por Oliván en el centro de Adopción de Zaragoza, donde no se registró ningún caso de infección (AgHBs positivo) en niños provenientes de Rusia y Ucrania.(119) Sin
embargo, estos países continúan estando muy presentes en la infección por VHB en niños adoptados; así, el 34% de niños con evidencia de infección por VHB, activa o pasada en el estudio de Stadler y colaboradores eran procedentes de países de Europa del Este.
Nuestros pacientes adoptados mantienen prevalencias similares a los estudios previamente citados, encontrando en un 0,7% la infección por VHB,
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aguda o crónica. Ninguno de los niños era originario de Europa del Este o Latinoamérica, siendo el principal país en frecuencia India (n=3). La edad es similar a la encontrada en otras series,(49) siendo la mediana superior a 4 años.
Un estudio reciente en Francia, publicado en 2014 encuentra algunas diferencias(120): destaca el nuevo aumento de la prevalencia hasta el 3%,
siendo la edad de diagnóstico ligeramente inferior (mediana de 28 meses); dentro de los países de origen de los niños la mayor frecuencia se registra en Haití. Este hecho probablemente pueda atribuirse al incremento de número de adopciones de ese país secundario al terremoto en 2010, que no se observó sin embargo en España, pero estos “cambios” deben hacernos estar alerta a posibles repuntes, o a la aparición de infección por VHB en países donde la endemicidad era más baja previamente.
Otro de los retos en esta infección es la posibilidad, aunque escasa, de no detectar las infecciones recientes durante el período ventana de la misma. Muchos expertos cada vez son más proclives a la repetición de test serológicos de VHB si los iniciales fueron negativos,(49,120) a los 6-12 meses de los
primeros, para no perder ningún potencial infectado. A pesar de que la prevalencia se considera baja, la importancia de esta enfermedad en cuanto a pronóstico a medio y largo plazo, con su posible evolución a cirrosis o carcinoma hepatocelular por integración del ADN viral en células hepáticas, la posibilidad de inicio de terapia efectiva en el momento actual, y la posible transmisión horizontal a los convivientes nos obliga a ser exhaustivos en su búsqueda.
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2.3.3. Infección por virus de hepatitis C y por VIH
Ambas infecciones se distribuyen globalmente, y especialmente en países en vías de desarrollo como ocurre con las anteriormente descritas. Sin embargo, el riesgo de infección en niños adoptados internacionalmente se ha considerado siempre bajo. Es posible que esto sea debido al rechazo de potenciales padres adoptivos a niños infectados conocidos por VIH o VHC.
En un estudio realizado en 17 centros, con 7300 niños sólo se detectó infección por VIH en 12 (0,16%)(58); en otros 7 estudios desarrollados en
Francia, Australia o EEUU (n=1089 niños) no se diagnosticó ningún caso de VIH.
Respecto al VHC, en 6 estudios con una muestra de 1932 niños, la exposición/infección por VHC sólo fue diagnosticada en 26 de ellos (1,3%).
Tampoco aparecen casos en las series recientes publicadas por Saiman, van Schaik o Blanchi.(42,117,120) Nuestra prevalencia fue del 0,1% para cada una
de las infecciones (VIH: n=1/1044; VHC: n=1/1044). Es de destacar que en el caso del paciente infectado por VIH, aportaba serologías negativas para el mismo de su país de origen; el niño infectado por VHC no tenía documentado ningún estudio serológico previo.
A pesar de que muchos de los centros de acogida y orfanatos aportan analíticas y serologías de estos pacientes, a la vista de los resultados y dada la potencial gravedad y cronicidad de estas dos entidades se deberían confirmar siempre las serologías a su llegada, independientemente de los informes previos.
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