of Array Software
2.3 Representing RAID Operations as Graphs
Alaska y en otras partes. En ese momento desaparece la organización dt la familia limitada y de la casa, así como la normal reglamentación de las relaciones sexuales; estos grupos concretos se pierden dentro del grupo total que forma la estación y cuya organización mítica reconstruida de mo mento, borra todas las demás. Por un instante, el clan con todo su amor fism o95 absorbe la familia. Fuera de estos cambios generales que se pro ducen entre todos los miembros del grupo y que más que nada son ritos sexuales, hay otros, más o menos permanentes, que se llevan a cabo entre particulares y por razones particulares96. Unos se practican en la casa de invierno97, otros tienen lugar antes de la dispersión de ju n io 98 a la vista del verano; estos últimos están acompañados de un intercambio de rega los " . Tanto uno como otro, parece que sólo se llevan a cabo, entre las personas de una misma estación. En el estrecho de S m ith100 son muy numerosos durante los primeros años del matrimonio y sólo se llevan a cabo entre determinados individuos101; más tarde, se realizan durante períodos más cortos entre cualquiera de los miembros de esa «única fami lia» 102 que es la tribu del cabo York. Alaska es la única región donde se nos han indicado intercambios entre los habitantes de distintas estaciones103 aunque la excepción confirma la regla. Los hombres que han procedido a estos cambios se transforman en hermanos de adopción, las mujeres cam biadas se consideran hermanas las unas de las otras y lo mismo ocurre con los hijos productos de esta unión ,<M. Las relaciones que así se contraen son idénticas a las que resultan del parentesco n a tu ra l105 prueba, por tanto, de que los grupos donde se practica el comunismo sexual, son grupos de parientes ya que cuando ocurre entre extranjeros, se crea entre ellos un lazo de parentesco.
En definitiva, la única característica que falta del clan en la estación
í4 N e l s o n (Ikogmiut), pág. 379; cfr. 494.
ss D e s d e e s te p u n t o d e v is ta , a p e s a r d e l c a m b io m o m e n tá n e o , n o se p r o d u c e n m o d if ic a c io n e s e s e n c ia le s . C f r . Mu r d o c h, p á g , 4 1 9 ; c fr, Po r t e r, p á g . 39.
” V. P o r t e r , Alaska, pág. 103 (Weber); W e l l s y K e l l y , Engí. Esk. D'tct., pág- 19: M u r d o c h , páfi. 413; P a r r y (anécdota del angekok Tooiemak), pág. 300; L y o n , Journ., pág, 354 (habla de intercambio de hermanas, es posible), etc.
sr V. L y o n , loe. cit.
** Pa r r y, pág. 530; Mu r d o c h, pág. 413, 419; Bo a s, C. E„ pág, 579; Ku m l ie n, Contrib,, pág, 42; Pe c k, loe. cit., pág. 55.
P a r e c e i n c l u s o q u e e l a n g e k o k t i e n e u n d e r e c h o e s p e c i a l (anécdota d e P a r r y , p á g , 300; c f r. T u r n e e , p á g . 200).
1M Pgary, Northward over the Great ¡ce, I , p á g . 4 9 7 ; Kroebisr, The Esklmos of Smith Sound, p á g , 5 6 . 1,1 P u a r y , ibíd·: R a s m u s s i b n n o m e n c i o n a e s t e h e c h o d e n t r o d e s u e x c e l e n t e c u a d r o s o b r e i n t e r c a m b i o d e m u j e r e s , Nye Menneskcr, pág. 64. 103 Ka n e, Arctic Exploralions, I I , p á g . 2 11. 103 N e l s o n , pág. 493; P o r t e « , Alaska, pág, 103, ( N a t u r a l m e n t e , n o e x c l u s i v o s a l o s h e c h o s d e n t r o d e l a e s t a c i ó n y q t i e d a n a l o s m i s m o s d e r e c h o s .) C f r . W e l l s y K e l l y , Eng!. Esk. Dict., pág. 29,
'* * N e l s o n , ibld.
101 Se utilizan los mismos términos para designar el parentesco natural en Groen landia. Los censores americanos son de la opinión que la mezcla de sangre y de dere chos es tan completa, que es casi imposible establecer genealogías.
es la exogamia. Es verdad que Nansen 106 creyó que las estaciones de Ang- magssalik eran también clanes exogámicos. Desgraciadamente parece que la observación está únicamente basada en los datos de Holm que se re fieren a la casa y no a la estación. Además, otros documentos de Holm, entre otros el árbol genealógico de una familia que tiene representantes en las diversas estaciones de ese fiordo, demuestran que no hay dificultad en casarse dentro de la estación donde se vive 107. Es verdad que el matri monio podría estar prohibido entre las personas originarias de una misma estación y permitido cuando se habita una estación distinta de donde se nació. Sin embargo, es notable que el único autor que ha hablado de clan propiamente totemico entre los esquimales, no mencione la exo gamia 108.
Como hemos visto, tanto bajo el aspecto de la vida doméstica como de la vida religiosa, el contraste entre invierno y verano es lo más acusado posible. En verano, la familia esquimal no es mayor que la nuestra actual; en invierno, ese pequeño núcleo queda absorbido dentro de grupos mucho mayores. Se crea otro tipo doméstico que es el que domina, la gran familia de la gran casa, esa especie de clan que la estación es. Si sólo se tuvieran en cuenta estas dos estructuras jurídicas de su sociedad clasificando a los esquimales bajo dos rúbricas, se les podría casi considerar como dos pueblos diferentes.
III. EFECTOS SOBRE EL REGIMEN DE LOS BIENES
Los derechos reales están seguramente sometidos a variaciones esta cionales todavía más importantes que los derechos y deberes personales, y esto por dos razones. Por un lado, las cosas que se usan varían según las estaciones, tanto los materiales como los objetos de consumo son dife rentes en invierno y en verano. En segundo lugar, no sólo varía la relación de interés que liga a los individuos, sino también su nombre y natura leza 1M. A una doble morfología y tecnología corresponde igualmente un doble derecho de propiedad.
En verano, las familias y las personas que las componen viven aisladas en su tienda, todo lo más se agrupan en campamentos provisionales. La caza, a excepción de la de la ballena, no se realiza en común, cada osado pescador o cada cazador aventurero lleva su botín a la tienda o la hace desaparecer en su «escondrijo» sin tener que rendir cuentas a n a d ie 110. Por ello, tanto el individuo como la familia quedan diferenciados del resto
108 Eskimoleben, pág. 146; cfr. pág. 204, n.° 1; cfr. un dato poco claro de K luf- s c h a r , pág. 234.
107 Cfr. anteriormente nota 58.
108 N e l s o n no habla de ello a propósito de los Unalit. Es notable que en las fies tas de máscaras de las tribus vecinas (ahpokagamiut, ikogmiut), el intercambio de mu jeres se realiza sin tener en cuenta el parentesco. P o r t e r , Rep. AL, pág. 103; N k l s o n ,
pág. 379; cfr. 494.
109 Cfr. R i n k , T. T„ pág. 28.
4 2 0 SOCIOLOGIA Y ANTROPOLOGIA
de la comunidad. Al mismo tiempo se crean netamente dos tipos de cosas, solamente dos: uno, el de las cosas propiedad del individuo y otro, el de las cosas propiedad del pequeño grupo familiar 111.
Los bienes individuales son los trajes y los amuletos. El kayak y las armas que como es natural sólo pertenecen a los hombres. La mujer gene ralmente posee en propiedad la lám para112 de la familia, las marmitas de esteatita, así como los demás instrumentos. Casi todos los objetos del menaje están ligados de «na forma mágico-religiosa a la persona U3. Una vez que se han usado 1M repugna el prestarlos, darlos o cambiarlos y se entierran al morir con la persona 1!S. Algunas de estas cosas, especialmente las armas, en Alaska y quizá también en todas partes, llevan una marca
de propiedadll6, que juega un doble papel: por una parte, reconocer los objetos y por otra mantener parte del poder mágico de su propieta rio m. En cualquier caso las cosas forman parte de la persona que sólo se desprende de ellas, vendiéndolas o cambiándolas, después de guardar un trozo de ellas 1,8 o de haberla lamido tw. Gracias a esta precaución pueden separarse de ella, sin temor de que el comprador ejerza a través de ella, su poder maléfico. Es curioso por otra parte que esta rigurosa identificación entre la persona y la cosa esté limitada a los objetos de fabricación es quim al120.
Los bienes que pertenecen a la familia reducida son mucho más limi tados; no posee ningún inmueble y sólo es propietaria de muy pocas cosas muebles. La lámpara es propiedad de la mujer m. El grupo sólo tiene real
111 Sobre lo que se habla a continuación y que se refiere, sobre todo, a G roenlan dia, cfr, D a la ü e k , R etm ioner; E o ed k (menos concreto). Perlas, pág. 81; C ra n z , III, 3, 25, según D alager; R ink, T. T., pág. 10 y ss, y 22 y ss, Parece que los autores d a neses se refieren todos a una codificación realizada por D alager, F.gede y los herm anos M or a ves, al com ienzo de los establecim ientos europeos. C ran z, H islary o f Creen!and, H, págs. 88 y 142; N o rd e n s m o lp , D en A adra D icksonska Expedition, pág. 500 y ss.; N an sen , Exkim oleben, pág. 106, sólo repiten los datos de los dem ás autores daneses.
1,1 E n cualquier caso,, en tre los esquimales del centro y los occidentales, la mujer se lleva la lám para en caso de divorcio.
lla Rin k, T. T., p á g . 3 0 ; H o l m , p á g . 1 1 8 ; N e l s o n , p á g . 137. 114 Cr a n z, III, 3 y 2 5.
1,s No conocem os ninguna excepción a esta regla entre los autores que han escrito sobre los esquimales. N os abstenem os, pues, de d ar referencias.
11 * Sobre los signos de la propiedad y su extensión, F, Boas, Properiy M arko o f
Alttxktm Eskitno A m er. Anfhropologtst. N.-S. Vol. I, pág. 602 y s s .; H o ffm an n , The grapitic A r l o f the E.skimo. Jtep. U, S. N a t. Mux„ 1895 (W ashington, 1897). pág. 720
y siguientes. La expansión de las marcas de propiedad supera el M ackcnzie, P e t i t o t ,
Grands Exqaim aux, pág. 187; B oas m antiene que no la conoce en la tierra de Baffin
ni en el noroeste de la bahía de H udson (v. E. B. L., pág. 94). A unque no haya nece sidad de pensar en m arcas propiam ente dichas, no hay d u d a que un derecho de caza tan preciso com o es el derecho esquim al (v. más adelante texto final del capítulo), no podría llevarse a cabo si no hubiera medio de dem ostrar a quién pertenece el arm a. Cfr. D alager en C r a n z , III, 3 y 25,
,lr Cfr, N e ls o n , pág. 323 y ss. (poder del tótem).
"< N e l s o n , pág, 438; cfr. N arración del lugarteniente C h a p p rl. V oy. to H ud-
soHs'Bay, pág, 65.
118 L y o n , Priv. Jour., p á g . 2 1 ; c f r. N arralive, e tc ., p á g . 55.
120 A n é c d o ta ' e n N a n s e n , Eskimoleben, p á g . 9 1 . L a s r a q u e ta s ( e u ro p e a s ) n o e s tá n s o m e tid a s a l a s n o r m a s o r d in a ria s .
mente en propiedad, la tienda, las mantas y el trineo 122. El barco de las
mujeres, el oumiak, donde se transporta la tienda y con el que se hacen
las migraciones de verano y la caza de los grandes cetáceos, pertenece quizás a la misma categoría aunque es posible que sea de propiedad de las familias agrupadas en invierno m. En cualquier caso, parece claro que
los muebles de la familia reducida, se refieren exclusivamente a la vida de verano y a la parte de esta vida que subsiste durante el invierno. Sin em bargo, hay un caso en que el derecho de la familia tiene un carácter in dudable: en todo aquello relativo a los bienes de consumo. El cazador lleva a la tienda todo cuanto ha cogido, por lejos y por hambriento que e sté 1M. La forma rigurosa en que esta norma se lleva a la práctica causa la admiración de los europeos. Tanto la caza como los productos que de ella se obtienen pertenecen a la familia y no al cazador, quienquiera que éste sea. Este notable altruismo contrasta curiosamente con la frialdad e indi ferencia testimoniada a los heridos y enfermos12S, a quienes se abandona cuando son incapaces de seguir a la familia en sus migraciones m.
El derecho de invierno es totalmente diferente. Al egoísmo individual se opone un amplio colectivismo.
En primer lugar, el régimen comunitario aparece con los inmuebles. La gran casa no es propiedad de ninguna de las familias que viven en ella, sino de todos los housemates reunidos. Se construye y se repara a gastos
com unes127. Parece incluso que existe un derecho de propiedad colectivo sobre el terreno.
Respecto a los objetos de consumo, el colectivismo en lugar de limi tarse a la pequeña familia como en verano, se extiende a toda la casa. La caza se reparte también entre todos los habitantes de la c a sa 128. La economía de la pequeña familia desaparece totalmente, no tiene derecho a conservar en su propio beneficio ni lo que caza ni la parte de ella que le corresponde. Tanto los almacenes exteriores como los botines congelados traídos de escondrijos lejanos, son partes indivisas. Tanto las viejas provi siones como las que llegan nuevas se van repartiendo de acuerdo con las necesidades com unesI29.
122 Cfr. Rink, T. T., pág. 30; T u r n e r , pág. 105; B o a s , C. E„ pág. 541. 123 R i n k , T. T.. p á g s . 2 0 , 2 3.
124 H a l l , Life with the Esquí., I , pág. 250. 126 V. nota 75, cap. “M orfología general".
189 C f r . c u e n t o s , e n B o a s , E. B. L„ p á g s . 172, 2 0 2 , 2 1 1 , 2 3 9 , e tc .
127 C r a n z , III, 3, 2 5 . R i n k , p á g s . 10, 2 3 . H o l m , p á g . 83 y s s . ; B o a s , C. E„ p á g i n a 581 y s s . ; M o r d o c h , p á g . 8 5 ; P e t i t o t , M onogr., p á g . XXXI; R i c i i a r d s o n , Po lar Regions, p á g . 3 1 9 ; P o r t e r ( W o o l f e ) , Rep. Alaska, p á g . 1 3 7 ; P e t r o f f , R ep. A\as- ka, p á g . 125.
128 H o l m , p á g . 8 7 , Hanseraks'Dagbog, p á g . 5 1 ; C r a n z , loe. cit. últ., c f r . X, 7 : D a l a g e r , loe. cit.; P a u l E g e d e , Efterretninger; R i n k , T. T., p á g . 2 7 (d ic e f o r m a l m e n te que la estación cié invierno e s tá a l l í ) ; N a n s e n , fiskiinolebeii, pág. 91 y ss. ( c o p ia a Dalager cometiendo aigtmos e r ro r e s ). En el estrecho de Smith, el c o m u n is m o p a rece total y restringido a) m is m o tiempo, sólo a los Boptadsfoeiter; a n é c d o t a e n R a s m u s s e n , N ve Mennesker, pág. 8 1 : N o u d e n s k i o l d . Den A n d ia ..., p á g . 5 0 3 ; B o a s ,
C . E„ p á g . 5 7 7 . H a l l , Life with the Esquí., II, p á g . 2 9 0 ; K l u t s c h a r , p á g . 6 6 ; K u m - l i e n , Contributions, p á g . 1 8 ; P e t i t o t , M onogr., p á g . XXXII; P o r t e r , p á g s . 103, 137,
141 (Ne l s o n y Mu r d o c h n o d ic e n n a d a s o b r e e s te te m a ).