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Program Dependence Graph Mapping

Como expresamos anteriormente, Bahía Blanca sufrió los embates del capitalismo neoliberal en forma directa. Las circunstancias que propiciaron un acelerado incremento en la desocupación en la ciudad tuvieron que ver con la privatización de empresas públicas, la abrupta apertura económica, la desregulación de los mercados, la flexibilidad laboral y la intensa fragmentación del trabajo que tuvo su correlato en el empobrecimiento de sectores de medios y bajos ingresos. Cabe aclarar que en los primeros años de la década de 1990, la producción agropecuaria del SO bonaerense (principalmente de trigo y girasol) se encontraba en franca involución en términos de rendimiento y con gravísimos problemas de endeudamiento.

Javier Lindemboin y Mariana González analizan las heterogeneidades interurbanas de los mercados de trabajo. Un dato interesante que se desprende de su análisis es que, si bien el empeoramiento de las condiciones de trabajo fue una constante en todo el país, la forma y el nivel de intensidad muestran importantes divergencias entre los aglomerados estudiados, que se relacionan con las diferentes

configuraciones demográficas y/o productivas. En este sentido, los autores muestran que las tasas de crecimiento poblacional intercensal entre 1991 y 2001 de las principales ciudades del país resultaron menores a las de décadas anteriores, lo cual implica una menor presión demográfica en términos de la PEA. Otra característica que señalan los autores es la tendencia a la suba en las tasas de asalarización de los aglomerados cuyos mercados laborales muestran mayores deficiencias, y donde los trabajadores cuentapropistas no pudieron ejercer su actividad de forma redituable. Por último, destacan el aumento de la precariedad laboral, visibilizada principalmente en la sub- ocupación que pasa de un 30% a un 40%, aún en momentos de expansión del empleo. La inestabilidad del mercado laboral, en particular en el sector manufacturero (industria y construcción), contribuyó a la degradación del empleo (Lindemboin y Gonzalez, 2003: 209-214).

En particular, para analizar el caso de Bahía Blanca, se eligieron los indicadores de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que se consideran relevantes para explicar la dinámica del mercado de trabajo en la ciudad. No obstante, deben tenerse en cuenta las dificultades de analizar dos períodos marcados por cambios en la estructura de medición de la propia encuesta, que en la década de 1990 presentaba un análisis puntual y con una doble muestra por año (salvo los años 1998-1999) y a partir del año 1995 se dieron cambios en las formas de contabiliar los bloques de activos ocupados, de desocupados y de migraciones (Lindemboin y Serino, 2001). Por otra parte, debido a la carencia de algunos datos a nivel local en la EPH, se utilizaron los análisis de investigadores locales y los indicadores de actividad económica (IAE) publicados por el Centro Regional de Estudios Económicos Bahía Blanca - Argentina (CREEBBA), que se encuentran disponibles en forma digital para completar el panorama económico. La periodiación del IAE era bimensual: Enero- Febrero, Marzo-Abril, Mayo- Junio, Julio- Agosto, Septiembre- Octubre, Noviembre- Diciembre de cada año – exceptuando 1997, año en que no se publicó el número de marzo debido a una reestructuración de la revista – entre los años 1995-2003. A través de la lectura y análisis de 53 números publicados durante esos años, se realizó una caracterización de los indicadores económicos por sector, y de manera general, tomando las variables más relevantes del período.

En el Gráfico 1 se observa la relación entre tasa de actividad y empleo44 entre 1991 y 2003; la brecha entre ambas es notoria y se reduce sólo en 1999, año en que cambia la metodología y la forma de estimar la población total. Esta ampliación de la brecha indica un aumento del número de individuos que buscan y no encuentran trabajo, ya que existe un fuerte contraste entre el crecimiento de la Población Económicamente Activa45 (barras verdes) y el relativo estancamiento de la población ocupada46 (barras rojas), que alcanza valores mínimos en los años 1993 y 2002. De manera similar, debe tenerse en cuenta que un incremento en la población ocupada no necesariamente es un indicador de recuperación del empleo, ya que esta variable incluye a todas las categorías de trabajadores, entre ellos los precarizados y subocupados.

44 Se tomó la onda mayo, pero los resultados no varían si se toma como referencia la onda octubre.

45 La PEA está integrada por aquellas personas que tienen una ocupación o que sin tenerla la están buscando activamente. En la EPH la definición operacional para la captación de la PEA se delimita una semana de referencia donde se capta la población que ha trabajado por los menos una hora en forma renumerada o más de 15 horas sin remuneración; también se considera fuerza de trabajo a las personas que no trabajaron circunstancialmente pero que tenían una ocupación y a aquellas que sin tener ningún trabajo buscaron en forma activa en dicha semana de referencia. La definición de PEA incluye a la población ocupada y desocupada.

46 Personas que tienen una o más ocupaciones. Incluye los ocupados plenos, subocupados, sobre ocupados y ocupados que circunstancialmente no trabajaron la última semana.

Grafico 1. Tasas y niveles de actividad y empleo en Bahía Blanca. Porcentajes de PEA (eje izquierdo) y cantidad de habitantes (eje derecho)

Fuente: Elaboración propia en base a datos extraídos del EPH- INDEC – Bahía Blanca (Ba. Bca.)

El aumento de la PEA se manifiesta en un incremento de la tasa de actividad, y si bien el incremento es notable entre ambos sexos (un 10% entre 1991- 1995), es mucho más marcado en el caso de las mujeres (15% contra un 4,4% en el caso de los varones). Más aún, los guarismos de empleo indican una creciente feminización del trabajo (Ver Tabla 1).

Tabla 1. Tasa de actividad y empleo por género

Fuente: Elaboración propia en base de datos de la EPH en el BEL histórico (onda mayo) - Ba. Bca

El Gráfico 2 muestra las tasas de empleo por rama de actividad en la ciudad de Bahía Blanca47. Los datos revelan una transformación en la composición sectorial del empleo a lo largo del período analizado. En términos generales, se observa que el sector terciario (conformado por las actividades comerciales y de servicios) concentra más del 70% de la población ocupada en la ciudad. No obstante, hasta 2002 se observa una disminución del empleo en algunos rubros de servicios, un aumento – con altibajos – de la cantidad de trabajadores en sector comercial.

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Se utiliza la agregación del Sistema de Cuentas Nacionales, que divide a la economía en nueve Grandes Divisiones desde el punto de vista del producto, pero a causa de la disponibilidad de datos para Bahía Blanca, se agregan las Grandes Divisiones 1 y 2 (Actividades Primarias y Minería, respectivamente) en una única División.

0 20.000 40.000 60.000 80.000 100.000 120.000 140.000 0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 45% 50% 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003

PEA (eje der.) Población ocupada (eje der.) Tasa de actividad Tasa de empleo general

Tasa de Actividad 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 Varones 51,40% 52,60% 51,10% 52,70% 53,80% 52,80% 52,00% 54,60% 50,90% 49,90% 52,10% 50,60% 52,90% Mujeres 26,70% 28,80% 29,10% 31,10% 31,60% 30,50% 33,80% 33,90% 30,40% 31,40% 33,80% 32,40% 28,00% Tasa de Empleo 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 Varones 46,90% 47,30% 44,80% 45,10% 43,70% 43,40% 42,90% 49,00% 47,00% 42,60% 43,90% 39,40% 44,70% Mujeres 23,50% 25,90% 24,10% 25,50% 24,50% 22,70% 26,30% 27,30% 27,20% 25,30% 27,60% 25,10% 24,40%

La disminución en algunos subsectores de servicios se debe mayormente a las privatizaciones de empresas y servicios públicos, que repercutieron negativamente en las tasas de empleo especialmente entre 1991 y 1995. Este es el caso de los sectores Electricidad, Gas y Agua, Servicios Financieros y Transportes, Almacenajes y Comunicaciones, que si bien han tenido una participación relativamente baja durante todo el período (no alcanza el 10%), han experimentado un gran descenso respecto de la década anterior.

El sector industrial y el de la construcción concentraban aproximadamente el 20% de la población bahiense ocupada formalmente en los años 1991- 1995 y oscilan con alta y bajas hasta el 2000 donde cae su porcentaje, principalmente por el desmoronamiento en la construcción industrial.

Gráfico 2. Tasa de Empleo por Rama de Actividad. Años: 1991, 1995, 1998 y 2002

Fuente: Elaboración propia en base a datos del EPH/Indec y CREEBBA (1999) - Ba. Bca

En relación a la industria, los cambios experimentados por el Polo Petroquímico (fusiones, privatizaciones, etc.), la zona franca y el puerto de Bahía Blanca, entre otros sectores generaron a su vez diversas transformaciones en la estructura ocupacional, que se corresponden con trayectorias heterogéneas en la distribución de las categorías ocupacionales. En la medida en que la burguesía local se inclinó hacia la inversión en determinadas ramas, beneficiadas por la coyuntura, se verificó un nuevo nucleamiento de fuerzas objetivas alrededor de las grandes industrias, comercios y servicios ligados a la exportación de bienes básicos (químicos y petroquímicos), insumos y maquinarias agroindustriales y productos primarios, en detrimento de las pequeñas y medianas industrias y comercios, ligados a la manufactura liviana (Gorenstein, Scudelatti y Cerioni, 1995). La contracción de la actividad de las empresas pequeñas y medianas llevó al cierre de numerosos establecimientos, y a un aumento en los juicios ejecutivos, concursos y quiebras48. De esta forma, se advierte cómo se acentúan las diferencias entre las distintas ramas de la industria: mientras que el sector de frigoríficos, hierro y acero y la construcción sufren caídas muy fuertes, la caída en alimentos,

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El IAE nº 45, Julio- Agosto de 1999 informaba sobre el crecimiento de las dificultades financieras de las pequeñas y medianas empresas, no sólo debido a la caída en las ventas, sino también a “las conocidas dificultades de cobranzas de un grupo amplio de firmas subcontratadas en la expansión de plantas del complejo petroquímico” (IAE n° 45, pp.: 2).

2,0% 13,6% 8,6% 22,6% 7,3% 5,3% 38,5% 2,0% 2,2% 13,0% 9,2% 26,6% 5,2% 5,8% 36,9% 1,1% 1,4% 13,9% 10,0% 25,9% 6,4% 8,0% 34,2% 0,2% 3,2% 11,6% 6,5% 23,3% 6,9% 6,0% 42,2% 0,3% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% Actividades Primarias o Básicas

Industria Construcción Comercio, hoteles y restaurantes Transporte, almacenajes y comunicaciones Serv. financieros e inmobiliarios Serv. comunales, sociales y personales Electricidad. agua y gas

bebidas y tabaco es menor. Esto contrasta con el fuerte crecimiento de los productos petroquímicos, químicos, plásticos y caucho49. El CREEBBA alertaba entonces sobre estos cambios y sobre sus efectos en la situación de empleo en la ciudad:

“A los problemas estructurales, básicamente asociados al estancamiento de procesos de inversión y falta de competencia, se suman los efectos de desmonetización, contracción del crédito y demanda interna producto de las crisis externas. Hay una tendencia recesiva de la mayor parte de las empresas locales. Se alertó sobre la evolución negativa de las ventas y su relación con las características de la estructura económica local: perfil industrial dominado por sectores con problemas de rentabilidad y necesidad de reconversión (petroquímico, frigoríficos), predominio de empresas comerciales y de servicios con ventas orientadas únicamente en la ciudad. La mayor parte de las firmas comerciales habían ingresado a un círculo vicioso: el ajuste del sector público, los problemas del agro y de ramas industriales se reflejaban en un menor nivel de ingresos de la población y consecuentemente a través de una reducción del gasto se traducía en problemas de rentabilidad en la mayor parte de las empresas locales. Estas dificultades generadas por la disminución de demanda llevaban a un esfuerzo por contener costos particularmente el laboral con significativa incidencia en el sector servicios. Se producen bajos niveles de remuneración y un aumento de la tasa de desocupación (…)”50

“¿Qué balance se hace de la Convertibilidad hasta el momento? El balance arroja ganadores y perdedores en la coyuntura, destacándose como logro alcanzado la baja en la inflación. Las causas del no crecimiento se relacionan con factores estructurales de la ciudad y coyunturales: Durante este periodo en un contexto de mercados cautivos y donde las mejores oportunidades de ganancias se asociaban a la búsqueda de rentas en el sector financiero y el sector público, los incentivos a consumidores y empresas no alentaron procesos de inversión real, explicando de ese modo los bajos niveles de competitividad sobre un mercado doméstico en contracción (…). Además esto se suma a los elementos asociados a la coyuntura como la privatización de empresas públicas, la desregulación, la crisis de la industria petroquímica en 1993, del sector agropecuario y la más reciente crisis del sector financiero”51

El señalamiento de las deficiencias estructurales y coyunturales de la nueva dinámica económica instalada a partir de la Convertibilidad será una constante en los análisis sobre la ciudad que realiza el CREEBBA. Sin embargo, si bien en principio se ponderaron como “inmejorables” las posibilidades de crecer a partir de las inversiones extranjeras y la dinámica exportadora, desde el año 1996 - año en que se crea la zona franca en Bahía Blanca, se radican nuevas industrias y grandes hipermercados52 - las promesas incumplidas del “despegue económico” y la continuidad en la desocupación, generaron ciertas relativizaciones y ambigüedades en la postura editorial asumida por el CREEBBA. En diversos artículos se señaló que los proyectos de inversión en la zona portuaria y la instalación de grandes supermercados formaron una “economía dual” en la ciudad, con empresas grandes en crecimiento y empresas pequeñas en decadencia y en clara desfavorabilidad competitiva53.

Para el año 1998, las heterogeneidades en la industria bahiense se vuelven más notorias. Mientras que ciertos sectores específicos mostraron un crecimiento en sus actividades – los Lácteos, Fiambres y Embutidos, y Alimentos y Bebidas54, una gran mayoría – la industria textil y los frigoríficos – presentaban un diagnóstico

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Véase IAE nº 19, Enero- Febrero de 1995, pp.: 1-5; IAE nº 22, Julio- Agosto de 1995, pp.: 1-6; IAE nº 23, septiembre- octubre de 1995; IAE nº 25, Enero- febrero de 1996.

50 IAE nº 20, pp.: 1-5.

51 IAE, nº 26, Marzo- Abril de 1996, pp.: 1-6. 52

Véase la nota editorial del IAE n º 25, Enero- Febrero de 1996, pp: 1-6. 53 IAE nº 31, Enero- Febrero de 1997, pp: 1-3.

“preocupante”55 .

No obstante, la crisis que comienza a desatarse hacia el año 2000 implicó para el sector industrial una baja considerable en la mano de obra ocupada y en el aumento de la tercerización laboral. Si bien nueva radicación industrial llevó al PBI local a casi un 1% del PBI nacional hasta el año 200156, la industria petroquímica y de productos químicos y/o derivados siempre mantuvo un escaso impacto en términos de empleo, que llegó a niveles muy bajos en los años 2002 y 2003.

El rubro de la construcción muestra guarismos relativamente alto en términos de absorción de empleo. Desestimando la obra pública, que prácticamente se detuvo a partir de 1997, hubo determinados momentos en los que los altos niveles de empleo en la construcción estuvieron vinculados a la obra privada de gran envergadura, como la radicación industrial en la zona portuaria y del Polo Petroquímico57. Las inversiones pequeñas en locales comerciales y departamentos para renta tuvieron un auge en el año 199858, pero su crecimiento se estancó a partir de 2000, como indican los estudios sobre el sector inmobiliario. Como se mencionará en detalle en el apartado sobre conflictividad obrera, dirigentes sindicales de la UOCRA local comenzaron a observar con preocupación un aumento de la población desocupada en la construcción lo que generó posteriormente conflictos de envergadura, tanto con las empresas privadas como con el gobierno municipal y entre grupos internos59.

“Los más de 5 mil puestos creados en las obras del Polo Petroquímico están mayormente ligadas a la actividad de la construcción. Estos empleos son de naturaleza transitoria; su finalización no tiene horizonte superior a los dos años. Otro aspecto a remarcar es el nivel salarial, con predominio de trabajadores en las categorías más bajas, si se toma como referencia otras ocupaciones en la ciudad. Estos trabajadores sustituyen o compensan a aquellos que han perdido sus empleos por efecto de la crisis. Dado que no hay razones para pensar que este segundo grupo provenga de una actividad en particular, en el nuevo cuadro ocupacional, habría un fuerte crecimiento en la participación del sector de obreros de la construcción. Por su comportamiento cíclico, significa una mayor inestabilidad en la evolución del empleo local, y una mayor vulnerabilidad del mercado laboral frente a situaciones de crisis”60

El rubro Servicios Comunales, Personales y Sociales abarca actividades muy diversas, y si bien su composición muestra variaciones, la importancia de cada sub-rubro se mantiene. En el gráfico 3 se muestran

Bahía Blanca en relación al agua de red (en términos de acceso al servicio y calidad).

55 IAE nº 43, Marzo- Abril de 1999, pp.: 8-11. 56

Según una investigación en 2003 por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica, la industria química y petroquímica argentina aportó en 2001 aproximadamente un 5% del PIB y un 22% del total de las manufacturas industriales, mientras que las exportaciones del sector representaron un 9% de las exportaciones totales argentinas. El dinamismo del sector es muy alto, cuando se oberva que entre 1993 y 2001 el valor del producción exhibió un incremento acumulativo de 6,3% anual. Véase, Revista Petroqúimica, Petroleo, Gas y Química , año 21, nº 188. 57

La publicación del IAE nº 35, de noviembre de 1997 expresa con base empírica las mejoras en el rubro construcción y de los rubros metálicos asociados con las empresas petroquímicas en construcción. Cuando estas dejan de invertir, comienza a acentuarse el desempleo. Estos resultados comienzan a contrastar con las apreciaciones formuladas en el IAE nº 46 cuando se produce la crisis de Brasil, se intensifica la recesión y caen fuertemente las inversiones (pp: 11-17). 58 IAE nº 36, Enero-Febrero de 1998, pp: 20-21.

59 La Nueva Provincia, 19 del abril de 1999, “La crisis llego a la empresa” “El dirigente de la UOCRA Raúl Rubino advierte sobre los problemas de pago a las sub contratistas lo que implicaría un problema en la cadena de pagos y repercutiría en una reducción de personal”, p.6; Ver también: La Nueva Provincia,12 de enero de 2000, “Impacto laboral” : Reunión multisectorial entre dirigentes gremiales de la UOCRA, CGT y representantes de la Cámara regional de la Industria, la Cámara Argentina de la Construcción, APYMES, la Unión industrial y la Corporación del Comercio, la Industria y los Servicios con representantes de la Municipalidad, para discutir la problemática del desempleo luego de la finalización de obras en Profertil. El objetivo de diagnosticar acerca del posible destino de los trabajadores y procurando que la transición sea armónica y no traumática, p.8.

las tasas de empleo de este sub-rubro para los años en que esta información está disponible en Bahía Blanca (1993 a 1998).

“Enseñanza”, el sector de mayor incidencia en este rubro, aumentó su participación, mientras que el de “Servicio Doméstico, segundo en orden de importancia, pasó de absorber más de un 10% de la mano de obra en el sector servicios, a poco más del 7%. Los siguientes rubros, en orden de importancia en términos de impacto en el empleo son “Administración Pública, Defensa y Seguridad Social”, “Servicios sociales y de Salud” y “Otros”, entre los que se encuentran numerosos y diversos servicios cuentapropistas (salones de belleza, lavanderías, servicios técnicos de maquinarias y vehículos, servicios fúnebres, profesionales, sociales, culturales, etc.) y de asociaciones (sindicales, civiles, profesionales, políticas, etc.).

Gráfico 3: Desagregación del rubro “Servicios comunales, Personales y Sociales”

Fuente: Elaboración propia en base a datos del EPH/Indec y CREEBBA (1999). Años seleccionados en base a la información disponible- Ba. Bca

Al fuerte aumento de la participación del rubro “Administración Pública, Defensa y Seg. Social”, se oponen la trayectoria sinuosa del rubro “servicios sociales y de salud” y la tendencia decreciente del rubro “otros. Si bien los porcentajes parecen menores, no debe perderse de vista el orden de magnitud de esta Gran División de “Servicios Comunales, Personales y Sociales”, que es el rubro que más empleo concentra en Bahía Blanca (alrededor del 35%). Su disminución desde 1993 a 1998 (de cuatro puntos porcentuales) parece verse compensada con el aumento en el sector comercial, dinámica que se revertirá por completo hacia el año 2002.

En conjunto, los rubros de Comercio y de Servicios representan a la mayoría de los establecimientos y concentran la mayor fracción de personal ocupado en todo el período analizado.

El censo económico realizado en 1994 nos permite ver la siguiente cantidad de establecimientos: 795 en la industria manufacturera, 4.604 en el comercio y 2.829 en servicios. Los análisis del CREEBBA para mediados de los ‘90 especificaban que el valor agregado de la economía privada urbana en Bahía Blanca presentaba un nivel mínimo de aproximadamente 650 millones de dólares por año hacia mediados de la década. El valor bruto de producción estaba concentrado en la industria (66%), en tanto se destacó la

0% 2% 4% 6% 8% 10% 12%

1993 1995 1998

importancia del rubro Comercio y Servicios en la generación de puestos de trabajo. Desde el punto de vista del empleo, el mayor porcentaje de puestos se encuentra en el comercio minorista (22%), servicios sociales y

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