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2.3 Relational Reinforcement Learning

2.3.1 Relational Learning

Si estimas favorable, ¡oh, lector amigo!, la fábula de Píramo y Tisbe, daré brevemente a la estampa el Pastor de Clenarda, historia disfrazada, si bien verdadera. No quisiera ofrecerte agora volumen tan breve, pero obedeciendo a quien pudo mandarme, hice voluntad de la fuerza. Si eres prudente, no mirando al servicio, estimaras el deseo, favoreciendo agradecido lo que te ofrece obligado. Vale.

1

El suceso fatal, la historia canto1 del amor más constante, del que solo excedió con centellas de su llanto las doradas arenas del Pactolo2,

del que tanto emprendió que pudo tanto 5

que del ártico helado al otro polo, porque como el valor la suerte asombre, alcanzó fama eterna, inmortal nombre.

1 Prototípico inicio de canto épico en el que se indica la materia épica, que no es otra que el "amor más constante" que ha lugar entre los jóvenes babilonios. Se produce en este comienzo una síntesis integral de la tradición de la fábula mitológica, en la que autores como Silvestre, Montemayor, o Villegas, declaraban el objeto de su canto con la larga tradición épica. De esta forma, Botello utilizando el endecasílabo, la octava real y un estilo serio y grave, estaría queriéndose situar más cerca de modelos épicos como Camoens ( a quien parece tener presente), que de las versiones octosilábicas y quinientistas del mito sin olvidar que en 1612 se cambiaría, a partir del Polifemo de Góngora, la concepción de la fábula mitológica en España.

2 Pactolo es el dios del río homónimo, en Asia Menor. Era considerado como hijo de Zeus y de Leucótea. Era padre de Eurianasa y, por ella, según una tradición, abuelo de Pélope. En el curso de los misterios de Afrodita desfloró, sin saberlo, a su propia hermana Demódice. Al darse cuenta, arrojóse al río llamado Crisórroas (es decir, “río de oro”), porque sus aguas arrastraban pajuelas de este metal) que, después de este suicidio, tomó el nombre de Pactolo (Grimal, 2008:396).

2

Si el poder que ostentáis que el mundo muestra,

soberanas acciones dilatando, 10

ilustrísimos Fiescos3, la palestra del belicoso Marte despojando. Si maravilla sois de la edad nuestra, admiración del orbe eternizado, majestuoso valor, siempre profundo,

primero en fama, en obras sin segundo. 15

3

Ya con vuestras grandezas aniquilo el horrendo pavor del pecho interno, aplaudid de mis versos al estilo

porque puedan gozar de premio eterno,

resonante mi voz del Tajo al Nilo, 20

Como en Anfriso, número superno4, del gran pastor de Admeto rutilante mi frente ciñirá Daphnes ovante.

3 Botello escribe en los preliminares de las obras de Salas Barbadillo (Fiestas de la boda de la incasable mal

casada, Madrid, 1622), quien en 1621 publica El necio bien afortunado, dedicado también a los mismos

Fiesco. Como indica Cristina Castillo (2014: 9), refiriéndose a las dos primeras obras del portugués, la Fábula

de Píramo y Tisbe y El pastor de Clenarda: "están dedicadas a los hijos del famoso banquero genovés,

Sinibaldo Fiesco, y que, presumiblemente, fueron escritas antes de conocer o al menos de trabajar para don Francisco da Gama."

4 Anfriso es un oceánida y al mismo tiempo un río de Tesalia, donde el dios Apolo guardaba los rebaños del rey Admeto, que aparece en Grimal (2008:7) como rey de Feras en Tesalia, hijo de Feres, que había dado nombre al país. En su juventud participó en la cacería del jabalí de Calidón y en la expedición de los Argonautas. Se enamoró de Alcestis, hija de Pelias, rey de Yolco. Este había resuelto no entregar a su hija sino a un hombre cuyo carro llevara uncido bajo un mismo yugo un león y un jabalí. Anfriso, a su vez, fue el lugar íntimo elegido por Apolo para seducir a Evadne y a Lícoris, y donde mató por accidente a su querido Jacinto mientas jugaban al tejo. Por esta especial relación entre Anfriso y Apolo es por lo que a la sibila de Cumas se la llamaba Amphrysia Vates, pues se le suponía inspirada por el Dios. Según Ovidio, Anfriso fue uno de los dioses fluviales que acudieron a consolar a su hermano Peneo cuando su hija Dafne fue convertida en laurel para escapar precisamente de Apolo. Al mismo tiempo, Dafne es a su vez amante de Apolo transformado en laurel, que en este caso se aparece a su vez como símbolo de gloria.

4

Si bien la empresa mueve, anima, alienta5

al espíritu, falta soberano 25

sujeto insigne, del que heroico ostenta impulso peregrino lusitano,

del que siendo al inglés, al galo afrenta, admiración común del pueblo hispano

suspenden sus acciones peregrinas, 30

émulas de las griegas y latinas. 5

Cual suele en la tormenta el gran piloto6 que la gémina luz turbado llama, viendo el peligro de valor remoto,

cobarde espera, si confuso aclama 35

indómito el poder del fiero Noto7, sujeto el leño cuando Tetis8 brama contra los contrapuestos elementos, sorbiendo nubes y talando vientos.

5 Entendemos que esta estrofa está consagrada a evocar la figura de Luis de Camoens, a través del discurso de la

falsa modestia.

6 Esta estrofa nos recuerda a la figura del náufrago, y toda ella tiene una clara reminiscencia gongorina desde la temática, hasta el estilo. Nótese en el último verso bimembre “sorbiendo nubes y talando vientos”. En cuanto al término “leño” aparece en los siglos XVI y XVII siempre con un significado genérico. Anteriormente, a lo largo del XV se generalizó el uso de “madero”, con el significado de “navio”, característico en la lengua poética. Fue poco frecuente en los dos siglos siguientes, y raro en el XVIII. Casi siempre significa “barco” en general. En la difusión es probable que su utilización en la poesía de fray Luis fuera un elemento fundamental en ese nuevo uso. De la misma manera, la poesía italiana y, sobre todo Petrarca, sirve de modelo de lengua a los poetas españoles del Renacimiento. Esta lengua poética italiana utiliza con cierta frecuencia la imagen de la nave dentro de la alegoría marinera del amor (el poeta es una nave expuesta a los peligros de la mar encrespada, que busca un puerto seguro), con la sinonimia léxica nave, navicella, barcha, legno (Herrero,1995:43-44).

7 Noto, al igual que Bóreas, Céfiro y Euro, de la unión de Eos y de Astreo, Noto es el nombre del viento cálido del sur ( Falcón et al.,1997:441)

6

Si con pavor tremendo el pecho errante9, 40 cercado de imposibles, señalando

siglos de confusiones cada instante, cobarde en el temor, tiembla anhelando. Si al corazón ofrece palpitante

mi débil esperanza, delirando, 45

viendo su nave que sin pulsos veo por el inmenso mar de mi deseo. 7

Obliga, dulce Amor, mueve a Rosaura10, que divino en mi pecho inspire aliento,

anima la intención, la voz restaura, 50

obra mayor del cristalino asiento. De tus bellos rubís suave el aura, dichosa suspensión del pensamiento. Mueva, ninfa, mi pluma, pues no imploro

las nueve hermanas del castalio coro. 55

9 “El pecho errante” sería el sujeto de toda la octava. Si bien en la segunda parte, encontramos una elipsis de dicho sujeto que dificulta la interpretación de la misma.

10 No hace Botello en este caso una invocación a una musa mitológica, sino a una supuesta amada, que recibe el nombre poético de Rosaura. Encontramos una similitud con la fábula de Silvestre (1938:205), que igualmente realiza una invocación de este modo: "Reina de mi pensamiento:/ tú manda y rige mi pluma/ porque dé valor al cuento,/ ser pasado por la suma/ de tan alto entendimiento./ Alza y gobierna mi mano/ con tu valor soberano/ que si a tu valor responde/ yo podré volar por donde/ no ha volado ingenio humano".

8

A donde Eúfrates, con furor violento11, el campo rompe al húmido tridente12, siendo la gloria del terrestre asiento origen cierta de su gran corriente.

Adonde penetrando la13 del viento 60

talar pensó Nembrot14 la esfera ardiente, imitando al feliz joven alado

en líquidos cristales despeñado. 9

En esta monarquía en quien contemplo

el portento mayor de dos infantes, 65

Píramo y Tisbe, de firmeza ejemplo, nacieron desdichados como amantes. Luego que su niñez orna su templo, las almas sacrifican vigilantes

al rapaz flechador15, siguiendo ufanas 70 las claras luces de sus sombras vanas16.

11 Estamos aquí de acuerdo con Correa (2002:354), quien recuerda que en ningún momento se utiliza la palabra Babilonia, pero son precisamente un topónimo (Eúfrates) y un antropónimo (Nembrot) los que sitúan la acción en dicho lugar. Los poetas a veces rehúsan a mencionar el topónimo concreto enmascarándolo en una perífrasis (Blanco, 2012:349-375).

12 Metáfora que contiene el cultismo “húmido”, del lat. humĭdus, aparece de igual manera en el soneto LVI de Góngora para referirse al mar (v. 14): “el gran Señor del húmido tridente” (1982:114).

13 Se trata de una elipsis de omisión, referida a las "regiones del viento". Véase nota 15.

14 Recuérdese que Nembrot fue un cazador que vivió en Asiria y que se consideró el primer rey poderoso que hubo sobre la tierra e introdujo la idolatría en Babilonia. Hizo un culto al fuego e intentó escalar las regiones del viento proponiendo la construcción de la Torre de Babel (Arellano, 2000:159). Botello compara a Nembrot con la figura de Ícaro: "feliz joven alado" (v.62).

15 Se refiere a Cupido, denominado frecuentemente "rapaz" debido a sus alas.

16Encontramos coincidencias con los versos en la Égloga III de Garcilaso, aunque sin interés funcional (2010: 221): “Destas istorias tales variadas /eran las telas de las quatro hermanas, /las quales son colores matizadas, /claras las luzes, de las sombras vanas, /mostraban a los ojos relevadas /las cosas y figuras que eran llanas, /tanto que al parecer el cuerpo vano / pudiera ser tomado con la mano.” (vv. 265-272).

10

Si la sabia de Colcos17 atendiera de Píramo al valor, siempre divino como su libertad, nunca ofreciera

al osado argonauta el vellocino18, 75

en respirante flor no convirtiera el hado injusto al mozo peregrino19, en la plata, mirando fugitiva

su vida muerta, su hermosura viva.

17 Se refiere a Medea, hija del rey de la Cólquida (Colcos). Aunque la estrofa está concebida para hablar de las virtudes de Píramo, sugiere que este sería un candidato adecuado para la hechicera.

18 Jasón. Es bien conocido que el argonauta acabó rechazando a Medea, tras diez años de unión, en virtud de Glauca, despertándole una enorme furia.

19 Referencia mitológica a Narciso, que fue convertido en flor por orden de Némesis, diosa de la venganza y la justicia divina, que decidió castigarlo por su soberbia y vanidad.

11

De Tisbe como heroica la belleza, 80

emuladora más de sus pinceles20, quiso por admirar naturaleza componer de jazmines y claveles21, como la que mostraba que grandeza

pudo inferir de su Campaspe22 Apeles, 85

señalando deidad tan milagrosa

que más que desdichada ha sido hermosa. 12

Sin querer aplaudir lo que obligaba, sin querer obligar lo que aplaudía,

exhortando grandezas que animaba, 90

serafín humanado parecía. Si la armónica voz manifestaba, de manera los vientos suspendía, que nunca se movió con tanta gracia

la saludable lengua del de Tracia23. 95

20 Era muy común en la poesía barroca que el escritor siguiera lienzos y tallas que tenía a la vista, y encontramos que la relación entre artes plásticas y poesía se acentúa, dejando plasmadas multitud de alusiones y referencias a pintores y un claro gusto por lo pictórico (Orozco, 1989:39-49). Por tanto, encontramos familiar el término "pincel" para realizar una descripción, y así de este modo, vemos en Góngora de forma paródica en su fábula homónima, cómo se mencionan (v.43): "los pinceles de un ganso" (2013:530).

21 Botello respeta el canon con imágenes petrarquistas que abren una amplificación de 32 versos sobre la descripción de Tisbe. En Góngora (1618) la descripción es más detallada y acoge a los dos amantes, pero con un tono burlesco. En una situación similar, anterior a él, se encontraría la fábula de Juan de Vera, que recoge una descripción en términos similares a los de Botello y que se encuentra en el manuscrito 3922 de la Biblioteca Nacional de Madrid.

22 La belleza de Campaspe, amante del pintor Apeles, representada por él, podría equivaler a la de la joven babilonia según la descripción de Botello.

23 Orfeo. La resonancia garcilasiana en estos versos que parecen rendir un homenaje deliberado a la Égloga III: "donde el amor movió con tanta gracia/ la dolorosa lengua del de Tracia"(vv. 127-128).

13

El valor que acompaña los cabellos24, rayos que en su beldad resplandecían, menos estima de los que osan vellos, libertades, tributo que ofrecían,

si llegando obligada a descogellos, 100

por el ebúrneo25 cuello se esparcían, causaban por estilo heroico26 y nuevo a Favonio lisonja, envidia a Febo.

24 Continúa la descriptio puellae de Tisbe en lo que supone una amplificación con respecto al texto ovidiano. La descripción sigue los patrones usuales de la época. Los cabellos, rayos de sol que son esparcidos por el cuello, causando "a Favonio lisonja", pues los mueve, mientras Febo, queda envidioso. Nótese la rima "cabellos"- "descogellos", utilizando un compuesto del verbo coger; reproduce una rima usual en la época.

25 Cultismo relativo al marfil, Autoridades recuerda que tiene " más su uso en lo Poético" utilizado frecuentemente por Góngora. Precisamente, también para referirse al cuerpo de Tisbe, al final de su fábula, cuando Píramo encuentra el velo e imagina esparcidos por el monte los miembros de Tisbe (1998,II:406): "(¿ebúrneos diré, o divinos?:/ divinos digo, y ebúrneos)" (vv.407-408). Habría que añadir a la utilización del cultismo un ápice de claridad en el que se entreveran los ecos de Garcilaso en su célebre soneto XXIII al referirse al cabello: "por el hermoso cuello blanco, enhiesto,/ el viento mueve, esparce y desordena" (2010:65). 26 Singular forma de referirse a los cabellos, como ya hizo en la estrofa 13 al referirse en términos generales a la belleza de Tisbe con el calificativo "heroica" . Parece que hay una estrecha relación, para el autor, entre el género literario que está desarrollando e incluso los atributos físicos de los personajes en correlación con dicho género. No deja de ser sorprendente tal asociación.

14

A la nieve su frente escurecía27,

honroso de la nieve vituperio 28, 105

en ella sus victorias esculpía,

causando amor, asombro al hemisferio. En nichos de costosa argentería,

sus ojos, de las almas el imperio,

fulgores peregrinos que arrojaban 110

inmortales antorchas eclipsaban.

15

Bajad, bajad el vuelo pensamiento29, en vano os remontáis vagando en vano30, que no alcanza divino entendimiento

el que alabáis, sujeto más que humano31. 115 ¿Las alas libres del poder violento,

dismentir pretendéis al aire vano? Si de Tisbe os obliga la memoria, humillarse es valor, rendirse es gloria.

27 Estrofa dedicada a la frente de Tisbe, de la que se destaca la blancura en términos petrarquistas de una forma aún más recargada, más pomposa si cabe, sin perder la idealización llevada a grados hiperbólicos. Los ojos se encuentran en "nichos de costosa argentería" que parece referirse a la cuenca del ojo y que ya no son luceros o estrellas, sino "inmortales antorchas".

28 Hipérbole para exagerar la blancura de la frente de la amada, puesto que causaría, según la voz lírica, una deshonra a la blancura de la nieve.

29 El autor llama la atención sobre sí mismo para volver al curso de la historia, pues la descriptio puellae parecía estar distrayéndole de su cometido.

30 Epanadiplosis para incidir en la esterilidad de los pensamientos y recuerdos del autor. Se recupera entonces el argumento de la fábula.

31 Hipérbole sacrílega o sacroprofana que responde a la concepción neoplatónica usual por la cual la amada es considerada una deidad.

16

Después que enternecidos con hablarse, 120

gustos dilatan, bienes amplifican, y después que animados con mirarse, mil concetos las almas comunican; empieza el Dios alado de admirarse32,

heroicas sus finezas se publican, 125

cuando los corazones más constantes con llamas se abrasaban fulminantes.

17

Tisbe que recelosa se aventura a mostrar al amor los que33 atesora,

recela bien, no tiene en la ventura 130

la fe; que en su afición, quien firme adora, de celos su deidad vive segura,

que viendo su poder lo que no ignora, se acobardan los celos: « Más, ¡ay cielos!

traidores, si cobardes, son los celos»34. 135

32 Régimen verbal extraño con el verbo "empezar" acompañado de la preposición "de" en vez de la preposición "a", más frecuente en la Edad Media que entrado el siglo XVII. CORDE documenta escasos ejemplos para el siglo XVI, algunos en el Romance del conde Dirlos publicado en 1538 en un pliego suelto, anónimo, aunque también lo utilizan otros autores como Lucas Rodríguez (1579- 1582): "empieza de sollozar" o Andrés Ortiz (1600): "empieza de navegar", aunque para Botello es posible que se deba a un desajuste idiomático.

33 Se trata del inicio de una proposición subordinada sustantivada, que encubre el antecedente de lo que debiera de ser una proposición adjetiva, lo que conlleva que se tenga que suponer como antecedente "los celos", pues podría intuirse a modo de relación catafórica con los versos siguientes de la octava.

34 Si nos atenemos a la edición princeps, este pasaje puede resultar ambiguo, pues puede confundirse la voz del narrador y sus apreciaciones subjetivas con la voz del personaje (en este caso Tisbe). Entendemos que se trata de la reproducción literal de las palabras de la misma y nos apoyamos también para ello en las suposiciones de Correa (2002:358) que da a entender que es Tisbe quien afirma que “no tiene miedo a los celos, aunque sabe que cuando estos son menospreciados, urden trampas para hacer caer a los amantes. Son traidores por ser cobardes.”

18

Porque en tálamo dulce no reciba35 primicias del amor, que Tisbe espera, quiere que, del que adora, ausente viva hasta entonces, Fortuna lisonjera,

porque no goce Píramo excesiva 140

la gloria que en sus ojos reverbera, procura que del padre36 el rigor fuerte, quitando la ocasión la de a su muerte.

19

La sentencia pronuncia riguroso37,

a quien cobarde el sufrimiento espanta, 145

como el daño terrible, poderoso, quien vio en tan pura fe desdicha tanta. El corazón del daño receloso

las voladoras alas que levanta,

rigores de su agravio penetrando, 150

suspenso en el temor queda temblando.

35 Esta octava presenta también problemas de comprensión debido al fuerte hipérbaton que coloca al sujeto prácticamente en mitad de la octava. Consideramos que la Fortuna es el sujeto de la proposición principal a la se encadenan dos subordinadas con el nexo “porque” que ha de entenderse como adverbiales impropias de carácter circunstancial con sentido de finalidad, adquiriendo el valor de la preposición “para”.

36 Primera aparición del padre en la fábula. Como ya se ha adelantado en nuestro estudio, en la literatura española de una forma clara se distancian de Ovidio, Montemayor y Botello, pues el autor latino hacía corresponsables de la prohibición a los padres, mientras que los portugueses abogan por escoger únicamente la figura paterna. Montemayor (2012:340): “Al padre della enfadó /la mucha conversación /y quitando una ocasión, /sin él pensarlo la dio/ mayor a su perdición./ Estorbole la salida, /y causó la de adelante,/ como el médico ignorante/ que remedia una herida/ con otra más penetrante” ( vv. 161-170).

37 Se refiere al padre de Tisbe quien ha prohibido las relaciones entre los amantes pero que a su vez siente miedo ante las posibles consecuencias de esta prohibición.

20

Ya sujeta del daño, estando ausente38, de los días que pasa se lastima, cuando pensaba ver su bien presente

entre memorias tristes39 desanima; 155

que no le anime Amor el pecho siente, es fuerza que el Amor si no le anima,