IMt infriiur. Esta es la nueva esperanza de la humanidad.
N
h(«construcción, sino ayuda a la construcción que el
flÍMlH Immuna lleva a término, construcción entendida como
rfPMiiollo de todas las inmensas potencialidades de que
MIA ilutado el niño, h ijo del hombre.
LO S PE R IO D O S D E L C R E C IM IE N T O
ir g u i! algunos sicólogos, que han seguido al muchacho V « I Juven desde el nacim iento hasta la edad universitaria, vil el transcurso del d esa rrollo existen diversos y distintos E sta concepción, derivada de W . Stern, fue adop- IbiU pronto p o r otro s, en p articu lar p o r Ch. B ühler y sus Mguldores, m ien tras que se puede a firm ar que desde o tro ((Mitin de vista la escuela freudian a la había desarrollado HnUblcmente. Es un con cepto d istin to del qu e se seguía an- liH tormente, según el cual en los prim eros años e l in dividu o hiimmio tiene un con ten ido bastante pobre, que se enrique- i * ron su crecim ien to; p o r tanto, según este con cepto el Individuo es a lgo pequeño en vías de desa rrollo, a lgo dim i. Millo que aumenta, con servando siem pre la m ism a form a . Abtfldonando este v ie jo concepto, la s icología reconoce ac- lUiltncntc que existen diversos tipos de sique y d e m ente
en los diversos p erío do s de la vid a (1 ). E stos p erío do s son netam ente d istin to s entre sí y es cu rioso con statar qu^ coin ciden con las diversas fases del desa rrollo físico. Lu, cam bios son tan im portantes, síquicam ente hablando, qu4 algunos sicólogos, inten tan do aclararlos, han exagera do h »J ta expresarse de este m o d o : « E l d esa rrollo es una sucesión d e n a cim ien to s». En d eterm in ad o p e río d o d e la vida, uflj in d ivid u o síqu ico m uere y nace otro . E l p rim ero de este» perío do s va d esde el _nacirruento hasta_ ¡es. seis.'años. F.flj este perío do , que tam bién tiene m anifestacion es m uy distiM tas, el tip o m en tal perm anece constante. Desde los c ero ha% ta los seis años, el p e río d o tiene dos subfases d istin ta s: l.i p rim era , desde los c ero hasta los tres años, m uestra un t il" * de m en talidad a la cual el adu lto tien e d ifícil acceso, i- d e cir sobre la cual apenas puede e je rc e r una influen cia di recta y, d e hecho, n o existen escuelas para estos niñui^ I Sigue otra su b íase: desde los tres hasta los seis años, enl la cual el tipo m ental es el m ism o, p ero el niñ o em pieza a|-j ser particu larm ente influen ciable. E ste p e río d o se ca ra c ic-jl riza p o r las gran des transform aciones que se suceden en el I I individuo. Para con ven cerse d e e llo basta pensar en la di feren cia que existe entre el recién nacido y el n iñ o d e sei|| años. De m om en to, no nos interesa c ó m o tiene lu gar esta tran sform ación , pero el hecho es qu e a los seis años el j individuo, según la expresión com ún, ya es lo bastante inte* ligen te para ser a d m itid o en la escuela.
E l p e río d o sucesivo va desde lo s seis hasta los doce años] y es un p e río d o d e crecim ien to, p ero sin transform aciones Es un p e río d o de calm a y serenidad y, síquicam ente hablan-1
., • ...--J. ver: W. Stern, Psychotoey of early childhood: up lo I year ° t II ed., 1930 (primera ed. alemana, 1914), Ch. Bühi.er
Ihi■ ** mi p e río d o d e salud, de fu erza y segura estabilidad. I .tu • inhílidad, física y m en ta l», d ice Ross hablando de
'I- rsUi edad, «e s la característica más sobresalien te (i Ih niiic/ más avanzada. Un ser de o t ro planeta, que no •... i a );i raza humana, fácilm en te p o d ría to m ar p o r adul t o >!• lu especie estos pequeños seres d e d iez años, si no Mi.i. i o c a s i ó n de v e r ad u lto s» (
1
).t n Vutinto al físico , existen signos qu e parecen fija r los . cutre estos dos períodos. L a tran sform ación que
iimu liiM.tr en el cu erp o es m uy visib le; cita ré solam ente el (»-• !*>> il<- que el niño p ierd e su prim era dentición , e inicia la • t*||llfl«Í<l.
I I tercer p e río d o va desde los d oce hasta ios d iecioch o . v es un p e río d o de tran sform acion es tales que re- iii i >lii el p rim ero . Este ú ltim o p e río d o puede su bdividirse üubfases: una que va desde los doce hasta los q uin- O lfllu y y otra desde los q uince a los d iecio ch o. E ste pe- también se caracteriza p o r tran sform acion es del cuer- alcanza la m adurez de su d esa rrollo . Después de l'i ,-ilieciocho años, el h o m b re puede con siderarse com ple- i.niirhte desa rrollado , y n o se produ ce en él ninguna trans- l'Ximiciún notable. S ó lo crece en edad.
t n cu rioso es que la ed ucación oficial ha reconoc id o es^< tu» d iferentes^tipos síq u ico s. P arece qu e hava ten id o una* •«lina intuición. E l p rim er p erío do , desde el na cim iento l«u tii los seis años, ha sido claram en te reco n ocido, y ha >Mu exclu ido d e la educación obliga to ria , m ien tras que se h t observado que a los seis años se produ ce una transfor- mm'lón en virtu d de la cual el niñ o resulta bastante m aduro |MH it ser a d m itid o en la escuela. P o r tan to se ha reco n ocid o i|i«c el niñ o ya sabe muchas cosas, lo que le p erm ite fre- montar la escuela. En efecto , si los niñ os a los seis años
( I ) Ver J. S. Ross, Croundwork o f educalkmal psycholoey, Londres m * (I * ed.. 1931) pág. 144.
n o pudieran orientarse, ni cam inar, n i com p ren d er lo qu#| les dice ei m aestro, n o podrían p a rtic ip a r en la vid a c<> lectiva. Pod em o s a firm ar q u e se trata d e un reconocimicu to práctico. P ero los educadores nunca han pensado
qu«j
si el niño puede ir a la escueta, orientarse, co m p ren d er lai ideas que le son transm itidas, debe estar d esa rrollad o mettd talm ente, d a d o que al nacer e ra incapaz d e todo. j E l segundo p e río d o tam bién ha tenido un reconocim ietv to inconsciente, pues en muchos países los niños gen eral m ente dejan la escuela elem en tal a los d o ce años para en* trar en las superiores. ¿ P o r qu é el p e río d o com pren dido en» tre los seis y los d oce años ha sido con siderado adecuado para enseñar al n iñ o las prim era s nociones fundam entalci de la cultura? Y a que e s to ocu rre en to do s los países del mundo, sin duda n o se trata de una inspiración c a s u a l: sólo una base síquica com ún a todos los muchachos puede ha», b er p erm itid o este tip o de ordenación escolar, que es unaj indudable con clu sión de un razon am ien to basado en la ex p erien cia^ E n efecto , se ha exp erim en ta do qu e durante esta p e río d o el niñ o puede som eterse a l tra b a jo m ental qu e exige la es cu ela : puede com p ren d er lo q u e dice e l m aestro y tie ne suñciente paciencia para escuchar y apren der. Durante to d o este p e río d o es constante en su tra b a jo y fu erte de s a lu d : p o r e llo ^e con sidera este p e río d o c o m o el m ás ade cuado para rec ib ir la cultura.''Después de los d o ce años de edad, se inicia una escuela d é ord en superior, lo que signi fica que la educación oficial ha reco n o cid o que en esta edad com ienza un nu evo tip o d e sico lo g ía para el in d ivid u o hu m ano. T am bién se ha reco n ocid o qu e este tip o se m ani fiesta a través d e dos fases, c o m o dem uestra el hecho de que las escuelas superiores se hallan divididas en dos par tes. Tenem os una escuela secundaria in fe r io r y una supe r io r; la in fe r io r abarca unos tres años, y la su perior a veces cuatro; sea c o m o fuere, n o im p o rta e l p e río d o exacto de
IA h i m «i1" ' d iv id e la enseñanza; sólo interesa con siderar |í| iMtt-aktn d r dos p erío do s en la escuela secundaría. Los Nm Ihih *, .|iir se han interesado p o r la educación en el pe- tlMri" .1» l.i 4dolcsccncia, lo con sideran c o m o un p e río d o de iNfc» «>.< iioliiim acion es síquicas que se puede com p a ra r al lu is ó n » " I *lue va desde el n a cim ien to hasta los seis años; I '•<•>"1, generalm ente, el c arácter n o es estable y surgen Mtttiitl» «u< («mes de indisciplina y de rebelión . La salud fí- I M mu • i' t siuhlc y segura c o m o en el segundo p erío do . Pero |» m> m lu no se preocupa. Se ha ela b o ra d o c ierto program a y |m« üiñ o* «leben seguirlo, quieran o no. T am bién en este fMHlnilt» !■>•> jóvenes deben perm an ecer sentados y escuchar •I deben o b ed ecer y d edica r su tiem p o a apren d í >!• ^jjii'M ioria unos con ocim ien tos dados.
I .t ■ iilininación de !a vid a e sco lar es la u n iversidad, que ... iliíu r c esen cialm en te d e los tipos de escuela que t« excepto quizás p o r la intensidad de los estu- thni I n la universidad los p ro feso res tam bién hablan mien- !««■ |m'? ulmnnos escuchan. Cuando y o estaba en la univer* y* In* hom bres n o se afeitaban , era cu rioso v e r a estos |hv< n> ■< « n las aulas, algunos con barbas más o m enos im- (•i.ii.ni. . v todos exh ibien do los más diversos bigotes. Sin i>inl»<ij’r>. estos hom bres m aduros eran tratados del m ism o M i M t l n n i ñ o s : debían sentarse y escuchar; som eterse a I... |>i i.Icmxys; depender, para los c iga rrillo s y los m edios itf ti.in tu irle , de la lib eralid ad de los padres dispuestos a Htto.iuniuiles cuando se aproxim aban los exám enes. Y eran IihihI'i ' • iidultos, cuya in teligen cia y experien cia d irigiría n * I « i i i i «lia el m undo y cu yo instru m ento de tra b a jo e ra la v <> los que se enseñaban las m ás elevadas p ro fesio - u*• lu d iros m édicos, ingenieros, abogados. Cabe añadir, ^il> i|iir sirve actualm ente una licenciatura? ¿A caso asegura U U'Ik ti quien la ob tien e? ¿Quién recurre a un m éd ico re- > Mu licenciado? ¿Quién encom ienda la con stru cción d e una
casa a un joven ingeniero apenas salido de la escuela? ¿O un caso a un abogado apenas autorizado para e je rc e r su pro fesión? ¿Y cóm o se explica esta fa lta de c o n fi a n z a L a ra zón es que estos jóvenes han pasado años y años escuchan do la palabra de los m aestros y escuchar n o fo rm a al hom bre; sólo el trab ajo p rá ctico y la experien cia conducen a ios jóvenes a la m a d u r e z ^ o r ello encon tram os jóven es mé dicos que deben practicar durante mucho tiem po en los hos pitales; jóvenes abogados que deben hacer prácticas en los bufetes de un ju rista ya experto; ingenieros que deben ha cer lo m ism o para p od er ejercer independientem ente su p ro fesión, y conquistar una experien cia propia. Y a ello se suma el hecho de que, para encon trar dón de rea lizar las prácticas, el licenciado debe buscar influencias, recomenda ciones y vencer numerosas dificultades. Este triste hecho se puede afirm ar que ocurre en todos los países. Un caso típi c o o cu rrió en N u eva Y o rk , donde se organizó un séquito de intelectuales com puesto p o r un centenar de individuos que no habían pod id o encon trar una ocupación. Llevaban una pancarta con el siguiente lem a : «E sta m os sin trab ajo, te nem os hambre. ¿Qué debem os h a cer?». La situación no ha cam biado. La educación se halla sin con tro l y n o aban d ona sus inveteradas costumbres. S ó lo se ha recon ocido la existencia, durante el crecim ien to del individuo, de diver sos tipos de desa rrollo en diversos períodos de la vida.
E l p e ríod o crea tivo
En los años d e m i juventud, nadie tenía en cuenta a los niños de los dos a los seis años. En cam bio, ahora existen instituciones preescolares de diversos tipos, que acogen a los niños de tres a seis años. P e ro incluso hoy, com o antes, se considera que la universitaria es la parte más importan-
tv de la educación porqu e los que han cu ltivado m e jo r la fat ulUil esencialm ente humana llam ada inteligencia provie- Na «ir la universidad. P ero ahora que los sicólogos han em- a estudiar la vida misma, se ha p ro du cido una ten- «Im H'lu com pletam en te opuesta;fébtualm ente muchos sostie- MMi com o yo, que la parte más im po rtan te d e la vida no M la que correspon de a ios estudios u n iversitarios, sino al primer perío do , que se extien de desde el nacim iento hasta )im neis años, p orqu e es en este p e río d o cuando se form a la (tlUrílgencia, e i gran instrum ento del h o m b r ^ Y n o sólo la iMlflIgcncia, sino tam bién el con ju n to de las ^facultades sí- ((tilo *. La nueva idea ha p ro du cido una gran im presión en IÑ« que tienen cierta sensibilidad p o r la vid a síquica; y mu- pilo* te han dedicado al t^Studio del recién nacido, del niñ o ilii un año, e! cual crea to person alidad del hom bre^ Ocu pados en esta m isteriosa revelación de la vida, los estudio- too axperimentan la m ism a em o ción que aqu ellos qu e en lita tiem pos antiguos meditaban sobre la m uerte. ¿Qué ocu- II* cuando llega la m uerte? Esta pregunta estim u laba la Mutilación y antiguamente acentuaba la sensibilidad; en tanibio, actualmente, e l hom bre, en su prim era aparición Mi el mundo, se con vierte en tem a de intensa reíle x ió n ¿ £ n •I recién nacido se descubre al H o m b r e ^ P o r qué tien e que itilrir una in fan cia tan larga y p en o sa T N in g ú n an im al tie- Hf un p e río do infan til tan d ifícil. ¿Qué ocu rre durante este p rlo d o ?
^indudablemente el p e río do in fan til es un p e río do de HVación; al p rin cipio no existe nada, y al cabo de un año, aproximadamente, el niño lo con oce todenj E l niñ o no nace
mhi un p oco d e inteligencia, un p oco de m em oria, un p oco tlr voluntad, dispuestas a crecer y d esarrollarse en el pe- Iludo sucesivo. E l ga tito puede m au llar desde el nacim ien to, aunque de form a im perfecta ; el p a ja rito o el b ecerro también tienen una pequeña voz, la m ism a que, aumentada,
será la v o z de su especie. E l hom bre sólo tiene un m edio de expresión al n a cer: e] llanto. En el caso del ser humano no se trata p o r tan to cH desarrollo, sino d e creación, qu e parte de cero. E l m ara villo so paso realizado p o r el niñ o es el que lo conduce de la nada a cualqu ier cosa, y a nuestra m ente le resulta d ifícil com prender tal m aravilla.
Para d a r este paso es necesario un determ inado tip o de m entalidad, distinta de nuestra m entalidad de adultos. El niño está dota do d e otros poderes, y la creación que rea liza no es insignificante: es la creación de lodo . Crea no sóJo el lenguaje, sino qu e plasma los órganos qu e Je perm i ten hablar. Con cada m ovim ien to físico crea; crea cada ele m ento de nuestra inteligencia, to do aqu ello de que está do tado el individuo humano. Conquista m aravillosa, que no es producto de una m ente con scien tefL o s adultos son cons cientes: si tenemos la voluntad y el deseo de apren der cual qu ier cosa, nos disponem os a hacerlo, pero en el niñ o no existe ni conciencia n i voluntad, porqu e conciencia y vo luntad están p o r c r e a r j
Si llam am os consciente a nuestro tip o de m ente adulta, la del niñ o debería ser llamada inconsciente, p ero una men te inconsciente no significa una m ente in ferio r. Una mente inconsciente puede ser rica en inteligencia. Este tip o d e in teligencia, es fácil de encon trar en cada ser, y tam bién se halla en los insectos; inteligencia que n o es consciente aun que a veces parece dotada de razón. Es d e tip o incons ciente, y el niño realiza sus m aravillosas conquistas, em pezando p o r e l con ocim ien to del am biente, en cuanto está dotado d e este tipo de m e n te ^ C ó m o ha p od id o e l n iñ o ab sorber su am biente? Precisam ente p o r una de Jas caracte rísticas particulares que hem os descubierto en é l : un p od er de sensibilidad tan intenso que las cosas que lo rodean des piertan en él un interés y un entusiasm o que parecen pe netrar su misma vida. E l niñ o asim ila todas estas impre*
HttfiM n<» con la mente, sin o co n la p ro p ia vida. L a adqui- tftlrtli del lenguaje es el ejem p lo más eviden te de ellok ¿Có- MM «prende el niñ o el lenguaje? Se responde que está flota do rf» otilo y que escucha la voz d e los seres humanos, y de M » modo aprende a hablar. Aun adm itien do este hecho, de- Ihhimhi preguntarnos p o r qué entre m illones de sonidos y HiHinifk diversos que lo rodean, oye y selecciona solam ente I» vi>/ del hom bre. Si es c ierto que el n iñ o oye, y si es c ierto tyHf aprende solam ente e l lengu aje de los seres humanos, en- ttiln «'* esto indica que el lenguaje humano le debe causar 01 mii Impresión. Estas im presiones deben ser tan fuertes, V iM irn causar tal intensidad de sentim ientos y un entu- ilakiim lan profundo, qu e deben p on er en m o vim ien to fi- Iim » invisibles de su cuerpo, fibras que em piezan a vib rar |inin reprodu cir aquellos sonidos. Para establecer una com- limación, pensamos en lo que nos ocu rre cuando asistim os H un con cierto; al cabo de un rato los rostros de los oyen te* muestran una expresión de éxtasis, y las cabezas y las nimios com ienzan a m overse. ¿Qué es lo que ios ha puesto »ti m ovim ien to si no las im presiones causadas p o r la músi- A lgo sim ila r debe ocu rrir en la m en te inconsciente del Mlfl'i. La v o z le produce tal im presión, que no puede ni i'iiiupararse con las que suscita en nosotros la música. En •t niño casi vemos los m ovim ien tos de la lengua que vi- l»m, cuerdas que tiem blan y muecas; to d o vib ra y se pone •ii tensión, preparándose en silen cio para rep rod u cir los so nidos que han causado tan profunda em o ción en la m ente Inconsciente. ¿Cóm o apren de el niñ o el lenguaje con toda •ti exactitud, y de fo rm a tan exacta y precisa que pasa a form ar p arte d e ia personalidad síquica? E ste lenguaje ad quirido en la infancia se llam a lengua m aterna, y es clara mente d istin to de todas las demás lenguas que pueda apren der después, del m ism o m od o co m o una dentadura postiza puede d ife r ir d e una dentadura natural.