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Treating RAID Operations as Programs

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2.2 Treating RAID Operations as Programs

el otro. La única recompensa de este curioso juicio es la estima de los asistentes y la única pena, su censura74. La estación de invierno esquimal responde pues, perfectamente a la definición árabe de clan: lugar donde no hay venganzas sangrientas7S. Incluso los crímenes públicos sólo suelen

ser objeto de penas morales. A excepción de la magia m aléfica76 que gene­ ralmente se atribuye a las personas de la estación vecina77, no creemos que haya crímenes que se sancionen de otra manera. Incluso las faltas graves contra las prohibiciones rituales, alguna de las cuales se considera que pone en peligro la vida de la sociedad78, sólo se castigan en las regiones centrales ” , con la confesión y la penitencia impuesta. La extre­ mada dulzura del sistema represivo es prueba de la intimidad familiar que reina dentro del grupo.

Esta intimidad es lo contrario del aislamiento en que se colocan las estaciones vecinas, la una frente a la otra, de forma muy acusada. Los place- fellows tienen el deber de vengar a sus muertos cuando el agresor perte­

nece a otra localidad80. Al menos los cuentos hablan repetidamente de pro­ longadas vendettas, en Groenlandia, de una estación frente a o tra 81; re­ latan también, que en otros tiempos, hubo auténticas guerras82 en casi toda la tierra de Baffin y al noroeste de la bahía de Hudson. En Groenlandia oriental, según Holm y Hanserak, existe una especie de hostilidad y des­ precio constante entre las estaciones de los diferentes fiordos83. Las cere­ monias de recepción de extranjeros en Groenlandia84, en la tierra de Baffin, en la tierra del rey Guillerm o83, y en otros tiempos, en A laska86, entra­ ñaban normalmente luchas. Se pretende quizá no sin exageración, que

74 Cfr. S t e i n m e t z , Studien zur Ersten Entwickelung der strafe. Leiden, 1896, II,

pág. 67. Según T y l o r , “Scandinavian Culture”, etc., Jour. Anthr. Inst. Gr. Br., XIII,

pág. 2 6 8 , los cantos son de origen escandinavo, lo cual es posible, aunque es difícil mantener que la censura pública que se ejerce en Alaska (cfr. N e l s o n , pág. 2 9 3 ) y que consigue que la sentencia se ejecute, sea de origen europeo. Una institución semejante es probable que haya dado lugar a la institución groenlandesa. Por otra parte, tiene otros equivalentes propiamente esquimales: ex. (Fort Churchill) en F r a n k l i n , Narra­

tive of a second Voyage of the shores, Lond., pág. 182, etc., pág. 1 9 7 ; cfr. T y r r e l l ,

Across, etc., pág. 1 3 2 ; G i l d e r , Sehwatkas" search, pág. 2 45. ” C f r . Cr a n z, I I I , 4 , § 33. ’ * R i n k , T. T., p á g s . 3 4 , 3 5 ; Ho l m, p á g . 5 8 ; c fr. Ne l s o n, p á g . 430. 77 R i n k , ibid. 78 B o a s , E. B. L., p á g . 121 y s s. V ., s i n e m b a r g o , l a a n é c d o t a d e R a s m u s s e n , Nye Mennesker, p á g . 31 ( h i j a d e u n a n g e k o k d e l a t i e r r a d e B a f f i n a b a n d o n a d a p o r s u p a ­ d r e p o r v i o l a c i ó n n o c o n f e s a d a d e u n t a b ú ) . 78 B o a s , loe. cit. 80 R i n k , T. T., pág. 3 4 ; N e l s o n , pág. 291 y ss. ; v. un rito notable, W e l l s y K e l ­ l y , Engl. Esk. Diet, (¿declaración de guerra?), pág. 2 4 ; W r a n g e l l , Stal. Ergebu, pági­ na 132 (Wassilieff).

81 R i n k , T. T., pág. 3 5 ; cfr. cuentos, págs. 2 3 5 , 174, 1 7 5 ; págs. 2 0 6 , 2 0 7 ; cfr. pá­ gina 2 1 1 . Contra, págs. 35 7 , 3 5 8 ; cfr. S c h w l t z L o r e n t z e n , Eskimoernes Indvandring,

Meddel Gr4J 1904, XXVI, pág. 3 2 0 (tribus del N orte contra tribus del Sur).

82 Bo a s, C. E., p á g . 4 6 5 ; E. B. L., p á g . 116, c u e n to s , n .° 7 2 y ss. ; Ku m l ie n, Con­ tribution, p á g . 1 2 ; Kl u t s c h a r, p á g . 2 28.

88 Ho l m, Ethn. Sk., p á g . 87. Kanseráks Dagbog, p á g . 45.

84 R i n k , T. T., pág. 157, cuentos, n.° 39, 40.

85 Bo a s, C. E., loe. ult., eit.; E. B. L„ loe. ult. cit.; C. E„ p á g . 6 0 9 , C f r , Kl u t s c h a k, p á g . 67 y ss. ; Sc h w a t k a, e n Science, I V , 9 8 , 545.

cuando un grupo visitaba a otro, el duelo que se establecía o el juego vio­ len to 87 que tenía lugar entre los dos campeones elegidos, terminaba con la muerte de uno de ellos.

Lo que mejor mantiene la existencia de un auténtico parentesco entre los miembros de la misma estación, es la costumbre del intercambio de mujeres dato que se nos ha indicado respecto a casi todas las sociedades esquimales. Este intercambio tiene lugar en invierno entre todos los hom­ bres y mujeres de ta estación. En algunos casos, como en Groenlandia oc­

cidental, el intercambio quedaba lim itado89 a los matrimonios, sin embargo, la norma general es que también intervengan los individuos nubiles. En general, esta costumbre está ligada a las fiestas colectivas de invierno90; sin embargo, a veces, es independiente de elia, principalmente en Groen­ landia. Esta antigua costumbre, al menos en los países que no han sufrido la influencia cristiana, subsiste íntegramente. En un momento dado se apagan las lámparas y se producen auténticas orgías **. Poco sabemos sobre si se atribuyen determinadas mujeres a determinados hom bres92, salvo en dos casos, aunque son muy típicos. En las fiestas de máscaras de Cumberland Sound93 de la que hemos hablado, una de las máscaras que representa a la diosa Sedna, empareja a los hombres y mujeres sin tener en cuenta su parentesco, únicamente su nombre, lo que nos da a entender que los hom­

bres y mujeres se unen como estuvieron unidos en otros tiempos sus ante­ pasados míticos, de quienes las actuales personas llevan el nombre y son sus representantes en la tierra. Este mismo hecho ha sido atestiguado en

SI B o a s , C, E., p ig . 6 0 9; E. B. L., pág. 609. Cfr. cuentos en Rink, T. T„ pági­ nas 211, 226 (fin sangriento de un juego de pelota),

** Sogre la generalidad del intercambio de mujeres entre los esquimales, v. Ri-

c h a r d s o n . Polar Regions, pág, 319; M u r d o c h , pág. 413.

*9 E g e d e , Perluslr., pág. 78; P a u l E g e d e , D ictionaríum , en la palabra Mailiserpok, pág. 100. C ranz no habla de esta costumbre en su descripción debido a sus tendencias apologéticas, pero menciona una "extinción de lámparas” con ocasión de la pesca de la ballena (III, 5, 43) y en la descripción de las misiones encontram os oíros rastros, ex. en 1743, H ist. o f Green., eci. inglesa, II, pág. 70. Es curioso que Rink. no hable de ello ni nos ia y a dejado ningún cuento que se refiera a ello directamente, a excep­ ción quizá del cuento, universal entre los esquimales, del sol y la luna, T. T„ pág. 326, incesto que en las versiones a nuestro parecer más primitivas, ocurre siempre en un kashim y, naturalmente, con ocasión de las ceremonias de la extinción de lámparas. Cfr, bibliografía de este cuento en B oas, E. B. L., pág. 359; Tm albitzer, A pkonetical Siuitiy, pág. 275, muy importante y que demuestra que la escena ocurre como decimos,

Ra s m u s s e n, N y e M ennesker, pág. 194.

” V . anteriormente nota 19; cfr. P e t i t o t , G randa Esquí., pág. 166; P e c k , TIte Ufe, etcétera, píígs. 55, 242. Después de cada ceremonia de angekok (Kinipetu), la única excepción probable es quizá la tribu del cabo Barrow, donde Murdoch ha buscado en vano (quizá insuficientemente) este dato. V . pág, 375. La costumbre del intercambio temporal está claro que se practica y Murdoch la relaciona con el comunismo sexual, pág. 415.

41 P a r e c e q u e s e r e s p e t a l a p r o h i b i c i ó n d e r e l a c i o n e s s e x u a l e s e n t r e c o n s a n g u í n e o s ( H o l m , p á g . 98, y c f r . e l c u e n t o c i t a d o d e l a l u n a y e l s o l) .

í!> W rangeí.l, Slot. Ergebn., habla de la forma en que se ofrecen las mujeres mayo­ res (Bajo Yucon), en virtud de lejanos parentescos. Este hecho es seguramente el mis­ mo que el citado a continuación.

03 H a ll, L ife with the Esquí., II, pág, 323. P e c k , Lije m ih ihe Rev„ pág. 4 ] ; Boas, loe. d i,, anteriormente texto notas 66 a 89 <3e este capítulo.