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En el capítulo II de la Ley Federal del Trabajo, se encuentran establecidos los artículos que regulan en forma general la duración de las relaciones de trabajo, (ver artículos 35, 36, 37, 38, 39, 40,41) se desprenden los principios fundamentales, en el sentido de que las relaciones de trabajo deben permanecer mientras subsistan las causas que les dieron origen y, se adopta como regla general su duración indefinida, salvo pacto en contrario.

En las reformas del 30 de septiembre de 2013, se adiciona al artículo 35, relativo a la duración de las relaciones de trabajo, indicando que pueden ser para obra o tiempo determinado, por temporada de capacitación inicial o por tiempo indeterminado, manteniéndose el mandato de la ley en vigor, en el sentido de que a falta de estipulación expresa, la relación será por tiempo indeterminado. Con el propósito de evitar interpretaciones diversas, en el artículo 39 se establece expresamente que si vencido el término que se hubiese

80 fijado subsiste la materia del trabajo, la relación quedará prorrogada por todo el tiempo que dure dicha circunstancia con la misma naturaleza.

Se adiciona a la Ley con los artículos 39-A a 39-F, regulándose en el primero el denominado período de prueba, el cual debe hacerse constar por escrito y no podrá exceder de treinta días, salvo tratándose de trabajadores para puestos de dirección o gerenciales y demás personas que ejerzan funciones de administración en la empresa o para desempeñar labores técnicas o profesionales, casos en los cuales dicho período podrá extenderse hasta ciento ochenta días. En ambos casos el período de que se trate es improrrogable; debiendo cubrirse al trabajador el salario de la categoría o puesto que desempeñe. De no acreditar competencia el trabajador, se dará por terminada la relación de trabajo, sin responsabilidad para el patrón, pagándose al trabajador las prestaciones devengadas a esa fecha.

Congruente con el contenido del artículo 35, en el diverso artículo 39- B, se regula la relación o contrato de trabajo para capacitación, el cual debe constar por escrito y tiene por objeto que dicho trabajador adquiera los conocimientos o habilidades necesarias para la actividad contratada; dicho contrato tendrá una duración de tres hasta seis meses, cuando se trate de trabajadores para puestos de dirección, labores técnicas o profesionales especializadas. De no acreditar la competencia el trabajador se produce la consecuencia jurídica señalada en el párrafo anterior.

A su vez, en el artículo 39-F, se regulan las relaciones de trabajo para labores discontinuas, en los casos de actividades de temporada, donde no se requiera el trabajo permanente. Se dispone que los trabajadores que presten servicios bajo dicha modalidad, tengan los mismos derechos y obligaciones que los trabajadores por tiempo indeterminado, aunque de manera proporcional al tiempo trabajado en cada período.

Lo que acontece en la dinámica de los partidos políticos resulta un ejemplo muy preciso para este tipo de relaciones de trabajo, que tienen

81 identidad con los contratos por tiempo determinado o bien, ahora por temporada electoral, tomando en cuenta que para cumplir con todo el tinglado electoral en cada período de elecciones, necesitan un número importante de recursos humanos, como fue el Proceso Electoral Federal 2011–2012, que es la denominación oficial de las elecciones federales del 1º de julio de 2012 , para la elección: Presidente de la República. Jefe de Estado y gobierno de México. 128 Senadores y 500 Diputados Federales. El Instituto Federal Electoral (Ahora Instituto Nacional Electoral) institución autónoma encargada constitucionalmente del desarrollo de los procesos electorales federales en México, declaró formalmente iniciado el proceso el 7 de octubre de 2011. De esta manera comienzan las campañas electorales que se extienden por seis meses previos al día de las elecciones.

Tanto para los partidos políticos como para los candidatos, el periodo electoral es clave, es cuando están más activos, son más visibles en los medios de comunicación y buscan un contacto más estrecho con los electores y sus simpatizantes; pareciera que algunos partidos solamente trabajaran en campaña, pues son casi invisibles en los periodos que median entre elecciones. Otros partidos mantienen altos niveles de compromiso entre elecciones, pero aún así incrementan sus actividades durante los periodos de campaña. Su desempeño en el proceso electoral no sólo determina si un partido o candidato llega al poder o alcanza un cargo, sino que también influye en los niveles de apoyo y financiamiento que recibe entre elecciones. El común denominador de todos es el apoyo que reciben de las personas vinculadas con ellos mediante su trabajo.

Los compromisos electorales no pueden entenderse, reiteramos, sin la participación incansable de esos hombres y mujeres utilizados por los partidos políticos, para quienes no son candidatos, ni prestadores de servicios y casi nunca beneficiarios del poder, pero que jornada tras jornada, día tras día brindan su fuerza de trabajo en jornadas excesivas, sin seguridad social, en favor de un proyecto que sólo beneficia a las cúpulas partidistas sin ningún tipo de beneficio para ellos; ahí es donde se necesita la atención de la autoridad,

82 donde se necesita instrumentar la Ley de tal forma que permita distribuir equitativamente los millones de pesos que anualmente y en cada elección se destinan a los partidos políticos para los procesos electorales, que van a parar a unos cuantos bolsillos. Insistimos en que el programa de empleo temporal no resulta una mala idea, imaginemos a cuantas personas se puede beneficiar con empleo legalmente en cada proceso electoral; pensemos también en el impulso que se podría dar a la economía si cada persona que brinda su fuerza de trabajo es remunerada de manera decente, digna; de esa manera el gasto de las elecciones que cuesta tanto a todos los mexicanos tendría un doble beneficio, como antes lo comentamos, el ejercicio democrático de la vida política y el empleo temporal para miles de mexicanos que permanecen desempleados y que pueden representar un impulso para la economía nacional al contar con poder adquisitivo.