CHAPTER THREE RESEARCH METHODOLOGY
3.5 Purposive sampling
Según Hobsbawm (2000) el siglo XX se puede dividir en tres etapas o eras:
Era de Catástrofe (del inicio al fin de la Segunda Guerra Mundial): Período en que se quiebra el
mundo tal como estaba organizado en el siglo XIX. El quiebre produce la caída de los imperios coloniales, dos guerras mundiales, una crisis económica mundial sin precedentes que impactó hasta en la economía más dinámica de la época (Estados Unidos), el refugio de muchos países en la autarquía económica1, la crisis de la democracia liberal y el surgimiento del fascismo.
Era Dorada (1947-1973) Etapa posterior a la crisis económica mundial, consecuencia de las dos
guerras mundiales. Caracterizada por un extraordinario crecimiento económico y el resurgimiento y profundización del capitalismo en su vertiente económica y sociocultural. Etapa de
Derrumbamiento (1973-1991): “era de descomposición, incerteza y crisis” producto de la crisis del
socialismo soviético (Perestroika, 1989) y la destrucción del sistema de “coexistencia pacífica” de los países, a través de relaciones internacionales sostenidas durante más de 40 años. El derrumbe de estas ideas generó la creencia del triunfo irreversible del neoliberalismo.
La caída del Bloque Socialista del Este, generó reformas en el capitalismo, que contribuyeron a su expansión, desarrollo y legitimación. En la década del 90, el neoliberalismo alcanzará dimensiones globales.
La Teoría de la dependencia surge finalizada la Guerra Fría. En el marco de esta teoría, los países pobres aparecen denominados como países del Tercer Mundo. Tiene puntos de coincidencia con la
Teología de la Liberación. Ambas corrientes de pensamiento parten de la crítica del sistema
capitalista, como generador de la desigualdad social y de la cultura del lucro y el individualismo. La Teoría de la dependencia analiza las relaciones geopolíticas mundiales. Muestra que el desarrollo mundial desigual se debe a la relación centro - periferia, que se construyó desde los inicios mismos del capitalismo. El desarrollo del capitalismo fue posible gracias a la asignación de funciones diferenciadas en el concierto de las naciones, para los países centrales (en que se originó) y para los países periféricos, conquistados.
En este esquema, los países periféricos estarían destinados a producir materia prima y mano de obra barata, para garantizar el desarrollo de los países centrales, productores industriales y de tecnología. Así, los países ricos no deben su grandeza a su superioridad cultural sino a la pobreza que generaron en los países que conquistaron y oprimen.
La Teología de la Liberación, es una corriente teológica, que señala la misión de la Iglesia de Jesucristo, basada en la opción por los pobres. Sostiene que la religión no está al margen de la política, y que para alcanzar “la tierra prometida”: la libertad, el hombre debe primero, tener garantizadas las condiciones materiales de la existencia, o sea, debe poder comer, vestirse, estudiar; el capitalismo (basado en el principio de acumulación) no puede garantizar la igualdad ni la libertad humanas, a pesar de su prédica.
Por eso, un verdadero cristiano debe trabajar activamente para transformar el sistema. Para ello debe perseguir dos principios: la transformación del hombre (hacia el “hombre nuevo”) y la transformación del sistema económico, político y social.
Ambas corrientes se conjugaron en el Movimiento Tercermundista, en el que confluyeron intelectuales (economistas, teólogos, filósofos, sociólogos) y militantes sociales de gran parte de América Latina, África, Asia y algunos de Europa.
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Autarquía: Capacidad de actuar sin necesidad de ser controlado o dominado por alguien o algo. Aplicada a las instituciones, significa la independencia con respecto a otras instituciones o gobiernos. Aplicada a la economía, designa la actividad económica de una región o país que produce aquello que consume, con lo que evita relaciones comerciales con otros países.
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Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial: La Guerra Fría
Se denomina Guerra Fría al período que va desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1944) hasta 1973, en que cae la hipótesis de conflicto E-O en que se apoyaba. Más precisamente, culmina en 1989 con la caída del Muro de Berlín y la hegemonía del capitalismo, con EEUU a la cabeza de las políticas imperialistas, desarrolladas en esa etapa, tanto en su expresión de invasión armada a otros países, de apoyo a las dictaduras en América Latina, como en su vertiente económica (profundización de la dependencia económica de los países del Tercer Mundo) La firma del Consenso de Washington2 en 1990 es el inicio de la etapa de profundización de las políticas neoliberales en América Latina. Después de la Segunda Guerra Mundial, EEUU abandonó la alianza antifascista de la que formaba parte y la sustituyó por una alianza anticomunista. Se inició así un proceso de confrontación ideológica entre el bloque de países capitalistas y el bloque de países socialistas (oposición Este – Oeste). Ambos polos sostenían dos nociones antagónicas de democracia: Los países capitalistas, de tradición liberal, postulan la democracia como sistema que garantiza la defensa de las libertades individuales, entre las cuales está principalmente la propiedad privada. Los países del Este, postulan el socialismo como sistema que garantiza la igualdad social, la justicia y la socialización de los medios de producción.
Pero no se trataba sólo de una disputa ideológica, sino también de una disputa política, por la hegemonía territorial. El desencadenante de esa disputa fue el cambio de política exterior de EEUU, que se expresó en dos declaraciones, una de carácter político y otra de carácter económico. El objetivo era detener el desarrollo del comunismo soviético, actuando en todos los frentes: político, militar, económico e ideológico.
La declaración política se expresó en la denominada Doctrina Truman3.
En lo económico, Estados Unidos desplegó una estrategia de ayuda para la reconstrucción capitalista de los países de Europa que habían quedado devastados después de su participación en la guerra. Con ello pretendía evitar el avance del socialismo que muchos países veían como alternativa posible. El proyecto de ayuda económica se materializó en el “Plan Marshall”, anunciado por el Gral. Marshall, Secretario de Estado de EEUU4.
Todos los países de Europa Occidental aceptaron el Plan. Conformaron el Comité de Cooperación Económica Europea y el continente se dividió en dos bloques: el bloque capitalista y el bloque socialista. El mundo quedó así organizado en un orden bipolar.
La Unión Soviética consideró el Plan como “intolerable intervención de E.E.U.U. en la vida interior
de los Estados europeos y una manifestación del imperialismo norteamericano”.
El conflicto Este - Oeste continuó hasta la crisis rusa de los 90 que culminó con la Perestroika (Reforma liberal del Estado). Una de las formas en que se expresó el conflicto fue la “carrera armamentista”.
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El Consenso de Washington es un programa de políticas económicas para impulsar crecimiento económico de América Latina, elaboradas por los organismos financieros internacionales con sede en Washington D.C, en los 90. En diversos documentos, el programa establecía el papel político de EEUU con respecto a la Región, el que planteaba, entre otras cosas, la necesidad de control de las democracias latinoamericanas por parte de EEUU, a lo que contribuiría el disciplinamiento económico de los países dependientes, a las exigencias de los organismos internacionales de crédito, liderados por Norteamérica. Más que un programa para el crecimiento económico, el CW significó así el sometimiento de los países dependientes a las demandas del mercado internacional.
3Truman, presidente de EEUU entre 1945-1953, fue oficial de artillería del ejército y único presidente que combatió en una
guerra mundial.
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“(…) las necesidades de Europa para los próximos (…) años en alimentos y otros productos esenciales procedentes (…) principalmente de América, son tan superiores a su presente capacidad de pago, que tiene que recibir una ayuda adicional sustancial o enfrentarse con un grave deterioro económico, social y político. El remedio consiste en (…) restaurar la confianza de la gente europea en el futuro económico de (…) Europa como un todo. El fabricante y el granjero (…) tienen que tener capacidad y voluntad de cambiar sus productos por monedas cuyo valor continuo no esté constantemente en cuestión.
Dejando a un lado el efecto desmoralizador sobre el ancho mundo y las posibilidades de desórdenes resultantes de la desesperación de la gente afectada, las consecuencias para la economía de los EstadosUnidos parecen evidentes (…) Es lógico que Estados Unidos haga cuanto esté en su poder para ayudar a volver a una salud económica normal en el mundo, sin la cual no cabe estabilidad política ni paz segura. 3uestra política no va dirigida contra ningún país, ni doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos. Su objetivo debe ser la vuelta a la vida de una economía operante en el mundo, de forma que permita la aparición de condiciones políticas y sociales en las que puedan existir instituciones libres. (…) Cualquier ayuda que este gobierno pueda prestar en el futuro debe procurar una cura antes que un simple paliativo.
(…) Cualquier gobierno que maniobre para bloquear la recuperación de otros países no puede esperar apoyo de nosotros. Más aún, los gobiernos, partidos políticos o grupos que traten de perpetuar la miseria humana al objeto de aprovecharse de ella políticamente o de otra manera, encontrarán la oposición de Estados Unidos”. (George Marshall, discurso de lanzamiento del Plan, Harvard, 6/6/1947)
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EEUU aprovechó la situación de posguerra para generar o profundizar la relación de dependencia que los países del Tercer Mundo tenían con la mayor potencia mundial. Las estrategias que utilizó fueron el endeudamiento externo y el apoyo a los golpes de Estado en toda América Latina. Tal dependencia tuvo continuidad en los 80 y 90, a través de democracias tuteladas o controladas desde Norteamérica. A través de la propaganda ideológica, EEUU instaló la hipótesis del peligro de invasión comunista, para intervenir en los conflictos internos de los países dependientes y lograr legitimación social. Una evidencia del apoyo de EEUU a las dictaduras de América Latina es el hecho de que los militares genocidas de las dictaduras latinoamericanas se entrenaban en ese país, donde, en una oficina de la CIA se diseñó el Plan Cóndor (acuerdo de planificación del exterminio de las fuerzas sociales en América del Sur).
Para lograr la hegemonía en la región, EEUU trazó los siguientes principios de acción: - Impedimento de la expansión del “enemigo”.
- Disuasión de cualquier acto hostil ante la amenaza de recurrir al enfrentamiento bélico. - Persuasión ideológica.
- Detección de elementos de “subversión” (medio para eliminar a los opositores) - Espionaje.
En este período, en varios países del Tercer Mundo se desarrollaron acciones de descolonización, a través de luchas por la independencia económica y política. En Asia y África, los procesos de descolonización desarrollados por Movimientos de Liberación, culminaron con la constitución de nuevos Estados organizados como bloques con peso internacional, decididos a sostener una posición neutral, como Tercer Mundo, al margen de los dos bloques dominantes. Entre estos procesos de liberación están la revolución egipcia (1952), los procesos revolucionarios de África (Marruecos, Túnez, Ghana, Guinea, Argelia) y la revolución socialista cubana (1959)5.
El impacto de la Guerra Fría en América Latina (1950-1970)
EEUU desarrolló una ofensiva de Guerra Fría en América Latina, tendiente a generar la ruptura de relaciones de Latinoamérica con la Unión Soviética6 y la proscripción de los partidos y organizaciones sociales de oposición al sistema capitalista. En todos los casos, la política norteamericana para nuestra región contó con el apoyo de las elites económicas latinoamericanas.
Otra medida de EEUU para avanzar sobre América Latina fue la constitución de una alianza militar con los gobiernos liberales de los países aliados de la región, que se concretó con la firma del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, 1947, Río de Janeiro) por el que se justificaba la intervención de EEUU en cualquier país de la región, ante un posible “avance del comunismo” considerado un “peligro para la paz de América”.
En 1948, por iniciativa de EEUU, se creó la OEA (Organización de Estados Americanos), que establecía condiciones para la resolución pacífica de conflictos entre los Estados miembros, poniendo el acento en el principio de no intervención. De aquí en más EEUU utilizó la OEA para obligar a países latinoamericanos (por ejemplo Colombia) a intervenir en guerras iniciadas por aquel en otras partes del mundo.
En 1949 que da formalmente constituida la República Popular China. Había triunfado la revolución socialista. Ante esto, EEUU aceleró la creación de un Programa de Seguridad Militar, consistente en una serie de tratados que permitían el control de las Fuerzas Armadas latinoamericanas, por parte de EEUU, a través del equipamiento, entrenamiento y maniobras militares conjuntas, de manera de alinear las FFAA a su estrategia anticomunista.
El pretexto para introducir plenamente la Guerra Fría en la región, fue el triunfo de la Revolución Cubana, que puso fin a la Dictadura de Batista. Para el gobierno revolucionario cubano, el enemigo principal era el imperialismo y sus aliados nativos, y el objetivo era la reconstrucción de la Patria Grande Latinoamericana, lo que requería de la liberación de los países hermanos. El socialismo, que había triunfado vía revoluciones, se presentaba en los países del Tercer Mundo como alternativa al capitalismo dependiente. La figura del Che Guevara y los líderes de la Revolución Cubana influyó en la formación de guerrillas en la región. En los 60/70 América Latina fue escenario de procesos revolucionarios, que asumirían la liberación nacional como paso fundamental para la liberación de Latinoamérica.
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En este período, se inicia el desarrollo de experiencias revolucionarias en América Latina, aunque no triunfan.
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En 1961 EEUU creó en Panamá, una serie de establecimientos militares para el entrenamiento sofisticado de los ejércitos del continente en la lucha antisubversiva, el más conocido de los cuales es la Escuela de las Américas, en la que fueron entrenados para la tortura y el aniquilamiento de militantes sociales, cientos de oficiales de las fuerzas armadas latinoamericanas.
Mientras por un lado, EEUU proclamaba la Alianza para el Progreso, por el otro intensificaba el plan orientado a combatir a los movimientos guerrilleros, a través del financiamiento de programas de entrenamiento militar y la “modernización” de los ejércitos regulares, que significaba la utilización sistemática y planificada de técnicas de tortura para obtener información, la que también se organizaba y sistematizaba. En este marco se elaboró la Doctrina de Seguridad 3acional que sostenía, que en el esquema bipolar, dado que el enemigo es el comunismo, las guerras convencionales serían sustituidas por guerras ideológicas a librarse en el interior de cada país de la región.
En este esquema, el gobierno norteamericano se propuso impedir cualquier conflicto bélico entre sus aliados. Los gobiernos aliados de América del Sur asumieron la hipótesis de conflicto interno, que convertía a las organizaciones populares que emergían contra las políticas imperialistas - y se expresaban también, en algunos casos, como guerra de guerrillas-, en el principal “enemigo” de las Fuerzas Armadas.
El Movimiento de Países o Alineados (NOAL o MPNA)
El MPNA se constituyó durante la Guerra Fría, con la finalidad de mantener una posición neutral ante las disputas de las dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética.
En 1927 se reunieron en Bruselas numerosos líderes asiáticos, africanos y latinoamericanos e intelectuales europeos para realizar el Congreso de los pueblos oprimidos. Luego, en plena Guerra de Indochina, líderes de los países asiáticos, convocaron a la Conferencia de Colombo para analizar el conflicto. En estas dos reuniones se gestó la Conferencia de Bandung (1955), a partir de la cual el MPNA alcanzó presencia internacional. En ella, se enunciaron principios que deberían regir las relaciones entre las naciones grandes y pequeñas y el Movimiento fue asumiendo una actitud de no alineación, como países militarmente débiles y económicamente subdesarrollados.
En 1961 y con más países miembros, el MPNA se estableció en la Primera Conferencia Cumbre de Belgrado a la que asistieron 29 países, principalmente nuevos Estados independientes. De entre los países de América Latina, solo Cuba participó en calidad de miembro.
Las principales acciones del MPNA se centraron en el apoyo a la autodeterminación de los pueblos, la oposición al Apartheid7, la no-adhesión a pactos multilaterales militares, la lucha contra cualquier forma de imperialismo, el desarme mundial, la no-injerencia en los asuntos internos de los Estados, el fortalecimiento de las Naciones Unidas, la democratización de las relaciones internacionales, y la reestructuración del sistema económico internacional para el desarrollo socioeconómico mundial. En dos Declaraciones de la II Conferencia (1970) se pueden leer los principios del Movimiento: - La Declaración sobre la paz, la independencia, el desarrollo, la cooperación y la democratización
de las relaciones internacionales plasma como principios fundamentales: lucha por la paz, acción
contra el colonialismo y el racismo, diplomacia como solución a los problemas, esfuerzos por finalizar la carrera armamentística, oposición al establecimiento de bases militares en territorios extranjeros, realización de campañas en favor del aumento de autoridad de la Asamblea de la ONU, aspiración a la independencia económica y la cooperación en igualdad de condiciones entre los países, necesidad de continuidad de la lucha anticolonial y finalización de todas las alianzas militares.
- La Declaración sobre la no alineación y el progreso económico fija normas de cooperación económica entre los países miembros, y un programa cooperación económica para el desarrollo regional.
En cada Conferencia se elaboraban Declaraciones Políticas y Resoluciones referidas a la situación internacional.
Para 1979 el MPNA contaba con 96 miembros, 9 observadores, 10 invitados y varios delegados de organizaciones de liberación internacional.
Durante la década del 80, la crisis del Bloque del Este, el posterior derrumbe del socialismo y el conflicto entre Irán e Iraq, pusieron en riesgo el MPNA.
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Doctrina de segregación racial en Sudáfrica, aplicada hasta 1992 por conquistadores ingleses y holandeses. Abarcaba todos los ámbitos de la vida económica, social y política. Apartheid significa “separación”, en afrikáans, lengua que se habla en la región. La doctrina, eminentemente racista, sostiene que la segregación es necesaria para promover el desarrollo.
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Tras el fin de la Guerra Fría el MPNA centró su atención en los grupos de países poderosos (Unión Europea, G8). Sostuvo que parte de los problemas de los países del Tercer Mundo durante la Guerra Fría se acrecentaron con la globalización neoliberal donde, a través del concepto de “guerra preventiva”, EEUU justificó la intervención militar en países con menor equipamiento bélico. Esto generó la necesidad de fortalecer vínculos entre países del Tercer Mundo, en defensa de intereses comunes.
En el 2006, la cumbre se realizó en La Habana (Cuba)
Al 2009 había 117 países y un territorio autónomo, miembros plenos del MPNA (31 países latinoamericanos y caribeños) que postulaban la independencia y la soberanía política de los Estados, la no intervención en asuntos internos de los países y la solución de los conflictos sin recurrir a amenazas ni al uso de la fuerza.8
En América Latina y el Caribe, nuevas organizaciones expresan hoy las alianzas generadas por el fracaso del neoliberalismo. Entre fines del Siglo XX e inicios del Siglo XXI, a través de elecciones libres, llegan al poder candidatos de centro izquierda en Venezuela, Nicaragua, Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia y Ecuador.
Se crean nuevos acuerdos de cooperación económico-política como MERCOSUR (Mercado del Sur) y UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), el Consejo Sudamericano de Defensa, el Banco del