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CHAPTER 3 Methodology

3.4 Research procedures 1 Structured observation

Entre el 2004 y 2006, la Organización Mundial de la Salud calificó a México como “un país en transición demográfica y un perfil epidemiológico complejo, con incremento de enfermedades no transmisibles, accidentes y estilo de vida no saludables.

(Organización Panamericana de la Salud, 2006). La transición o “bono demográfico” se refiere al “paso de altos niveles de natalidad y mortalidad, a bajos niveles controlados, […] reduciendo el número de personas dependientes por cada 100 personas económicamente activas.” (Partida, 2005: pg. 10). Esta transición es un proceso

encadenado que plantea varios escenarios a lo largo de su desarrollo. Para entender el contexto de salud entre el 2004 y 2006 en México, es necesario retroceder en la historia. El Gráfico 3 muestra la relación entre la población infantojuvenil (0-15 años) y la tercera edad (+ 65 años), por cada 100 personas en edad de trabajar (15-59 años). Entre 1950 y 1970 incrementó el número de nacimientos y disminuyó la mortalidad infantil, producto de las políticas pro natalistas y la expansión de los servicios de salud en México. En esta primera etapa se consolidó una nueva generación de niños y jóvenes que más tarde transformarían la estructura de la población por edades, como resultado del envejecimiento poblacional.

Gráfico 3

Bono Demográfico en México 1950-2050

Desde 1970, la tasa de natalidad18 se redujo de 6,8 a 2,2 en el 2005,

mientras que la esperanza de vida aumentó de 57,5 años en 1970 a 75,4 años en el 2004 (Partida, 2005; OMS, 2006; INEGI, 2010). Como resultado, entre el 2004 y 2006 se registraron los primeros efectos de un proceso de transición demográfica avanzado. En el Gráfico 4 se observa la transformación de las pirámides poblacionales en México, desde 1950 hasta el 2005, y las proyecciones para el 2030 y 2050. En el 2005 se registró un ensanchamiento en la pirámide poblacional, producto de la reducción en la población infantil y el incremento de la población económicamente activa y adultos mayores. Sin embargo, de acuerdo a las proyecciones del Consejo Nacional de Población (2006) este fenómeno se extenderá hasta el 2042, cuando culmina el proceso y la población en el país comenzará a decrecer. Esta transición modificó el perfil epidemiológico de la población que transita de la edad adulta a la vejez. La participación de la población económicamente activa, sobre los 45 años, y los adultos mayores incrementó, modificando la estructura de la población por edades. Sin embargo, estos cambios no son aislados, están acompañados de efectos colaterales en la distribución geográfica de la población y el surgimiento de nuevas enfermedades.

Gráfico 4

Pirámides de edades en México 1950-2050

Fuente/Elaborado por: Consejo Nacional de la Población (2008); INEGI (2006)

El proceso de transición demográfica está directamente relacionado con la transición epidemiológica. Ambos se desarrollan de manera simultánea, pero

      

tienen distintos efectos en países desarrollados y en desarrollo. Las alteraciones del perfil epidemiológico en un país son el resultado de cambios demográficos, como la reducción en las tasas de natalidad y mortalidad y el aumento en la esperanza de vida, conocido como “bono demográfico”; o cambios en el estilo de vida que aumenta la incidencia de enfermedades crónico-degenerativas (IMSS, 2012). Pablo Kuri-Morales (2012) describe al caso mexicano como un “mosaico epidemiológico”, donde coexisten enfermedades crónico-generativas e infecciosas en la misma población. Por lo tanto, esto se convirtió un doble reto para el sistema de salud mexicano entre el 2004 y 2006. Por un lado, debía continuar atendiendo las enfermedades transmisibles19 comunes de los países

en desarrollo. Por otro, debía atender nuevas enfermedades no transmisibles20,

comunes en los países desarrollados. Sin embargo, la incidencia de estas enfermedades también cambió. En el Gráfico 5 se observa que en 1976 las principales causas de muerte en México fueron las enfermedades infecciosas, mientras que en el 2004 predominaban las enfermedades no transmisibles (IMSS, 2012). Como resultado, en ese año el sistema de salud replanteó sus prioridades, privilegiando el tratamiento de lesiones y enfermedades no transmisibles, que ocasionan la muerte inmediata y generan discapacidad temporal o permanente.

Gráfico 5

Principales causas de muerte en México 1976 y 2004 (%)

Fuente/Elaborado por: IMSS, 2012       

19 Enfermedades transmisibles como el dengue, paludismo, neumonías

20 Enfermedades no transmisibles (crónico degenerativas) como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol o el

Al juntar ambos episodios demográficos y epidemiológicos entre el 2004 y 2006, entonces surgieron nuevos retos que el sistema de salud mexicano debía enfrentar. En primer lugar, debía ampliar la cobertura sobre el segmento de la población que se incorporaba a la población económicamente activa y al nuevo número de jubilados, en virtud de los cambios demográficos. Además, debía enfrentar enfermedades propias de la edad adulta y nuevas enfermedades, producto de los cambios epidemiológicos. En el Gráfico 6 se observan los cambios en la composición de la población afiliada. Entre el 2002 y 2006 se redujo el porcentaje de la población entre 15 y 45 años e incrementó la población que transita de los 45 años en adelante. Al tener un mayor porcentaje de la población entre estas edades, se juntaron los efectos de las enfermedades crónico-degenerativas y los efectos de estilos de vida poco saludables. Esto significó destinar un mayor porcentaje del gasto en atención a los afiliados de edades adultas y avanzadas que requerían tratamientos continuos, específicos y más costosos. Según el IMSS (2012: pg. 49), esto “genera presión sobre el financiamiento de las pensiones y acelera el aumento en el gasto de servicios médicos.”. Pero

además, las obligaciones se extendieron con el aumento en la esperanza de vida de los adultos mayores, quienes dejaron de aportar al seguro social y empezaron a solicitar los pagos de su jubilación. Por lo tanto, el sistema de salud se apalancó en las aportaciones de nuevos y antiguos afiliados, corriendo el riesgo de desmejorar la atención en otros segmentos de la población.

Gráfico 6

Composición por edades de la población afiliada en México 2002-2006 (%)

Los cambios demográficos y epidemiológicos tuvieron un efecto directo sobre el sistema de salud y la demanda de servicios en México. El crecimiento poblacional combinado con el cambio de la estructura por edades, y la ineficiencia del sector público se convirtieron en un problema de salud pública. Entre el 2004 y 2006, estos factores se juntaron y formaron un nuevo cuadro epidemiólogo donde predominaban las lesiones y enfermedades no transmisibles provocando el 52% de muertes en el país (Secretaría de Salud, 2001). Estos padecimientos “emergentes” fueron el verdadero reto para el sistema de salud mexicano en esta época, pues lograron desplazar a otras enfermedades y generalizar su incidencia en las zonas urbanas y rurales. Como resultado, la tendencia en el consumo de medicamentos y la demanda de servicios de salud cambió. Se transitó de medicamentos menos costosos y de corta duración para combatir enfermedades transmisibles, a tratamientos especializados, costosos y continuos para controlar lesiones y enfermedades no transmisibles. Esto generó un impacto sobre el sistema de salud que buscaba satisfacer las nuevas demandas con los recursos disponibles, a través de la competencia público-privada, afectando la población no afiliada. Por lo tanto, se extendió una brecha entre el número de pacientes y la capacidad del sector público por satisfacer las nuevas demandas.

2.3.2. La brecha entre el número de pacientes y la demanda de nuevos