Protein structure and dynamics
Chapter 6 to address whether the structural locations of rare missense variants in the complement proteins can predict complement disease phenotypes.
3.1 Protein structure and function
3.1.3 Protein stability
Hay un campo en el que el arte de la sintonización nos dará resultados
particularmente rápidos y espectaculares: la comida. Sintonicemos con la comida cuando esté en el plato y mientras esté en la boca, lo cual hará que comer se convierta en una experiencia inesperadamente intensa. Algunas verduras como las carlotas o la remolacha, y algunas frutas como el limón, están dotadas de energías que, literalmente, explotarán en la boca. El proceso, en lugar de localizarse únicamente en el tracto digestivo, será como si todo el cuerpo estuviera participando y recibiendo
vibraciones de la comida. Como subproducto, nos resultará más sencillo reducir el consumo de comida basura.
Al sintonizar con la comida y observar nuestras reacciones a la misma, se hace viable poner en práctica una dieta que se nos adapte con precisión, sin actitudes dogmáticas. También se hará evidente que el estado de conciencia con el que ingiramos la comida podrá tener tanta influencia en nuestro sistema como la propia calidad de la comida.
La mayoría de los sistemas modernos de nutrición parece que no tengan nada en cuenta esta dimensión. Cuando visitan al naturópata pacientes sufriendo de cáncer, alergias o parásitos, inmediatamente se les da listas de comidas que deben o no deben tomar. Pero no suele decirse casi nada acerca de cómo debería tomarse la comida.
Tomemos un grupo de personas que coman exactamente la misma comida. Algunos acabarán teniendo parásitos intestinales y otros no. Para el ojo clarividente es como si, a veces, cuando la mente es "parasitada", el tracto digestivo tiende a retener parásitos. En astrología esta conexión se simboliza por el hecho de que el signo Virgo y su planeta Mercurio, son a la vez regentes de la mente y de los intestinos.
Hemos visto como la capacidad de sintonización es diametralmente opuesta a la rigidez mental. Cuanto más fija en sus estereotipos esté la mente, más difícil será tener acceso a una amplia variedad de sentimientos. En realidad, hay una conexión interesante entre el estado mental en el que se come y el nivel de flexibilidad mental: en función de cómo se come, la rigidez se incrementa o disminuye. Cada vez que se traga la comida con escasa conciencia y sin la percepción de sus cualidades energéticas, se favorece la rigidez mental de forma significativa.
Dicho de otra forma, cuando comemos desde la mente alimentamos la mente! Se imprime un sello mental sobre la comida y toda nuestra estructura se hace más mental. Visto desde el ojo, es evidente que uno de los principales trucos que emplea la mente para mantener su hegemonía, consiste en hacer que comamos sin conciencia.
Por otro lado, al resonar en armonía con la comida desarrollamos la flexibilidad de nuestra sustancia mental y nuestra capacidad general de sintonización se amplía en gran medida. A la popular frase "el cuerpo está hecho de lo que se come" se podría añadir: "y la mente está hecha por cómo lo comemos". Por supuesto, además de la nutrición hay muchos otros factores que entran en juego en la economía del plano mental. Aún así, podemos ejercer una acción importante sobre la dinámica de la mente, mediante una cuidadosa regulación de la ingestión de las comidas y del estado de conciencia durante las mismas. Es por ello que Gandhi solía decir: "cuando el sentido del gusto está bajo control todos los sentidos están bajo control".
Otro factor que puede influenciar positivamente el proceso de alquimia interior es la regularidad bastante estricta de las horas de las comidas. El cuerpo astral está intensamente involucrado en el proceso de digestión. Siguiendo una rutina bastante estricta de las horas de las comidas, haremos que el cuerpo astral trabaje a intervalos regulares, lo cual esto imprimirá un sentido del ritmo.
Ritmo es exactamente lo que le hace falta al cuerpo astral. El cuerpo astral es el plano en el que tienen lugar las emociones. Ahora bien, consideremos algunas
actividades rítmicas básicas del cuerpo físico, como el latido del corazón o la respiración. En cuanto experimentamos una emoción, la frecuencia de ambas se hace irregular! Nuestro cuerpo astral es el enemigo del ritmo: cualquier marejada significativa en el cuerpo astral tiende a perjudicar las cadencias del cuerpo físico. En lo que concierne al ritmo, está todavía por comenzarse la completa educación del cuerpo astral.
De ahí la importancia de tomar las comidas cada día a la misma hora y evitar comer entre las mismas. Los beneficios serán tanto físicos como psicológicos. Al imprimir un sentido del ritmo al cuerpo astral, se reforzará toda su estructura, lo cual redundará en una
estabilidad emocional, claridad mental, resistencia y tenacidad acrecentadas. Fomentaremos cierta fuerza del alma, lo cual facilitará la conexión con mundos más elevados.
Además de esta perspectiva espiritual, la regularidad en las comidas debería ser una recomendación esencial para los pacientes que sufren diversos desórdenes, como cáncer, asma, alergias, infecciones parasitarias, etc. Si podemos conseguir que los niños adopten cierta regularidad en la hora de sus comidas, les ayudaremos a estructurarse y desarrollarse armoniosamente.
En lo que respecta a los ritmos del cuerpo, hay una moderna invención que ha demostrado ser un desastre: el cambio de hora (para un supuesto ahorro de energía eléctrica).
Ganaderos de todo el orbe han notado que el cambio de hora tiene un efecto perturbador sobre el ganado. Tras esta observación existen profundos mecanismos relacionados con los cuerpos sutiles. Los animales tienen un cuerpo etérico y un cuerpo astral. Cuando los ritmos de su vida se alteran, aparecen diversos problemas. El resultado es una menor
productividad, la cual es apreciada inmediatamente por los ganaderos.
Sería una estupidez creer que el cuerpo humano no sufre con dicha interrupción de los ritmos naturales, que ocurre dos veces al año. El número de enfermedades graves y el desgaste general del cuerpo ocasionados por el cambio de hora, son probablemente mucho mayores de lo que se piensa. Esperemos que aumente la conciencia de este problema, así como que haya más investigadores que lleven a cabo estudios sobre sus efectos.