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Preparing the dataset and exploring associations

Chapter 5: Results of nation-wide quantitative analysis

5.1 Preparing the dataset and exploring associations

El segundo eje de reflexión de este análisis refiere al impacto que en la vida de las tres estudiantes tuvo el uso del diario menstrual como instrumento de auto observación de las distintas fases de su ciclo ovárico, un hábito nuevo para sus vidas que comenzó a suscitarles preguntas, inquietudes, intereses, (Hilo Rojo) nunca antes me había detenido en la idea de la emoción vinculada a las etapas del ciclo menstrual y la construcción simbólica que gira en torno a ello, (estos) elementos simbólicos y culturales favorecen en mí el diseño de una estructura que atraviesa mi mentalidad y corporeidad hacia la comprensión afectiva que establezco con mis emociones; siento haber adquirido un hilo entre mis estados mentales, corporales y emociones; que me permiten establecer una relación de significados entre estos.

El diario menstrual es un instrumento que faculta para el abordaje del ser mujer integrando sus capas físicas, mentales, emocionales y energéticas, que habitualmente no se promueve ver integradas, (Northrup, 1999) “los aspectos físico, emocional, espiritual y psíquico de una persona están íntimamente ligados y no se pueden separar (…) no puedo separar el cerebro del cuerpo (…) no existe por tanto ningún síntoma físico, ya sea enfermedad, molestia o desequilibrio que no sea a su vez mental y emocional (…) Somos una unidad energética, los factores psíquicos y emocionales influyen enormemente en la salud física, porque las emociones y los pensamientos van siempre acompañados por reacciones bioquímicas”(pág. 37). Así, las tres estudiantes se avocan a una nueva experiencia de autopercepción, que las invita a darse el permiso de mirarse en otro sentido, (Pao) adentrarme en los misterios de mi útero junto con otras mujeres es nuevo para mí, logra llenarme de sorpresa y fascinación, el indagar y escudriñar sobre el conocimiento que se encuentra dentro de mi naturaleza femenina, (Jora) permitirnos sentir, ser sentir, escucharlo. Darle su lugar y su estatus, con todo lo que traiga, con todo el dolor que desencadene, sentir y sentir, no acallarlo más, no drogarlo, dejarlo ser, abrirle la puerta y escuchar su mensaje y su enseñanza sobre nosotras mismas, una experiencia para observar sus procesos desde otro lugar y otras imágenes, otras narrativas, dándose la oportunidad de integrar útero y psique, (Gray, 1994) “la mente y el útero están unidos y cada uno reacciona ante los cambios que se producen en el otro, las fuerzas creativas que gobiernan el ciclo menstrual surgen no sólo en el cuerpo sino también en la mente (pues) existe un nexo que une a la mujer con su útero a través de su subconsciente”(pág. 79), (Jora) el símbolo del árbol de la vida es un símil de los ciclos vitales que atraviesa todo ser vivo incluyendo al ser humano, identificando su relación con la luna, la tierra, la luz y la oscuridad, sus puntos fértiles y de descanso, hallando en estos procesos orgánicos el pulso vital de crecimiento y deterioro que también se dan en la mujer con sus ciclos hormonales y

psíquicos (…) con un instrumento tan fácil como un lunario (calendario regido por las fases de la luna) podemos identificar momentos claves de cambio interior y exterior, viendo la analogía con la luz y la sombra de la luna, como si ella fuera un reloj, una brújula que nos marca los ritmos a las mujeres, las plantas, las mareas, ritmos y frecuencias que nos hacen cíclicas, cambiantes, infrecuentes, dándose así el regalo de mirar sus luces y sus oscuridades de una manera sistemática y simbólica, enriqueciendo los matices de su interioridad y de su manera de expresarse en el mundo y vincularse a él,(Hilo Rojo) es así como vas cayendo en la cuenta de que un dolor físico como lo es un intenso cólico, te habla de una resistencia, una falta de aceptación y de una negación de sí misma (…) la construcción de significantes en

torno al ciclo vital del árbol y arquetipos lunares facilitó el ubicarme desde un plano simbólico en un contexto personal, íntimo y afectivo conmigo misma; momento que me reviste de una sincronicidad natural que debe darse entre mi mundo femenino-afectivo y corporal-emocional, permitiéndose retomar los dones de su guía interior, de su observadora interna, de la mujer lechuza que le ilumina el camino para traer desde la sombra de su dolor, la luz de la comprensión que le permite continuar creciendo, como el árbol de la vida, nutriéndose paralelamente de la luz del entendimiento y la sombra de la inconsciencia, afirma (Gray, 1994) “si una mujer consigue aprender a comprender su ciclo, aceptar los cambios que acarrea y ser fiel a su propia naturaleza, podrá recuperar el equilibrio de su período” (recobrando) la sabiduría del ciclo menstrual, sintonizando con su naturaleza cíclica y celebrándola como una fuente de poder femenino (en donde) el flujo y reflujo de los sueños, la creatividad y las hormonas que intervienen en las diferentes partes del ciclo (le) ofrecen una profunda oportunidad de ahondar (su) conexión con (su) saber interior” (pág.82), (Jora) podernos aceptar así con esos saltos y esas oscuridades, que hacen parte de nuestra vida y nuestro crecimiento es muy muy reconciliador (…) los procesos de luminosidad son seguidos y

en el psíquico, emocionalmente también atravesamos grandes muertes y grandes renacimientos, épocas de pura luminosidad fértil y creativa, de alegría, y zonas de congoja que nos llevan a submundos muy inconscientes, desconocidos, que causan miedo y dolor, pero como la semilla entregada a la tierra negra fructifica en algo nuevo y bello.

5.2.4 Análisis del ciclo ovárico: un viaje úterior hacia nuestras emociones más