2.2 Analyzed BGP Datasets
2.2.1 Processing of the Collected Data
39,9 47,6 85,9 46,6 22,5 2,0 12,1 0% 25% 50% 75% 100%
Propiedad Alquiler independiente Formas precarias de vivienda
Ingresos bajos (hasta 900 euros) Ingresos medios (900-1800 euros) Ingresos altos (más de 1800 euros)
FUENTE: Encuesta Ioé 2005.
96 La tasa de paro de nuestra muestra es del 8,4%. Podemos considerar esta cifra como un valor mínimo, ya que en
los casos, bastante frecuentes, en que era difícil diferenciar entre desempleo y empleo precario/esporádico, hemos op- tado por clasificarlos como empleados.
con renta baja no pueden acceder ni a la propiedad ni al alquiler de un piso o casa comple- ta, sino que se encuentran en subarriendo (68%), en la casa del empleador (12%) o en «otras formas» (6%). En el extremo contrario, los hogares con renta alta residen mayorita- riamente en propiedad (30%) o han alquilado un piso independiente (48%). Esta situa- ción refleja el problema creciente del encarecimiento dela viviendaen España, que impide la autonomía residencial, ya sea en propiedad o en alquiler independiente, a la inmensa mayoría de los hogares inmigrantes con bajos ingresos.
Si cruzamos las dos variables que han resultado más discriminantes en relación a la modalidad de tenencia de la vivienda –el tiempo de estancia en España y la renta de los hogares–, constatamos que la más influyente de las dos es el nivel de renta. Tal como recogemos en el Gráfico 26, cuan- do los migrantes llevan poco tiempo en España, pero tienen alto nivel de renta (más de 1.800
€/mes), la mayoría (67%) disfruta ya de casa en propiedad o alquiler independiente; por el con- trario, aunque lleven en España más de cinco años, si sus ingresos son bajos (menos de 900
€/mes), siguen siendo menos de la mitad (43%) los que han conseguido una vivienda indepen- diente. Si el tiempo de estancia presentaba una clara correlación con el paso del subarriendo al alquiler independiente o a la propiedad (tal como vimos en el Gráfico 23), ello se debe principal-
GRÁFICO 26
ACCESO A VIVIENDA INDEPENDIENTE (EN ALQUILER O EN PROPIEDAD), EN FUNCIÓN DEL TIEMPO DE ESTANCIA EN ESPAÑA Y DEL NIVEL DE RENTA DE LOS HOGARES
66,7 13,2 42,5 88,4 0 20 40 60 80 100
Menos de 2 años Más de 5 años Tiempo de estancia en España
% con vivienda independiente
Renta alta (+1.800 € / mes) Renta baja (–900 € / mes)
mente a que en esos años las familias inmigrantes han mejorado en general su nivel de renta. Pero si esto no ocurre, la tenencia de la vivienda sigue siendo mayoritariamente precaria, aunque con menos intensidad que en los primeros años.
3.2. Tipología de los ocupantes: doble número de hogares
que de viviendas
En el presente estudio hemos considerado dos tipos de unidades residenciales: el hogaro grupo de convivencia y la viviendao unidad residencial. El primero (hogar) se refiere a la perso- na o personas que constituyen una unidad de convivencia y toma de decisiones, sea cual sea el espacio que habiten (una casa o piso, una habitación, en un albergue, etc.); la segunda (vivien- da) alude a la unidad habitacional –piso o casa– donde pueden coincidir varios hogares o gru- pos de convivencia. Contamos, además, con información relativa a las relaciones de parentesco y a los vínculos de nacionalidad entre los ocupantes de las viviendas/hogares.
Si nos referimos a la primera unidad o grupo de convivencia básico–los hogares– se puede com- probar la existencia de una importante diversidad y dispersión familiar97en el colectivo inmigran-
te: el 33% vive solo (el 35% de los hombres, el 31% de las mujeres); el 28% con otra persona; el 27% en unidades de 3-4 personas; y el restante 12% en unidades de más de 4 personas. El tamaño medio de los hogares es de 2,5 miembros, por debajo del promedio de los hogares españoles (2,8 según el Censo de 200198). Esta diversidad de tipos de hogar, y especialmente la dispersión
de los núcleos familiares, entre la población inmigrante de países periféricos encuentra explica- ción en las siguientes causas:
● De las personas casadas, el 38% de los hombres y el 26% de las mujeres se hallan separadas físicamente de sus cónyuges, en la mayoría de los casos porque no han logrado la reunifi- cación en España y otras veces por razones de fuerza mayor (trabajo en distintos lugares, etc.).
● El 62% de los padres inmigrantes y el 47% de las madres tienen hijos en el país de origen (de ellos, más de dos tercios menores de edad).
97 Distinguimos la familia nuclear(cónyuges y/o hijos) de la familia extensa(primos, tíos, abuelos, hermanos,
etc.) y ambos conceptos se diferencian de hogar, que admite muchas variantes o combinaciones de parientes o no pa- rientes, desde hogares monoparentales, unipersonales, de amigos, etc. Ver DURÁN, M.A., «Hogares y familias: dos con- ceptos en busca de definición», en Seminario Hispano-Francés, Las familias monoparentales, Instituto de la Mujer, Ma- drid, 1988, págs. 13 y sig.
98 El Instituto Nacional de Estadística determina el tamaño de los hogaresa partir de todas las personas que com-
parten la unidad residencial. Se corresponde, por tanto, a nuestro concepto de viviendao unidad residencial donde pueden coincidir –aunque no sea habitual– varias familias o grupos de convivencia.
● La reunificación de los cónyuges es algo mayor entre los europeos del este y los latinoa- mericanos (73% en ambos casos) que entre los africanos (66%). Sin embargo, debido a que la inmigración africana es más antigua en España y tienen más hijos de promedio (2,5, por 1,6 los europeos del Este y 1,9 los latinoamericanos), el tamaño medio tanto de sus hogares (2,8 miembros) como de sus viviendas (4,8 miembros) es mayor que el de los otros grupos (2,3 y 4,2 los europeos y 2,4 y 4,1 los latinos). Por último, la tasa de natalidad más elevada de los latinoamericanos, en relación a los europeos del este99, explica que el
tamaño medio de sus hogares sea algo mayor a pesar de que el grado de reunificación fa- miliar es similar en ambos grupos.
Las viviendaso unidades habitacionales de los inmigrantes, debido a los subarriendos, tienen un tamaño medio de 4,4 miembros, que casi duplica el tamaño de los hogares (2,5 miembros, tal como los hemos definido al iniciar este apartado). Dicho de otro modo, el número de hogares es prácticamente el doble que el número de viviendas ocupadas por los inmigrantes.
Si la diferencia entre viviendas y hogares la comparamos con la que existe en general en España, podemos llegar a una importante conclusión. Mientras el mercado inmobiliario español se ca- racterizaba por tener muchas más viviendas (20,9 millones) que hogares (14,1 millones), entre los inmigrantes de países periféricos que residen en España se produce justamente lo contrario: las viviendas son prácticamente la mitad (626.000) que los hogares (1.150.000)100, tal como se
expresa en el Gráfico 27. Esto significa que, para equilibrar la relación entre hogares y viviendas, sería preciso habilitar otras 524.000 viviendas para la población inmigrante101. Como hemos vis-
to, se trata en muchos casos de hogares incompletos o dispersos, en una tercera parte formados por personas solas, pero que «constituyen en potencia una importante bolsa de demanda insa-
99 El saldo vegetativo de la población (nacimientos - muertes) ha sido negativo en la mayoría de países del Este
entre 1995 y 2002. Ver EUROSTAT, Statistiques de population, Office des Publications Officielles des Communautés Eu- ropéennes, 2004, págs. 47-49.
100 Para calcular el número de viviendasde los inmigrantes de países periféricos (2.874.800 según el Padrón de 1
de enero de 2005), hemos hecho una transpolación de los resultados de la encuesta, excluyendo los casos de tenencia en la «vivienda o empresa del empleador» (5% de la muestra) y «otras situaciones» (4,5%) y teniendo en cuenta el tama- ño medio de las viviendas según tipos de tenencia. Al resultado hemos añadido las segundas viviendas de inmigrantes en España (3,1% de la muestra). Para calcular los hogares, hemos dividido el número total de inmigrantes por el tamaño medio de los hogares de la muestra (2,5 miembros). Se trata de una estimación basada en una muestra parcial, limitada a los ámbitos urbanos (91% del colectivo) de tres comunidades autónomas, donde se ubica el 58% de los extranjeros empadronados en España (ver Introducción).
101 Si el objetivo fuera que los inmigrantes se homologaran a la media española, con un 48% de viviendas «segun-
das» y «vacías», sería preciso disponer para ellos de 1.078.000 viviendas más. Sin embargo, el escenario cambiaría en el caso de tener en cuenta las «segundas viviendas» de los inmigrantes en sus países de origen, punto que tratamos más adelante; en tal caso, el parque de viviendas de los inmigrantes sería de 1.190.000, muy próximo al número de hogares
tisfecha que, en función de los procesos de integración y reagrupamiento familiar, dará lugar a una nueva demanda de vivienda protegida que, de no ser adecuadamente atendida, se converti- ría en un obstáculo para el arraigo y en un foco de conflictividad social»102.
Desde el punto de vista de las relaciones de parentesco y nacionalidad, los vínculos entre los in- migrantes que ocupan las viviendas admiten tres modalidades básicas: 1) que todos los morado- res tengan entre sí lazos familiares (43%); 2) que nadie sea pariente (37%); y 3) que haya mezcla de parientes y no parientes (18%). Además, un 2,3% vive solo o sola en el piso o casa.
Las viviendas ocupadas únicamente por parientes presentan, a su vez, tres subtipos:
● 25%: sólo familia nuclear (padres-hijos).
● 13%: familia extensa (nuclear más otros parientes). ● 6%: parientes sin núcleo (primos, hermanos, etc.).
GRÁFICO 27
VIVIENDAS Y HOGARES EN EL CONJUNTO DE ESPAÑA Y ENTRE LOS INMIGRANTES DE PAÍSES PERIFÉRICOS - 45,6% + 48,2% 0 50 100 150 200
Conjunto de España Inmigrantes
Base 100 = N.º de hogar
es
Hogares Viviendas
FUENTE: Elaboración propia a partir del Censo de 2001 y Encuesta IOÉ 2005.
102 VINUESA, J., «Dinámica demográfica, mercado de vivienda y territorio». En Papeles de Economía Española, N.o
Las relaciones de parentesco se establecen habitualmente entre personas de la misma naciona- lidad de origen, salvo en los casos de parejas mixtas que en nuestra muestra representan el 21% de las existentes (pareja con un español/a, 12% y pareja entre inmigrantes de diversa nacionali- dad, 9%).
En cuanto a las viviendas donde hay personas que no son parientes, encontramos los siguientes subtipos:
● 20%: no parientes, de diversas nacionalidades. ● 17%: no parientes, de la misma nacionalidad. ● 18%: no parientes y parientes.
A continuación analizamos la composición y tamaño de las unidades habitacionales teniendo en cuenta los tres tipos fundamentales de tenencia: el subarriendo, el alquiler independiente y la propiedad, (Tabla 24).
Las viviendas ocupadas en régimen de subarriendo son las que tienen mayor concentración de personas (5 por unidad residencial) pero el tamaño de sus hogares o grupos de convivencia es el más pequeño (1,7 miembros por hogar). Es decir, cada vivienda en régimen de subarriendo es compartida por una media de tres hogares. Por ejemplo, un joven rumano ha alquilado una ha- bitación en la casa de una familia de su país (pareja que tiene un hijo en Rumania) donde viven, además, dos mujeres polacas en otra habitación que son hermanas entre sí. En la vivienda resi-
TABLA 24
COMPOSICIÓN Y TAMAÑO DE LOS HOGARES DE INMIGRANTES, SEGÚN EL RÉGIMEN DE TENENCIA DE LA VIVIENDA
Relación entre las personas
Régimen de tenencia (% columna)
Tamaño medio (Nº de personas)
Subarriendo Alquiler
Independiente Propiedad Hogares
Unidad habitacional
Vive solo-sola --- 4,9 3,1 1,00 1,00
Familia nuclear 1,3 49,3 60,4 3,38 3,45
Familia extensa 8,0 19,2 18,3 4,08 5,28
Sólo parientes, sin núcleo 4,5 8,4 2,5 2,24 4,20
Parientes y no parientes 26,7 8,7 9,5 2,54 5,81
No parientes, mismo país 27,9 5,2 3,1 1,51 4,41
No parientes, distinto país 31,6 4,2 3,1 1,49 4,22
Tamaño medio hogares (Nº) 1,68
3,50 3,64
Idem Unidad habitacional 5,00
den, por tanto, 5 personas formando tres hogares de uno, dos y dos miembros (1,6 personas de media); la relación entre ellas es de «parientes y no parientes».
La media de 5 personas por unidad habitacional en régimen de subarriendo esconde diferencias internas importantes, si bien el número total de miembros sólo tiene dos dígitos en el 3,7% de los casos (lo que conviene recordar para salir al paso de prejuicios acerca de «pisos patera», etc.). El Gráfico 28 recoge las diferencias de tamaño de las unidades residenciales en régimen de sub- arriendo. Se puede observar que, en el supuesto de que la superficie de las viviendas no varíe, los hombres inmigrantes se encuentran algo más hacinados que las mujeres.
En las viviendas en propiedad o alquiler independiente las unidades residenciales y los hogares se solapan, lo que supone que su tamaño medio es menor que el de las unidades residenciales de subarriendopero bastante mayor que el de los hogaresexistentes en el interior de tales unida- des. Ello es debido a que el 91% de quienes viven en alquiler compartido no tienen hogares con núcleo familiar, sino que están formados por personas sin lazos de parentesco entre sí (60%) o con parientes sin núcleo (31%). Por tanto, el que el tamaño medio de los hogares de los inmi- grantes sea sólo de 2,5 miembros se debe a la existencia de un gran número de hogares sin nú- cleo: personas llegadas a España recientemente que viven con frecuencia hacinadas en régimen de subarriendo formando hogares o grupos de convivencia mínimos (de uno o dos miembros). Sin embargo, si consideramos sólo los hogares de inmigrantes «con núcleo», su tamaño medio pasa a 3,4 miembros(4,1 si se trata de una familia «extensa», con núcleo y otros parientes), clara- mente por encima de la media española de 2,8 miembros.
GRÁFICO 28
TAMAÑO MEDIO DE LAS UNIDADES RESIDENCIALES EN RÉGIMEN DE SUBARRIENDO, POR SEXOS
0 Siete o más N.º de miembr os % Hombres Mujeres Cinco o seis Tres o cuatro Dos 10 20 30 40 50
3.3. Metros cuadrados y número de habitaciones: problemas
de hacinamiento
La superficie útil de las viviendas, si consideramos sólo la parte exclusiva de los hogares en los casos de subarriendo, registra una media de 38 m2, con una medianade 18 m2, lo que indica que
pesan mucho los valores bajos de los pisos subarrendados (el 50% de los hogares tiene menos de 18 m2). Por consiguiente, conviene conocer la distribución en metros cuadrados de las vivien-
das en función del tipo de tenencia de las mismas (ver Tabla 25).
La superficie útil por persona en los casos de subarriendo es muy inferior a la que disponen los inmigrantes con alquiler independiente o con casa en propiedad. En cuanto a las diferencias in- ternas, pesan más las variables socioeconómicas (cualificación del empleo e ingresos del ho- gar) que el origen nacional. Sólo cabe reseñar que en las casas de propiedad y alquiler indepen- diente la inmigración de Europa del este tiene pisos relativamente grandes, de más de 70 m2, en
una proporción (54%) muy superior a los procedentes de África (35%), lo que se corresponde con la gran diferencia de los ingresos medios en los hogares respectivos (media de 1.442
€/mes para los primeros y de 1.054 entre los segundos). Por su parte, la inmigración latinoa- mericana, con unos ingresos medios por hogar de 1.356 €/mes, se sitúa en una posición inter- media: de quienes han accedido a un piso independiente, de compra o alquiler, el 43% dispone de más de 70 m2.
En general se confirman los resultados del Censo de 2001, expuestos en el capítulo 2, según los cuales la población extranjera habita casas de tamaño mucho más pequeño que la población au-
TABLA 25
SUPERFICIE DE LA VIVIENDA OCUPADA POR LOS HOGARES DE LOS INMIGRANTES
Metros cuadrados
Régimen de tenencia (% Columna)
Subarriendo* independienteAlquiler Propiedad TOTAL
Hasta 15 m² 83,5 1,3 5,0 46,9 16-70 m² 16,5 59,9 42,1 33,7 Más de 70 m² -- 38,7 52,9 19,4 Media (en m²) 12,5 m² 67,7 m² 74,4 m² 38,0 m² Mediana (en m²) 12,0 m² 70,0 m² 75, 0 m² 18,0 m² M² por persona 7,4 m² 19,3 m² 20,4 m² 15,2 m²
FUENTE: Encuesta IOÉ 2005.
(*) En los casos de subarriendo se cuantifica sólo el área de la casa de uso exclusivo, no los espacios comunes a varios hogares que habitan en el conjunto de la casa.
tóctona. Aunque la metodología seguida por nosotros difiere de la aplicada en el Censo103, lo
que impide establecer comparaciones generales entre ambas fuentes, podemos comparar la su- perficie de los alquileres independientes y de las viviendas en propiedad de los inmigrantes en- cuestados con la distribución general de la población española en 2001: mientras el 72% de la po- blación española tenía en el momento de aplicar el Censo una vivienda principal de 75 o más m2,
sólo superaba esa cifra, según nuestra encuesta de 2005, el 38% de los inmigrantes con alquiler independiente y el 52% de quienes tenían la vivienda en propiedad. Esto confirma la notable des- igualdad existente en ambos colectivos en relación a la superficie de la vivienda.
En cuanto a las comunidades autónomas, hemos obtenido la media de m2por persona inmi-
grante según el régimen de tenencia, considerando sólo la parte de uso exclusivo en los casos de subarriendo. Tal como puede verse en el Gráfico 29, la superficie útil por persona es mayor en la Comunidad Valenciana en los casos de propiedad y alquiler independiente; sin embargo, en los casos de subarriendo es Cataluña la que registra mayor superficie por persona. En todo caso, se trata de distribuciones similares que reproducen un esquema similar en las tres comunidades.
GRÁFICO 29
M2DE SUPERFICIE ÚTIL POR PERSONA, SEGÚN EL RÉGIMEN DE TENENCIA DE LOS HOGARES, POR
COMUNIDADES AUTÓNOMAS 7,0 19,1 18,9 6,6 23,5 24,4 8,6 17,5 19,4 0 10 20 30
Subarriendo Alquiler independiente Propiedad
Metros cuadrados
Metr
os cuadrados / persona
Madrid C. Valenciana Cataluña
FUENTE: Encuesta IOÉ 2005.
103 Nuestro criterio, en los casos de subarriendo (casi la mitad de la muestra), ha sido delimitar los m2de uso ex-
clusivo de cada grupo de convivencia, mientras el Censo de 2001 recogía información de los metros cuadrados del con- junto del piso o casa (aunque tal espacio fuera ocupado por varios grupos de convivencia).
La anterior situación cambia si consideramos el conjunto del piso o casa en los casos de sub- arriendo, y no la parte de la casa habitada en exclusiva por cada hogar o grupo de convivencia subarrendado. Entonces el promedio de personas por vivienda es casi el doble (4,4 personas por vivienda) y el promedio de habitaciones del conjunto del piso o casa de 4,9. En este caso hay que tener en cuenta que la cocina y el salón están incluidos en el número de habitaciones si tienen más de 4 m2, por lo que se puede hablar de casas promedio de 3 dormitorios, además de
salón y cocina104.
En comparación con el conjunto de la población en España105, los inmigrantes están más con-
centrados (54%) que la población general (38%) en viviendas de 5 habitaciones, y menos en vi- viendas de seis o más habitaciones (16% de los inmigrantes, 29% la población general). Los típi- cos apartamentos de 2-3 habitaciones son más habituales entre la población general (12%) que entre los inmigrantes de nuestra encuesta (7%).
Entre los inmigrantes, las casas con más habitaciones son las de propiedad (5,1 habitaciones de promedio), seguidas de las de alquiler compartido o subarriendo (5,0 habitaciones) y, por últi- mo, las de alquiler independiente (4,6 habitaciones). Si comparamos el número de habitaciones en los casos de alquiler independiente y en los de propiedad, se deduce que la compra representa una clara mejora en términos de amplitud de la vivienda, tal como se recoge en el Gráfico 30.
GRÁFICO 30
NÚMERO DE HABITACIONES EN LAS VIVIENDAS DE ALQUILER (INDEPENDIENTE) Y DE PROPIEDAD DE LA POBLACIÓN INMIGRANTE 12,1 30,6 45,8 11,5 2,4 16,3 59,3 22,0 0 25 50 75
De una a tres Cuatro Cinco Seis o más
N.º de habitaciones (incluye salón y cocina)
%
Alquiler (independiente) Propiedad
FUENTE: Encuesta IOÉ 2005.
104 Para delimitar el concepto de «habitación», hemos aplicado el criterio que se siguió en el Censo de 2001. 105 Los datos sobre el conjunto de la población en España los tomamos en adelante del Censo de 2001.
En la Comunidad Valenciana y en Madrid las casas ocupadas por inmigrantes tienen un prome- dio de habitaciones medio punto más elevado que en Cataluña. En concreto, mientras el 86% de las viviendas valencianas y el 75% de las madrileñas tienen cinco o más habitaciones, sólo llegan a esa cifra el 57% de las catalanas (en este caso sin diferencias significativas por provincias). Para conocer el grado de hacinamientoen las viviendas de inmigrantes, podemos aplicar los in- dicadores de hacinamiento y densidad manejados por Leal y Cortés para analizar el Censo de Vi- viendas de 2001106. Estos se basan en la relación entre la superficie de la vivienda (medida en m2
para el índice de hacinamiento y en habitaciones para el índice de densidad) y el número de ocu- pantes. Si tomamos como criterio los m2, se produciría hacinamiento cuando la división entre
los metros cuadrados de la vivienda y las personas ocupantes fuera inferior o igual a 10 m2(ha-
bría hacinamiento críticocon menos de 6 m2por persona y moderadoentre 6 y 10 m2). Si toma-
mos el criterio de las habitaciones107, habría densidad elevada cuando el cociente entre el núme-
ro de habitaciones y el número de ocupantes fuera igual o inferior a 1 (hacinamiento crítico con menos de 0,5 habitaciones por persona y moderado entre 0,5 y 1 habitación)108.
La Tabla 26 recoge los índices de hacinamiento y densidad de la población inmigrante encuesta- da por nosotros y los compara con la media de la población de la Comunidad de Madrid en 2001. En general se puede apreciar que el índice de hacinamiento de los inmigrantes (19,2% con 10 m2o menos por persona) es casi diez veces mayor que el índice de la población total de Ma-
drid (2,1%). En cuanto al índice de densidad es casi el doble: el 67,5% de los inmigrantes dispone de una habitación o menos en su vivienda, lo que ocurría en 2001 al 38,7% de la población total madrileña.
El hacinamiento y la densidad aumentan, lógicamente, en las viviendas con varios hogares (régi-