3 Philosophical assumptions and methodological implications
3.4 Quality of the research
Universidad de Valladolid
RESUMEN:La elaboración del inventario de piedras litográficas conservadas en el Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa) permite presentar un apunte sobre el inicio de la enseñanza académica de esta técnica en la antigua Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad y la actividad de los alumnos interesados en ella.
PALABRAS CLAVE:Litografía. Piedras litográficas. Museo de la Universidad de Valladolid. Escuela de Artes y Oficios de Valladolid.
A NOTE ON LITHOGRAPHY IN VALLADOLID
ABSTRACT:Working out the inventory of the lithographic stones in the collection of the University of Valladolid Museum (MUVa), makes it possible to outline the beginning of the academic teaching of this technique in the old Arts and Crafts School in the city, as well as knowing the activity of the students interested on it.
KEYWORDS:Lithography. Lithographic stones. Museo de la Universidad de Valladolid. Escuela de Artes y Oficios de Valladolid.
Escudo de Valladolid,por Mariano Cantalapiedra, 1913.
explicaba que, además, había solicitado ayu- da económica al Ayuntamiento y a la Diputación, y que esta última se lo había concedido.
La organización de estos talleres fue otro de los puntos a solucionar. Ya en 1900, en una junta de profesores celebrada el 11 de septiembre, se trató sobre ello: «No pretende la Escuela de Valladolid organizar grandes talleres, ni que estos sean una repetición de los que en la localidad se encuentran esta- blecidos y divulgados; trátase de especiali- dades poco conocidas, de prácticas de taller necesarias para formar operarios hábiles y poseedores de los recursos y secretos que emplea la industria moderna; o también, si esto fuera posible, para renacer algunos pro- cedimientos que en nuestra patria y en nues- tra localidad misma florecieron en otras épocas…»2.
La decisión sobre el número y organiza- ción de los mismos correspondía a cada escuela aunque la planificación acordada
debía ser supervisada y aprobada posterior- mente por el Ministerio. Respecto a su carácter, el director de la Escuela advertía en 1907 que, «para evitar equívocos en el con- cepto», había que tener claro que éstos esta- ban destinados a alumnos que ya conocieran el oficio y quisieran perfeccionar sus habili- dades, no siendo lugar para aprendices3.
Las prácticas de taller pasaron a ser parte integral del plan de enseñanza. Al frente estaban un maestro y un profesor; el prime- ro4, en contacto directo con el alumnado y
bajo las órdenes del profesor, era el Jefe
Inmediato de los trabajos; el segundo esta-
ba dedicado a supervisar las enseñanzas que se desarrollaban. Ambos eran elegidos por el Jefe de Talleres, cargo que ostentaba el director de la Escuela quien, ayudado por la junta de profesores, designaba a los maestros.
Para el de Litografía de la Escuela de Valladolid, se designó maestro de taller a Celestino González Ramos; auxiliar de Personaje masculino vestido de época, por Mariano Cantalapiedra, 1915.
estampación a Salomón Limorti Gómez, y
profesor inspector a José Martí y Monsó
como profesor que era de Dibujo Artístico ya que el taller de litografía estaba adscrito a esa materia. Una vez establecidos y organi- zados, comenzaron a funcionar en el curso 1908-1909.
Aquel primer año el número de matricula- dos ascendió a 24 alumnos, de los cuales 8 eran litógrafos de profesión, siendo el taller de mayor afluencia y aquel curso se realiza- ron 189 trabajos. En la memoria anual5figu-
ra una lista de útiles comprados para el taller: 12 mesas y 12 banquetas, 9 piedras litográficas, un kilo de tinta de reporte, 6 buriles etc., destacando la adquisición de un libro original de Jean Louis Sponsel titulado
Das Moderne Plakat, obra importante para
la valoración del cartelismo como forma de arte seria, en la que se hace un recorrido
geográfico por diversos países mostrando carteles de los artistas más destacados: Tolouse Lautrec, Chéret o Mucha.
Con el plan de enseñanza implantado en el curso 1913-1914, el Taller de Litografía dejó de existir de forma independiente, pasando esta disciplina a formar parte del denomina- do Taller de Artes Gráficas que integraba tres materias: litografía, tipografía y taller de encajes y bordados. A su vez, éste se incluía en la Sección de Artes y Oficios. No obstan- te, fueron 17 los litógrafos matriculados aquel año académico.
Lamentablemente el Taller dejó de funcio- nar en 1917, pues en el curso siguiente sólo se ofertaron los de Tipografía, Carpintería artís- tica y Labores de la mujer, recordando el director de la escuela en 1918 el pésimo esta- do en el que se encontraban los talleres valli- soletanos, no sólo por el deterioro de su maquinaria, que había quedado obsoleta, sino también por la carencia del espacio necesario para las cátedras debido al alumnado matricu- lado «que en algunas pasa de trescientos»6.
Dentro de su Colección de Historia y Arte, el Museo de la Universidad de Valladolid posee un conjunto de 24 piedras litográficas procedentes de la antigua Escuela de Artes y Oficios de Valladolid. Tienen diverso tama- ño y algunas están firmadas y fechadas. Su estado de conservación varía, apreciándose en sus cantos una numeración romana, no legible en todas ellas debido a los desperfec- tos sufridos.
La temática desarrollada en ellas es dife- rente. Algunas reproducen modelos tipográ- ficos con diseño propio del art nouveau, enlazándose la letra con la imagen mediante trazos decorativos, a manera de iniciales de capítulo (en 1908 se compró el libro titula- do Moderne Graphique) e incluso, en cola- boración con el taller de tipografía, se realizó la portada de la memoria escolar del año 19107; otra representa el sello oficial de
la Escuela, lo cual permite fecharla después de 1913 pues aquel año dejó de llamarse de
Artes y Oficios para denominarse Industrial
y de Artes y Oficios; otra, muestra diversos
membretes de establecimientos comerciales de la ciudad. Pero, sin duda, el tema de la figura, humana o animal, fue el más repeti- do, en especial el asno y la vaca8, junto con
el del paisaje, las flores9o los edificios de
carácter rural o en ruinas. La estatuaria clá- sica fue otro de los asuntos tratados, extraí- dos del modelo en yeso10. Por encima de
todas, sobresale la que representa el busto del inventor de la litografía, Johann Aloys Senefelder (1771-1834), advirtiéndose en ella calidad en el dibujo y una cuidada com- posición.11
Sabemos que estas litografías fueron reali- zadas por alumnos, pues sus nombres corresponden con los que aparecen como premiados en las memorias de diferentes cursos. Por este motivo, hay que considerar sus trabajos como juveniles y aunque en algunos se advierte dominio en el dibujo otros poseen un carácter más elemental. El primero del que hay noticia es de Víctor
Pérez Alonso, mencionado por primera vez
en 1903, que estudió en la Escuela hasta 1916. Era litógrafo y debió tener buenas dotes para el dibujo; también estuvo adscrito al taller de Cincografía por lo que recibió numerosos premios en ambas disciplinas. Otro que permaneció en la Escuela durante un largo período, de 1908 a 1915, fue
Mariano Cantalapiedra Nieto12, también
litógrafo de profesión aunque en una oca- sión se le cita como tipógrafo; también reci- bió varios premios tanto en la sección de dibujo artístico como en la de litografía. También Mariano Salas Martín, litógrafo profesional, estuvo matriculado en la escue- la, al menos, entre 1911-1913 pues en esos años recibe varios premios por su labor en el taller de litografía.
Las féminas igualmente tuvieron cabida en esta disciplina, aunque no fueran litógra- fas de profesión sino que, en la mayoría de los casos, figuran sus labores como ocupa- ción. Este fue el caso de Milagros Tamariz
Zuloaga, alumna que se matriculó en la
Escuela, desde 1903 a 1914, otorgándosele numerosos premios por su destreza en el dibujo artístico. Otra de las firmas que apa- rece es la de María Dolores Nadal Salcedo, estudiante que destacó en diferentes asigna- turas, entre ellas litografía –obtuvo sobresa- liente en 1916–; figura como alumna entre 1915-1918. María Sabugo Sánchez también practicó la litografía y, como las anteriores, recibió el merecido reconocimiento desde 1910 a 1917, por destacar en la sección de dibujo artístico, al igual que su hermana Paulina. Apenas hay noticia de Lidia Solano, al igual que de una Soledad de la que sólo se conoce el nombre.
Asnos, flor y torre, por M.ª Dolores Nadal, María Sabugo y Soledad, 1916.
INVENTARIO DE PIEDRAS LITOGRÁFICAS DEL MUVA13
1. Escudo de Valladolid con orla y deco- ración vegetal (22,2 x 27,7 x 3,9) Firmado y fechado: Mariano Cantala- piedra / 15-11-1913.
Se lee: Escuela de Artes y Oficios
Valladolid.
Numeración: ilegible.
2. Escudo de Valladolid (44 x 32,3 x 6) Firmado: V. Pérez.
Numeración: ilegible.
3. Paisaje con hombre y caballo (34,7 x 51,1 x 5,2)
Firmado: V. Pérez.
Se lee: Escuela Industrial de A. y O.
Valladolid.
Numeración: […] / XXIV.
4. Membretes de comercios (24 x 29,5 x 4) Se lee: Comercio de Jalmeria.
Cordelería Esterados / Pablo Lunas / Despacho Troya, 29 / Casa fundada / en 1903 / Torrecilla, 10.
Numeración: ilegible.
5. Leda I (48,6 x 31,7 x 7) Firma: V. Pérez.
Se lee: Copia directa del yeso. Numeración: V / XXIV.
6. Modelo para diplomas (43,4 x 54,3 x 5)
Se lee: Escuela de Artes e Industrias
Valladolid
Sometidas a la aprobación del Claustro de Profesores las propuestas de premios de la Virtud y el Trabajo / formuladas por el voto sus propios compañeros, se ha acordado por unanimidad conceder a V. el premio / otorgado por D. … / En
cumplimento del referido acuerdo y para que en todo tiempo pueda V. acre- ditar en honor que con / la concesión de este premio se le dispensa, como estí- mulo a su vida honrada y laboriosa, en la que espe– / ramos preserve para ejemplo de buen ciudadano, se le expide este DIPLOMA como testimonio del justo / fallo de sus condiscípulos y la satisfacción de este Claustro que san- ciona en la solemnidad de esta fiesta, / tan señalada como merecida distinción. Dios guarde a V. muchos años. Valladolid a […] de 191[…].
Sr. D. … / El Director,[… ] El Secretario […].
Fiesta / de la / Virtud / y el / Trabajo.
Numeración: VI / XVIV. 7. Leda II (49,1 x 32,1 x 7) Firmado: M. Cantalapiedra. Numeración: ilegible. 8. Retrato de Senefelder (35,3 x 51,3 x 5,5)
Firmado: Mariano Cantalapiedra. Numeración: VIII / XXIV.
9. Lisa I (21,5 x 27 x 4,5) Numeración: IX/ XXIV.
10. Lisa II (24 x 30 x 4,3) Numeración: ilegible.
11. Lisa III (24 x 32 x 7) Numeración: X […] / XXIV.
12. Asnos, flor y torre (32,5 x 24 x 5,3) Firma y fecha:
– Asnos: M.ª Dolores Nadal 1916. – Torre: Soledad […].
– Flor: María Sabugo 13.3.1916. Numeración: ilegible.
13. Flor, ave, edificio, asno y vaca (44,8 x 32,8 x 7)
Firma y fecha: – Tulipán: anónimo. – Castillo: Lidia Solano.
– Gallina: Milagros Tamariz 24.3.1916. – Asno: M.ª Dolores Nadal 1916. – Vaca: M.ª Dolores Nadal. Numeración: ilegible.
14. Militar con pipa (44,3 x 32,2 x 8) Firma: Mariano Salas Martín. Numeración: XIV / XXIV. Otras observaciones: N.º 4. 15. Torre (27,3 x 22 x 5,3)
Numeración: ilegible.
16. Letras U y D (¿?). Sello de la Escuela y ¿? (32,2 x 44,1 x 7)
Se lee: Escuela de Artes y Oficios
1913.
Numeración: XVI / XXIV.
17. Lisa IV (60 x 49,2 x 4,7) Numeración: XVII / XXIV. 18. Vaca (24,8 x 32,7 x 6,5)
Firma: M. Cantalapiedra. Numeración: XVIII / XXIV. Otras observaciones: M.E / N.º 2. 19. Lisa V (24 x 30,3 x 4)
Numeración: XIX/ XXIV. 20. Dos sellos (27,2 x 22 x 7)
Se lee: Escuela Industrial y de Artes y
Oficios Valladolid.
Numeración: XX / XXIV.
21. Personaje masculino vestido de época (24 x 32 x 4,3)
Firma y fecha: Mariano Cantalapiedra 1915.
Numeración: XXI / XXIV.
22. Inicial de capítulo: letra U y retrato de mujer (24,3 x 29,5x 3,2)
Firma: Mariano Salas. Otras observaciones: N.º 4. Numeración: XXII / XXIV.
23. Cabeza de vaca y flor (27,5 x 22 x 6) Firmas:
– Flor: María Sabugo Sánchez 1916. – Vaca: María Dolores Nadal 1916. Numeración: […] / XXIV.
24. Asno y molino (32 x 24 x 6,5) Firma: V. Pérez.
Numeración: no legible.
Otras referencias: N.º 3 (¿?) 03-XI-1918. Leda, por Víctor Pérez Alonso.
NOTAS
1 Con este R.D. se unifican las Escuelas de Bellas Artes y las de Artes y Oficios, pasando a denominarse
Escuelas de Artes e Industrias. Así mismo, se propone que cada Escuela: «…tendrá un museo formado con el
material de enseñanza, reproducción de objetos artísti- cos y modernos, modelos de máquinas y aparatos cientí- ficos […] Se procurará formar, como dependencia del
Museo, una Biblioteca…».
2 Memoria del curso 1901-1902 pp. 10-12. En ese apartado se explican los requerimientos para los aspiran- tes a maestro de taller, que, igualmente, debían someter- se a lo dispuesto en el citado R.D.
3 Memoria del curso 1906-1907 pp. 7-8.El tema se vuelve a tratar en la memoria del curso siguiente.
4 Las funciones del maestro de taller se definen en el capítulo XI del R.D. de enero de 1900.
5 Memoria del curso 1908-1909, p. 36.
6 Memoria del curso 1917-1918. p. 9. El director detalla aquí el estado del edificio: «no responde en modo
alguno, ni a la importancia de esta capital, ni a los fines pedagógicos que deben reunir estos Centros».
7 En la decoración del interior de la memoria parti- cipó Victor Pérez Alonso, activo en el Taller de Cincografía que obtuvo el premio ordinario anual.
8 En las piezas 13 y 24 se advierte que ambos auto- res manejaron el mismo modelo, posiblemente extraído de cuadernos franceses de dibujo artístico, adquiridos por la Escuela anualmente. En el cahier 12 de L´Ecolier
Parisien (1900) aparece un modelo de asno muy similar a éste. Lo mismo ocurre con la vaca, repitiendo modelo en la 13 y 18.
9 Probablemente, los modelos florales se tomaran de los libros adquiridos por la Escuela en 1912, como el de G. Fraipont, Le plante dans la nature et la déco-
ration.
10 Para el Taller de Modelado y Vaciado, la Escuela compróó modelos de yeso en varias ocasiones, que a su vez se utilizaban en el de Litografía (pieza 5 y 7) y en la clase de Dibujo Artístico.
11 Para este retrato pudieron inspirarse en el realiza- do por Franz Hanfstaengl (1804-1877) en 1834, conoci- do retratista litográfico alemán que estuvo en contacto con Senefelder.
12 Su caricatura, dibujada por Juan Palencia, junto a las del fotógrafo Agustín Cacho y otros empleados de El
Norte de Castilla, se publicó en el rotativo del 6 de noviembre de 1960.
13 En la actual numeración de las piedras se ha man- tenido, en aquellas que era legible, la ordenación esta- blecida por la ya existente en caracteres romanos.
Se acaba de cumplir el cincuentenario del fallecimiento del escultor vallisoletano Moisés de Huerta, al que dedico esta evoca- ción académica en su patria chica. Mi prime- ra información sobre el artista fue en las iniciales clases sintéticas del profesor José María de Azcárate, en mayo de 1961. Más tarde, al cabo de unos años, tuve gran interés personal y académico por la escultura del País Vasco, coincidiendo con Oteiza, Sanchotena o Chillida, y recordé a Huerta dentro de la serie de artistas que en las pri- meras décadas del XX habían desplegado allí una gran actividad. Viviendo en Álava, comisionado por la Universidad de Valladolid para organizar su Colegio Universitario, coincidí diariamente, camino de mis clases, con el monumento a Fray
Francisco de Vitoria que allí realizara en 1945 Moisés de Huerta, escultor también de la cripta de la catedral nueva vitoriana y numerosas obras en otros lugares norteños.
Cuando después me incorporé a la cátedra de la Universidad de Extremadura me intere- sé, evitando el defecto claustral de interferir en lo que ocupase a otros, por los grandes temas de investigación del patrimonio espe- cífico de ese territorio, y también puntual- mente recordé que las síntesis histo- riográficas indicaban que Moisés de Huerta había fallecido a la edad de ochenta y un años en la ciudad de Mérida. Como hemos recordado en otra ocasión, ignorando la razón por la que finó en la clásica capital extremeña, tuve curiosidad por saber la cir- cunstancia de ese final y lo pregunté a algu-